Marcas en el corazón — capítulo 2
Una luz que penetra mis parpados, es lo que hace que despierte, el dolor de cabeza es terrible y aumenta cuando abro los ojos, aunque descubro que no estoy en la habitación, de techo tengo las copas de los árboles, y como cama el duro suelo, y no la cómoda cama del refugio.
Por unos segundos me desoriento, no recuerdo muy bien lo que paso anoche, solo tengo algunos flashes de gritos, y después corriendo, pero solo eso. Me incorporo lentamente, tratando de no hacer ruido, para no alertar a nadie de que he despertado.
Al encontrarme sentada, hago un escaneo rápido con la mirada, al frente solo puedo ver los rastros de lo que parece una fogata, desvío la mirada a la derecha y encuentro como a tres metros de distancia dos cuerpos, que al parecer duermen, y es confirmado con el fuerte ronquido que emitió el cuerpo más grande.
Me pongo en cuclillas, y mis pies desnudos sienten la tierra, y me agrada sentirla, pero no es momento de disfrutar la Naturaleza, me giró lentamente, sé que si hubiera algún enemigo a mi espalda, ya me habría atacado, pero no he podido quitarme la forma sigilosa de moverme, nunca haciendo ruido.
Y al verlo recargado en el tronco del árbol, con sus pies a escasos centímetros de donde la almohada formada por su chamarra, descansaba mi cabeza hacía unos momentos. Tiene los ojos cerrados, pero no duerme, lo sé por sus músculos de sus brazos que están tensos, supongo que conteniendo las ganas de reír.
-No le veo la gracia - suelto sin más, haciendo que él enseguida se eché a reír.
-Eres un desastre - es lo que suelta, cuando logra calmar su risa.
-Dormí en el suelo, - le doy la espalda, buscando algo con lo que peinar mi cabello o al menos ver, que tan mal me veo - después de ser noqueada, no esperes que amanezca espectacular.
-Siempre despiertas, con la melena de un león - pongo los ojos en blanco - y el aliento de uno.
Decido ignorarlo, mientras paso las cenizas de la fogata, y observo a los dos cuerpos acurrucados, son los de Tyler y Marian, ahora recuerdo que anoche escapamos junto con ellos y…
-¿Dónde esta Andrew? - pregunto.
-Fue a buscar comida - responde con tranquilidad.
-Se supone que el cazador eres tú - lo miro fijamente.
-Y tú eres quien da paz, - eleva los hombros - ninguno de los dos, hacemos bien nuestro trabajo.
-Es enserio, Ethan - me cruzo de brazos, mientras él sonríe.
-No confío en ellos, - susurra - y al no poder cazar contigo en brazos, decidí mentir un poco sobre mis habilidades en el bosque.
-¿O sea que tal vez vamos a comer, solo pasto porque decidiste cuidarme? - enarque una ceja.
-Lamento haberme preocupado por ti, - su voz es ronca - la próxima vez, cada uno se hará responsable de si mimo.
-No lo harás, - digo con tranquilidad, y él se gira con el ceño fruncido - te importo demasiado.
Abre la boca un par de veces, pero no sale nada, ocasionando que sonría, sé que soy lo único que le queda, al igual que él a mí; y ninguno de los dos es capaz de separarse del otro, alejarse es imposible, nuestros ojos siempre tienen que vernos, saber lo que hacemos, y que no hay ningún peligro. Tal vez es obsesivo, pero después de lo que hemos vivido, creo que es normal, querer a tu vista tu único deseo de vida.
Por fin se da por vencido y sigue su camino sin mirarme, odia que sepa cual es su debilidad, a pesar de que sea yo, no le gusta aceptar que tiene una, y no tener nada contra que le importo, lo hace sentir molesto. Sé lo que siente, pues es irritante que haya alguien que sea más importante que tú mismo, que le hayas dado el poder de ser tu vida, de que sea la razón por la que sigues de pie.
-Ethan, - susurro, se detiene pero no me mira - yo tampoco te habría dejado.
Y ahora soy yo la que le da la espalda, me alejo un poco de donde se supone esta el campamento, observando mi alrededor, al parecer no hay agua cerca y tampoco una población cercana, suelto un suspiro, y ato mi cabello en una coleta, lo tengo que amarrar con el mismo.
-Ten - me extiende un par de tenis - creo que es suficiente, de que andes descalza.
-Gracias - tomo los tenis - aunque odio, que no hagas ruido al caminar.
-Así fuimos entrenados - me recuerda.
-Lo sé, - acepto - pero aun así lo odio.
Simplemente sonríe, escucho ruido por lo que supongo que nuestros acompañantes se han despertado, sin perder tiempo me pongo los zapatos, y caminamos al encuentro de los dos durmientes. La chica me mira con altivez, estoy acostumbrada a su mirada, es la que usa, creo que es una defensa que coloca, para los que ella considera extraños.
-Espero ya no te duela el golpe, - aunque su mirada dice otra cosa - pero era necesario, te habías puesto mal.
-Pues he recibido más fuertes, - sonrió con amabilidad - y entiendo porque lo hiciste.
-¿Por quién querías regresar? - la penetrante mirada de Tyler, me asusta demasiado, pero trato de aparentar que ni la pregunta ni él me alteran.
-Alguien de mi pasado - es mi sencilla respuesta.
-¿Qué tan importante fue? - me incomodan sus preguntas.
-En el refugio dijeron, que éramos libres de hablar - interviene Ethan, sabe que no me gusta hablar sobre nuestro pasado - y Sophia no va a responder.
-Somos un grupo, - la mirada azul, se dirigió a él - y estamos en nuestro derecho de conocer las debilidades, de nuestros compañeros - sé que él no pensó en eso, es demasiado estúpido para haberlo hecho, pero Marian no lo es, por lo que supongo que ella es quien lo maneja, para que haga las preguntas - y por lo que vi anoche, ella es la que más tiene de los cinco.
-Lo que paso anoche, no volverá a suceder - aclaro - y si no hable frente al señor Gray sobre mi pasado, no lo haré con ustedes.
Su mano toma mi brazo con demasiada fuerza, es como un animal, no piensa solo deja que sus instintos hablen, tomo su brazo como apoyo y sin más lo pateo en el estómago, haciendo que me suelte al instante, me llevo la mano derecha a la frente, para quitar un mechón de cabello que me cubre un poco la vista, y la manga del suéter que use al dormir, se baja.
Rápidamente la acomodo, no deseo que nadie vea la marca que me hace parte de un infierno, al parecer nadie la nota, pero veo que Tyler aun quiere conocer mi pasado, y es capaz de sacarlo por la fuerza.
-Vamos - gruñe Ethan, tomando mi mano - aquí nos separemos.
No contesto, simplemente me dejo guiar por él, al pasar toma una mochila y se la cuelga al hombro, no sé si detenerlo o dejar que sigamos. Para ser sincera deseo alejarme de esos dos, que no me agradan para nada, pero no quiero dejar a Andrew, que es el único desde que llegamos nos ha brindado su apoyo.
-No hagan caso a Tyler, - dice Marian - es un poco bruto, pero sino quieren hablar sobre el pasado, no vamos a obligarlos.
Se detiene y observa al hombre que se ha alejado, después me mira a mí, busca mi autorización, por lo que asiento levemente, es mejor estar en un grupo a ir solos, o al menos eso es lo que nos habían enseñado. Deja la mochila y suelta mi mano, eso quiere decir que nos vamos a quedar.
-Creo que necesitamos leña - comenta Marian - ¿Por qué no van tú y Tyler por un poco?
No parece muy seguro de querer alejarse, pero le sonrió, y él acepta irse. Los veo alejarse, mientras Marian se aleja un poco de mí, decido buscar un poco de frutos, mientras Andrew regresa con lo que haya cazado. No me he alejado demasiado, cuando escucho el grito de mi compañera.
No me agrada es cierto, pero tampoco puedo dejarla, por lo que corro hacia donde escucho su voz, pero al verla con una sonrisa, sé que he sido demasiado estúpida y he caído en una trampa, y más cuando alguien me retiene los brazos por mi espalda.
-Lo lamento, - su sonrisa es arrogante - pero nos dieron inmunidad, por ustedes.
-Ethan - susurro.
-Y también Andrew, - eleva los hombros, pero lo que no espera es que le caiga una red encima - esto no era parte del trato - chilla, mientras trata de quitársela de encima.
-Deberías saber, que ellos no hacen tratos con seres como nosotros - mi voz es seca - y no solo nos entregaste a Ethan, Andrew y a mí, sino también a ustedes, que pena.
Casi enseguida, estamos rodeadas de hombres vestidos de café, con pasamontañas que nos impiden ver sus rostros, y ninguno de ellos habla, suelen decir que para ser parte del equipo de seguridad anti-fenómenos, es un requisito que te quiten el habla.
Toman a Marian y le atan las manos y las piernas, cosa que enseguida hacen conmigo, uno de ellos como si fuera un costal, me echa sobre su hombro, no grito, no porque no quiera, sino porque si Ethan ha logrado escapar, no quiero que venga a mi rescate.
Uno de aquellos hombres se acerca al hombre que me lleva en brazos, y siento un piquete en el brazo, y después de nuevo caigo en la inconsciencia, creo que les ha gustado, eso de mantenerme dormida, pero no puedo hacer nada, más que dejarme llevar por la obscuridad una vez más.
Tyler y Marian
Capitulo dedicado a:
Lila_C