Tituladas 15.2% · 30,269 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.3% · 23,841 de 94,296 páginas identificadas · 23,835/24,495 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 106736 · de

Historia 106736 — capítulo 19

Hermione siguió a Lucius por una serie de pasillos. Tenía que caminar rápido, pues el paso del hombre era largo. "Cómo se parece su hijo a él" pensó ella. Nunca se había parado a examinar a los hombres Malfoy. Al principio porque les tenía verdadero pánico y luego porque el mayor era un mortífago reconocido y el menor porque era un niñato engreído, pesado, malicioso y odioso. Y ahora allí estaba ella, caminando por aquella ancestral casa, siguiendo a un hombre que en realidad no era "tan malo" como había hecho creer al resto del mundo mágico. Lucius se detuvo ante una puerta blanca, tallada con rosas en flor.-Este es el dormitorio de Cissy -su voz sonó ronca. Hermione le miró disimuladamente. ¡Cuánto amor había en aquellos ojos la mayor parte de las veces inexpresivos!- Draco está dentro. Cuando te sientas preparada, entra sin temor. Yo he de ir al Ministerio.     El hombre hizo una pequeña inclinación de cabeza a modo de despedida y comenzó a desandar el camino. Cuando casi le había perdido de vista, Hermione gritó:-¡Señor Malfoy! -Lucius se giró y la miró extrañado- Ha sido todo un placer conocerlo. -Lo mismo digo, Hermione.        Una vez sola, Hermione se dio animos para entrar en aquella habitación. ¿Cómo sería la madre de Draco? De los tres Malfoy, era a la que menos conocía. La primera vez que la vio fue en la tienda de túnicas, en sexto, y allí la mujer tenía toda la pinta de estar en medio de un estercolero, tal era el asco que le daban los mestizos e impuros. Y luego la volvió a ver tras la batalla, cuando buscaba desesperada a su hijo, perdido todo el orgullo y sólo con miedo de perder a su único hijo.-Venga, Hermione, tú puedes -se dió ánimos. Empujó la puerta y entró. El cuarto estaba en penumbra. Buscó la familiar silueta de Draco. El chico estaba junto a la ventana, con la frente apoyada en la pared. A la derecha de ella estaba la gran cama Reina Victoria. Y en ella, Narcissa. La mujer dormía. Hermione caminó hacia Draco y puso su mano en el hombro del chico.-Se durmió hace diez minutos -susurró él.- Cada vez le cuesta más estar despierta.-¿Hablaste con ella?-Sí. -Draco bajó un poco la mirada para encontrarse con los ojos de ella- Creo que si tú hablas con ella, accederá.-¡Eso es bueno! -Hermione no pudo evitar abrazar al chico, que se tensó inmediatamente.- Lo siento.-No, disculpame a mí. -Draco sonrió de medio lado- No estoy muy acostumbrado a muestras de cariño de esta índole.-¿Dónde podemos esperar a que despierte?-Sígueme -La condujo a una puerta lateral. La abrió con cuidado para no hacer ruido y le cedió el paso. Luego entró él y cerró la puerta con suavidad. Se encontraban en un cuarto un poco más pequeño, pintado de amarillo pálido. Había varios muebles cubiertos con sábanas- Esta era mi habitación hasta que cumplí cuatro años.      Hermione no supo contestarle. Caminó hacia la ventana y la abrió para despejar el ambiente. Fuera, el sol brillaba con fuerza. Draco quitó la sábana que cubría una pequeña cama.-Hay que ver lo enano que era....-Malfoy, por Merlín, tenías cuatro años -Hermione sonrió, divertida.-Pero era pequeñísimo -señaló la cama con un dedo acusador- Mi tío decía que era una birria de crío.-Pues si tu tío te viera ahora, se tragaría la lengua -Hermione se sentó en la cama.-Puede que tengas razón, Granger -Draco se sentó en el suelo, frente a ella- ¿Qué tal te ha ido con mi padre?-Estoy aquí, por lo que bien -la chica hizo un mohín al recordar a Lucius- Tu padre no es... tan ogro.-Será contigo, porque conmigo.... -Draco miró a un lado, molesto.-Aunque desde que madre enfermó... se ha suavizado bastante.-Draco -el chico giró la cabeza con brusquedad al oir su nombre en boca de ella- Lo siento, Malfoy.-Te agradecería que conmigo te tomases las confianzas justas, Granger. Que hable contigo, que está aquí contigo, no quiere decir que seamos amigos -Draco se levantó y paseó por la habitación, enfadado- No quiero que llegues a conclusiones equivocadas. Puedo tolerar tu presencia, incluso puedo ser amable contigo, pero jamás, que te quede claro, seré tu amigo.-Pero yo creí....-Pues creiste mal. Mientras nos unan intereses comunes, respetaré esta especie de tregua. Pero cuando mi madre se cure (o muera, lo que primero suceda) y nos hayamos librado del problema Potter, volveremos a ser los enemigos de siempre. Tú la sangre sucia y yo el sangre pura. Yo por encima tuyo y tú en tu sitio; las cloacas. ¿Te ha quedado claro?-Mas claro, agua, Malfoy -Hermione se sentía dividida entre dos sensaciones completamente opuestas: por una parte, se había sentido tremendamente dolida ante las palabras del chico. Sobre todo cuando dijo que ellos no eran amigos y que jamás lo serían. Por otra, se sentía furiosa al comprobar que él no había cambiado nada. Y se dejó llevar por ese sentimiento- Creo que al final el Tribunal Mágico cometió un error al dejarte libre. No habrás matado a nadie, habrás ayudado a muchos, pero sigues siendo la misma rata mortífaga de siempre. Tendrías que pudrirte en la cárcel, pero de por vida. Alimañas como tú sobran en este mundo.-No vuelvas a insultarme -Draco se acercó a ella de dos zancadas y la cogió del cuello- Aquí la única alimaña eres tú, sangre sucia.-Aburres, Malfoy -Hermione sacó su varita y lo lanzó contra la pared con un expelliarmus- Te recuerdo que soy mejor bruja que tú. No me provoques. -Maldita rata de biblioteca -Draco sacó también su varita y lanzó un hechizo silencioso. Hermione sintió cómo su sangre comenzaba a hervir en sus venas. Dejó caer la varita y miró aterrorizada al mortífago- Jamás juegues conmigo, porque siempre perderás. -Malfoy.... -apenas podía hablar. Se llevó una mano a la nariz y la retiró llena de sangre- Por favor.... -Hermione le miró a los ojos. Draco parecía en otro mundo, las pupilas dilatas, respirando agitadamente. Supo inmediatamente que el ataque no iba contra ella. Se había dejado llevar por un mal recuerdo.- Draco....        Draco reaccionó. Miró a la chica que se retorcía en el suelo por el dolor, con la parte inferior del rostro cubierta de sangre. Rápidamente deshizo el encantamiento y corrió hacia ella. La sujetó de los hombros y la examinó detenidamente.-¿Granger?-Estoy bien... ahora -Hermione se retiró un poco para poder verle bien el rostro- Das miedo, Malfoy. Estás muy pálido.-Pues tú pareces una aparición del inframundo -Draco se quitó la camisa y le limpió la cara con suavidad- Perdoname.-No eras tú -Hermione intentaba que él no se sintiera mal.-Yo te provoqué y te hice caer en algún mal recuerdo.-No te equivoques, Granger -Draco la miró y sus ojos reflejaban una tristeza infinita- Porque eso que has visto antes es mi verdadera naturaleza. Soy un peligro para todos. -¡No digas tonterías!-No son tonterías. ¿Por qué crees que no me defendí en el juicio? Quería que me encerraran para evitar ésto -se llevó las manos a la cabeza y se despeinó, presa de la frustración- Hoy he podido parar, pero... ¿Y si pierdo el control otra vez? ¿Y si no puedo parar la próxima?-Podrás. Y no volverá a pasar -Hermione no se pudo contener y lo abrazó con fuerza. Pero el abrazo no fue correspondido- No tengas miedo. Cuando algo te preocupe, me buscas y hablamos. Las cosas malas es mejor sacarlas de dentro rápido, para que no aniden y luego sea imposible deshacerse de ellas.-¿Es esto una tregua?     Hermione no contestó. Allí, abrazada a aquel chico que había estado a punto de matarla hacía unos minutos, se sentía en el séptimo cielo. No pudo evitar sonreir. Porque, aunque quisiese negárselo, sabía que, muy en el fondo, era él con quien quería estar, a pesar de lo peligroso que pudiese ser.-Es algo más que una tregua, Malfoy.