Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El lado tenebroso de Hermione · de

El lado tenebroso de Hermione — capítulo 13

Llegó el día del baile de navidad que en realidad se realizaba en la víspera, Hermione estaba muy feliz porque a los séptimos cursos se les permitía llevar a sus padres; ellos también estaban bastante emocionados ya que visitarían el colegio de su hija por primera vez. Hermione pensaba asistir junto a Neville Longbottom, por supuesto como amigos, ese día ambos aparecieron mediante la red flu en la chimenea de McGonagall; seguidos por los señores Granger que se veían majestuosos en sus trajes de noche, Hermione lucía un precioso traje de seda azul eléctrico muy ajustado en la cintura, largo hasta los tobillos, la falda se ampliaba desde la cadera en corte "A" había bebido una poción para alizar su cabello y usaba unos accesorios que combinaban con el color de su vestido; Neville también se veía regio y la encontró muy hermosa, se encontraron con el resto de sus amigos en el gran comedor que lucía muy diferente a las demás ocasiones, con doce árboles navideños dispuestos a lo largo de la estancia, el profesor Filwitt había encantado varios querubines ornamentales que volaban cantando villancicos.

Severus llegó al gran comedor justo en el momento en que arrancó el baile, se había pasado todos esos días atormentándose pensando en quien sería la pareja de Hermione, él no se había atrevido a  invitarla simplemente por temor a ser rechazado por ella y juzgado por los demás, además que no había ningún precedente de que un alumno asistiera al baile con un profesor; al mismo tiempo, los padres de ella estarían presentes y eso lo cohibía sobre manera; todos los días recordaba la maravillosa salida al cine, su risa, su felicidad y sus preciosos ojos cafés, ¿Con quién rayos asistiría al baile?. Pero al entrar al gran comedor, todas sus preocupaciones se desvanecieron al instante al verla bailar un vals con Neville Longbottom, simplemente se trataba de Neville, suspiró aliviado mientras contemplaba el baile, pero unos dedos largos que lo tomaban por el hombro lo hicieron sobresaltarse, era Dumbledore

Hasta ahora sigo sin comprender porque no la invitaste al baile - Le susurró el anciano al oído

Hubiese sido un atrevimiento Albus - Respondió él en el mismo tono

Pues déjame decirte que la gente atrevida es siempre la que gana ¿o no es así? Tú mismo me lo has demostrado muchacho - Comentó Dumbledore sabiamente

Harry era muy torpe para el baile, sin embargo lo estaba haciendo muy bien al igual que Ron ya que en los días anteriores se habían tomado unas cuantas clases de baile con los gemelos, Ginny estaba encantada entre sus brazos, Luna también lucía feliz bailando con Ron y para la sorpresa de Hermione, también Neville sabía bailar muy bien.

Las parejas danzaban y giraban alrededor de la pista dejándose llevar por el sutil ritmo. Los padres de los alumnos del séptimo curso también disfrutaban de la música, los señores Granger estaban particularmente maravillados con todo y los señores Weasley les habían prometido un tour por el castillo, todos estaban muy felices; cuando la orquesta dejó de tocar Dumbledore se subió al estrado para presentar a las favoritas de las fiestas de Hogwarts y un momento después aparecieron en escena

Señores y señoras, queridos alumnos de Hogwarts, es un placer para mi presentarle a "Las brujas de Macbeth"

Inmediatamente el gran comedor del castillo se llenó de algarabía, todos aquellos adolescentes saltaban y coreaban las canciones de la banda

¿Por qué no bailas con ella ahora? - Preguntó Albus divertido mientras miraba a Hermione saltar una y otra vez en compañía de sus amigos

¿Te estás burlando Albus? - Inquirió Severus molesto mirándolo con una ceja alzada

No lo tomes a mal hijo - Respondió el anciano con una amplia sonrisa

¿Ah no? Y entonces ¿Cómo crees que yo me voy a poner a saltar como un adolescente maniático?

Dumbledore rió, realmente le encantaba hacer rabiar a Severus

¡Bah! Deja esa actitud, debes divertirte, solo mírame a mí - Dijo el anciano señalándose a sí mismo mientras se encaminaba a la pista de baile  agitando los brazos por encima de su cabeza - ¡Yujuuuuu!

¡Oh Albus! - Exclamó McGonagall que había llegado junto a Severus

Cuando el gran reloj de la torre de astronomía marcó las doce de la noche, los querubines cantarines se congregaron en la pista para entonar villancicos

¡Feliz navidad a todos! - Exclamó Dumbledore

¡Feliz navidad chicos! - Exclamó Hermione  a Luna, Harry, Ron y Ginny

Feliz navidad para ti también - Respondió Harry - oye y ¿Dónde está tu pareja?

Me temo que se escapó con Lavender Brown - Respondió Hermione riendo, luego se acercó más a ellos y susurró - Es que ella le gusta y yo no pude resistirme a concederles un momento

¿Y porque rayos no la invitó a ella? - Preguntó Ron

¡Oh Ron! Ya sabes que Neville es muy tímido, quizá se cohibió de invitarla - Saltó Luna

Así es - Respondió Hermione - De hecho yo fui quien lo invitó a venir conmigo cuando vi que él no vendría, a mí también me faltaba una pareja y bueno… 

En ese momento llegaron los padres de los chicos a desearles feliz navidad

¿Dónde estaban ustedes? - Preguntó Hermione

Andábamos dándoles un tour por el castillo - Respondió Arthur Weasley

Tu colegio es simplemente hermoso, imponente y tal como lo imaginé - Añadió el padre de Hermione

Más tarde, mientras conversaban, Hermione no podía evitar mirar en todas direcciones buscando a Severus pero no lo halló y ella quería desearle feliz navidad antes de regresar a casa, sin que los demás se dieran cuenta se fue alejando del grupo y caminó hacia afuera del gran comedor, necesitaba pensar y no podía hacerlo con todo ese ruido, necesitaba poner en orden sus ideas, caminó en dirección a las escaleras de piedra que conducían a los pisos superiores y se sentó en uno de los escalones; ¿Realmente se había enamorado de Severus o quizá solo estaba confundida? Ella se hizo está pregunta mientras descansaba su cabeza sobre sus rodillas, más de pronto el ruido de unos pasos que se acercaban la hicieron dar un respingo

No se preocupe señorita Granger soy yo - Dijo una voz masculina y parsimoniosa mientras se acercaba a ella

¡Profesor Snape! - Exclamó Hermione con alegría - Lo estuve buscando, quería desearle feliz navidad

¡Feliz navidad para usted también! - Respondió él

 - Yo… me preguntaba… si tal vez - Titubeó ella

¿Si? - La exhortó Severus

Bueno quería saber si… si usted… ¿Me permitiría darle un abrazo?

Él no respondió, solo abrió los brazos y sonrió débilmente, ella se acercó a él y se refugió en su regazo, jamás se había sentido tan protegida como en ese momento, él no podía creer que realmente la tuviera entre sus brazos oliendo su perfume, pero nada pudo prepararlo para lo que ocurrió a continuación

Usted se ve muy hermosa esta noche - Soltó Severus de repente aun sin soltarla

  • Aunque debo confesarle que usted siempre luce muy hermosa

¿En serio? - Preguntó Hermione separándose de él con lentitud - ¿De verdad le parezco hermosa?

Mucho - Respondió Severus sin poder creer que le estaba diciendo eso a una alumna, mucho menos de la casa de Gryffindor y menos aún a Granger

Ya no podían pensar en nada más y ya casi ni advertían el barullo que formaban "Las brujas de Macbeth" en el gran comedor, en ese momento solo se dejaron llevar por lo que sentían el uno por el otro. Severus la sujetó por la cintura y la atrajo hacia él, cerró sus ojos y ella también, sus rostros estaban cada vez más cerca el uno del otro, rozaron sus narices y cuando estuvieron a punto de rozar también sus labios una fuerte pedorreta de Pevees, el polstergaist los hizo estremecerse y separase violentamente

¡Iban a besarse! Yo los vi - Canturreaba burlonamente - El murciélago y la come libros iban a besarse   

¡Maldito duende! - Bufó Severus - Ya verás cuando llame al barón sanguinario

El duende se marchó volando con la velocidad de un rayo ante semejante amenaza y Severus estaba indignado al ver que de nuevo interrumpían lo que pudo haber sido un momento maravilloso aunque por otro lado se alivió porque habría sido una soberana imprudencia, pero Hermione también se encontraba indignada y en ese momento no le importó nada más, así que dejándose llevar por un impulso tomó el rostro de Snape entre sus manos, el cual estaba mirando con odio al duende que ya estaba muy lejos, lo giro hacia ella y lo besó con ternura aunque con torpeza porque era el primer beso que daba, Severus abrió los ojos sorprendido, pero luego los cerró y le correspondió, pese a la edad que tenía también era prácticamente su primer beso ya que en ese momento los otros dos que le había dado no contaban, este era el primer beso que se daban en conjunto; él volvió a tomarla por la cintura y la atrajo hacia él, ella acariciaba sus mejillas y su cabello, realmente estaba disfrutando ese momento y le había permitido confirmar que realmente lo amaba. Allí estaban tan absortos demostrándose todo su amor en aquel tierno beso; que no advirtieron algunos pasos que salían del gran comedor y se acercaban a ellos

¡Hermione Jane Granger! - Gritó su padre espantado, a su lado estaba la señora Granger y el profesor Dumbledore que pese a cubrirse la boca con las manos se pudo percibir cierta sonrisa

Los dos se separaron al instante

-¿Pero que está pasando aquí? - Preguntó el señor Granger con el rostro colorado por la rabia

William este debe ser un malentendido - Saltó su esposa muy sorprendida

Ven aquí hija y dime ahora mismo si este hombre te está acosando o algo parecido - Siguió el hombre indignado

No papá, no es…

Ven aquí Hermione - Solicitó la madre

Yo puedo explicarlo - Saltó Severus asumiendo su responsabilidad

¡Usted cállese! - Espetó William - No es más que un pederasta, un pervertido un

¡Ya basta papá! Las cosas no son como dices    

Cálmese señor Granger - Solicitó Dumbledore

¿Cómo voy a calmarme profesor Dumbledore? Ese hombre estaba besando a mi hija

Siempre hemos respetado tus decisiones, hasta permitimos que arriesgaras tu vida buscando esos objetos con el profesor Dumbledore el año pasado, pero no vamos a tolerar que ese hombre te quiera llenar la cabeza de tonterías  - Saltó la señora Granger

Por supuesto que no Anastasia, Hermione ¡ven aquí ahora mismo! Regresaremos a casa y jamás volverás a este colegio - Dijo el señor Granger avanzando hasta Hermione y tomándola por la muñeca

Usted no puede hacer eso señor Granger - Dijo Severus

¿Ah no? - Inquirió el padre de Hermione - Mire, no me importa que usted sea un mago y yo un muggle, no va a impedir que me lleve a mi hija

Puede llevársela si quiere al fin y al cabo aún estamos de vacaciones - Dijo Dumbledore con solemnidad - Pero la quiero de vuelta en el castillo en el mes de enero

Puede que regrese si - Respondió el señor Granger - Pero cuando ese hombre no esté presente, no lo quiero cerca de mi hija, quiero que se largue

Noooo papá - Dijo Hermione con voz trémula al tiempo que sus lágrimas recorrían sus mejillas - No quiero que se valla por favor, no fue su culpa

¿A qué te refieres con eso? - Preguntó Anastasia Granger

A que fui yo quien lo besó - Confesó la chica

¿Y porque hiciste eso? - Preguntaron sus padres al unísono

Porque… Porque…

¿Él te pidió que lo hicieras?  - Preguntó la madre - ¿Te obligó?

No mamá, lo hice porque… porque… porque lo amo - Respondió al fin

¿Qué? - preguntaron los señores Granger y Snape al unísono

Lo que oyeron - Ratificó ella tomando a Snape por la mano - Yo lo amo y él también a mi ¿No es cierto profesor Snape?

Severus estaba pasmado, ella no solo lo había besado sino que también estaba aceptando que lo amaba, por otra parte los padres de la chica lo acusaban de ser un pervertido, él no le temía a nadie y mucho menos a los Muggles, pero no quería ser acusado de algo tan bajo

¿Y bien? ¿Es cierto eso profesor Snape? ¿Usted ama a nuestra hija? - Preguntó la señora Granger

¿A nuestra única hija? - Siguió el señor Granger  - ¿A nuestra brujita?

Hermione bajó la cabeza, pensó que él no iba a responder, quizá Dumbledore había malinterpretado las cosas y Severus no la amaba

No quiero que se me acuse de otra cosa más que de amarla con todo mi corazón -  Habló por fin - Es lo único que puedo decir

Es un amor sano, un amor puro y bonito - Acotó Dumbledore en medio de los pasmados padres

Busquemos a la profesora McGonagall Para irnos de aquí como llegamos, por la chimenea - Dijo el señor Granger halando a su hija por el brazo 

Pero papi…

Vámonos hija - Añadió la señora Granger siguiéndolos rumbo al gran comedor

La veré en Enero señorita Granger - Dijo Dumbledore en voz alta para que pudieran oír, pues ya se alejaban - ¡Feliz navidad y Prospero año nuevo!

Los días que siguieron fueron muy duros para Severus, se sentía culpable, no quería perderla ahora que sabía que ella lo amaba, ¿Qué pasaría si sus padres no le permitían regresar? Pasaba los gélidos días encerrado en sus amadas mazmorras como siempre, pero encendía la chimenea solo para recordarla, recordaba su rostro y su cabello castaño iluminados por la lumbre. En la víspera de año nuevo no tenía pensado bajar al gran comedor para estar junto a sus colegas y alumnos, Dumbledore lo había dejado tranquilo todos esos días porque sabía que él quería estar solo, y al fin y al cabo era lo mejor, pero ese día le pidió que fuera a verlo a su despacho;  Severus accedió a regañadientes y se dirigió con aire taciturno hacia el despacho del director, por el camino le bajó unos diez puntos a Hufflepuff cuando Hannah Abbott pasó corriendo apresurada para llegar al baile de año nuevo, luego sintió que su cabello se movió con una suave brisa y se crispó de rabia al comprobar que era Pevees que pasó volando por encima de su cabeza, ante la mirada asesina que Severus le dedicó, el duende salió huyendo

¡Varitas de regaliz! - Exclamó el hombre frente a la gárgola que custodiaba la entrada

Cuando llegó arriba encontró a Dumbledore alimentando a Fawkes, su fénix que estaba posado en el brazo del anciano director

Te hice venir porque creo que ya es suficiente - Dijo mientras colocaba el ave en su percha - Me refiero a que ya debes salir de tu despacho e ir al baile de año nuevo, si no quieres ir no te obligaré, pero solo quiero decirte que no tienes motivos para estar triste, todo lo contrario

¿Acaso no viste lo que pasó Albus? ¿Te has vuelto loco? Que manías tienes  de verlo todo color rosa

-Y tú en cambio te empeñas en verlo todo gris - Rebatió el anciano - Estoy completamente seguro de que ellos la enviarán de vuelta `porque saben que ella no está preparada para llevar una vida enteramente muggle ya que su educación ha sido mágica - Respondió Dumbledore con tranquilidad mientras le extendía a Severus una taza de té

Bueno eso es cierto - Aceptó Severus

Además, aunque en el mundo de los Muggles Hermione aun es menor de edad, para las leyes de los magos es toda una mujer, es decir, es responsable de sus actos y puede tomar sus propias decisiones

Severus se veía más aliviado, definitivamente Dumbledore siempre sabía que decir y sus palabras siempre terminaban por tranquilizarlo

Los Granger no son malas personas Severus, solo debemos comprenderlos, ella es su única hija y es normal que la quieran defender con uñas y dientes

Pero yo nunca he pensado en hacerle daño

Lo sé - Respondió el anciano - Pero para ellos es simple instinto de protección

  • Luego el anciano le tomó una mano a Severus - Ella volverá Severus, estoy seguro - Agregó después de guiñarle un ojo

Hermione en cambio había pasado esos días pensando en lo que había sucedido, sus padres trataban de hacerla hablar, le preguntaban una y otra vez si Severus no la estaba acosando y al final totalmente harta había terminado por refugiarse en su habitación desde donde la escuchaban llorar. Ese día sus padres trataron de persuadirla para que se arreglara para ir a casa de los Weasley a cumplir con la invitación de recibir el año nuevo allí

Los polvos flu están sobre la chimenea, ya saben cómo usarlos - Dijo la castaña sin abrir la puerta

Mi niña ¿No piensas ir con nosotros? - Preguntó su madre cariñosamente

No mamá - Respondió con voz trémula - No pienso ir a ningún lado  a fingir que estoy feliz cuando estoy destrozada, no volver a Hogwarts significa perderlo todo

Los señores Granger se miraron entre sí con aprensión

¡Hermione, cielo! - La llamó su padre - ¡Abre la puerta! Tu madre  y yo hemos hablado al respecto y llegamos a la decisión de que sería una locura no enviarte de vuelta al colegio

La puerta se abrió inmediatamente

Brujita perdona a papi y a mami, es solo que nos aterra que alguien quiera aprovecharse de ti y en Hogwarts no estaremos para protegerte - Dijo su padre abrazándola

Lo sé papá, pero ya soy mayor de edad, sé cómo cuidarme, siempre he sido muy autosuficiente y lo que más me ha gustado de ustedes es que siempre han respetado mis decisiones

Es que con esto es diferente Hermione - Saltó su madre - Dices estar enamorada de un hombre mucho mayor que tú y que además es tu profesor

Lo digo porque lo siento mamá, además ese hombre salvó mi vida ¿Acaso se les olvida?

Siempre le estaremos muy agradecidos por lo que hizo - Respondió su padre - Pero no queremos que se aproveche de ti

Y no lo hace - Respondió - Es muy respetuoso, un hombre solitario, amante de los libros como yo, Yo lo amo

¡Acompáñanos! ¿Sí? -  Habló la señora Granger para cambiar la conversación - Los chicos estarán felices de verte y además William y yo nos morimos por ver como es una casa de magos

Hermione rió con el comentario 

Después de recibir el año nuevo, las aguas estaban más calmadas debido a que en una ocasión mientras Hermione dormía una siesta, Dumbledore visitó a los Granger, simplemente se apareció frente a la puerta. Les habló de lo buena persona que era Severus y que él no tenía ninguna intención de lastimar, perjudicar o deshonrar a Hermione sino todo lo contrario

¿Y porque no ha venido entonces? - Preguntó el señor Granger - Discúlpeme profesor Dumbledore, pero simplemente se me hace de muy mal gusto que él haya optado por enviarlo a usted en vez de venir personalmente

Él no me ha enviado a ningún lado señor Granger - Respondió con amabilidad el anciano mientras degustaba un delicioso pie de limón que la señora Granger había preparado - Tampoco habría venido por respeto a ustedes que ahora lo consideran el peor de los hombres solo por haber cometido el imperdonable delito de enamorarse de su única hija

No es eso profesor Dumbledore - Respondió la señora Granger - No lo consideramos una mala persona, es solo que es mucho mayor que nuestra hija…

¿Y eso es un delito? - Preguntó el viejo

Para nada pero… Solo queremos que esté pendiente de ella por favor - Solicitó el señor Granger, solo somos Muggles y no podemos protegerla, pero usted podrá, estoy seguro

Así lo haré señor Granger - Respondió el anciano - Siempre he cuidado de mis alumnos aunque no creo que sea necesario protegerla de Severus, les prometo que su hija estará bien

Había llegado el día de regresar a Hogwarts y en el andén nueve y tres cuartos de la estación de King Cross, los Granger volvían a hablar con su hija, le decían una y otra vez que los mantuvieran informados sobre cualquier irregularidad, ella asintió y los abrazó, de seguro los iba a extrañar. Después de despedirse, los chicos abordaron la gran locomotora escarlata que horas después serpenteaba por los rieles de una campiña y al caer la noche se detenía en la estación de Hogsmeade.

Severus esperaba impaciente en la mesa de los profesores del gran comedor, sin quitarle la vista a las puertas dobles que yacían abiertas, de pronto, los alumnos comenzaron a entrar en la estancia y Snape sintió como el alma le volvía al cuerpo cuando vio entrar a los tres inseparables amigos, ella estaba en medio de ellos y lo saludó con la mano, él le correspondió el gesto, era la primera vez que la veía después de que ella le había confesado su amor. Ese día no tuvieron oportunidad de hablarse, pero ese no era problema ya tendrían tiempo de sobra; por el momento solo se conformaba con verla, estaba feliz de que ella hubiese regresado

Más tarde, en la habitación de las chicas de séptimo curso todas estaban en sus camas mientras Hermione se preparaba para dormir, se colocó su piyama, se lavó sus dientes, recordaba la conversación que había tenido con Ginny en "La madriguera" Ginny se había quedado pasmada cuando Hermione le reveló lo que habían descubierto sus padres frente a la escalera de piedra que conduce a los pisos superiores y las palabras que habían salido de los labios de ella

¿En serio dijiste eso? - Había dicho la pelirroja con una enorme sonrisa - ¿Les dijiste que lo amas?  Lo sabía, pero no te preocupes Hermione, todo saldrá bien

Hermione sonrió ante el recuerdo y se disponía  a salir del baño para ir a acostarse, pero un fuerte mareo la hizo tambalearse y sostenerse del lavabo, respiró profundamente, luego sintió que se ahogaba y al mirarse en el espejo notó lo que temía, un hilo de sangre emergía de su nariz, ella lo limpió con sus dedos

Otra vez no - Se dijo a si misma

Pero esta vez la sensación que tuvo fue distinta a las anteriores en que no recordaba lo que hacía, se sintió como presa en su propio cuerpo, fue algo muy extraño, sintió como una energía muy fuerte se apoderaba de ella por completo y entonces su vista se nubló y en medio de aquella oscuridad vio el grotesco rostro de lord Voldemort

¿Qué quieres de mí? - Preguntó con un hilo de voz, pero no hubo respuesta, él solo reía maliciosamente

Luego sintió que sus piernas ya no la sostenían y cayó al piso respirando agitadamente,  a continuación se incorporó del piso con parsimonia mientras observaba como de todo su cuerpo iba emergiendo  una luz verde muy brillante, alzó su rostro y se miró en el espejo, estaba muy sonriente, el ataque de pánico ya había pasado, se miró las manos con orgullo y notó que el intenso brillo verdoso se desvanecía

¡Al fin! - Se dijo sin dejar de sonreír - Lo he conseguido y esta vez es definitivo, ya puedo controlarte mejor sangre sucia inmunda

La chica salió del cuarto de baño hacia la habitación, cuando descorrió las cortinas su gato Crookshanks al verla soltó un bufido amenazador y escapó de la habitación con la velocidad de un rayo

¡Maldito animal! - Espetó con despreció mientras se metía en la cama - Aun recuerdo lo bien que se dormía en estas camas

Se dispuso a dormir plácidamente, esperando que su fiel vasallo Colagusano supiera resguardar muy bien su tesoro más preciado, Nagini y su propio cuerpo que yacía tendido en una cama ruinosa de la casa de los Reddle. El cuerpo inerte también estaba iluminado de un tono verdoso que ya se desvanecía mientras Colagusano lo contemplaba con asombro

  • Lo logró señor - Musitó con admiración - Al fin logró apoderarse de la chica