Marcas en el corazón — capítulo 20
Nos hemos alejado lo suficiente de los que ahora debo considerar mis enemigos, creí que con Ralph fuera de esto, nuestra vida sería más sencilla, pero creo que me equivoque, me coloco en el suelo, después de que todo el rato no me había bajado, en cuanto mis pies estuvieron en el suelo lo mire, se notaba agitado y suponía que era porque llevaba una hora corriendo conmigo sobre su espalda.
-Desde aquí iras sola - no entiendo, de que habla, pero me ha dado la espalda y ha comenzado a caminar.
-¿A dónde vas? - pregunto, sin moverme donde él me ha dejado.
-Regreso - fue su sencilla respuesta.
-¡¿Qué?! - en verdad mi cerebro no puede comprender eso - ¿Por qué? - estoy segura de que se escuchó estúpido.
-En cuanto ellos se den cuenta de que han escapado, vendrán a buscarlos - responde - yo debo regresar, para poder protegerlos.
-¿Qué pasa si ellos descubren que tú nos has ayudado? - necesito retenerlo.
-Mara no dejará que me lastimen - susurra - ella me ama, y creerá lo que le diga.
-¿Y tú la amas? - mi voz sale un tanto ronca.
-Soph - está a centímetros de mí, no recuerdo si él camino o yo lo hice, aunque seguramente fuimos los dos
- jamás has salido de mi mente, ese día que huiste con Kat de la comunidad, te llevaste mi corazón, te amo y te amare solo a ti - tomo mi rostro entre sus manos - solo Sophia Mendler es dueña de mi corazón, solo tú.
-Entonces ven conmigo, - susurro - ya perdí a Derek y Megan, hace unas horas no quiero perderte a ti también.
-Yo voy a estar bien - sonríe de lado.
-Quiero verlo por mí misma - me aferro a su mano.
-Si no regreso, nos encontraran - aunque no hace el menor intento de soltarse.
-Pero nos encontraran juntos
- respondo con simpleza.
No dice nada, solo termina con el espacio de nuestros labios, es un beso muy corto, pues no hay tiempo para esas muestras, aunque creo que es Ethan el único que piensa en eso, pues si por mi hubiera sido, no lo habría terminado, pero me toma la mano y echa a correr, no es complicado seguirle el paso.
Pasamos los árboles, aunque no se distinguen bien, pues la oscuridad es bastante densa, de hecho solo por su visión, sé que no nos hemos estrellado contra nada, pero comienzo a sentirme más segura, entre mayor es la distancia entre los que hemos huido, aunque no sé en qué momento volveré a ver mi hermana.
No sé cuánto tiempo llevamos corriendo, pero las piernas ya comienzan a dolerme y el sudor ya recorre todo mi cuerpo, de hecho he soltado la mano de Ethan, pues el sudor ya ha llegado hasta ellas, y ha hecho complicado y extraño que sigamos tomados de las manos.
La boca la siento seca, y no tenemos agua, así que el camino tendrá que ser sin una gota de ella; aunque aún no sé a dónde vamos solo corro detrás de él, no tengo idea de si falte mucho o ya estemos por llegar, y tengo tan seca la boca, que no puedo preguntarle.
Sin embargo a lo lejos veo que sale humo, supongo que nos estamos acercando a un poblado, y eso espero, porque muero de sed y las piernas comienzan a dolerme de manera horrible, y si yo estoy así, no quiero pensar en cómo esta Kat. Y espero que ya no esté tan lejos de verla, porque comienza a estresarme el hecho de no saber cómo está.
Poco a poco los árboles son reemplazados por casas, todas muy coloridas, hemos dejado de correr, aunque nuestra imagen no sea la mejor, pues estamos sudorosos y llenos de tierra, pero aún es muy temprano, no hay nadie por las calles. Hemos dado varias vueltas, de hecho parece un laberinto, no vamos hacia las orillas, vamos hacia el centro de la ciudad.
Eso me causa cierta angustia, pues siempre me he mantenido alejada de las personas, jamás he estado cerca de ellas, y ahora parece que tendré que aparentar ser como ellas, aunque creo que estoy haciendo demasiado conjeturas muy pronto pues, Ethan no ha dicho nada, y sigo sin saber si ya estamos por llegar o solo será un descanso.
El sol comienza a iluminar el cielo, por fin nos hemos detenido en un edificio de seis pisos, está algo viejo, pero eso no parece importarle a Ethan por que ha entrado y yo detrás de él, un señor de cabello completamente blanco se encuentra detrás de una mesa, parece dormido.
-Buenos días - saluda Ethan.
-Buenos días - responde un tanto adormilado el hombre.
-Mi esposa y yo queremos una habitación - dice con amabilidad.
-¡Claro! - responde con una sonrisa, tomando unas llaves detrás de él - es la del fondo en el tercer piso,
- mientras le entrega una llave - habitación 310, el elevador está descompuesto, pero está tarde vendrán arreglarlo.
-Gracias - es lo único que responde, toma las llaves y después me toma la mano.
Subimos los tres pisos, en cuanto llegamos al pasillo, parecía que no había un alma en ese lugar, y aun no sabía si eso debía aliviarme o preocuparme, pero creo que tanto silencio no es bueno, aunque casi siempre que hay ataques son bastante ruidosos, así que intento tranquilizarme, después de todo no creo que alguien nos intente atacar en este momento.
Cuando llegamos frente a la puerta, la abrió y me dejo pasar, en cuanto estuvimos dentro, cerró la puerta con seguro y coloco todo lo que pudo detrás de la puerta, se notaba que éramos prófugos, en ese momento temíamos hasta de nuestras sombras y no era para menos, ahora no solo Mara nos seguía sino también los humanos, o mejor dicho los no mutantes, también nos seguían.
-¿Cuándo llegaran Roger y Kat?
- pregunto, cuando por fin se ha recargado en la pared que está a un lado de la puerta.
-Ellos están el cuarto de a lado - responde sin mirarme.
-Quiero verla - repongo, antes de intentar quitar las cosas para abrir la puerta.
-No - me toma ambas manos - es peligroso, debemos ser más precavidos que antes.
-¿Cómo sé que ella está en la otra habitación? - le espeto.
-¿Confías en mí? - pregunta con suavidad.
-En este momento no confío ni en mi sombra - respondo sin más.
-Pues tienes que confiar - su voz es ronca - si sales de esta habitación, podríamos ser emboscados en la noche.
-Podríamos ser emboscados de todas formas - trato de soltarme de su agarre, pero presiona más mis muñecas, aunque intenta no lastimarme - por lo que me has dicho, no estamos seguros en ningún lado.
-Es cierto - me da la razón
- pero estamos más seguros, si ellos piensan que ustedes están separadas.
-Eso es estúpido - jalo mis manos intentando que me suelte - estamos en el mismo lugar, separadas solo por una pared.
No hay respuesta, pero tampoco me suelta, simplemente me besa, pero ahora eso no puede sacarme de la cabeza mi hermana, siempre será más importante Kat que cualquier otra persona.
-Quiero verla - gruño, intentando alejarlo de mí.
-No puedes - susurra - aun no.
-Quiero verla - insisto - es mi hermana y tengo derecho a saber que ella está bien.
-No - su voz es firme, y su mirada seria.
-¿Por qué no? - aprieto los dientes para no gritar.
-Porque no - arrugo la nariz.
-Esa no es una razón - aprieto las manos con fuerza, estoy enojada y cada vez el enojo va en aumento.
Me mira fijamente, toma mis dos manos con una sola, aunque ya no estoy intentando luchar, creo que lo mejor es mantenerme tranquila, tal vez con eso él me deje verla, su otra mano acaricia mi mejilla.
-Muy bien - susurra - ayúdame entonces.
Sonrió, pues por fin veré a Kat de nuevo, le doy la espalda, dispuesta a comenzar a quitar las cosas para poder salir de ahí, sin embargo, antes de siquiera quitar el sofá, siento como me toma el cuello y después todo es negro.
Ya ni para que pedir disculpas, no se ni con que excusarme, bueno solo espero que les guste el capitulo
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