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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 44
Hola, bien pues no negaré que si me dio cierto remordimiento cuando leí sus comentarios, me gustaría explicar que desde el tercer capitulo que publiqué tenía planeado este final, quien lo haría, como se desarrollaría, en que lugar sería, eso ya estaba en mi mente, si bien todo por lo que he pasado, mudanzas, poco tiempo, falta de internet, etc me hicieron retrasar el final de esta historia no significa que me haya retractado de ello, me vería mal cambiando un final que yo ya tenía visualizado, (lo sé lo sé soy una cruel de lo peor, maldita arruina parejas) estoy consciente de que a nadie le agradó este desenlace pero a mí sí, porque esos finales trágicos me dan una buena razón para ponerme triste, ok no, pero me gustan esos finales, osea leí hace un año Cambiando el pasadoEse Dramione tan intenso y adoré el final que le dieron me gustó, incluso en la película los recuerdos, y el sufrimiento de Severus a pesar de ser tan trágico me agrada verlo y leerlo, en fin esto quería que así fuera es una lastima que no estén de acuerdo pero no pretendo cambiarlo, gracias de todos modos, porque sus comentarios fueron magníficos, al menos no encontré ningún insulto en ellos y eso es buena espina, gracias de igual manera por ponerla en favoritos y esperar la actualización a pesar de los siglos que me demoraba. (:
PD: Me parece que por ser lo primero serio que escribía deseaba que fuera así, trágico como la vida misma. Y una frase de por allí la tomé de una gran película conmovedora hasta el llanto o al menos a mí 'The Green Mile'. PD2: Volverán a saber de mí, tengo algo bueno ya escrito, aún no finalizado; y no deberían haber tantas posdatas xD. Adiós y un beso enorme a todas :*
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El sol caía sobre las casas, las calles, los árboles iluminando y reconfortando todo a su paso. Un par de niños jugaban con una gran pelota riéndose cada vez que esta salía de su alcance.
-Se me ha vuelto a ir- exclamó uno cuando el juguete salió de sus manos rebotando el niño corrió por la calle buscándola.
La pelota había chocado a los pies de un hombre, el niño lo miró.
Su pelo ya estaba cano pero seguía igual de largo que en su niñez, juventud y madurez. Aunque ahora era un anciano no dejaba que esa fría expresión escapara de sus negros ojos. La severidad del aquel hombre hizo que el niño se tensara visiblemente, él agachó y sujetó la pelota para estirarse a dársela a su dueño.
-Gracias- murmuró haciéndose a un lado para dejarlo pasar.
-Ten más cuidado- señaló con su habitual tono frío ese que ni con la edad logró olvidar, su bastón golpeaba poco a poco la banqueta mientras se habría camino a su destino, llevaba una larga capa negra y su cabello gris se contrarrestaba con los fuertes rayos de sol.
Caminaba tan aprisa como se lo permitían sus desgastadas piernas recorriendo el pueblo sin detenerse a mirar los escaparates, como lo hacían las demás personas él llevaba un propósito y debía cumplirlo.
De repente se detuvo ante una gran verja. En todo lo que alcanzaban a mirar sus ojos, abundaba un hermoso y cuidado pasto verde, se aferró más a su soporte guiándose por el lugar, mientras caminaba iban apareciendo lapidas ante su gastaba vista. A pesar de las tendencias de los cementerios a ser lúgubres, aquel sin embargo parecía un jardín, excepto por las tumbas que salían, pero había arboles que daban grandes sombras, secciones que estaban separadas por rosales, sin mencionar que en el camino jamás perdía el pasto como suelo era un divino lugar, y él con frecuencia lo visitaba para verla a ella.
Llegó ante un claro, una tumba que estaba separada de las demás se definía. Parte del blanco mármol se sentía tibio por el sol golpeándolo, distinguió con melancolía las palabras que se dibujaban en la lapida.
Hermione Granger 1979-1994
Severus Snape se sentó en el pasto barriendo con su mano las hojas caídas de los árboles que la ensuciaban, se quitó su larga capa de las piernas para intentar acomodarse mejor, recordando todo por lo que había pasado. La palabra que le dio a Dumbledore aquella noche no flaqueó en los años que lo siguieron, continuó siendo espía del director, escondía hábilmente el repudio que sentía por Voldemort cada vez que este lo llamaba, le daba cierto orgullo saber que lo vio poco a poco destruirse. Quizá lo más difícil de aquello fue cuando volvió a ver al señor oscuro posteriormente de la muerte de la Gryffindor, tener que mentirle a él también, pero no había opción, se vio a si mismo llegando dos días después de aquella tragedia a la mansión Malfoy.
->>Lo siento mi señor, pero la chica escapó el hombre lobo no logró lo que quería, Dumbledore le ha informado al personal docente que después de esa experiencia no planea volver el próximo curso<<-
Fue una gran misión especialmente cuando dos años después Dumbledore le pidió que lo matara por aquella maldición que cayó sobre él, eso pensó en verdad que no podría hacerlo, pero al final lo obedeció como hacía siempre.
El sacrificio que hizo la castaña por él tantos años atrás, lo recordaría el resto de su vida, gracias a ella, evitó que Nagini lo mordiera en plena batalla de Hogwarts, la invisible protección que le brindó salió en todo su esplendor aquella noche, porque sí hubo una batalla, donde lamentablemente murieron demasiados inocentes, pero después de todo Potter acabó con él y consigo con toda la oscuridad que se sembró durante tantos años.
A su mente aun llegaba un recuerdo especialmente duro, al día siguiente de la muerte de la chica, cuando las lechuzas llegaban, una se detuvo entregándoles un carta al elegido y al pelirrojo que leían tensos sobre sus sillas, sus rostros reflejando aquel dolor por una mentira que lo iba a quebrar, la mirada que le dirigió a Dumbledore de culpabilidad. Pero al final lo supieron, tres años después, por la misma boca del que fue profesor de Pociones.
Un duro golpe que habría preferido no dar, y tenían derecho a saberlo, reprocharon por supuesto que su momento no se le dijera nada. No les mencionó jamás que llevaba una relación en secreto con Hermione, ambos se tomaron demasiados riesgos en guardar el crucial secreto en su tiempo como para revelarlo al final. A pesar de lo cruel que fue narrarles todo, se mostraron también agradecidos por que él intentara salvarla. Eso lo hizo sentir un poco mejor, les dijo donde estaba enterrada por si querían visitarla. A sus padres jamás se les restauró la memoria, porque como bien le dijo el retrato de Dumbledore *Si para sus amigos fue trágico y lamentable, para sus padres sería fatal.*Fue un dolor que Severus jamás quiso proporcionarles.
Ella estaría feliz de verlos ahora, Potter se casó con la hermana de su amigo, y Weasley encontró todo lo que buscaba en Lavender Brown, ahora que incluso sus hijos se habían graduado de Hogwarts, no había mucho de que preocuparse.
Severus sin embargo la recordaba cada día, las pesadillas sobre lo que sucedió, jamás desparecieron, pero poco a poco aprendió a lidiar con el sufrimiento con esa asquerosa soledad que por el cuarto curso de ese año lo abandonó, pareció ser peor sentirla cuando ya no estaba con él, todo aquello no era nada comparado con la perspectiva de haber podido tener una familia con Hermione, un hijo o hija que nunca debió estar destinado a morir. Constantemente se preguntaba cuanto duraría su sufrimiento mortal, aprovechó cuanto pudo para sacarle el mejor beneficio pero la ausencia que llevaba sin verla se había prolongado hasta la agonía por ir a donde quiera que ella estaba. Miró su tumba, y saco de su túnica su varita para agitarla, unas rosas blancas aparecieron en el florero vacío.
-Espero que estés orgullosa mi pequeña- murmuró -sígueme aguardando, al final, me moriré. De eso estoy seguro. No tengo ilusiones de inmortalidad. Pero habré deseado la muerte... ...mucho antes de que me llegue. La verdad es que ya la deseo.-
Suspiró al sentir la brisa que movió todo el pasto.
Cerró un sus ojos recordando tantos bellos momentos con ella, aquel tiempo donde no estaba solo, donde alguien los buscaba simplemente para pasar la noche a su lado, dejó que el recuerdo de esa sensación lo llenara, cuando unos brazos se aventaban a su cuello buscando su consuelo, su apoyo, como sus pequeños pies tenían que ponerse de puntillas para alcanzarlo, tan pequeña fue, y lo hacía sentir inmenso, su gran mentor de la vida, a sus memorias logró posarse una especial, su tersa mano sobre la suya en momentos que parecían fugaces, ahora avanzados los años, todo seguiría igual, su amor jamás acabaría. Severus Snape se levantó finalmente con dificultad sonriéndole.
Hermione descansaba allí y estaba seguro de pronto la vería, había llegado a una avanzada edad que ni el mismo pensó recorrer dados su viejas y abruptas decisiones, pero al final la vería de eso estaba seguro.
-Siempre contigo- Comenzó avanzar con su bastón, aquel era un hermoso día, no había razones para no disfrutarlo.
FIN