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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 23
Ella se aferró de una de las ramas, pues pensó que sus piernas no la podrían sostener mas.
Caminó hacia el castillo y mientras avanzaba por el vestíbulo directo a su sala común, vio a unos cuantos estudiantes que reían y hablaban entre sí, quiso ser uno de ellos y olvidarse de tantos problemas que sólo podía consultar y resolver ella misma.
Por una parte deseaba que todo volviera a la normalidad, que nunca se hubiera enterado de aquella verdad, ahora era algo que la atormentaba día y noche.
Al entrar de nuevo a su habitación notó tristemente que ya no era opcional alejarse de él, ahora era su obligación, no era bueno… nunca lo fue.
Cuando despertó en la mañana tardó un rato en acordarse porque se sentía tan mal. Se vistió y bajó al gran comedor ni se molesto en ver hacia la mesa de profesores, al ver a Krum entrar y dirigirse a su lado, intentó sonreír pero aquel simple gesto no salía de ella con sinceridad, sólo se conformó a hacer una seña con la cara y sentarse junto a él lo más alejados de la mesa de Gryffindor.
-Hola Hermione- dijo acercándose a darle un beso que quiso prolongar pero Hermione no lo permitió
Viktor entabló de inmediato una conversación, sólo que a Hermione no le apetecía hablar no tenia ganas de fingir atención. ¿porqué no simplemente podía dejar de pensar en él? ¿Por qué siempre todo lo relacionado a Severus le importaba y le incomodaba de aquella manera?
Severus….su rostro, su voz aquella mirada que sólo podía despertar ella, era lo ultimo que pasaba por su cabeza antes de irse a dormir, y en lo primero que pensaba al despertar.
Después de unos minutos en los que asentía por cortesía y trataba de sonreír, habló con una voz bastante apagada.
-me tengo que ir a clases-
-te veré en la cena- comentó mientras tomaba su mano antes de que está se pusiera de pie.
Subió al quinto piso entrando en el aula de Aritmancia que para su alivio estaba casi vacía a excepción de Cedric.
Se sentó a un lado de él como de costumbre pretendiendo que estaba sola, el chico la observó esperando que hablara, pero los segundos seguían transcurriendo y supo que seria así a menos que el Hufflepuff rompiera el silencio.
-parece que no soy el único deprimido en Hogwarts- dijo casualmente
Hermione seguía observando el pizarrón y lo siguió haciendo cuando respondió.
-claro que no eres el único, hay muchos que se sienten igual solo que gente tan superficial y presumida como tú, no lo notan ya que creen que el mundo gira a su alrededor-
Esperaba que se enojara y le contestara de igual manera, quería que de alguna forma las personas la tratasen como se sentía, y también no podía negar que ofenderlo era satisfactorio, pero él se limitó a sonreír con cierta destreza.
-¿y ahora porqué tan a la defensiva?- preguntó tratando de unir sus ojos con los de la Gryffindor que seguía evitando el contacto visual.
-¿defensiva?- respondió sacando su libro de la mochila -¿desde cuando ser honesta significa algo tan distinto para ti?-
-no contestes a una pregunta con otra, hace mas evidente el hecho de que en realidad si te sucede algo-
Hermione abrió su libro posando su mirada en la pagina, ¿en verdad tantos se daban cuenta de su actitud?, creía que en todo aquel tiempo, disimuló su reciente dolor y tristeza… respiro hondo antes de volver a hablar.
-nada me pasa, sí es lo que quieres saber aunque aún no comprendo tu creciente interés hacia mí-
-era simple curiosidad, ya sabes para conocerte mejor, me gusta ser social-
-lo haces bien…-
-pero enserio- cortó él bajando más la voz -¿acaso pasa algo malo con 'tu profesor'?-
-no quiero conversar de eso- dijo en el mismo momento en el que entraban los demás estudiantes y finalmente la profesora.
La noche llegó pronto y Hermione casi no lo notó parecía un ser inerte que manejaba algún tipo de ventrílocuo yendo aquí y allá. Quería gritar… llorar pero también sabía que su fuerza no debía ser rota por nada y una vez más se tragó aquel dolor.
No quiso ir a cenar, tenia tiempo que no le apetecía realmente, poco después estaba recostada en su cama observando los doseles inmersa en sus horribles pensamientos.
Al día siguiente entró al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras que era su ultima asignatura, varios alumnos ya se encontraban ahí a pesar de que faltaban algunos minutos, se había convertido en la clase favorita de muchos.
No tardó en oír el peculiar sonido seco de los pasos de Moody, pasó lista como de costumbre y fijó su vista en la clase.
-hoy hablaremos sobre la maldición Imperius-
Pasaron algún tiempo tomando apuntes sobre aquello, Hermione que estaba sentada en la mesa justo enfrente de él trató de entablar conversación, ya había acabado de escribir.
-¿así que ha cazado muchos magos tenebrosos?- cuestionó casualmente.
-si Granger en eso consistía mi trabajo para el ministerio- respondió
-una pregunta profesor, ¿alguien puede dejar de ser mortífago?-
Moody la observo con el entrecejo fruncido.
-no, no realmente… esa es una decisión impermutable, quien se unió a el que no debe ser nombrado, lo será siempre- respondió
-¿porqué pregunta Granger?-
-tenia curiosidad-
Él la observó con algo de suspicacia pero de pronto se levantó.
-pónganse de pie- ordenó con su potente voz -hoy echaré la maldición Imperius por turno tanto para mostrarles su poder como para ver si pueden ser capases de resistirse a ella.
Después de apartar todas las mesas con un movimiento de la varita llamó por señas a uno por uno, Hermione veía como sus compañeros llevaban a cabo cosas extrañas, cuando le tocó a ella no pudo evitar seguir la ordenes de el profesor.
Iba bajando la gran escalera y vio a Krum que se dirigía a el gran comedor, este la quiso esperar y juntos entraron.
Inconscientemente observó la mesa alta y sus ojos se unieron con los de Snape, ella no lo dejó de ver hasta que se sentó en la mesa de Gryffindor.
-como odio este lugar- dejó escapar la castaña.
-¿en serio?- preguntó Krum -pensé que amabas esta escuela-
-hace mucho que me dejo de gustar junto con sus habitantes- contestó mientras recordaba su rostro y aquella marca en su brazo.
Viktor se rascó la barbilla, pensando si proponer lo siguiente o no, después de unos segundos se atrevió.
-pues si en verdad ya no te agrada este colegio, vente conmigo a Durmstrang-
La chica apartó la vista de la mesa y fijó sus ojos en él. ¿irse?, ¿irse de Hogwarts?, ¿eso seria la solución para por fin olvidarlo?
-a mi me falta un curso antes de graduarme, pero seria muy agradable tenerte a mi lado, me he puesto a pensar que pasará cuando finalice el torneo, no estoy seguro de querer regresar a Bulgaria, no sin ti- dijo Viktor
Hermione respiró hondo analizando aquella propuesta.
Tal vez era justamente lo que ella necesitaba, un colegio nuevo, gente nueva alejarse de aquel lugar, separarse al fin de Severus. Por un lado no quería… lo amaba ¿pero como superar algo así? Tenia que tomar medidas drásticas.
Pensó como lo tomarían Harry y Ron, estaba segura de que para ellos no seria algo terrible, después de todo tenia mucho tiempo que no pertenecía a ese grupo de amigos.
El problema era Severus, ¿lograría hacer la distancia lo que no pudo su orgullo y mente? Pero la simple idea le enfermó y quizá esa era la solución.
Observó detenidamente a Krum reprimiendo las repentinas ganas de llorar.
-sí Viktor- contestó finalmente con un hilo de voz -me iré contigo-