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Marcas en el corazón — capítulo 18

No sé cuánto tiempo ha pasado, la cueva para estos momentos ya me es tan familiar, a pesar de que solo vaya a dormir, pues la mayoría del tiempo me la paso afuera consiguiendo alimento, las únicas que están en la cueva son Kat y Megan ya que esta última no tarda en dar a luz, está en días de que llegue un nuevo miembro, y eso en cierta forma me da miedo, pues si de por si somos vulnerables sin un bebé, cuando llegué seremos el doble.

Pero intento no preocuparme tanto por eso, porque pensar en ese punto, hace que mi angustia crezca, porque a pesar de que intente formar parte de su familia, lo cierto es que para mí lo principal sigue siendo el bienestar de Kat y me siento culpable, porque ellos han hecho todo lo posible para que ambas nos sintamos como en casa, pero no puedo sacarme de la mente, que mi prioridad es mi hermanita.

-Esa mirada, demuestra culpabilidad - susurra alguien a mi espalda, no respondo, ni siquiera lo miró - Ethan, estará decepcionado si decides dejarnos.

-¿Por qué piensas que los quiero abandonar? - sigo sin mirarlo.

-Conozco esa mirada, Sophia

  • dice como si nada - muchos de los que creía mis amigos, la tuvieron antes de abandonar al grupo. - odio que en tan poco tiempo sepa lo que pienso - Solo una cosa - se detiene frente a mí, aunque no me mira - todos terminaron muertos, y si yo no los hubiera encontrado, seguramente estaría muerto.

-Pronto lo estaremos - sale de manera natural - lo sabes, Ethan también, Derek igual - mi voz se mantiene tranquila - creo que las únicas que no lo saben es Megan y Kat.

No responde, pero sé que todos sabemos que solo es cuestión de tiempo para que estemos muertos, pues no solo Ralph nos busca, también los humanos están tras nosotros, por lo que no tardaremos en morir, no hay un lugar en donde podamos estar seguros.

-En ocasiones vivir en una pequeña burbuja, - comenta después de unos minutos en completo silencio - suele ayudar a no perder la esperanza, y no perderla te da fuerza para luchar - por primera vez en todo ese rato, clava su mirada en mí - y eso es lo que te falta, tener un poco de fe en que todo mejorará.

-Estamos en tiempo de guerra

  • no aparto la mirada - la esperanza y la fe, no pueden estar en nuestros vocabularios, lo único que debe haber es el deseo de sobrevivir, es lo único que sirve en esto.

-¡Cierto! - concuerda y sonríe

  • pero sin fe y esperanza, no tardaras en llegar a ser una más de los cadáveres
  • se inclina, haciendo que nuestras narices se rocen - y sería un desperdicio que murieras tan pronto, sin haber demostrado tu verdadero potencial.

Puedo contar las pecas que tiene en su nariz y mejillas, no tiene muchas, pero son la primera vez que le pongo atención a eso, al igual que el hecho que tiene pequeñas cicatrices en todo el rostro, que parecen ser como arañazos, solo hay una bastante grande que esta desde la mitad de su cuello y va por detrás de su oreja, impidiendo que vea en donde realmente termina.

Cualquiera que nos viera, seguramente pensaría que estamos a punto de besarnos, pero lo cierto es que ni yo le gusto, ni él a mí, simplemente intenta intimidarme, pero la verdad es que de todos los de la cueva, él único que lo logra es sin duda Ethan, siempre ha tenido el temperamento más fuerte que he conocido.

-No moriré, - le aseguro - no mientras Kat necesite de mí, pueden destrozar cada parte de mi cuerpo, pero mientras ella me necesite, yo seguiré poniéndome de pie, para defenderla.

-Suenas como toda una heroína, - su sonrisa me molesta, pues se está burlando - pero sin personas que te cuiden la espalda no vas a llegar lejos, y menos con tu carácter egocéntrico.

-¿Me estás diciendo que cuidarías mi espalda? - elevo una ceja.

-Eres importante para Megan, Kat, Ethan y Derek- responde con naturalidad - y aunque yo no te soporte, cuidaré tu espalda porque ellos son importantes para mí.

De pronto el ambiente se ha vuelto más silencioso, observo a mi alrededor, pero no veo nada fuera de lo normal, Roger supongo que espera una respuesta, sin embargo algo hay en ese lugar que no me deja estar tranquila, y de pronto en la rama de una árbol como a unos 10 metros de nosotros, veo salir una flecha.

-¡Abajo! - grito antes de obligarlo agacharse.

En segundos de donde vino la primera, comienzan a salir decenas de ellas, no sé cómo pudo ser que haya perdido la concentración de lo que me rodea, sin poder evitar esto que parece una emboscada.

-¡Maldición! - escucho gruñir a Roger.

-¿Qué pasa? - pregunto, intentando enfocar mi vista en él, pero es un poco complicado estando boca abajo.

-Me han dado - veo que señala algo, pero no veo.

-¿Qué tan grave es? - al parecer ha acabado el ataque con flechas.

-Creo que solo fue un roce - aunque aprieta los dientes.

-¿Puedes ir pecho tierra? - giró ligeramente la cabeza.

Lo veo asentir, por lo que comienzo arrastrarme, para tratar que la hierba nos oculte, pero espero que no haya más quien intente atacarnos, pues no tengo gran cosa con que defenderme y supongo que Roger tampoco, por lo que tenemos que lograr escondernos, porque tampoco podemos ir a la cueva, sería una imprudencia.

No hemos recorrido gran camino, cuando escucho un grito, es una mujer de eso estoy segura, pero no parece ser ni de Kat ni de Megan, ante el grito deje de moverme y Roger tuvo que hacer lo mismo. No sabía si seguir o mejor esperar ahí, un rato, esperando que todo terminara o ir hacia dónde provenía él grito.

Observe a mí alrededor como unas veinte vece, antes de ponerme boca arriba y revisar las copas de los árboles, al parecer no hay nada que temer, por lo que me pongo en cuclillas y me giró hacia mi acompañante que en ese momento es cuando veo que de su brazo izquierdo sale bastante sangre.

-Dijiste que solo era un rosón - le reprocho, mientras de su propia camisa arranco un poco de tela, para intentar controlar el sangrado.

-No es nada - aunque me deja continuar con mi trabajo.

No lo contradigo, simplemente le hago un nudo con la tela por arriba de la herida que parece ser profunda, aunque no es muy grande, creo que eso es un consuelo, no tardo mucho, y parece que funciona. Sonrió agradecida de que haya servido, lo hago recostarse, pues creo que la pérdida de sangre si lo ha debilitado; de la botella de agua que suelo cargar, antes de darle un sorbo se la ofrezco a él.

-En realidad si eres un ángel

  • susurra, mientras me quita lo botella.

-¿Por ofrecerte agua? - arrugo la nariz, sin entender que quiso decir con eso.

-Aunque te hagas la que solo se preocupa por su hermana y por ella, - sonríe de manera arrogante - lo cierto es que, eres noble y te preocupas por todo aquel que te necesite.

-Algo malo de los Mendler - elevo los hombros.

-Es una virtud, Sophia - su voz se ha vuelto más seria - no lo olvides.

No respondo, simplemente acepto la botella y doy un largo sorbo, pues estoy más sedienta de lo que pensaba, pero resisto a beberla toda, pues no tengo idea de cuánto tiempo estaremos ahí, y no recuerdo haber visto algún río cerca, por lo que debo mantener agua para más al rato. Aunque creo que es una estupidez que nos quedemos ahí, lo más conveniente es ir a la cueva y movernos de ahí.

Dejo que descanse unos treinta minutos, antes de acercarme a él y notar que tiene los ojos cerrados, aunque sé que no duerme pues su respiración no ha disminuido, sigue con la misma intensidad de siempre.

-¿Listo para continuar? - pregunto.

-Muero de hambre - es lo que recibo por respuesta, y de un brinco se pone de pie.

-Muy bien - lo imito.

Él se coloca delante de mí, y yo no hago la menor intención de quitar su liderazgo, lo dejo que me guíe. El camino hacia la cueva es bastante largo, además de que cada dos minutos, nos detenemos para asegurarnos de que nadie nos sigue, y sin hacer esas paradas es un camino de unos cuarenta minutos, ahora llevamos los cuarenta minutos y la cueva no sé ve muy cerca.

Sin embargo, cuando nos faltan unos 800 metros, observo huellas que no puede ser de ninguno, pues siempre las borramos, ante aquello siento un escalofrío recorrerme toda la columna. Mis pierna tiemblan y mi cerebro pide que eche a correr.

Pero antes de que lo haga, Roger coloca su brazo delante de mí, impidiéndome el paso, y ante su mirada entiendo que lo mejor es mantener la calma y continuar con la discreción y si hay alguien no anticipar nuestra llegada.

Aunque cuando pude divisar la cueva y noto manchas de sangre, mi cerebro dejo de pensar y solo hice caso a mis impulsos, antes de que Roger pudiera detenerme ya había echado a correr, llegando en segundos a la entrada de la cueva, en donde todo estaba destrozado y había un par de hombres muertos, pero ninguno era de los que yo conocía.

No me detuve, corrí hacia la habitación, lo que fue un error, pues en ese lugar si estaban mis heridos y eso no era lo peor, sino que ahí estaba ese asqueroso ser que había hecho mi vida un infierno, al igual que de todas las personas que quería.  Ralph estaba sentado sobre la cama, a sus pies estaba el cuerpo de Derek que sin ningún miramiento pateo.

La rabia me cegó, sin pensarlo me lancé contra él, pero fue una estupidez ya que antes de llegar a él, alguien me retuvo de los brazos, y ese asqueroso se levantó con una tranquilidad que daban ganas de estrangularlo, camino con una lentitud hacía mí, que hacía que mi sangre hirviera y a pesar de mis esfuerzos de liberarme era imposible.

-Hola, Sophia - saludo como si fuéramos viejos amigos - tanto tiempo sin vernos, - sus ojos cafés se clavaron en los míos y sonrió de manera burlona - ¿creíste que no las encontraría?

-Pensé que morirías, antes de encontrarnos, - confesé de manera fría - pero veo que las cerdas víboras no mueren.

-Sigues igual de insolente - siguió con su sonrisa.

-Y tú sigues siendo asqueroso y vil, - escupí - y siendo un inútil que necesita de otros, para hacer su trabajo.

-¿Eso crees? - esta vez su sonrisa desapareció, no conteste simplemente no aparte mi mirada de él - suéltala y sal de aquí.

-¡Señor, no cre…

-He dicho que salgas de aquí

  • esta vez su voz, fue mucho más autoritaria.

Me soltó, gire ligeramente la cabeza para verlo, era un hombre casi de dos metros, con bastante musculatura, ahora entendía porque le había sido tan fácil someterme. Después de esa rápida visión, volví mi vista a Ralph; él volvió a mirarme cuando el hombre salió del lugar.

-¿Crees que puedes ganarme?

  • su voz fue como de compresión - sigues siendo tan inocente.

-Mataste esa inocencia, cuando mataste a mis padres - le espete.

-Pues no notó que hayas dejado la inocencia, - su voz fue tan amable que me hizo apretar los puños - ¿aun crees que puedes escapar de mí? - no respondí. - Mira a tu alrededor, - eso hice y sentí una opresión en el pecho al ver en el otro extremo de la habitación el cuerpo de Megan - tu insolencia, los ha matado.

-¿Mi insolencia? - salió de manera inconsciente.

-Si tú te hubieses quedado en la comunidad, y hubieras ido a esa guerra como se esperaba de ti, - camino por la habitación, parecía que me reprendía por haber roto algo - haber muerto y dejado que todo siguiera su curso, ellos estarían vivos, Lance, Rachel y tal vez tu hermana.

-¿Dónde está? - mi voz sonó más elevada de lo deseado.

-No aquí - elevo los hombros con indiferencia.

No lo pensé mucho, solo corrí hacia él, y mientras lo hacía de debajo del pantalón saque un pequeño cuchillo que era lo único que tenía para defenderme, Ralph trato de detenerme, pero sosteniéndome de su brazo di un giro en el aire y me coloque detrás de él, sin decir una palabra corte su cuello de extremo a extremo.

Al sentir la sangre caliente tocar mis manos, lo solté. Lo vi caer, mientras trataba inútilmente detener la sangre con sus manos, trato de gritar pero nada salió de sus labios.

Mis piernas se quedaron sin fuerza y caí de rodillas, observando como aquel hombre que tanto había odiado poco a poco iba perdiendo la vida; mi pecho dolía por lo que me lleve las manos, oprimiéndolo para que aquel horrible dolor se fuera, la garganta la sentía seca y los labios parecía tenerlos pegados, al igual que sentía un frío que no me calaba los huesos, era un frío mucho más profundo. Me lleve las manos a la cara, sentía una desesperación que me asfixiaba, intente cubrirme los ojos para no ver aquella imagen; pero era inútil porque lo seguía viendo.

-Lo mate - susurre, ante aquella afirmación, me sentí la persona más sucia de este mundo.

Jamás había matado a nadie, y ahora tenía las manos llenas de sangre de un hombre vil, pero a pesar de eso, no dejaba de causarme sufrimiento y sentirme culpable, sentí las lágrima bajar por mis mejillas.

-¡Sophia! - los brazos de Roger me rodearon.

-Lo mate, - repetí - lo mate, lo mate.

-Todo está bien, - me susurro, mientras me acurrucaba en su pecho, como si fuera una niña - todo termino.

Ante esas palabras el llanto se hizo intenso, y sin importarme que no fuera la persona que más me agradaba, me abrace a él con fuerza, intentando que aquel sentimiento de culpabilidad se fuera.

Lamento la tardanza, espero que les guste el capitulo

Capitulo dedicado a:

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