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Historia 106736 — capítulo 26
El entrar en la habitación de Malfoy no fue nada complicado. El encoger la jaula, las bolsas de comida y los juguetes de la pequeña hurón tampoco. El esconder al pequeño animalito fue un juego de niños. El problema se presentó cuando estuvo de nuevo en los pasillos de las mazmorras. ¿Cómo diantres iba a explicarles a Ginny y Lavender que era la niñera de la mascota de Malfoy? Rezongando, Hermione caminó hasta su torre. Subió corriendo a su habitación. No tenía ganas de encontrarse con Harry. Ginny y Lavender estaban allí, intentando hacer la redacción de herbología.-¿Qué escondes en la túnica, Herms? -Ginny dejó con alegría el pergamino. Odiaba aquella asignatura y odiaba las tediosas redacciones que tenían que presentar un día sí y otro también.-¿Me prometeis que no os vais a reir? -Hermione las miró con carita de perro apaleado.-¿De qué nos ibamos a reir? -Lavender también dejó sus deberes, picada su curiosidad.-Por ésto -Hermione sacó a la hurón, que permanecía quieta en sus manos. Las otras dos chicas se acercaron corriendo a ella.-¿Es Malfoy? -Ginny acarició las orejitas del animal con cuidado.-No. Pero sí es su mascota -Hermione sonrió ante la cara de sus amigas- Ya, parece raro, pero es cierto. Esta hermosura es suya.-Quién me iba a decir que el hurón oxigenado tiene sentido del humor -Lavender cogió a la hurón y la abrazó. El animalito parecía feliz de la vida.- ¿Cómo se llama? Hermione cerró los ojos. Ahí estaba la temida pregunta. En cuanto pronunciara el nombre del animal, sus compañeras de cuarto se iban a estar riendo de ella hasta el día del juicio final. Ginny y Lavender la miraban, expectantes. Al final lo dijo.-Hermione. El capullo de Malfoy la ha llamado como yo. Dice que, como le gusta comerse los libros, le recordaba a él y pensó que era el nombre perfecto.-¡Creo que a alguien le gustas! -canturreó Lavender. Hermione le tiró la almohada. La hurón saltó al suelo y se escondió debajo de la cama- La asustaste, burra. -Tranquila, si ha logrado sobrevivir a Malfoy, una pelea de almohadas no la va a matar. -Hermione cogió otra almohada y aquello se convirtió en una fiesta de risas, saltos y almohadazos.
En la mansión Malfoy, los padres de Draco se preparaban para la cena. Narcissa había pedido a sus elfos que preparasen la mesa en el jardín de invierno, aprovechando que hacía una noche casi estival. Lucius la ayudó a sentarse y luego tomó asiento. Mientras esperaban a ser servidos, se dedicaron a analizar la entretenida visita que habían tenido por la mañana.-¿Qué opinas de la joven Granger, Cissa?-Tiene el mismo caracter que nuestro hijo, Lucius -la mujer sonrió- Sus.... batallas dialécticas son bastante interesantes.-Si fuesen dardos envenenados, no teníamos hijo desde hace años -Lucius sonreía- Pero tengo que reconocer que lo he pasado muy bien hoy en la comida. En nuestros tiempos no era tan entretenido ir al colegio.-Esos dos se complementan muy bien, tienen la misma capacidad intelectual, la misma curiosidad por las cosas....-Les apasionan los libros -Lucius recordó la cara de la chica cuando entró en su biblioteca privada- Granger casi se muere de la emoción cuando le mostré la biblioteca.-Creo que Draco y ella harían muy buena pareja. -Lucius arqueó las cejas, sorprendido- No me mires así, cariño. Dejé atras las tonterías de la sangre.-Sabes que eso nunca me ha importado -Lucius se puso serio- Pero, por culpa de... el Señor Tenebroso, tuvimos que aparentar ser lo que no eramos, creer algo que estaba muy alejado de nuestros verdaderos ideales.... -No te tortures por ello, cariño -Narcissa le cogió de la mano y sonrió- Por suerte, esa alimaña está muerta y nosotros podemos empezar a vivir como siempre debió ser.-Tienes razón, Cissa, como siempre -Lucius guardó silencio, pues los elfos aparecieron con la cena- Ahora disfrutemos de la cena.-Creo que deberíamos invitar más a menudo a la señorita Granger. A Draco le vendrá bien relacionarse con alguien de su edad.....-Si logras que esos dos no se arranquen la cabeza al estar juntos, te juro que construyo un pabellón de música en Howgarts para que los alumnos practiquen música -Lucius levantó su copa. Narcissa sonrió.-Ve preparando el dinero, querido.
Pasaban ya de las dos de la mañana y Hermione no podía dormir. La huroncita (o Miniherms, como decidieron llamarla), gimoteaba hecha un ovillo en su almohada. La chica cogió su varita e invocó un lumus para ver al animalito.-¿Extrañas a tu dueño? -la hurón levantó la cabecita.- Ven, te voy a llevar a verlo. Cogió al animalito y lo escondió en el bolsillo de su bata. Con cuidado para no despertar a sus amigas, salió de la habitación y bajó a la sala común. Salió a los pasillos como una sombra. Si la pillaban a esas horas por los pasillos, estaría castigada hasta el final del curso. Pero a esas horas era muy raro toparse con el conserje o con cualquier profesor. Cuando llegó a la enfermería asomó la cabeza. Madama Pomfrey debía estar durmiendo en su habitación, pues por allí no andaba. Caminó en silencio hasta la única cama ocupada. Draco dormía boca abajo, con la sábana y la manta subidas hasta las orejas. Hermione contuvo una carcajada. El chico era bastante gracioso durmiendo. Se sentó en el borde del colchón y lo contempló unos instantes. La hurón se puso nerviosa en cuanto olfateó a su dueño. Salió del bolsillo de la bata y se metió por debajo de la sábana hasta llegar a la cara del chico, la cual lamió hasta aburrirse. Draco se despertó de golpe.-¿Qué coño....? -Al ver a la hurón sonrió- Pero mira quién está aquí, mi pequeña comelibros....-Vas a hacer que me ponga celosa, Malfoy -Hermione sonreía. Ver al rudo slytherin haciendo mimos a la hurón hizo que casi babeara.-¿Qué narices haces aquí? -Draco clavó sus acerados ojos en ella.-Te echaba de menos -al ver cómo se alzaba la ceja del rubio, se apresuró a concretar- La hurón. No hacía más que lloriquear en mi almohada.-¿Ha dormido en tu almohada? -Draco acariciaba al animal sin quitarle la vista de encima a la chica- No suele hacerlo con desconocidos. Sólo conmigo.-Pues ya ves, Miniherms ha congeniado conmigo -Hermione se acercó un poquito más a él y comenzó a acariciar también a la hurón- Es adorable. Ginny y Lavender se han enamorado de ella.-¿Qué has hecho? ¿Una presentación en sociedad de mi mascota? -Draco la miraba entre enfadado y divertido.-Casi. No. Sólo la han visto ellas -Hermione rozó sin querer la mano del chico y se sonrojó. Él se limitó a apartarse unos centímetros de ella.-Bueno, ya me habeis visto, podeis ir a dormir tranquilas. -Le devolvió el animalito a la chica- Procura no mimarla mucho que luego quien tiene que aguantarla soy yo. Y con una insufrible comelibros tengo suficiente.-Ya te gustaría a tí que se pareciese a mí un poquito más -Hermione decidió chincharlo, a ver hasta dónde llegaba.-Como te he dicho, contigo ya tengo suficiente. Bastante castigo es ser tu única víctima, sabelotodo.-¿Tan seguro estás de eso? -Hermione entrecerró los ojos, retándole a seguir.-Podemos decir que tengo la exclusividad de las dos comelibros del colegio -Draco besó la cabecita de la hurón. Hermione sintió un poquito de envidia del animal. Algo debió de reflejarse en su rostro, porque Draco sonrió con maldad- ¿Celosa de una bola de pelos, Granger?-No sé por qué lo dices, Malfoy -se puso roja instantaneamente.-Por tu cara, porque estás roja como un tomate, por la cara de boba que pones cuando me miras... -Draco soltó una carcajada.- No te preocupes, que seguirás manteniendo el monopolio sobre mí en lo referente a hacerme la vida imposible.-¿Me lo tengo que tomar como un halago? -Se levantó y caminó hacia la salida, con Miniherms en brazos. Antes de salir, la voz de Draco la transportó al Nirvana con una sencilla frase:-Sí. Porque hasta que me aburra o encuentre algo mejor, vosotras dos sois mis chicas.