Marcas en el corazón — capítulo 31
Lo siento moverse, hace semanas que el hecho de que estire mi piel, golpee mis órganos se ha hecho costumbre, mi vientre es enorme, apenas si puedo ver mis pies, todo movimiento me hace sentirme exhausta, sé que no falta mucho para por fin tenerlo entre mis brazos, porque según el doctor que me ha visto es niño. Y me alegra, hace mucho que no soy feliz como ahora, a pesar de que es lo más incomodo y duele cada vez que se mueve, no evito que mi corazón se ensanche, pues es mi hijo y está a nada de salir al mundo. Tengo miedo, pues en estos momentos que lo tengo dentro de mí he podido cuidarlo, no de la mejor manera, pero he podido mantenerlo vivo, pero cuando ya lo tenga en brazos, temo no poder hacerlo. Acaricio mi vientre, y lo que recibo como siempre es un golpe que me saca un poco el aire, y que hace que sienta como si me fuera a romper, pero se siente bien, porque eso me dice que él está vivo. Soph - ante la voz de Ethan, me levanto del sillón, para caminar hacia la sala - ¿cómo están? Mejor ahora - le sonrió levemente. ¿Me extrañaron? - susurra, acercándose a mí. Demasiado - me acerco a él y rodeo su cuello con mis brazos, aunque no es muy sencillo con la enorme panza que tengo - no vuelvas a irte por más de unas horas, estos 3 días han sido horribles. Solo estaba viendo que todo, en nuestro nuevo hogar estuviera perfecto, para ustedes - deja un beso en mi frente. Te amo, Ethan - llevo mi mano a su mejilla - gracias por todo. Yo te amo más Mendler - sonríe mientras se inclina y deja unidas nuestras frentes - y no hay nada que agradecer. Pero antes de que pueda besarme, se escucha una explosión, es demasiado fuerte, pues ambos terminamos en el suelo y unos metros alejados del lugar donde estábamos, de hecho sentí como mi espalda daba contra la mesa de centro de la sala, y por supuesto algunos vidrios incrustados en ella, Ethan a penas si ha podido evitar caer sobre mí, sus manos quedan a los lados de mi cabeza. ¿Estás bien? - sus ojos buscan con cierta desesperación los míos. Sí - mi voz apenas es audible - ¿y tú? Nada de que preocuparse - me asegura. Lo veo levantarse y sus manos sangran, eso en cierta forma me angustia, pero no se lo hago notar, con su ayuda me pongo de pie, la espalda me arde, pero sé que son por los pequeños vidrios, pero no hay demasiada molestia. Quédate aquí - me ordena. Lo veo caminar hacia la puerta, no me muevo de donde él me ha dejado, en ese momento en lo único que pienso es en mi bebé, se suponía que esté tipo de cosas ya no deberían de pasar, deberíamos de estar libres de está clase de ataques, porque no creo que haya sido accidental. De pronto siento una punzada en el vientre, me hace doblarme de lo fuerte que fue, trato de respirar y ver si así el dolor disminuye, pero no pasa nada, de hecho cada vez es más fuerte, no puedo ni siquiera gritar, pues el dolor me ha dejado sin voz. Hay que irnos - escucho, pero lo cierto es que no puedo moverme - el edificio está en llamas - y sé que debo moverme, pero no puedo - Soph. Lo veo caminar hacia mí, no sé como mis piernas aún pueden sostenerme, creo que ve en mi rostro el dolor porque me toma en brazos, el dolor no se va y eso comienza a angustiarme, me aferro a su cuello, cuando comienza a bajar las escaleras lo más rápido que le es posible. Escucho gritos, pero no son entendibles, en ese momento el dolor va en aumento, y siento como todo me comienza a dar vueltas, sé lo que va a pasar, pero no quiero desmayarme, por lo que luchó contra eso, tengo miedo de que si pierdo el conocimiento, algo le pase. Sophia, Ethan - escucho a los lejos - ¿están bien? Creo que tiene dolor - la voz de mi acompañante se escucha temblorosa. Sophia - observo los ojos azules de mi abuela - ¿qué tienes? Mi bebé - es lo único que puedo decir. Rápido, hay que llevarla al hospital - la voz de Helen cada vez se va escuchando más lejana - aguanta, cariño. Por más que intento que mis ojos se mantengan abiertos no puedo, por lo que por fin caigo en la inconsciencia, no sé cuánto tiempo todo es negro. Tendremos que realizar cesárea - escucho - tuvo un desprendimiento de placenta y hay que sacar a ese bebé de ahí ya. Tiene 34 semanas - esa voz es de Helen - es demasiado pequeño. Si lo dejamos ahí, se va a morir - la voz del hombre se escucha ronca - así que preparen el quirófano. Veo demasiado movimiento, dos mujeres se acercan a mí y comienzan a quitarme la ropa y me colocan una bata, un gorro y vendas en mis piernas, veo pasar muchas luces y sé que la camilla está en movimiento, entramos a un lugar que no parece muy grande, pero todos visten de azul y parecen demasiado apurados, me ayudan a pasarme a la cama. Sophia - escucho y observo a una mujer no muy joven o al menos eso es lo que me deja ver el cubrebocas - te dormiremos, cuando despiertes tu bebé ya estará afuera ¿de acuerdo? De acuerdo - susurro. Veo que me ponen una mascarilla, lo escucho decir que cuente del 1 al 10, y me quedo dormida en el 3. No sueño es algo que agradezco, es un sueño demasiado profundo, jamás he sentido algo así. Sophie - la voz se escucha demasiado alejada - abre los ojos - mis ojos pesan demasiado, los abro, pero no logro mantenerlos abiertos - ángel, necesito que despiertes. Ethan - mi voz es pastosa, apenas si puedo reconocerla, me duele la garganta - ¿Qué paso? Una fuga de gas, - susurra - pero parece que no hay nada que lamentar. Mi bebé ¿cómo está? - cuando siento el vacío, que me recuerda que él ya no es parte de mí. Bien - por fin mis ojos se abren, veo un poco borroso, pero logro distinguir su sonrisa - es un hermoso varón. ¿Dónde está? - me siento demasiado cansada. Tiene que permanecer unos días en cuneros, pues está muy pequeño, pero está sano - me asegura - en cuánto recuperes fuerzas, podrás ir a verlo. ¿Seguro? - se inclina y deja un beso en mi frente. Su madre es una luchadora, él no podría ser diferente - no aparta su sonrisa.
Así que debo creerle, Ethan no me mentiría, sin importar mi estado, además no lo creo capaz de sonreír de esa manera, nunca ha podido fingir su sonrisa, por lo que le creo. Mis ojos de nuevo se cierran, por lo que de nuevo caigo en los brazos de Morfeo, cuando vuelvo a despertar, la luz ya no entra por la ventana. Veo a Ethan dormir en un pequeño sofá que se encuentra en la habitación, supongo que ya es demasiado tarde y ya no podré ver a mi bebé, las manos me comienzan a cosquillear, necesito ver a mi pequeño y saber que está en perfecto estado. El tiempo me parece que pasa tan lentamente, pero ya no puedo dormir, veo a Ethan removerse incomodo, pero no despierta. En verdad no sé como logró mantenerme quieta, por fin una joven que supongo es enfermera entra. Buenos días - saluda, al verme despierta - ¿cómo se siente? Ansiosa - digo con sinceridad - quiero ver a mi bebé. Le termino de tomar signos y pediré una silla, para que vaya a verlo - me dedica una débil sonrisa. Gracias - es el que más he sentido. Después de diez minutos que me ha dicho eso y que me ha tomado todo y lo ha anotado en una tabla, regresa con un hombre como de unos 50 años, que lleva empujando una silla, me ayuda a ponerme de pie y a sentarme en la silla. Veo que Ethan por fin a despertado, pero no a dicho una palabra. Salimos de mi habitación y veo que varios pacientes caminan por los pasillos, doblamos a la derecha en donde observo a un par de enfermeras saludarse, después de eso nos detenemos frente a unas puertas de cristal, en donde en la parte superior puedo leer UTIN. Es unidad intermedia de neonatos - repone la enfermera con suavidad. La veo entrar por las puertas y después de dos minutos sale con otra enfermera, está es mucho mayor, su rostro no se muestra amable como la de la primera, y tiene el doble de masa corporal. ¿Sophia Mendler? - me pregunta la nueva enfermera, solo logro asentir - ¿puede caminar? Sí - mi voz a penas si es audible. Me levanto de la silla y veo a la mujer entrar por las puertas, por lo que yo hago lo mismo, en cuanto doy el primer paso, siento la herida estirarse, pero no hago ningún gesto ni me detengo, temo que si ven alguna mueca no me dejen verlo, por lo que finjo no sentir nada. Cuando estamos dentro, observo un lavamanos y después otras puertas de cristal, en donde veo las incubadoras. Se va a colocar esa bata, gorro y cubrebocas y después se lavara las manos - me señala el estante en donde se encuentra todo lo que me ha dicho - después de eso, le mostraré a su bebé. Hago lo que me pide, me lavo las manos unas cuatro veces, para asegurarme que se encuentren completamente limpias. Por fin entro a aquel lugar y la enfermera me guía a una incubadora en la esquina en donde tiene mi apellido y mi nombre. Aunque no es necesario que me diga que es él, pues su poco cabello es rubio y algo me dice que sus ojos son grises. Puede acariciarlo - repone, abriendo una pequeña compuerta de la incubadora. Hola - saludo, acariciando su pequeño brazo - soy tu mamá - se mueve un poco y veo que abre sus pequeños ojos y como supongo son grises - igual a los de tu padre - no llora, por lo que sigo acariciándolo - eres muy fuerte Jared - sonrió - ese es tu nombre Jared Ethan Rumsfeld. Es el bebé más hermoso que he visto, y tal vez es porque sea su madre, pero no puedo verlo de otra forma, es igual a su padre y amo que se parezca a él. Siento a alguien detrás de mí. Es un guerrero - esa voz es de Ethan - y bueno tuvo de quién heredarlo . Es igual a ti - le aseguro - así que será un ángel. El ángel eras tú - susurra. Siempre me salvaste, - repongo con suavidad - así que el título es tuyo y te agradezco que siempre hayas estado ahí, que jamás me hayas dejado caer. Desde el primer momento en que te vi en la academia, me enamore de ti - siento su beso en mi cabello o mejor dicho en el gorro - no pensaba dejarte caer, siempre has sido lo más importante que he tenido, y ahora me has dado el mejor regalo. Nuestras manos, toman la de nuestro pequeño, y después de tanto dolor, ese pequeño es lo mejor que me ha pasado y sé que no podría tenerlo, sino hubiera sido por mi caballero sin armadura. Ethan Rumsfeld había sido mi todo, y lo amaba y sabía que él me amaba y ahora teníamos a un pequeño que mostraba que nuestro amor era verdadero y que no tendría fin.Esté sería el final, espero que les guste.