Marcas en el corazón — capítulo 1
Mis manos están sudando y tiemblan, no dejo de mirar por la ventana, ella debe de estar a nada de llegar, se suponía que regresaría de la academia directo a casa, y después nos iríamos lo más lejos que fuera posible, pero no hay indicios de ella, y el reloj cada vez avanza más rápido, y por el camino no hay nadie.
-Sophia - apenas si es un susurro, me giró y me encuentro con unos ojos grises, que parecen haberse ensombrecido - quemaron la academia.
Aquellas tres palabras, han hecho que mis piernas pierdan la fuerza, el piso bajo de mí, parece temblar, y sin más termino en el suelo, tratando de procesar aquellas palabras que acaban de salir de él.
-No - mi voz apenas es audible - no - es lo único que puedo decir.
Parece que mis piernas de nuevo han tomado fuerza, necesito encontrarla, saber que ella está bien, que todo esto solo es una broma, solo eso.
La academia esta a unos quince minutos caminando, pero no tengo tiempo para caminar, así que corro lo más rápido que mis piernas me lo permiten, siento el viento frío golpear mi rostro, pero no me interesa lo único que quiero saber es que Katherine esta bien.
Tropiezo con unas cuantas ramas y piedras, pero a pesar de los raspones y golpes, no me detengo. En cuanto llego al pueblo, debo detener el paso, pues mucha gente va y viene, algunas mujeres gritan, mientras escucho gemidos de dolor.
Mi corazón parece haberse detenido, algo esta mal y lo sé, pero aun quiero creer que Kat esta bien, que seguramente se quedo ayudando, y tal vez tenga algunos rasguños, pero nada de lo que preocuparse, o al menos eso es lo que deseo con fuerza, que mi hermanita este bien.
Llego entre empujones y apretones hacia los restos de la academia, muy pocos niños son los que están en la banqueta llorando, pero no hay rastro de su castaño cabello, no lo hay, y eso comienza a angustiarme, observo cada rostro, pero en ninguno están los ojos azules que siempre brillan al sonreír, en ninguno esta y eso comienza a estresarme.
-Kat - mi voz es ronca, pero ella debe responder, tiene que hacerlo - Katherine - repito, pero de nuevo no hay nada - Katherine - mientras corro hacia la academia, pero antes de que entré unas manos me retienen.
-Ella se ha ido - su voz apenas es audible.
-No - me niego a creerlo, eso es una mentira - ella esta bien. ¡Katherine! - no sé cuantas veces necesito gritar, y no recibir respuesta, para entender que ella no vendrá.
-Sophie - su voz parece querer curarme las heridas del alma, pero ni por más suave y comprensible que suene su voz, lo va a lograr.
-¡No! - grito, mientras trato de alcanzar la academia, que poco a poco se va desvaneciendo.
-Despierta - escucho, mientras poco a poco voy abriendo los ojos.
En vez de aquella academia hecha polvo, me encuentro en una recamara, que es mucho más grande que en la casa en donde vivía con mi hermana, las paredes beige apenas si se ven con el reflejo de la luna, que entra por la enorme ventana, mis manos tiemblan, y siento nauseas y las lágrimas salen como aquel día.
-Solo fue un sueño - siento sus brazos alrededor de mí - todo esta bien, Sophie.
-Nada esta bien, Ethan - mi voz es ronca - ella no está aquí, no lo esta.
-Lo sé - acaricia mi cabello, tratando de que con eso me tranquilice - es doloroso, despertar y saber que todo lo que querías a desaparecido, pero yo sigo aquí.
No contesto, simplemente me aferro a él, que es lo único que queda que realmente me importe, sin él me habría dejado desde hace tanto, pero sus ojos grises son los que me dan fuerza, su cabello castaño, es lo que deseo con tantas fuerzas acariciar, es su piel un tanto bronceada la que deseo ver al despertar, son aquellos brazos los únicos que logran desvanecer mis miedos.
Solo Ethan Rumsfeld, es mi calma, después de todo hemos vivido el mismo infierno, del mismo que hemos salido hace tiempo, al que noche tras noche viene en mis pesadillas, y el miedo aumenta cuando pienso que ese infierno pueda regresar.
-Ellos no van a encontrarnos
- besa mi frente, y me mira con tanta seguridad, que es imposible no creerle - estamos muy lejos, además deben creer que morimos, junto con el resto de la comunidad.
-Tengo miedo, - mi voz es temblorosa - no quiero volver.
-Y no lo haremos, Sophie - su voz es tan firme, que logra tranquilizar mi alma - no dejaré que ellos te toquen.
Suena tan real, que solo me acurruco contra él, tratando de que su calor calme el frío que hay dentro, un mechón de mi rubio cabello se enreda en su dedo, o mejor dicho él lo enreda, es su forma de distraerse jugar con mi cabello.
Deja un beso en mi mejilla, mientras sigue con su juego, otra noche en la que no vamos a dormir, pues el miedo es tanto que no voy a conciliar el sueño, y él no dormirá por velar mi insomnio.
-Me gustan tus ojos - dice de pronto.
-¿Por qué? - pregunto.
-Por ser tan azules como el cielo - es su sencilla respuesta.
-Los de ella eran más azules
- susurro.
-Sophia Mendler, - es un reproche - debes dejar el pasado.
-Ella no merece que la olvide - su mano toma la mía y la entrelaza.
-Tal vez, - acepta - pero no siempre que te diga un halago, debes tratar de hacerme ver que ella es mejor.
-Lo siento - es lo único que sale de mis labios.
-Sé que la extrañas - de nuevo viene su voz comprensible - y yo también extraño a mi familia, pero debemos seguir Soph.
Odio que lo diga con tanta facilidad, de hecho que para él lo sea. Aunque no sé si los haya dejado, o solo los haga de lado, para ayudarme a mí, porque Ethan es mi fuerza, él es quien le da estabilidad a mi miserable vida.
Nuestra poca tranquilidad, se ve destruida por una intensa luz, que por unos segundos me deja cegada, mi corazón comienza a latir demasiado rápido, al parecer nos han encontrado. Ethan es mucho más rápido que yo, se levanta de un brinco y me obliga a mí hacer lo mismo.
No ha soltado mi mano, cuando bajamos la escalera, sé que si no fuera por su magnifico equilibrio, ambos estaríamos en el suelo, al llegar a la puerta, ya muchos están tratando de escapar, nuestro refugio ha sido descubierto, y todos parecen aterrados, veo a varias mujeres gritar histéricas, mientras Ethan y yo pasamos de largo la puerta.
-Ethan, Sophia - escucho, pero el cuerpo de mi acompañante me tapa la vista de enfrente.
-Andrew - es la respuesta de Ethan - ¿y los demás?
-Abajo - en ese momento se escucha el ruido de un vidrio rompiéndose, supongo que es una ventana.
-¡Vamos! - me urge, jalándome el brazo.
No sé a donde diablos vamos, pero no lo pregunto, solo dejo que me arrastre, de nuevo otras escaleras, solo que estás son de madera, y una que no ha sido muy pulida, pues mis pies desnudos, pueden sentir algunas astillas incrustándose en ellos, pero no me quejo, escucho la puerta cerrarse tras de mí.
Giró ligeramente la cabeza y puedo ver el cuerpo desgarbado y alto de Andrew, su piel blanca apenas si es visible en la obscuridad de la habitación, su cabello negro esta revuelto, al igual que el de todos. Vuelvo mi vista, no sé que hacemos en el sótano.
Por fin nos detenemos, y puedo ver el rostro de dos personas más, uno de rasgos bastante toscos, pero no por eso feo, los ojos verdes que me observan con cierta molestia, le dan un toque un tanto salvaje, al igual que su negro cabello y bueno al caminar más hacia nosotros, pude ver su cuerpo musculoso.
Lo había visto algunas veces, durante la cena o la comida, pero jamás había hablado con él, la verdad es que me daba un poco de miedo, por eso mantenía mi distancia con él.
-La quieren a ella - su voz es un tanto chillona, cosa que me haría gracia, sino estuviera en aquella situación.
-Nos quieren a todos - replica Andrew - así que es mejor movernos, Tyler.
De nuevo me jala, llegamos a una compuerta cerca de una ventana, esta como a un metro y medio de altura, Tyler ocupa el lugar, ayudando a la chica de cabello negro que reconozco como Marian, la chica arrogante que suele hablar a mis espaldas, sus ojos miel se clavaban unos segundos en mí, antes de que el musculoso la tome en brazos y la suba, y él enseguida haga lo mismo.
-Tu turno - sin previo aviso, las manos de Ethan están en mi cintura, y como si nada me levanta.
Quede boca abajo sobre la tierra, me levante lo más rápido que pude, aunque no tengo mucho tiempo de ver a mi alrededor, pues de nuevo la mano de Ethan, me hace correr. Escucho gritos detrás de nosotros, pero sé que no debemos detenernos, pero hay algo en ellos, que hacen que me quede de pie, uno de aquellos gritos, es de ella.
-Kat - mi voz apenas si es audible.
Necesito llegar a ella, saber porque grita, trato de soltarme, pero el agarre de Ethan es demasiado fuerte.
-Suéltame, - pido, retorciendo mi mano, para que él me deje - ella me necesita.
-No hay nadie en ese lugar, que te necesite - no lo escuchaba, porque ella en verdad me necesitaba - vamos, Sophia.
Trataba de alejarme de él, pero ni siquiera podía moverlo, más bien él había hecho que diera unos cuantos pasos en su dirección, pero antes de que siguiera con eso sentí un golpe en la cabeza, que poco a poco hizo que todo se volviera negro.
-Marian - escuche un gruñido
- no fue amable.
-Es mejor que la cargues o jamás saldremos de aquí.
Fue lo último que escuche, después de eso todo se volvió silencioso y negro.
Andrew
Espero que les guste el capitulo, y sino es así, también haganmelo saber, quiero saber que es lo que opinan del fic, si debo continuarlo o mejor lo quito.