Marcas en el corazón — capítulo 30
Estoy recostada en la cama, abrazo mis piernas, es como si quisiera proteger al pequeño ser que crece dentro de mí, no tengo idea de como mantenerlo a salvo y ahora menos que sé que mi secreto no es tan secreto como había imaginado. Sigo sintiendo ganas de llorar, pero hacerlo no va a resolver nada, ahora tengo que mantenerme tranquila para saber que es lo que tengo que hacer. Escucho la puerta abrirse, pero lo cierto es que no me muevo, sé quien es y lo cierto es que no tengo ganas de escuchar sus reproches, estoy demasiado cansada para escucharlo, por lo que cierro los ojos, esperando que crea que estoy dormida. Sé que no duermes, - su voz se escucha ronca, no me muevo - fue una estupidez lo que hiciste - no conteste - Sophia, deja de comportarte como una niña. No quiero pelear, lo único que quiero hacer en ese momento es olvidarme del horrible momento que acabo de vivir, pero parece que Ethan no entiende, lo que me pasa, sé que no fue su hermana la que murió en aquel lugar, pero al menos espero que entienda que no quiero hablar. Estoy cansada, - susurro - por favor. Soph, - lo siento acostarse en la cama y abrazarme - entiendo que lo que te dijo Mara te afectara, pero tienes que pensar en nuestro bebé. No entiendes, lo que significo para mí - me giro hacia él, para verlo directamente a los ojos - que tuviera el cinismo de decirme que había sido ella, y que además se burlara del dolor que sentí. Tal vez no lo entiendo, - acepta - pero tienes que hacer un esfuerzo de estar tranquila, tus sentimientos le afectan - llevo su mano a mi vientre - no quiero que les pase nada a ninguno, y puedo protegerte del resto, pero no puedo protegerlos de ti. Me mira fijamente y me siento culpable, sé que fui impulsiva y que debo pensar en el bebé antes que en cualquier otra cosa, que debe ser mi prioridad, y lo es, pero en ese momento el enojo me cego, solo quería vengarme. Suelto un suspiro, mientras me acurruco en él. No volverá a pasar, - le aseguro - pero por favor no permitas, que la vuelva a tener frente a mí. Lo prometo - deja un beso en mi coronilla. Arruyame - le pido, pegándome más a él. Comienza a tararear una canción, que lo cierto es que no conozco y no recuerdo, pero su voz siempre ha logrado que me tranquilice, y ese olor que me hipnotiza, ocasiona que el sueño poco a poco vaya llegando, en poco tiempo he caído en la inconsciencia, mi cuerpo lo necesita, después de lo sucedido me siento agotada.
No sé cuanto tiempo ha pasado, cuando escucho que alguien llama a la puerta, no quiero levantarme, es más mis ojos no quieren abrirse, pero el toquido es cada vez más fuerte e insistente, por lo que por fin mis ojos se abren y veo a Ethan sentado en la cama, y casi enseguida se levanta para abrir. Me acomodo nuevamente para seguir durmiendo, pero escucho la voz de Helen, así con cierto pesar me pongo de pie, camino descalza hacia la sala en donde observo a la mujer, que en cuanto me ve, me sonríe como si nos conociéramos de toda la vida. Lamento despertarte, - en verdad parece apenada - pero pensé que tendrías dudas. Y las tengo - contesto con la voz un tanto adormilada. Creo que lo mejor será que venga otro día - su sonrisa no deja su rostro. ¡No! - suena más elevada de lo que deseo - tengo que entender todo esto. No obtengo respuesta, solo la veo caminar hacia la pequeña mesa, observo a Ethan que sencillamente me sonríe y me toma de los hombros para guiarme a una silla al lado de la mujer. Iré a preparar algo de comer - comenta Ethan. No es necesario, - repone con tranquilidad Helen - sé que Sophia te dice todo. No lo hago por no escuchar, - su voz suena indiferente - lo hago porque tiene que comer. Y sin más lo veo desaparecer por la pequeña cocina. Ethan te adora - es lo primero que dice cuando nos quedamos solas. Y yo a él - respondo con suavidad. Ya he visto todo lo que ha hecho por ti, - toma mi mano que he dejado sobre la mesa - es un gran hombre. Lo sé, - susurro - pero no estamos aquí para hablar lo buen hombre que es y de cuanto me ama - aparto mi mano de ella - quiero saber ¿cómo usted siendo madre de la mía, la dejo a la deriva? No la deje a la deriva. - mantiene su vista sobre mí - Conocí a tu abuelo cuando fue a ver al presidente de los "normales" - dibujo las comillas - yo trabajaba en ese entonces en los laboratorios, para intentar detener las mejoras, ya comenzaban a asustarnos, bueno no a mí, pero si al resto y yo estaba demasiado preocupada, pues mi pequeña niña de dos años cargaba cosas que triplicaban su peso, y eso no era bien visto. Estaba aterrada que alguien la viera, y quisieran mandarla a esas comunidades. << Al saber que tu abuelo vendría, no evite emocionarme, pues él continuaba con lo que había dejado su padre, él debía saber como parar todo eso - suelta un suspiro - cuando hable con él, me di cuenta que estaba trabajando no para mejorar a la raza humana, sino para detener los cambios, en ese momento experimentaba con su pequeño hijo y con otros pequeños de la comunidad - sonríe de manera amarga - comenzamos a trabajar juntos, el presidente lo acepto pues quería que todo eso se detuviera - la veo apretar los puños - nuestra única equivocación, fue confiar en un joven. Ralph Ludwig - comento con cierto malestar. Creímos que él estaba de nuestro lado, - se lleva la mano al cabello - un error que me costó separarme de mi hija, pues cuando descubrieron su don, la alejaron de mí - sus ojos están cristalinos - tu abuelo prometió protegerla, pero cuando llego a su comunidad, ya Ralph los había puesto en su contra, así que no era más que un chiflado - una lágrima rodó por su mejilla - él siguió con sus experimentos, mientras yo seguía con esto que habíamos empezado los dos. ¿Lograron detener las mejoras? - pregunto. Tu abuelo, pensó que si no podía detener las mejoras, tenía que mejorarlas, para acabar con Ralph - su voz suena un poco temblorosa - claro solo practico contigo, tu hermana y Ethan. ¿Cómo lo permitieron sus padres? - enarco una ceja. Su madre creía en tu abuelo, así que ella dejo que experimentara con ella, primero embarazada y luego con él - trata de sonreír pero no lo logra. Por eso fuimos una amenaza para ellos, - mi voz sale un tanto ronca - por ustedes. Tu abuelo, deseaba que ustedes con mejoras, fueran elegidos como líderes - explica con suavidad - jamás imagino que Ralph, volviera a meterle miedo al ministro y decidiera deshacerse de ustedes. No contesto, sé que su intención no fue que toda la comunidad intentara matarnos, mi abuelo nos amaba, eso lo sabía. Mi mirada de nuevo se dirige a la mujer frente a mí. ¿Y qué hacen aquí? - esa no es mi voz, sino la de Ethan. Pues les enseñamos a comportarse como personas y no como armas - contesta - y como tal no tenemos algo para quitar las mejoras, pero les enseñamos a ocultarlas, para evitar el miedo. ¿Y nosotros? - mi ceño está fruncido - nosotros no somos como ellos, nuestras mejoras son mayores. No puedo quitártelas, - dice con honestidad - pero puedo enseñarte a vivir con ellas, sin que las veas como una carga. ¿Y el bebé? Será un bebé normal, que nacerá en un mundo en donde no tendrá que ser seleccionado para nada - se levanta y camina hacia mí - será un bebé feliz, lleno de amor - y sin más me abraza. No respondo y tampoco evito el abrazo, solo espero que lo que me está diciendo sea cierto que mi bebé, nazca en un mundo lejos de todo lo que a mí y a su padre nos hizo daño, que tenga una infancia feliz, que nunca sepa que es el miedo de ser mandado a la guerra o el malestar que deja matar a alguien, no quiero que vea la sangre. Ya solo queda un capitulo más y un epilogo, espero que les guste Capitulo dedicado a:Oliiii