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Marcas en el corazón — capítulo 19

El pecho me dolía de tanto llorar, pero las lágrimas aun no dejaban de salir, me sentía la persona más sucia de este mundo, mis manos ya no estaban limpias, ahora estaban manchadas de la sangre de Ralph y a pesar de que había prometido matarlo, no sentía la paz que creía que iba a tener, me sentía demasiado culpable.

-Mírame Sophia, - susurra Roger, y hago lo que me pide - era una asquerosa rata - ante aquello, siento que el nudo en la garganta se aprieta - observa a tu alrededor.

Me obliga a ponerme de pie, y me hace observar todo a mí alrededor, aquel lugar que hace tan solo unas horas había estado llena de sonrisas y pláticas y uno que otro disgusto, pero ahora estaba en completo silencio, a pesar de que estábamos en verano, sentí un frío que me caló los huesos.

-Él te ha quitado de nuevo a tus seres queridos, - y es tan cierto, pues los cuerpos de Megan y Derek siguen ahí - hiciste lo que tenías que hacer, te ha quitado lo que más amas, Sophia.

-Kate - mi voz sale temblorosa.

-¡Sophia! - al escuchar aquella voz, me separo de Roger y sin ver el camino, solo sigo el sonido de su voz.

Siento tanto alivio, cuando llego a la entrada de la cueva y ahí está de pie, más pálida y asustada que nunca, pero está viva, sin importar nada corro hacia ella y la abrazo con fuerza, después de hacer eso la reviso de pies a cabeza, sin encontrar un solo rasguño, cosa que me tranquiliza aún más.

-¿Dónde están los demás? - susurra Ethan, que eso también ha hecho que mi corazón sienta alivio.

-Solo estamos nosotros - responde Roger.

Veo a Ethan entrar a la habitación, mientras yo sigo abrazando a Kate, es la mejor forma que tengo de sentir la tranquilidad de tenerla viva y a mi lado, eso es lo único que me interesa, sentir el cuerpo pequeño de mi hermana, aunque esté temblorosa.

-¡Vámonos! - escucho la voz ansiosa de Ethan.

-¿Qué pasa? - pregunta Roger.

-Ralph, no viene solo y no deben tardar en encontrarnos - me tomo del brazo, obligando a separarme de mi hermana - es hora de salir.

Solo alcanzo a tomar la mano de Kat, antes de salir de la cueva, sé que Roger nos sigue, porque escucho sus pasos. Dejo que Ethan marque el paso, porque si lo hiciera yo, ninguno podría seguírmelo. No nos hemos alejado demasiado de la cueva cuando a lo lejos se ve un grupo de gente correr hacia nosotros y en menos de un minuto estamos rodeados de esas personas que vienen vestidas de negro.

Una de esas personas que no parece muy alta, además de que se ve bastante delgado, pero no puedo saber si es mujer u hombre, pues trae la cara cubierta por un pasamontañas, se coloca frente a mí y noto que solo es unos dos centímetros más alta que yo; sin previo aviso siento su bofetada, veo a Kat intentar responderle golpe, pero Roger ha logrado detenerla.

Se ha quitado el pasamontañas y el largo cabello negro cae sobre su espalda, y esos ojos cafés que son iguales a los que hace unos momentos el brillo de vida los ha abandonado y esa arrogancia sigue en ellos, sé quién es y sé porque me ha abofeteado, he matado a su padre.

-Mara - susurra Ethan, reteniendo la mano con la que pensaba abofetearme de nuevo.

-¡Te mataré! - gruñe, mientras intenta zafarse de su agarre.

-Eso no lo traerá de vuelta - le espeta Ethan - además vale más viva.

-¡Nos traicionaste! - gruñe Roger.

Pero esa palabra para mí no tiene sentido, Ethan no sería capaz de hacernos eso, sin embargo me toma las manos y las ata tras mi espalda, estoy tan sorprendida, que no hago el menor intento de resistencia. Me gira hacia él y ni siquiera me mira, pero esto  no puede ser real, él no pudo habernos traicionado, la voz de Roger es áspera, sin embargo no tengo idea de que dice, pues en ese momento no puedo sacarme de la cabeza, la palabra traidor.

Mi cerebro está procesando todo lo que acaba de ocurrir, es tan sencillo y a la vez quiere complicarlo demasiado, para no ver que Ethan nos ha traicionado. Siento como poco a poco el enojo va creciendo, me siento tonta, pues si había alguien en que yo confiaba era en él, y en esos momentos era prisionera de su grupo, y no solo yo sino Roger y Kat también. Y no solo era eso, Megan y Derek estaban muertos.

Él había colaborado con esos hechos, y ahora estábamos siendo arrastrados por ellos, por aquellos que nos querían muertos. Escuchaba los sollozos de Kat y de vez en cuando las maldiciones de Roger, pero yo no he dicho una palabra, simplemente camino detrás de Ethan que es quien tiene en su poder la cuerda que me mantiene sujeta.

-Ten - se acerca Mara, después de un rato de estar caminando y coloca en su chamarra una bolsa que estoy segura que contiene dinero - lo hiciste bien - y deja un casto beso en sus labios.

-Nos vendiste - mi voz no muestra ninguna emoción.

No obtengo respuesta, simplemente sigue con su camino, siento una opresión en el pecho y sé que es más por el beso, que por el hecho de que nos ha traicionado, y no puedo creer que siga esperando a que algo suceda y eso resulte ser una mentira, sin embargo los cuentos de hadas jamás han existido en nuestros medios.

He dejado de pensar, creo que es lo mejor de nada me sirve, mi cerebro no funciona y menos enamorado de Ethan. El tiempo que llevamos caminando no lo sé, al igual que no tengo idea de donde estamos, lo único que notó es que el cielo esta obscuro y hemos parado a descansar, de hecho la fogata que han encendido, ya está casi extinta. Creo que si he desconectado demasiado mi cerebro, pues estoy atada a un árbol y frente a mí esta Kat que de nuevo solloza.

Quisiera decirle que todo va a estar bien, pero creo que sería una mentira, pues somos prisioneras, y no tengo idea de cómo salir de todo aquello.

-Están dormidos, - susurra Ethan, que comienza a desatarme - es momento de huir, pero debes ser lo más silenciosa posible.

-Kat - susurro.

-Roger nos alcanzara con ella - dice, mientras me toma la mano.

-¡No me iré, sin ella! - le espeto, mientras me suelto de su agarre.

-No es momento de caprichos

  • su voz es amenazante.

Y sin previo aviso me tomo que si fuera un costal y me echo a su espalda, cuando intente patearlo, recordé que estábamos en el lugar del enemigo y que no sería bueno que los despertara, no era tanto por nuestro escape, sino por el de Roger y el de Kat, solo deje que echara a correr, esperando que pronto pudiera ver a mi hermana.

Mara Ludwig

Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero no llegaba la inspiración y creo que el capitulo tampoco fue lo mejor, pero espero que les guste.

Capitulo dedicado a:

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