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Entre Llamas — capítulo 10

Michael bajó de la pasarela sonriente, detrás de él, un derrotado Draco Malfoy, pero tranquilo, igual esbozaba una pequeña sonrisa en su rostro. Hermione orgullosa se acercó y abrazó a su supuesto marido. Michael, aprovechó que la tenía entre sus brazos, buscó su boca y le dio un fuerte beso. Hermione la recibió sorprendida, incluso con los ojos abiertos, pero al sentirlo tan suave, tan especial... tan Malfoy... le correspondió, colgándose de su cuello.

Draco que estaba a tan sólo un par de pasos atrás de su primo sintió que le hervía la sangre. Pero ¿Qué iba a hacer? ¿Golpearlo? ¿Separarlos? ¡Imposible! Eran marido y mujer! y ¿él? el "ex" que se moría de celos y con una esposa infiel, sosa, fría e interesada que también miraba a la pareja que se besaba tan apasionadamente.

-Cuando termines... debes ir a prepararte... porque los duelos continúan.- Fue Draco el que al final habló. Simplemente porque nosoportaba seguir viendo esa pequeña expresión de amor. Lo extraño fue que al separarse, Hermione estaba ¿sonrojada? pero ¿cómo? se supone que estaban acostumbrados a besarse... Michael la había mirado a los ojos con un gesto nervioso. Estaba celoso, pero sus celos no lo cegaban. Algo les ocurrió a esos dos durante ese "besito".

-Sí, claro... debo ir al otro grupo.- Dijo mirando a los ojos a Hermione, quien le respondió con una sonrisa mientras se separaba de él. Michael giró hacia Draco, le hizo un gesto con su cabeza y se fue al otro extremo del sector junto al resto de los invitados, mientras ya en la pasarela estaba otro par de magos compitiendo.

-¿De cuándo que no besabas a tu esposo, Granger?

-Ese no es problema tuyo, Malfoy.- Hermione lo miró fijamente. Draco no era tonto y se dio cuenta perfectamente de la situación.

-¡Así que el inocuo de Malfoy Thompson era un mago! ya veo que los sangre sucia y los mestizos se buscan.- Astoria llegó al lugar mirando de pies a cabeza a Hermione. Cómo odiaba la forma de vestir de aquella mujer. Ahora lucía un traje de dos piezas de lino: pantalón y chaqueta corta en color crema una blusa de seda blanca con ribetes de organza, casi transparente y un collar largo de oro, con pequeñas libélulas hechas de diamantes tallados. ¡Qué envidia!

-Veo que el tema de la sangre te sigue fastidiando ¿no es cierto, Astoria? Mmm era por eso que tanto que me mirabas tanto... yo creí que era por esto.- Y ella misma se apuntó la ropa...- Si te interesa, este es un Armani... ¡Ah! se me olvidaba... tú te entiendes con la bruja costurera de la esquina ¿No es cierto?

-Eres horrible... Granger.- El rostro de Astoria mostraba una rabia incontenible y una mueca que parecía estar oliendo estiércol.

-Sinceramente, "prima", no tengo ganas de entrar a discutir contigo... si soy o no sangre sucia, si Michael es mestizo o no... o si es brujo o no... es un tema que a ti no te compete... Draco, permiso.- Dijo dirigiendo su mirada a Draco y este le sonrió. Salió rumbo al sector en donde estaba su "esposo".

-No entiendo, Astoria, porqué tanto odio hacia Hermione...

-¿Ahora es Hermione? Draco, es la "Sangre Sucia"... siempre la llamaste Granger...

-No la puedo llamar así... es una Malfoy... a menos que quieras que le llame "Malfoy" todo el día...

-¿Sabes, Draco? creo que tú y ella están hechos tal para cual.- Giró sobre sus pies y salió rumbo a la mansión.

"-Yo también pienso lo mismo"- Se dijo para sí Draco. Pero no estaba tranquilo, mientras veía a Hermione besarse con Michael, un nombre cruzó en la mente de Hermione... "Aniie" ¿Quién era? intentó indagar, pero, como siempre le ocurría con ella, le era imposible llegar más allá. Su familia era experta en Legeremancia y Oclumancia, pero él siempre había tenido problemas con la mente de Hermione... lograba ver algunas cosas, pero nunca detalles o algo completo... con ella existía un muro inquebrantable... Siempre fue así, y veía que aún continuaba igual.

Al final del día, Michael ganó la competencia. No hubo contrincante digno frente a tan buen mago. Hizo y deshizo hechizos a diestra y siniestra. Sus parientes los felicitaban y a muchos tuvo que explicarles quién le enseñó tan buena técnica.

A eso de las 20:00 horas estaba dispuesta la cena. Hermione en su habitación, estaba cansadísima, subió antes que Michael, no quería verlo. No sabía cómo enfrentarlo luego del beso que le dio delante de todos en el campo de duelos.

Se metió en la tina y estuvo largo rato dejando que las burbujas de jabón y las sales relajaran su cuerpo... cerró sus ojosy en un momento sintió que Michael llegaba a la habitación. Se apresuró a levantarse. ¡Por Dios que le costaba acostumbrarse a la magia nuevamente! Ya que dejó su varita en su mesa de noche, y no podía hacer un simple "accio" para traer la bata. Así que se levantó y tomó la primera toalla que encontró y se envolvió en ella. No era muy grande. Le cubría lo justo y necesario, luego con otra más pequeña se hizo un turbante con su cabello mojado.

En la habitación estaba Michael, se encontraba sentado en la cama, sin su saco y se estaba quitando la corbata. Al verla entrar la miró de pies a cabeza. Esa mujer era perfecta. Sus piernas largas y suaves invitaban a tocarla. Giró la vista. Era su socia en el plan y no podía imaginarse otra cosa que no fuera un trabajo de sociedad. Además ella estaba enamorada de su primo con quien tenía una hija. Sin mirarla avanzó hasta la ventana, dándole tiempo para que ella tomara la ropa que dejó la cama. Sintió que nuevamente se encerró en el baño. Suspiró. Ese día fue de contrastes, haber visto a Astoria después de tantos años despertó en él sentimientos que sólo sintió cuando estuvieron juntos, cuando ella lo trataba como lo peor del mundo. En cambio hoy, ella al darse cuenta de que era mago, su mirada de asco fue reemplazada por una de admiración, ¿Pero él quería eso, ahora? ¿Lo quería, ahora, después de conocer a Hermione? Sinceramente no lo sabía.

Como alos diez minutos, Hermione salió del baño ya vestida. Lucía un jeans desgastado, botas altas por fuera del pantalón, blusa oscura y una chaqueta de cuero café avellana. Su cabello estaba tomado cayendo sólo algunos risos por sus hombros.

-¿Bajarás a cenar?- Le preguntó Michael, pensando en que aún faltaba rato para la cena y que aún él aún no se daba una buena ducha.

-No. Quiero caminar un rato, y pensar... vi un parque hermoso cerca de donde fue la competencia de hoy... está iluminado, creo que no hay problema en salir allí...

-No... yo creo que muchos de los estábamos en la competencia lo han visto... y les debe haber gustado...

-Si quieres nos vemos allí.

-Por mi parte no, Hermione. Yo me daré una ducha y me acostaré... Estoy cansado. Si me da hambre más tarde, pido algo...

-Michael... lo de hoy...

-¿El beso?

-Ajá.

-Actuación. Sólo eso. Tranquila.- Ella sonrió.

-Bien.... actuación... okey. Nos vemos en la noche.-Tomó su varita y la guardó en su bolso, y salió. Era su parecer o Hermione ¿Estaba triste por su respuesta? ¡Él estaba triste por lo que le había dicho! Ese beso, realmente no fue una actuación. Deseaba hacerlo desde hacía días y esa fue la oportunidad precisa para hacerlo. Debió haber sido más sincero con ella... Conversaría con Hermione a su regreso.

Por su parte, Hermione caminó por los pasillos de la mansión. No se veía mucha gente, sólo un par de niños pequeños que jugaban en una sala y algunas personas que conversaban en los sillones del salón principal. Ella avanzó hasta la salida. Caminó por la orilla de la mansión hasta llegar al lugar en donde, durante el día fue la competencia. Vio que algunas personas aún conversaban en ese lugar ya que estaba iluminado con grandes fuegos perennes por la orilla. No hacía frío, corría una suave brisa, pero no era helada. Siguió avanzando y llegó a ese pequeño prado, todo verde y con pinos que serpenteaban como creando un pequeño laberinto. También estaban dispuestas algunas bancas, faroles con llamas azules y una pileta en forma de Cupido que, desde la flecha de su arco, salía un chorro de agua, que brillaba como oro, pero al caer a la pileta se volvía transparente y cristalina.

Se sentó y suspiró nuevamente.... "-Aniie, mi pequeña...."- Pensó y una lágrima resbaló por su rostro.

-Segunda vez en el día que escucho ese nombre... ¿Quién es Aniie, Hermione?

Draco estaba frente a ella, y su mirada era de mucha seriedad. "Debía ocultar... debía ocultar... no podía mirarlo... no podía... no podía... ¡Draco estaba en su mente! Se puso de pie, cortó el contacto, le dio la espalda... ¿Qué alcanzaría a leer? ¡Estúpida, había bajado sus defensas!"

-No entiendo por qué contigo me pasa, pero me es difícil entrar en tus pensamientos.... pero vi ese nombre hoy... y ahora tú lo dijiste... ¿Quién es Aniie? - No podía ella negar a su propia hija. No, eso jamás.

-Aniie Granger es... es mi hija, Draco.- Él la miró incrédulo.

-Cuando llegaste con Michael, creí entender que no tenían hijos.

-No, no tenemos hijos. Ella es sólo mía.- Le había dado vuelta la espalda a Draco. No sabía hasta dónde iba a llegar a esa conversación. Pero sabía que tarde o temprano él debía enterarse de aquello. No sabía si esa era o no la ocasión.

-¿Y cuántos años tiene?

-Siete.

-¿Y dónde está?- Draco sintió un estremecimiento por todo su cuerpo. Aquella niña tenía la misma edad que su Scorpius; no era hija de Michael; y entonces de ¿quién?

-No sé.

-¿Qué?- La tomó por los brazos y la obligó a mirarlo de frente.- ¿Cómo es que no sabes dónde está tu hija? ¿Qué has hecho?

-Hubo un accidente... explotó el edificio en donde yo vivía.- Hermione lloraba y Draco palideció. La guió hasta la banca y ella se sentó.

-¿Tu hija murió?

-Nunca lo supe... eso fue hace más de dos años...yo, he estado hospitalizada... en coma por todo ese tiempo... cuando desperté...supe que mi hija no estaba... que su cuerpo jamás fue encontrado... y por eso volví a este mundo porque creo que puede estar acá... en el mundo muggle nunca fue hallada... se especuló de tráfico de niños, de órganos... de rapto... pero nada... ninguna de las policías supo dar respuesta... y como siendo hija mía, hija de una bruja, estaba expuesta a cualquier riesgo... Michael cree que debe estar acá... en este mundo...- Draco estaba helado. Pensaba y pensaba... cabía la posibilidad de que...

-¿Quién es el padre de Aniie?- Sabía que iba a hacer esa respuesta... ¿Qué le respondería?

-Draco.... yo me fui de este mundo... renuncié a mi magia.... He estado intentando recuperarla...

-Respóndeme... ¿Quién es padre de Aniie? ¿Es mi hija, cierto? Hermione, responde, ¿Tú y yo tuvimos una hija? ¿Eso era lo que me ibas a decir aquel día de mi boda?- No podía seguir ocultándolo.

-Sí, Draco. Aniie es tu hija... - Draco apretó los puños y se puso de pie, le dio la espalda. Ahora entendía todo. Luego de aquel día, jamás volvió a ver a Hermione. Claro, se había ido del mundo mágico, con un bebé de él. Con su hija.

-¿Por eso te alejaste?- Le preguntó sin mirarla, tratando de disimular tanta rabia contenida.

-Yo... te juro que por más que renuncié a ti para no hacerte daño…. Lo hice para no avergonzarte... ¿Cómo era posible que yo, siendo tan poca cosa, una "sangre sucia", pudiera tener un hijo tuyo? ¡por eso me fui! Además tú te estabas casando con ella... con Astoria.

-Hermione... si me lo hubieras dicho...

-Pero ahora... pero necesito tu ayuda… Debo encontrar a Aniie...

Draco por fin giró y la vio. Tenía el rostro empapado por las lágrimas, y él sus ojos humedecidos al enterarse de la verdad. Avanzó un par de pasos y por fin la pudo rodear con sus brazos, ella le correspondió cruzando los suyos en la espalda de él. Draco se sentía en la gloria al volver a sentir en sus brazos aquel cuerpo y sentir la calidez de su piel y su aroma. Besó su cabeza y acarició su rostro.

-Pequeña... aunque ya nada es como antes... encontraremos a nuestra Aniie... Te lo prometo.


AMIGAS MIL PERDÓN POR EL RETRASO..... PERO HE ESTADO DELICADA DE SALUD... TUVE QUE VIAJAR FUERA DE MI REGIÓN PARA UN CONTROL MÉDICO.. PERO YA ESTOY DE REGRESO..... AHORA TENDRÉ QUE ESTAR 30 DÍAS EN MI CASITA..... EL DOC DIJO QUE NO PODÍA TRABAJAR ASÍ... PERO BUENO.... TENDRÉ TIEMPO PARA LEER Y ESCRIBIR MIS HISTORIAS.... ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAPÍTULO. BESOS, GINGER.