Marcas en el corazón — capítulo 9
Me parecen horas lo que llevo parada frente aquellas personas, que siguen sin reaccionar, pero al fondo alguien aplaude y todos lo imitan, no sé porque miró hacia atrás, y me encuentro con la mirada verde cristalina, eso no me esta ayudando para nada.
Siento como alguien entrelaza su mano conmigo, giro la cabeza y me encuentro con un Ethan con la cabeza en alto, y sostiene mi mano con fuerza, ante eso los aplausos se extinguen en un abrir y cerrar de ojos, todas las miradas están centradas en nosotros.
No dice una palabra, pero el agarre de su mano me hace ver que no estoy sola, que él esta conmigo a pesar de que todo parece derrumbarse, él se quedará a mi lado, y enseguida siento una mano en mi hombro y cuando giro la cabeza me encuentro con Derek, que mira con determinación que da miedo a la gente y cuando vuelvo mi vista a Ethan, me encuentro con Meg, que trata de retener las lágrimas.
Y sin más la gente aplaude con más fuerza que antes, pero a mí no me interesa, pues con el apoyo que me han demostrado esos tres, el peso que acaba de caer sobre mis hombros, se ha vuelto ligero y sé que es porque ellos han decidido a ayudarme a cargarlo. Sé que no pueden ir conmigo a la guerra, ni morir por mí, pero sé que ellos se harán cargo de Kat, sin que se los pidiera y eso me hace sentir extremadamente aliviada.
No sé como, pero por fin hemos bajado de aquel escenario, la gente se ha ido esparciendo, cada uno a retomado sus actividades, ya muy pocas personas cuchichean por las calles. Nos han dejado libres y yo busco a la persona por la que no solo daría mi vida, también mataría a quien amenazara su tranquilidad.
Parece que se ha ido, por lo que decido caminar hacia la casa, esperando que ella se encuentre ahí, sé que los tres que han decidido convertirse en mi sombra me siguen, no hablan y la verdad yo no sé que decir, y es por eso que caminamos en silencio, ninguno se ha decidido a caminar a mi lado, los tres van por detrás de mí.
No hacen ruido al caminar, tampoco sus respiraciones, pero los puedo sentir, y no es necesario que me gire, pues puedo ver sus siluetas en el suelo, noto que tienen tensos los hombros, mientras mi caminar es realmente relajado, ya lo que me estresaba a sido solucionado.
-¡Sophia! - escucho al levantar la vista, mi hermanita corre hacia mí.
Varias lágrimas recorren sus mejillas, sus ojos están rojos e hinchados, y al abrazarla su cuerpo tiembla, esta aterrada lo sé, siempre ha sido la más frágil de las dos, y me duele que deba madurar tan rápido.
-Pensé que me felicitarías,
- le reprocho - después de todo, he sido seleccionada para un grupo inexistente que es muy poderoso.
-No quiero que mueras, - aquello ha hecho que me quede inmóvil, ella lo sabe al igual que todos que no regresare - no lo quiero.
-Ella no va a morir - dice la ronca voz de Ethan.
Mi hermana se separa y lo mira fijamente, cosa que yo imito en segundos, y la misma firmeza que hay en su rostro, está en los otros dos.
-Exacto - corrobora Derek.
-Nosotros vamos a vigilarla
- repone Megan.
-No quiero hablar sobre mi futura muerte - digo con indiferencia - mejor díganme, en que grupo se supone que quedaron.
-Soy un vigía - Derek es el primero en hablar, mostrando el tatuaje de luna que ahora adorna su muñeca.
-Serás el mejor - le aseguro con una media sonrisa, tratando de que todos olviden el tema de mi pronta muerte - ¿Megan?
-Una estúpida recolectora - se baja la manga furiosa.
-Es un gran trabajo, - digo con tranquilidad - vas a alimentarnos.
-Había estado feliz, - me espeta - pero ahora me siento una inútil, porque no voy a poder a ayudar a mi mejor amiga.
-Me ayudas demasiado así, - le sonrió levemente - porque así tendré la tranquilidad, que estarás a salvo y podrás cuidar a Kat.
-No hables como si fueras a morir, - me reprocha Ethan - porque yo no voy a dejar que eso suceda.
-¿Y qué se supone que hará un profes…
-No soy un profesor - me interrumpe, bajándose la mano de su chaqueta que al igual que la mía es de piel, solo que la de él es marrón.
En su muñeca esta la marca de cazador, pero eso no es todo, pues además de eso lleva lo que marca como un futuro líder de la comunidad, sé me seca la garganta, pues si alguien puede evitar que muera es él sin duda.
Sin importar que apenas hayan sido marcados, a los cazadores futuros lideres, no se les niega nada, pues no todas las generaciones se tiene uno, de hecho pueden pasar años, antes de que salga uno, como por ejemplo Ethan, han pasado casi siete años sin que alguien haya sido marcado. Y seguramente será tratado como un capitán de tropa, lo conozco y por eso sé que suele dejarse llevar por sus impulsos.
-No, - mi voz es seca - tú te quedarás aquí.
-El único que puede hacer algo, para mantenerte a salvo soy yo - me mira de forma fría - y como tal lo haré.
-¡No! - le espeto - no quiero que nadie se meta en esto, es mi problema y yo vo…
-No es solo tu problema, - me espeta Megan - todos aquí te queremos, y no creas que vas a librarte de todo esto, antes que nosotros.
-Regresaras de esa estúpida guerra, - Derek es el más tranquilo - y cuidarás a Kat.
Eso no era bueno, yo no quería que ninguno se metiera, y menos ahora que sabía que el único que podría hacerlo era Ethan, me dio un vuelco el corazón, no podía imaginar mi vida sin él, sin sus bromas tontas, sin mirar sus ojos…
-¡No! - esta vez lo grite, haciendo que los cuatro pares de ojos, se clavaran en mí - no vas a ir.
-No puedes ordenarme - replica secamente - y da por hecho, que seré tu sombra en la guerra, si tengo que morir lo ha…
-¡Cállate! - siento el nudo en mi garganta apretarse - no quiero que nadie muera, así que si tengo que matarme antes de ser enviada a la guerra, para mantenerlos a salvo lo haré.
Sin más echo a correr, adentrándome en el bosque, era en lo único que soy mejor que ellos, no van a alcanzarme, soy la más rápida de los cinco, aunque mi hermana aun no haya desarrollado sus habilidades. Necesito alejarme de todo, poder llorar como he deseado desde el momento en que me han elegido como ángel, dejar que todo el dolor por fin se haga presente.
No sé cuanto llevo corriendo, pero nadie viene detrás de mí, por lo que me doy el privilegio de detenerme, y escalar un enorme árbol, no soy muy buena con ello, pero al menos ya lo hago más rápido, y también con menos tropiezos, me siento en una rama que aun sigue siendo gruesa, recargo mi espalda en el tronco, esperando que todo eso no fuera más que una pesadilla.
Pero en el fondo sabía que todo aquello era real, que estaba a dos meses, de ir a una muerte inminente, y una de las personas más importantes quería morir por mí, y eso no lo iba a permitir, ni en un millón de años, dejaría que Ethan lo hiciera. No me creo capaz de vivir sin él, en ese momento he descubierto lo importante que es para mí, mantengo los ojos fuertemente cerrados, no puedo creer que en verdad lo ame.
-Por fin - abro los ojos de golpe, quedando con Ethan frente a mí - has mejorado, con eso de esconderte.
-No me escondía - mi voz es seca.
El silencio se forma entre nosotros, desvió la mirada, me queman sus ojos, por más que intento saber en que momento dejo de ser el idiota que me hacía reír, al hombre del que me he enamorado.
-Sabes que no voy a cambiar de idea ¿verdad? - no sé cuanto tiempo llevamos en silencio, pero él lo ha roto.
-Y tú sabes que cuando dije que me suicidaría antes de que esa guerra fuera, iba enserio - le digo con firmeza.
-Te vigilare noche y día - es su sencilla contestación.
-Siempre encuentro la forma de hacer lo que quiero, - le espeto - así que ve dándote por vencido.
-¿Por qué no quieres volver con Kat? - parece enojado.
-Lo que no quiero, es que vayas a morir, para que yo regresé - ni siquiera lo miro - no creas que me alegra, saber que estás dispuesto a morir por mí.
-¿Quién dijo que lo hago por ti? - ante eso, mi vista se fija en él, pero sus ojos ven hacia otro lado.
-Menos aun, - replico - no quiero regresar con tu muerte sobre mis hombros, y tampoco odiar a la persona por lo que estás haciendo esto.
Sigo sentada, y él sigue de pie frente a mí, no me molesta pensar que hay alguien más, de hecho me alegra porque él tendrá a alguien con quien consolarse cuando no regrese, de hecho espero que no le duela, y sí soy una cobarde, egoísta, que prefiere morir, a vivir con el corazón hecho pedazos, y sobre todo a vivir un mundo sin él.
-¿Por qué quieres dejar a tu hermana? - me toma de los brazos y me obliga a ponerme de pie.
-Ella tendrá a Meg, tal vez no sea lo mismo, - susurro - pero al menos habrá alguien que este a su lado, - lo miro - y sé que tú también la cuidarás.
-Jamás será lo mismo, - esta frustrado, su voz lo dice - deja que yo te traiga de regreso, sana y salva.
-¿A costa de tu propia vida?
- asiente - no lo quiero.
-¿Por qué no? - gruñe, y aprieta mis muñecas, aunque sin causarme algún daño.
-No merezco que des tu vida, para protegerme - no puedo decirle que lo amo, algo que recién he descubierto, pero no por eso lo hace menos real.
-Yo decido eso - sus ojos me miran con enojo.
-¿Por qué tanto afán con protegerme? - mi voz es ronca.
-¿No lo imaginas? - su voz ahora apenas es audible, y mi espalda de nuevo hace contacto con el tronco, mientras se inclina y une su frente con la mía, mi corazón late de prisa, parece que quiere salirse.
Siento miles de mariposas en el estómago, es la primera vez que tengo esa sensación, he escuchado a Meg y a otras compañeras hablar sobre ella, pero es la primera vez que lo siento, y la verdad es que también es la primera de que alguien del sexo opuesto esta tan cerca de mí, pero sé que solo Ethan podría haber despertado aquello.
-Me enamore de ti - esas cuatro palabras, han hecho que el corazón brinque, y al mismo tiempo duela.
Son sentimientos tan contradictorios, porque estoy feliz de que sienta lo mismo por mí, pero me da miedo que por aquello pueda perderlo. Las lágrimas han salido, al igual que una risita, duele y a la vez es tan placentero, saber que me quiere.
-Y yo por lo mismo, no dejaré que mueras por mí - apenas si son comprensibles mis palabras, pero no me importa.
Porque en ese momento me paro de puntitas, y cortó el espacio entre nuestros labios, es mi primer beso, y sé que siempre le perteneció a él, desde la primera vez que lo vi, debí de haberme dado cuenta, que él sería el dueño de mi primer beso, al igual que el título de mi primer amor.
Megan Jerins
Lamento la tardanza, pero espero que el capitulo valga la pena
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