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Historia 106736 — capítulo 14

Después de dos semanas sintiéndose acosado, Draco pudo respirar tranquilo por fin. Los leones habían comprendido que tenía que pensar muy bien si les daba clases o no. Lo había hablado con Granger al día siguiente de la emboscada en el aula.

-No es tan sencillo, Granger. Esto no es como  cuando preparabais el PED contra la cara sapo.

-ED, Malfoy.

-Como sea -el chico bufó, exasperado. Qué manía tenían todas las chicas de puntualizar sus errores.- Aquí no se os castigará con copiar unas frasecitas en un pergamino. Aquí el castigo es la expulsión del mundo mágico. ¿Estarías dispuesta a renunciar a todo esto una vez que lo has disfrutado?

-No -Hermione tuvo que reconocer que el slytherin tenía razón. A pesar de ser hija de muggles, la magia corría demasiado fuerte por su sangre y si se la quitaban, no tardaría mucho en morir.

-Ahí está. Y tú sobrevivirías sin ningún problema en el mundo muggle. Pero los demás.... Quitando a Finnigan, son todos sangre pura. ¿Te imaginas a Lovegood viviendo en el Londres muggle hablando de esas chorradas suyas?

-No, la verdad es que no.

        Y tras aquello, llevaba disfrutando casi una semana y media de paz absoluta. No pudo evitaruna sonrisita un tanto tonta.

-Se te ve contento, Malfoy.

-Zabini -Draco miró de reojo a su compañero de casa. Llevaba unos días extremadamente amable con él. Y eso le escamaba bastante.- ¿A qué debo la desgracia de tu compañía?

-Como sigas con ese genio te quedas para vestir santos, Malfoy -Blaise se sentó a su lado y miró el techo con inusitado interés- Sólo venía a advertirte.

-¿Advertirme? ¿Desde cuando las serpientes se cubren las espaldas? Somos más bien de puñaladas a traición.

-Como quieras creerlo -Blaise miró de reojo al rubio. El rostro de éste se había endurecido tras la guerra. De todos los estudiantes de la casa de las serpientes, quizá Malfoy era el que más había sufrido y el que más había sacrificado. De todos era sabido que se unió al Señor Tenebroso por gusto, que era el primero en ofrecerse para cumplir las misiones que aquella lagartija sin nariz ordenaba, que disfrutaba torturando pero sin matar. Vamos, que el rubio no era ningún santo. Pero también había perdido muchas cosas: su infancia, su adolescencia, amigos, a su padrino, su inocencia…. La posibilidad de casarse, de tener un trabajo…. Aquella maldita marca que había tomado por voluntad propia era su eterna condena.- Yo sólo venía a advertirte de que Potter y la comadreja van a por ti. Tienen pensado saltarte encima cuando estés solo.

-No necesito niñeras, Zabini.

-Yo sólo aviso. Aunque hay que ser verdaderamente gilipollas al intentar pillarte a ti desprevenido. Adios, Malfoy.

     Draco no contestó. Su mente trabajaba a más de mil por hora procesando lo que había dicho Blaise (y lo que había estado pensando). ¿De verdad le veían todos como a una pobre víctima de aquella guerra? Soltó una carcajada. Si les permitiese entrar en su mente…. O se morían del susto o lo ejecutaban en el sitio, sin juicio ni dementores. Suspiró, resignado.

-¿Mal de amores, huroncito?

-Joder, Granger. Eres como un mal resfriado, no te vas nunca.

-Yo también me alegro de verte, Malfoy -Hermione se sentó a su lado.- Se te ve…. Pensativo.

-Tu adorado cara rrajada. Anda por ahí alardeando de que me va a pillar desprevenido…. Como si pudiera…

-Estás muy seguro de ti mismo. Tanta confianza no es buena.

-¿Será porque soy uno de los mejores mortífagos que se crearon? -Draco sonrió con petulancia.

-¡Malfoy! -Hermione miró a los lados, con miedo de que alguien hubiese oído al chico.- Eso que dices es muy peligroso. Sobre todo para ti.

-No pretenderas que aparente ser una blanca florecilla -Draco sonrió mordazmente- Soy lo que soy, Granger. Al igual que tú eres una insufrible sabelotodo, mandona, maníatica del orden y abogada de las causas perdidas….

-¿Gracias por los cumplidos?

-Oye, que viniendo de mí te puedes dar con un canto en los dientes. Porque es a lo máximo que puedes aspirar de mí -Draco la sonrió, pero con una sonrisa de las de verdad. Hermione se quedó de piedra. En ocho años nunca le había visto sonreir así, quizá lo más parecido había sido el día de su juicio.

       Se quedaron callados, disfrutando de aquel silencio para nada incómodo. Hasta que una lechuza negra se posó al lado del chico. Draco sintió cómo su estómago se daba la vuelta y se cerraba. Con manos temblorosas desató el pergamino que el animal llevaba en la pata. Se quedó mirando la carta como si fuese una cría de detentor.

-¿No vas a leerla?

-Es de mi casa -Desenrolló el pergamino y sus ojos se movieron con velocidad sobre la pulcra letra de su padre. Su rostro fue perdiendo el poco color que tenía. Hermione le cogió la carta. Él no se lo impidió.

-"Draco: tu madre ha empeorado. Los medimagos ya no pueden hacer nada por ella. La única opción es la medicina muggle, pero se niega. Dice que prefiere morir a que la traten… impuros. Tienes que volver a casa y convencerla de que acceda al menos a que le den un diagnóstico. Lucius" -Hermione dejó caer el pergamino- ¿Qué le sucede a tu madre?

-No lo saben. Es algo que la magia no puede curar. Pero la medicina muggle sí. Pero tenemos dos grandes problemas: el primero, y más importante, que mi madre se niega en redondo a ser tratada por muggles. Ni siquiera quiere que la toquen.

-Pero eso es una soberana tontería…..

-Lo sé. Tú lo sabes. Hasta mi padre lo sabe… pero ella es una Black, cabezota como una mula y no desistirá de su decisión.

-¿Y el segundo problema?

-Que ni mi padre ni yo tenemos la más remota idea de dónde carajo tenemos que llevarla para que la examinen, ni que papeles son necesarios, ni nada…. Como comprenderás, nuestro trato con lo muggle es…. Más bien inexistente. Alguna que otra tortura, algún avada por parte de mi padre…. Pero nada más.

-Yo os ayudaré -Hermione decidió obviar las últimas palabras del chico. ¿Cómo lo hacía para que aquellas atrocidades pareciesen tan naturales saliendo de su boca?- Pero con una condición…

-Joder, Granger. Que el manipulador soy yo…

-Nos entrenarás. Del lugar no te preocupes, que yo me encargo… ¿Hay trato? Venga no seas orgulloso…

-Tengo más orgullo que todo este puto colegio junto, Granger. Pero por salvar a mi madre, me lo trago, con varita incluida. Hay trato.