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Historia 106736 — capítulo 15
¿Cómo se podía pasar de la euforia a la más absoluta de las miserias? Simplemente, recibiendo una carta. Y así se sentía Draco, miserable y hundido en la desesperación. Había obtenido un permiso de tres horas de la directora para poder ir a la Mansión y hablar así con su madre. Aunque, visto el resultado, se podía haber ahorrado el viajecito. Narcissa Malfoy Black podía parecer una persona vulnerable, frágil (ahora lo era, por su enfermedad), pero tenía un caracter que pondría firme al mismísimo Voldemort de regresar éste a la vida. Había malgastado energías y saliva para nada. La mujer se había negado en redondo a viajar al Londres muggle para que le hiciesen un diagnóstico previo. Ni las súplicas de Draco ni las amenazas de un ya muy desesperado Lucius la hicieron cambiar de opinión. Y cuando el chico se dio cuenta de ello, decidió volver al colegio. Y allí estaba, paseando por los oscuros pasillos de la parte más abandonada del castillo, lejos de todo y todos, rumiando su mala suerte y maldiciendo el orgullo de los Black. Tan ensimismado estaba que no se dio cuenta de que le habían rodeado hasta que chocó con un cuerpo blandito. Maldiciendo en voz baja, levantó la mirada del suelo para encontrarse con los ojos azules y burlones de Weasley.-Vaya, creo que hay que llamar a control de plagas. Tenemos comadrejas en el castillo.-No estás en condiciones de amenazar, Malfoy -Ron le apuntaba con su varita. Draco se dignó a mirar a su alrededor. Ocho alumnos de diferentes cursos le rodeaban.-Aunque, mirándolo bien, más que comadrejas, tenemos plaga de hienas. ¿A caso no sabes pelear tú solito, Weasley?-¿Y quién ha dicho que vamos a pelear? -Harry salió de entre las sombras. Draco le miró de la manera más despectiva que pudo. A pesar de estar rodeado y de no contar con ayuda de alguien, no tenía miedo.-Pues si esto es una de sus reuniones heterogays, lo siento pero paso. Mis inclinaciones van por otro lado -empujó con fuerza a la comadreja y recibió a cambio un puñetazo en el estómago que le hizo ver las estrellas unos segundos. Sacó su varita y lanzó varios hechizos menores a su alrededor. Sólo dejó inconsciente a uno de los más pequeños.-¿Eso es todo lo que sabes hacer, Malfoy? -Harry entró en el círculo y lo miró fijamente.- Me decepcionas.-Fíjate que voy a llorar del disgusto, Potter -Draco sonrió de medio lado. Si no recordaba mal, la comadreja no llevaba muy bien los insultos.- Pero si tu queridísimo novio Weasley, aquí presente, no se pone celoso.... quién sabe. Nunca es tarde para probar cosas nuevas.-¡Seras....! Ron se lanzó a pegarle, olvidando su varita. Draco lo esquivó con facilidad y lo dejó noqueado de un puñetazo en la sien. Harry lo miró con verdadero odio.-Sujetadlo bien. Es escurridizo. Dos de los más grandotes le inmovilizaron agarrándolo de un brazo y del cuello. Draco juró entre dientes. Le habían dislocado el hombro derecho, el de la mano de la varita. Harry vio su cara de dolor y sonrió.-Veamos de qué eres capaz sin tu queridísima varita, hurón.-Creeme cuando te digo que vas a estar soñando conmigo mucho tiempo después de esto, Potter. -Draco lanzó la cabeza hacia atrás e impactó con la nariz del que le había dislocado el hombro. Cuando se vio libre de aquella tenaza humana, cargó todo el peso de su cuerpo sobre el otro estudiante, haciendo que cayese al suelo y que quedara inconsciente. Sólo le quedaban seis, incluido Potter.-Expelliarmus -Harry lanzó el hechizo y Draco se vio volando hacia la pared, que lo recibió con toda su fría dureza- Ts,Ts,Ts, Malfoy. Me estás desilusionando demasiado rápido. Y yo que creía que me lo ibas a poner mucho más dificil.-Sólo estaba calentando, Potter -Draco se levantó apoyándose en la pared con el hombro sano. Intentó mover el brazo derecho pero el dolor le hizo desistir. Lo que menos quería era perder el conocimiento y quedar a merced de aquellos lunáticos.-¿Y qué vas a hacer sin tu varita? -Harry agitó la varita de Draco. Éste, sorprendido, se preguntó cómo carajo le había desarmado sin que se diese cuenta. El dolor lo estaba apijotando.- Creo que lo más divertido será lanzarte un imperius y que te comportes como si fueses.... no sé, algo que te repatee mucho...-Eres un pelín penoso, Potter. Si tantas ganas tienes de que pase la noche contigo, no es necesario que me lances una maldición -Draco rezaba internamente para que sus provocaciones hiciesen mella en el otro chico- Si te lo curras bien, después de unas cenitas, paseitos alrededor del lago, algún que otro detallito.... podrías aspirar a tener algo conmigo, aunque te advierto de que soy muy exigente con mis amantes...-CRUCIO -Harry sentía cómo le hervía la sangre. ¿Se atrevía aquel individuo a insinuar que él era gay?-Potter, Potter, Potter, además de cegato, sordo y desmemoriado -Draco se estaba empezando a cansar de aquella situación. Corría el riesgo de que los noqueados recobrasen el sentido, cosa que no le convenía- ¿Un crucio a mí? Joder, es como intentar que la sabelotodo de la sangre sucia no estudie: inutil. ¿Sabes? Aunque pueda parecer que mi charla contigo es bastante grata, me estoy aburriendo, así que voy a acabar con esto de una vez por todas.-¿Cómo? ¿Aburriéndonos con tus sarcasmos?-No, con ésto..... EXPELLIARMUS, LUMUS MAXIMA, BOMBARDA MAXIMA. La combinación de los tres hechizos hizo que Harry perdiera la varita de Draco, que la recuperó con un ágil movimiento de su mano izquierda. La luz dejó cegados a sus contrincantes (el había cerrado los ojos por si las moscas) y el bombarda máxima casi derrumba parte del pasillo en el que estaban. Entre el humo, el ruido y la polvareda, Draco salió de allí y se dirigió a su sala común, donde le esperaban Theo, Blaise y Pansy. Ésta, al verle tan magullado y sucio, no pudo evitar preocuparse.-¿Qué te ha pasado?-Varios gilipollas con ínfulas de superheroes han intentado jugar a la venganza conmigo.-¿Cómo y cuántos? -Blaise le miraba, intrigado.-Eran unos ocho, creo y me he librado de ellos con tres hechizos sencillitos: un expelliarmus, un lumus máxima y un bombarda máxima. Creo que madame Pomfrey va a estar muy ajetreada esta noche.-¿Y tú cómo te encuetras? -Theo preguntó mientras le evaluaba en silencio.-Ahora mismo..... me siento como si me hubiese atropellado un camión de esos que utilizan los muggles. -Se dejó caer en su butaca- Ahora sí que puedo decir que soy un hurón malherido....