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The Hunger Games: El tributo de los vencedores — capítulo 1
Buenos días! Aquí pasa mi primer FF espero que les guste! Spoilers aparte, TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A SUZZANE COLLINS, yo solo los tomo prestados para mi personal desviación y nutrida imaginación! ;)
Capítulo I: «Panem et circenses»
La tarde caía, por el horizonte, reacia a morir, aunque el sol, estaba en mis últimos momentos antes de desaparecer para encarar una nueva noche, todavía parecía que no decidía abandonar el firmamento. Observó nuevamente la sala de la cocina donde estaba sentada, hacía horas que sus hermanos se habían marchado cada uno a realizar las actividades que quería, y ella, se había tenido que quedar ahí sentada, realizando sus deberes escolares. Historia, ¡Maldición! Tenía que transcribir todo lo que decía el libro, rebuscó entre las hojas que tenía anotadas, sobre cuál era el tema que tenía que transcribir, lo encontró anotado en un margen superior. "Los Juegos del Hambre", ya podía recordar la niña sobre la clase que habían tenido. Recordaba que Haymitch en un intento desesperado por parecer una persona sobria, mientras comentaba más o menos de que se trataban los dichosos juegos. Todos rieron, nadie presto realmente atención a lo que Haymitch decía, pero ella, pudo ver más allá de lo que muchos hacían. Ella había crecido bajo la sombra de los Juegos, la muerte era moneda corriente en su casa, no así en su vida, porque sus padres trataban bajo todos los medios de que nadie tuviera que revivirlos. Suspiró, ¿Por qué ella no podía estar afuera? En el bosque tal vez, o cocinando quizás, solo porque era la más pequeña.
-¡Hope!- la voz estridente de su madre inundó el lugar.
-¡Aquí!-contestó la niña con voz cálida- en la cocina
Katniss Mellark se acercó hasta donde su hija se encontraba estudiando. Cargaba varias cosas, algunos alimentos, utensillos, ropa, algún que otro biscocho de chocolate pero todo parecía rebalsar en sus manos. Hope se puso de pie para ayudar a su madre, mientras esta buscaba a tientas la mesa para poder dejar todo lo que cargaba.
-¿Qué sabes de tus hermano, pequeña?-pregunto la mujer en tono afectuoso mientras besaba la coronilla de su hija menor
-Rose vino de la escuela y se enfundó en sus botas, supongo que partió al bosque- la niña hizo un ademán de no saber mucho más, pero muy dentro, suponía que su hermana mayor se había ido con Haymitch últimamente, esos dos andaban demasiado juntos para el gusto de la pequeña Hope- Cinna, llegó del colegio, cocinó y se fue con papá a la panadería, habrán de estar ahí todavía
Katniss se tomó un momento para admirar a su hija más pequeña. Hope tenía trece años y ahora estaba casi de su misma altura, el cabello rubio, heredado del padre, resplandecía ahora que el sol moría y se colaba por la ventana. Los ojos verdes eran dos pequeños jades que desde que la niña era pequeña le habían servido para escrudiñar todo el mundo a su alrededor. Hope era en personalidad, la más parecida a su pequeña hermana Prim, y por eso la amaba incondicionalmente más que a ningún otro, aunque no lo dijera en voz alta.
La mujer observó tranquilamente las hojas sobra la mesa de la cocina. Hope estaba haciendo su tarea, siempre aplicada, ordenada, su hija menor cumplía con todo lo asignado. Mientras la niña ubicaba los alimentos en los estantes, la mujer se dedicó a observar lo que la niña estaba haciendo, fue cuando el título a simple vista la abstrajo hacia un mundo que luchaba cada día por abandonar.
"Los días Oscuros: "Los Juegos del Hambre"
Panem, se construyó sobre la base de un país llamado Norteamérica. La guerra por la supervivencia dejó a este país dividido en 13 distritos que estaban controlados por el Capitolio, llamado Panem, un lugar donde es posible tener todo lo que uno quiera solo con chasquear. Pero llegaron los días oscuros, cuando los distritos lucharon por la supervivencia y por salir de la decadencia, el Capitolio gracias a sus avanzadas tecnologías consiguió la sumisión de doce distritos y la aniquilación del decimotercero; y para que todo el mundo recordase que los días oscuros no se debían repetir trajo consigo "Los Juegos del Hambre", una sangrienta competencia en la que un chico y una chica de cada distrito deben luchar a muerte, sin normas: el que pierde muere, el que gana tendrá la fama de todo Panem y todas las riquezas imaginables.
Ya pasados setenta y cuatro años de los días oscuros la gente de Panem estaba acostumbrada a trabajar hasta agotarse y morir, pero unos pocos valientes se arriesgaron a luchar y desafiar al Capitolio;Katniss Everdeen, una chica de 16 años que atravesaba todos los días la alambrada del distrito doce para cazar en el bosque, y comercializar las presas; fue la única salida para sobrevivir.
En la cosecha de los participantes (o*tributos)*de "los septuagésimo cuartos Juegos del Hambre" se ofreció voluntaria para salvar a su hermana de una muerte segura (su hermanita sólo tenía 12 años); ella y su compañero de distrito,Peeta Mellark, se aventuran a una arena, donde podrían morir en segundos: cada despiste es una invitación a la muerte. Ahí se enamoraron perdidamente, entonces al llegar a la arena los 24 competidores se ven envueltos en una lucha de supervivencia donde solo uno sobrevivirá.
Katniss consiguió no solo, ser la vencedora junto a Peeta Mellark de los 74ª juegos del hambre, sino además de salir del tercer "Vasallaje de los veinticinco", los septuagésimos quintos Juegos del Hambre. Por ese tiempo, el Capitolio, había bombardeado el Distrito 12 como venganza por haber escapado de la arena de los últimos juegos, mientras Peeta Mellark, el tributo masculino del distrito 12, fue capturado por el Capitolio. Katniss fue protegida y, en cierto modo sometida por el Distrito 13, el cual ella creía que había sido destruido hace muchos años. El Distrito 13 estaba preparando un ataque contra el Capitolio, y necesitaban a una persona que anime a los demás distritos a levantarse contra el Capitolio. Necesitaban a Katniss, "El Sinsajo".
Después de su rescate por los rebeldes del Distrito 13, Katniss estaba convencida de convertirse en "El Sinsajo": un símbolo de la rebelión contra el Capitolio. Como parte de un acuerdo, se exigió que el líder del Distrito 13, La Presidenta Coin, otorgase inmunidad a todos los vencedores de los Juegos del Hambre. También exigió el derecho a matar al Presidente Snow por sí misma. En un audaz rescate de Gale y otros rebeldes, Peeta y otros previamente capturados fueron rescatados desde el Capitolio. Sin embargo, Peeta había sido "secuestrado", un método de tortura el cual consistía en lavarte el cerebro con veneno de un insecto muto llamado rastrevíspulas, para creer que Katniss era el enemigo, y trató de matarla en su primer encuentro en el hospital del Distrito 13.
Los rebeldes, tomaron el control de los Distritos y, finalmente, comenzaron un asalto en el propio Capitolio. Sin embargo, un asalto a un "seguro" barrio del Capitolio va mal y Katniss y su equipo deben de huir atravesando lugares peligrosos por el Capitolio con la intención de encontrar y matar al Presidente Snow. Muchos miembros del equipo son asesinados, incluyendo Finnick Odair. Con el tiempo, Katniss se encuentra presionada solo hacia la mansión de Snow, que supuestamente ha sido abierta para albergar a los niños del Capitolio (pero en realidad es la intención de proporcionar escudos humanos para Snow). Después, unos paracaídas caen desde un aerodeslizador del Capitolio con, al menos se suponía, alimento y medicina para los niños, pero contenían bombas, y las bombas colocadas en los paquetes de los paracaídas matan a muchos de estos niños y a un equipo médico rebelde tratando de rescatarlos de una muerte segura, incluida la hermana de Katniss, Prim. La muerte de Prim hizo que Katniss se encontrase psicológicamente inestable.
El presidente Snow fue juzgado y declarado culpable, pero él le dijo a Katniss que el asalto final que mató a Prim fue ordenado por la Presidenta Coin, no el Capitolio. Cuando se supone que se prepara para ejecutar a Snow, admitió que el presidente estaba diciendo la verdad y mató a la presidenta Coin en su lugar, clavándole la flecha que iba dirigida a Snow. Un alboroto sobreviene y Snow fue encontrado muerto pues, posiblemente, se atragantó con su propia sangre o ha sido pisoteado por la multitud. Paylor, una líder rebelde se convierte en la nueva presidente de Panem. Katniss fue absuelta debido a su aparente locura y volvió a su casa en el Distrito 12, junto con otros que están tratando de reconstruir el distrito el cual se encuentra en cenizas. Peeta regresó poco después tras haber recuperado gran parte de su memoria.
Luego de haber leído todo lo que su hija había escrito, sintió como sus piernas comenzaban a flaquear, así que esa era la forma en que la veían los libros de texto. Nunca había hablado con sus hijos de aquellos días oscuros, donde el sinsajo había visto la luz para desafiar al Capitolio, nunca le había hablado sobre todas las muertes que ella tenía en una lista secreta en la mitad de su conciencia, porque siempre había juegos peores que jugar. Se estremeció ante la atenta mirada de su hija menor. Fue entonces cuando un nudo en la garganta ahogó el llanto que siempre se le generaba cuando se hablaban de estos temas. Hope, sin saber qué hacer, atinó a buscar un vaso con agua, algo que darle a su madre, la veía realmente pálida, desencajada, completamente fuera de lugar. Sintió remordimiento de todo aquello que había escrito, nunca tendría que haberlo dejado a la vista de nadie. Ahora ya no había nada que hacer.
-¡Madre!-la voz salvadora de Rose invadió el lugar. Si su hermana mayor estaba presente, ella podría calmar a Katniss- ¿Qué ha pasado?
-Nada, hija, nada…-intentó articular la madre entre sorbo y sorbo- ¿Dónde has estado?
-En el bosque…-comentó la muchacha sentándose frente de ella. Con una rápida mirada en la mesa, encontró las hojas que Hope había escrito, les dio un rápido vistazo. Se hizo una idea de todo lo que había pasado. Suspiró- Mamá, algún día, vas a tener que contarles todo lo que pasó- Rose había tomado las hojas entre sus manos y levantado al mirada hacia su hermana, le hizo señas para que se acercara a ellas. Compartían un momento familiar entre las mujeres de la casa.
Katniss, observó bien las hijas que había engendrado. Había tan poca diferencia entre la una y la otra. Ambas eran rubias, como Peeta, tenían ojos claros, como todos en el distrito 12, los de Hope eran verdes y los Rose eran grises, más fríos, pero igual capaces de amar y de preocuparse por quienes lo necesitaban. Con sus trece años, la más pequeña, estaba cambiando las formas de cuerpo de niña a las incipientes curvas de mujer. Rose era otro caso, ya con diecisiete años, tenía el cuerpo de mujer totalmente desarrollado. El busto era sugerente, no podía decir que no lo había heredado de la madre, las caderas eran contorneadas, las piernas largas y agiles, si bien nunca les había faltado comida en el lugar, el ejercicio extremo que realizaba en el bosque la mantenía siempre en forma, y hacía que siempre hubiera carne fresca para comer.
Katniss, todavía veía a su hermana menor revivir cada día en sus hijas, en Hope en su carácter amistoso, dócil, trabajadora, en Primrose, no solo en su nombre, sino en la felicidad con la que vivía cada día, con la fuerza que encaraba cada nueva aventura, y la agilidad que tenía en las manos para poder curar a todo el mundo. Desde hacía algún tiempo, la casa en la Villa de los Vencedores, había vuelto a llenarse de niños con dolores de estómago, gente con quemaduras, y muchos que no confiaban en los médicos devenidos de otros distritos para curarlos, pero si confiaban en Rose para que los trajese de nuevo al mundo de los vivos.
Estaba completamente orgullosa de esas dos hijas, que hacían que cada día, tuviera sentido. La mirada penetrante de su primogénita, hizo que suspirara, no tenía ganas de remover aquellas cosas que con mucho ahínco intentaba ocultar, pero Hope era la única que no sabía nada acerca de los Juegos del Hambre, Rose y Cinna, ya sabían porque ellos habían hablado con su padre y con Haymitch, quienes le habían dado una idea bastante certera de lo que había sucedido, no así la pequeña Hope, ella era aún una extraña para todos los acontecimientos que transcurrieron en la vida de su madre.
-¿Qué ocurre aquí?-la voz ametrallante de Cinna, devolvió a la realidad a todas las mujeres
-Nada, Cinna, solo reunión de mujeres…-contestó Rose recogiendo rápidamente las hojas de Hope para que ni Cinna ni su padre pudieran verlas. No necesitaban más momentos silenciosos en la noche.
-¡Papá!-Hope corrió como si todavía tuviera cinco años a los brazos de su padre. Peeta sonrió con nostalgia, ya ninguno de sus hijos corría hasta él, pensando que era invencible.
-Pequeña…-contestó paternalmente mientras le despeinaba el cabello lacio. Imposible, por mucho que se moviera siempre volvía al mismo lugar.
Rápidamente, cada uno en la familia, comenzó a realizar los quehaceres de la noche, poner la mesa, juntar los platos, servir el exquisito estofado que Rose había preparado con unas presas que había logrado cazar en el bosque. La mesa estaba dispuesta para todos los integrantes de la familia, hasta que alguien tocó la puerta de entrada de la casa. Peeta y Katniss se observaron mutuamente, no era corriente que por esas horas, tuvieran visitas. Rose, Cinna y Hope, ante la atenta mirada de la primera continuaron comiendo, dejando que sus padres hicieran frente a la situación. Peeta se acercó hasta la puerta principal con precaución, pero todo eso se desvaneció cuando la persona que tenía en frente de él comenzó a parlotear.
-¡Peeta!- Johanna Mason una increíble morena estaba parada frente de él, con la mirada perdida- Peeta, tenemos un problema, un gran problema, el presidente, el nuevo presidente ha enloquecido, él es o fue, ya no lo sé bien, pariente del antiguo presidente Snow. Peeta tenemos problemas, serios problemas, los Juegos del Hambre, Peeta ¡Esta gente quiere que los juegos del Hambre Regresen!
En la cocina, dónde estaban todos los demás, solo Rose y Cinna, pudieron escuchar las últimas palabras, ya que Katniss, había levantado la mesa en cuanto había escuchado la voz de Johanna. Peeta tomó el saco de Johanna mientras la invitaba a que pasase a la cocina dónde todos estaban comiendo. Katniss, quién durante mucho tiempo, no había congeniado mucho con Johanna ahora si bien, no podía decirse que fueran mejores amigas, ambas habían disminuido el tono sarcástico con el que se hablaban.
-¡Johanna!-murmuró la mujer abrazando a la segunda mientras atravesaba el umbral para llegar a la cocina- ¿Qué tienes?- Katniss pudo observar que la morena, no estaba bien, estaba fuera de sí, como si acabara de salir de una gran pileta olímpica. Katniss temió lo peor, y sus temores se vieron realidad, en cuanto Johanna continúo hablando
-Esto es terrorífico Katniss, tenemos un gran problema…-Johanna tomó el vaso de agua que Peeta le ofertaba- el nuevo presidente Swarten, se ha vuelto loco, ha perdido la razón- otro silencio mientras tomaba agua. Rose, Cinna y Hope se miraban entre sí- quiere que vuelvan los Juegos del Hambre- el cristal cayó de las manos de Rose mientras observaba a todos en aquella sala. Si los juegos de Hambre volvían, ellos tres estaban en edad de ser seleccionados
-¿Por qué?-logró articular Cinna- ¿Por qué el nuevo presidente quiere que regresen?
-Porque es de la vieja escuela, muchacho, y sumado a eso tiene mucho poder, El presidente Swarten no es común entre muchos políticos, él tiene mucho dinero y mucho poder, y fue capaz de comprar a muchos de los que están en el senado para que se lo eligiese presidente- Johanna observaba como la noticia transformaba la cara de Katniss, estaba seguramente reviviendo todos los horrores que había pasado en su juventud
-¿Qué vamos a hacer?-contestó Katniss- No podemos dejar que esos Juegos se lleven a cabo
-Haremos un golpe de estado, esto es como en los viejos tiempos Sinsajo, tenemos que sacar a este mequetrefe del gobierno, el problema radica en que no tenemos suficiente tiempo para sacarlo antes que los Juegos comiencen…- Rose comenzaba a palidecer mientras buscaba a tientas los brazos de su padre o de Cinna, cualquiera de los dos, servía para que pudieran calmar sus miedos
-¿Cuánto tiempo tenemos antes que los juegos comiencen?-Hope estremeció a todos con la pregunta
-Tres días
Las reacciones fueron de lo más variadas. Katniss palideció hasta casi ser una muerta en vida, que era básicamente como ahora se sentía, Peeta golpeo fuertemente la pared con el puño, haciendo que le sangraran los nudillos. Rose comenzó a caminar lentamente de un lado a otro del salón, mientras Cinna abrazaba a Hope que comenzó a llorar.
-¡Pequeña!-dijo Rose mientras observaba como su hermana se abrazaba a Cinna con una fuerza sobrenatural- Hope- Rose logró que la niña se soltase del agarre del hermano para que ella pudiera observarla- Tú no vas a quedar en esos malditos Juegos…-La voz le sonaba fuerte, calcina, casi fría- tú no vas a ir a esa arena, y los peligros que eso conlleva
-¿Qué pasa si me eligen?-preguntó la niña. Katniss, recordó como Prim hacía varias décadas atrás, tenía el mismo miedo
-Nada, te volverás a casa con mamá, papá y Cinna, yo iré en tu lugar…-contestó Rose abrazando con fuerza a su hermana pequeña- es mi deber y mi trabajo, velar por ti pequeñina, nada te va a pasar mientras te pueda proteger
Katniss, tuvo que ahogar el llanto que le subía por la garganta. Rose iba a proteger a Hope a como dé lugar, tal y como ella lo había hecho con Prim, hasta que otras cosas le apartaron de su pequeña hermanita, pagando muy alto el precio de ese error. Su muerte. Prim había muerto, porque ella no había podido cuidarla como se lo había prometido.
-Nadie tendrá que ir a ningún lugar…-Peeta sonaba como un padre autoritario- nadie morirá, haremos el golpe de estado antes que antes pueda perder la vida
-Es en tres días papá…-comentó Cinna- necesitan tiempo, tendremos que ir a las arenas, eso es un hecho, sáquennos de ahí a tiempo, por favor
-Todavía no están ahí…-Katniss estaba al borde de las lágrimas
-De todas formas, entraremos en la cosecha…-dijo Rose- los tres
Antes de que alguien pudiera seguir hablando, el televisor se encendió para dar paso a una transmisión especial. En un podio del Capitolio, se encontraba una señora de peluca azul eléctrico, con un raro acento al hablar. Katniss y Peeta, pudieron observar como intentaba sonreír ante las cámaras, aunque aquello era imposible. Effie Trinket, intentaba desesperadamente poder aclararse la garganta.
-Nuestro nuevo Presidente, quiere dar un mensaje a todos los habitantes del pueblo de Panem- disimuladamente, se secó una lágrima que le caía por la mejilla. Estaba destruida se lo podía ver.
-¡Buenas noches querido pueblo de Panem!- la voz del presidente sonaba fría, sin sentimientos. Hope oportunidad de verlo detenidamente, mientras hablaba. Era un señor de mediana edad, tenía el cabello oscuro, era alto y tenía un porte altivo- Soy el presidente Swarten y quiero entregarles un mensaje muy especial. A partir de ahora, volverán nuestros preciosos, divertidos, entretenidos y admirados Juegos del Hambre, para rememorar la caída del corrupto poder del Capitolio y para que no tengan que esperar más la cosecha se hará dentro de tres días, cada distrito del 1 al 13, darán dos tributos un muchacho y una señorita, de los doce a los veinte años, que competirán en nuestras nuevas y mejoradas arenas, y solo uno al final, podrá ser coronado Vencedor- El presidente sonrió de manera sarcástica- el pueblo ya los estaban pidiendo nuevamente, el pueblo merece entretenimiento del mejor, y estos juegos serán lo más espectacular que hayan visto así que Felices Juegos del Hambre y que la suerte este siempre de su lado…
El televisor se apagó y todos en aquella habitación estaban descorazonados. Volvían los Juegos, la barbarie, el salvajismo, todo volvía, cuando en primer lugar se había hecho la rebelión justamente por ellos. Por ellos y por muchos años de opresión que ahora no valían nada, porque todo volvía a comenzar. Los vencedores serían llamados a ser mentores de los muchachos, a realizar caravanas interminables hasta el Capitolio para tener más entrevistas interminables.
Peeta observó a sus hijos, las mujeres estaban abrazadas, y solo el llanto de Hope rompía el ambiente, Rose tenía la mirada perdida en algún punto de la sala y Cinna abrazaba a Katniss quién se esforzaba terriblemente por no derramar lágrimas. Sintió miedo profundo y ancestral, de no poder cuidar a los suyos. El había sido quién le había rogado a Katniss tener niños, prometiéndole que nada les pasaría, ahora no podía dejar de cumplir la promesa de cuidar a sus bebes, aún si eso significaba perder su vida en el intento. El rugir de un león en su interior le demostró que tenían que ponerse en pie de guerra, tenían que ser precavidos, hacer lo que el Capitolio mandaba, pero apresuraría los pasos. Luego pensó en los demás vencedores, Finnick Jr el hijo de Annie y Finnick, tenía diecinueve años, también entraría él en la cosecha, y estaban las hijas de Gale, su antiguo rival por el amor de Katniss, si él recordaba bien también tenían edad de entrar, y si no lo hacían ellas, estaban sus primos, los hijos de los hermanos de Gale. Eran muchos los que iban a pagar por haberse levantado contra el Capitolio.
El pueblo, ahora ponían de excusa al pueblo para hacer salvajismo aceptado. Al pueblo pan y circo, siempre había sido así, y siempre iba a ser de la misma forma…