← El lado tenebroso de Hermione · de
El lado tenebroso de Hermione — capítulo 14
Al día siguiente, Hermione, o al menos el cuerpo de ella, se levantó de su cama apenas creyendo que se encontraba allí, se dirigió a los baños, se lavó los dientes, se dio una ducha y se vistió; no tenía ni idea sobre su horario de clases, de modo que le preguntó a Parvati y ella extrañada se lo indicó, de modo que ella ubicó los libros correspondientes en su mochila; luego bajó las escaleras y se reunió con Harry, Ron y Ginny que sostenía a Crookshanks, el cual al ver a Hermione salió corriendo para alejarse de ella lanzando maullidos despavoridos
¿Qué le pasó?- Preguntó Ron
Huyó cuando vio a Hermione - Respondió Harry señalándola
¡Ah! Eso debe ser porque anoche le pisé la cola sin querer y por eso me teme, pero ya se le pasará - Respondió con habilidad
Mientras conversaban, ella miraba a Harry con detenimiento, escudriñando cada parte de su rostro hasta detenerse en la cicatriz en forma de rayo que imperaba en su frente, sintiendo como el odio se apoderaba de todo su ser, quería arrojarle una maldición imperdonable allí mismo, pero sabía que ni siquiera con la varita de otra persona podría destruirlo ya que para lograrlo debería conseguir una varita más poderosa que cualquier otra, quizá la varita de sauco o vara letal, estaba seguro de que el trio de oro tenía alguna información de su paradero y eso era lo que iba a averiguar, por eso debía controlarse aunque le resultara muy difícil
Ya vámonos a comer, me muero de hambre - Saltó Ron y además me muero por ver a mi Luna
Harry le dio un codazo cariñosamente mientras salían por el retrato de la dama gorda, Ginny tomó por el brazo a Hermione e hizo que se rezagara
Tu también debes estar impaciente por verlo ¿No es así? - Susurró con emoción
- ¿A quién? - Respondió la chica con otra pregunta
- No te hagas la tonta - Respondió Ginny riendo divertida - y lo mejor de todo es que la primera clase que tienes, es pociones
Dentro del cuerpo de Hermione, el señor tenebroso estaba muy desconcertado, ¿Qué habría querido decir esa chica, ¿Qué se supone que pasaría en clases de pociones? Definitivamente los amigos de Harry Potter debían ser unos chiflados, Pensó.
Al llegar al gran comedor, todos se encaminaron a la mesa de Gryffindor, sin embargo instintivamente Hermione caminó en dirección a la de Slytherin, pero Ron la tomó del brazo y la hizo retroceder
- ¿A dónde ibas Hermione? - Le preguntó
- Solo me desoriente - Respondió la chica con una sonrisa hipócrita
Una vez en su mesa correspondiente permaneció muy callada, estaba estudiando el terreno, más tarde vendría la indagación. En la mesa de los profesores, Severus no podía contener tanta emoción, ella había regresado y ya no se separaría de él; giró el rostro hacia Dumbledore y le dio las gracias
- No tienes que agradecerme hijo, yo no he hecho mayor cosa
- Por supuesto que si Albus, tú hablaste con sus padres
- Pero ya ellos habían optado por respetar la decisión de Hermione, ya verás que todo estará bien
De nuevo en la mesa de Gryffindor, Harry sentía una mirada pesada sobre él, alzó la vista y vio que todos estaban concentrados en su tazón de cereal
- Hermione ¿Podrías pasarme el azúcar?
- Pidió amablemente
- Por supuesto - Respondió ella con parsimonia
Pero cuando ella le dio la taza con los terrones de azúcar y su mano hizo contacto con la de él, Harry sintió un débil, pero perceptible dolor en su cicatriz, lo cual no relacionó con el contacto físico, sino con una de esas sensaciones antes de tener una visión de Voldemort aunque ninguna imagen se vislumbró en su mente. Al terminar su desayuno se dirigieron a las mazmorras para sus clases de pociones, el señor tenebroso se sentía tan raro dentro de los muros de Hogwarts, no podía evitar recordar su época de estudiante; cuando llegó al salón de pociones; nuevamente pensó en ir donde se sentaban las serpientes, pero antes de dar un paso recordó que debía ir a ubicarse junto a los Gryffindors, se sentó junto a Harry porque este se lo pidió y Ron se sentó detrás, junto a Neville; unos segundos después entró Snape con su capa ondeando tras él
- Hoy prepararemos la famosa poción multijugos - Habló con parsimonia - ¿Alguien aquí puede decirme de que se trata?
No hubo respuesta, lo que le sorprendió a Snape en demasía
- ¿Nadie sabe de qué se trata? ¿Ni siquiera usted señorita Granger? - Preguntó frente a la muchacha
Lord Voldemort sabía que Severus no era para nada un tonto, de modo que tendría que ser muy cuidadoso con él si no quería ser descubierto, confiaba en Severus, lo consideraba un buen sirviente y hasta había pensado en revelarle sus planes, pero luego se lo pensó mejor, mientras menos personas supieran de su plan, mucho mejor; y ni modo, el idiota de Colagusano debía estar enterado porque era quien lo ayudaba con la información sobre los chicos
- Por supuesto que sé de qué se trata profesor Snape - Respondió la chica con aire de suficiencia mientras levantaba la nariz - Es solo que quería darle una oportunidad a mis compañeros
- ¡Que considerada! - Se burló Pansy Parkinson haciendo un gesto teatral
Draco le hizo una seña con la mano para que se detuviera, Hermione por su parte le dedicó a la chica una sonrisa sarcástica y se dispuso a responder la pregunta de Snape
- La poción multijugos es un filtro que sirve para tomar la apariencia de otra persona, siempre y cuando se le agregue un cabello o una uña, pero solo sirve para transformaciones humanas - Dijo
- Cincuenta puntos para Gryffindor señorita Granger - Dijo Snape, la chica disimuló una expresión de asco ante la sola mención de esa casa
- ¡Queeeé! ¡Cómo es que ahora le ha dado por subirle puntos a los asquerosos leones? - Expresó Pansy indignada
- Se los dí porque lo merece y usted no vendrá a decirme lo que tengo y lo que no tengo que hacer, además será mejor que se calme y modere su vocabulario si no quiere estar castigada señorita Parkinson - Habló Snape con autoridad
- ¡Cálmate Pansy! - Le susurró Draco - No la provoques
- Yo no le tengo miedo - le respondió ella en el mismo tono - Es solo una sangre sucia
Luego todos se pusieron a preparar la poción después que buscaron los ingredientes en el armario de los estudiantes
- Qué bueno que para nosotros sea tan fácil - Dijo Harry mientras cortaba un poco de centinodia - Como ya la preparamos en el segundo curso a espaldas de Snape
- Eso es muy cierto - Terció Ron - Sino supiera como prepararla, ahora Neville y yo estaríamos fritos
Hermione fingió una sonrisa, sentía tantos deseos de meterle la cabeza a Harrydentro del caldero, pero en lugar de eso decidió tomar el frasco de crisopos que Harry tomó al mismo tiempo, inmediatamente este se llevó una mano a la frente, Hermione sonrió disimuladamente, sin embargo se apresuró a fingir preocupación tal y como le había indicado Colagusano que hiciese
- ¿Qué sucede Harry? ¿Te duele la cicatriz? - Preguntó
- No, no es nada, no te preocupes - Respondió el chico
- Bajen la llama de sus calderos - Ordenó Snape - Ahora deben dejar cocer la poción por algunos días, en los cuales les irán agregando el resto de los ingredientes paulatinamente. Pueden retirarse
Todos recogieron sus cosas y fueron abandonando el aula, pero cuando Hermione se disponía a salir, Severus la detuvo
- Espere un momento señorita Granger - Dijo
- Te esperamos afuera Hermione - Le dijo Ron antes de salir junto a Harry
Cuando los dos se quedaron solos dentro del salón Severus le dedicó una tierna sonrisa
- Creo que usted y yo necesitamos hablar sobre lo que sucedió en el baile de navidad, la espero en mi despacho después de la cena - Dijo el hombre
¿Qué rayos habría sucedido en el baile de navidad? ¿Acaso la sangre sucia se habría metido en problemas? No, de ser así Severus no estaría tan tranquilo ni le habría sonreído como hacía unos instantes ¿O tal vez si? Después de todo Severus era el rey del sarcasmo
- De acuerdo Sev… Profesor Snape
La chica se marchó rumbo a los invernaderos en compañía de sus dos amigos, pero cuando iban llegando se quedó un poco rezagada, lo que aprovechó Pansy Parkinson para ponerle una zancadilla, pero Hermione adivinó sus intenciones al verle el pie, así que la tomó por el cuello cuando nadie la veía y le dirigió una amenaza
- No me busques sino quieres encontrarme - Le dijo tomándola por la corbata y atrayéndola hacia ella - Ya viste lo que le hice a tu noviecito y por lo tanto sabes de lo que soy capaz y si aún no lo sabes puedo demostrártelo y créeme… no te va a gustar - Dijo la castaña con ojos desquiciados
Luego entraron en el invernadero como si nada mientras Pansy temblando como una hoja se fue a refugiar junto a Draco. La clase transcurrió sin problema alguno y al terminar se fueron al gran comedor a tomar su almuerzopara después asistir al resto de las clases que tenían en el día; fue agotador, sobre todo para Lord Voldemort que al estar en el cuerpo de Hermione comenzaba a sentirse más humano y por lo tanto más débil. Por la noche, después de tomar un baño y asistir a la cena, se fue hacia las mazmorras, al despacho de Severus para cumplir con su cita, quizá recibiría un regaño por cualquier estupidez que hubiese hecho la sangre sucia que ahora le servía de mucho, caminó con tranquilidad por los pasillos, pero de repente una extraña sensación hizo que se detuviera en seco en un pasillo vacío, sintió que las piernas le temblaron y tuvo que sostenerse de una pared
- ¡Déjame! ¿Por qué haces esto? - Murmuró su boca, pero él luchó por controlarse - Porque es necesario y ya cállate de una vez
Sacudió su cabeza y continuó el recorrido como si nada hubiese pasado, cuando llegó al despacho de Snape, tocó la puerta con expectación, desde adentro se escuchó la voz del profesor que invitaba a pasar a la chica, ella pasó y lo miró sentado en un sillón frente a la chimenea encendida, extraño, pensó ella, allí estaba Severus Snape, su más fiel sirviente, el único mortifago extremadamente valioso que arriesgaba su vida para sacarle información a Dumbledore, aprecio era una palabra muy grande para describir lo que el señor tenebroso sentía por él, pero sin duda le agradecía, solo Severus Snape y los Lestrange le habían demostrado verdadera lealtad, Colagusano solo lo hacía por miedo, sentía ganas de revelarle a su muchacho sobre el plan que estaba ejecutando, pero reflexionó acerca de lo que había hablado una vez con Colagusano, aunque confiara en Severus consideraba que nadie más debería conocer sus planes.
- Aquí estoy como me lo pidió profesor Snape - Dijo la chica mirándolo desde la puerta
Severus se incorporó de su asiento y la miró con detenimiento, se veía tan hermosa
- Gracias por venir, tome asiento - le pidió
- Prefiero estar de pie si no le importa, gracias - Respondió ella con ansias de escuchar lo que el hombre tenía que decir, se moría de curiosidad
- Usted fue muy valiente señorita Granger - Dijo
- No le entiendo señor - Respondió ella con un gesto de confusión
- Me refiero a la noche del baile de navidad - Siguió él - Cuando le dijo a sus padres que me amaba, pero no he podido evitar preguntarme a mí mismo si usted lo hizo porque realmente lo siente o solo por salvarme de lo que en ese momento pensaron de mí
La chica estuvo a punto de reírse en su cara, Severus Snape enamorado, eso debía ser una broma, no podía ser real; enamorado de una alumna, una Gryffindor y sobre todo una sangre sucia, por lo visto ese era el tipo de mujer que le atraía, ya sabía que una vez había sentido algo por Lily Evans, pero pensó que solo la deseaba, que nunca la amo, pues jamás lo escuchó de sus labios, pero esta vez era diferente, lo estaba escuchando hablar de amor, amaba a esa joven sangre sucia ¿Qué acaso ella le había dado Amortentia o algo así? No sonaba razonable tratándose del rey de las pociones, de seguro la hubiese descubierto en el acto
- Yo… yo… - Titubeó la chica sin saber que decir
- Yo mismo he tratado de negar lo que siento por usted Granger, pero ya no puedo seguir ocultándolo y negándolo más, necesitaba tenerla frente a mí y decirle que la amo con todo mi corazón - Dijo Severus tomándola por la cintura, ella lo vio con una expresión de asco - Solo necesito que me diga si lo que dijo aquella noche fue cierto, necesito saber si me ama tanto como yo a usted
Voldemort no contaba con algo así, esto podría arruinarlo todo, Severus podría volverse débil y llegar atraicionarlo y en el momento en que lo necesitara, este quizá le daría la espalda, no estaba dispuesto a permitir eso, no iba a perder a uno de sus mejores mortifagos solo porque el mismo se había encaprichado con una asquerosa sangre sucia, tenía que evitarlo como fuera posible y para ello tenía que hacer su mejor actuación
- Por supuesto que no era cierto lo que le dije - Espetó Hermione al tiempo que lo apartaba de un empujón - ¿Qué creía? ¿Que yo me iba a enamorar de alguien como usted? - Añadió mirándolo de arriba abajo con desdén mientras él sentía que el mundo se le venía abajo - Tengo diecisiete años, solo quería divertirme un poco y bueno… lo conseguí - Añadió enarcando una ceja
- Esto debe ser una broma ¿No es así?- Dijo Severus incrédulo - Porque yo sentí sinceridad en sus palabras, lo sentí en sus labios
La tomó por la cintura, la atrajo hacia él y la besó, pero ella se resistía demasiado, trataba de apartarlo de un empujón, él sintió sus labios fríos e implacables, incapaces de concederle aquel beso que él tanto necesitaba, no podía creer lo que ella le había dicho hacía tan solo unos segundos. Cuando la soltó, miró con dolor como ella limpiaba sus labios con el dorso de la mano y una expresión de asco
- Jamás vuelva a besarme - Espetó con ojos furibundos mientras pasaba la manga de la túnica por sus labios una y otra vez, tratando de borrar la sensación
- No la entiendo señorita Granger - Expresó confundido - ¿No quiere que la bese?
- Por supuesto que no - Respondió con rabia
- Y entonces ¿Porque me besó la noche del baile? ¿Por qué dijo algo que no sentía? - Preguntó Severus con dolor luchando por retener las lágrimas, no iba a llorar frente a ella, él no era un hombre débil
- Le dije lo que le dije aquella noche para salvarlo, porque tal vez después de todo le he tomado algo de aprecio - Contestó ella con simplicidad, ahora bajando la guardia, estaba controlando la ira que sintió hace tan solo unos momentos - Mírelo de este modo - Agregó tratando de tomarlo por el brazo, pero él se zafó con violencia - Nos divertimos y ya está, cada quien retoma su vida, después de todo yo soy una sangre… Una hija de Muggles y usted merece a alguien… más acorde
- Eso jamás me importó - Espetó Severus
- Jamás me importó que fuera hija de Muggles
- ¡No sea dramático! - Espetó la chica con maldad - Este no es el fin del mundo y usted no se va a morir por mí
- Tiene razón Granger - Respondió secando con rabia una lagrima solitaria que se había escapado - No me voy a morir por una sangre sucia inmunda, ahora ¡largo de aquí!
Ella sonrió satisfecha e intentó caminar hacia él para reconfortarlo, pero él se lo impidió tajantemente
- ¡FUERA DE AQUÍ! - Le gritó
La chica salió rumbo a su sala común con una enorme sonrisa en el rostro
Me lo agradecerás Severus - Susurró limpiando sus labios una vez más, no se acostumbraba a la idea de haber sido besado y mucho menos por… por un hombre - La sacaré de tu vida como saqué a la otra sangre sucia, no permitiré que me traiciones por un maldito capricho
Caminó sin remordimientos hasta la sala común de Gryffindor, miró todo el lugar y advirtió que casi no había nadie, Harry, Ron y Ginny estaban sentados en un sofá frente a la chimenea haciendo los últimos ajustes de sus deberes, Ginny ya recogía sus cosas porque tenía sueño, se despidió de todos y subió a su habitación, el momento más anhelado de Voldemort había llegado al fin, la oportunidad de indagar acerca de los planes del niño que vivió y de Albus Dumbledore
Pensé que durarías hasta más tarde como las otras veces - Comentó Ron - No sé qué tanto hablas con Snape, no me gusta hacer las rondas solo Hermione, ¡qué bueno que esta vez McGonagall me dejó terminar más temprano! Como vez estaba adelantando mis deberes
¡Ummm! ¡Qué aplicado Ronald! - Dijo Hermione - Y supongo que querrás que yo te los corrija ¿No es así?
El muchacho asintió riendo, Harry también rió
¡Déjame ver! - Dijo la chica extendiéndole la mano para que le pasara el pergamino
Necesitaba mantener la confianza de los chicos actuando como lo haría la verdadera Hermione Granger; revisó el ensayo de transformaciones y corrigió un par de defectos que tenía, también revisó el de Harry el cual encontró perfecto, ya ella tenía sus deberes hechos; cuando el silencio se apoderó de la sala común que ahora habitaban solo ellos pues los pocos alumnos que quedaban se habían retirado a dormir, Voldemort encontró su oportunidad para comenzar a indagar
- ¡Oye Harry! ¿Qué crees que haya sucedido con el - que - no - debe - ser- nombrado? - preguntó mientras enrollaba unos pliegos de pergamino
- No lo sé Hermione, nadie lo sabe, pero te confieso que he empezado a preocuparme - Respondió Harry - Estoy seguro que está planeando algo
Hermione sonrió disimuladamente, sentía satisfacción con el temor de Harry
Bueno, eso es evidente - Terció Ron - Pero al menos nosotros ya hemos adelantado bastante
La sonrisa se desvaneció del rostro de la castaña y reuniendo el valor se aventuró a indagar más, pero estaba consciente de que tenía que tener sumo cuidado ya que sea cual fuere la información que quería, se supone que ya la conocía
¿Ah sí? Recapitulemos entonces todo lo que hemos hecho para poder diseñar un plan definitivo - Dijo Hermione enarcando ambas cejas
Pero Hermione, ya tenemos el plan diseñado desde hace mucho tiempo y lo hemos estado ejecutando junto a Dumbledore ¿No lo recuerdas? - Habló Ron extrañado
Lord Voldemort en el cuerpo de Hermione Granger estaba un poco nervioso, se había enterado de que los chicos no solo tenían un plan en su contra sino que también lo estaban llevando a cabo junto a Dumbledore ¿De qué se trataría? ¿Les estaría dando resultado? Necesitaba las respuestas a esas preguntas lo más rápido posible o explotaría
Lo sé - Respondió ella con voz cansina tratando de disimular lo más que podía su tensión - Pero necesito que recapitulemos lo que hemos hecho para diseñar tal vez una mejor estrategia
¿Te refieres a cuantos Horocruxes hemos destruido? - Preguntó Harry
Ahora sí que no pudo soportarlo, había escuchado la palabra Horocruxes, habían destruido sus preciados Horocruxes, los fragmentos de su alma, su única conexión con la inmortalidad, sintió que las piernas le temblaban y que la boca se le secaba, sin embargo, aunque le costara sobremanera tenía que continuar fingiendo inmutabilidad si quería continuar extrayendo información valiosa, después de todo era Hermione Granger y ella estaba enterada de todo aquello y mucho más, pero empalideció de tal manera que ambos chicos lo notaron
¿Qué te pasa Hermione? - Preguntaron ambos al unísono
¿Estás bien? - Añadió Harry
Sí, estoy bien, no se preocupen - Respondió con voz ronca - Me refiero a los Horocruxes Harry, ¿Cuántos hemos destruido?
El diario de Tom Ryddle, El guardapelo de Salazar Slytherin, La copa de Hufflepuff, la Diadema de Ravenclaw y el anillo de los Gaunt - Respondió Harry enumerando con los dedos a medida que nombraba los objetos
La chica se incorporó del asiento con rapidez, su rostro estaba lívido y tenía una expresión de sorpresa inexplicable
¿Te sucede algo Hermione? Estás pálida - Dijo Ron preocupado tomándola de la mano porque ella se veía inestable como si se fuese a desmayar
No… No me pasa nada chicos… yo… tal vez solo me va a der un resfriado o algo así - Respondió la muchacha - ¿Y el horocrux que falta? ¿Saben cuál es?
La serpiente - Respondió Ron ayudándola a sentar de nuevo - Dumbledore cree que es esa serpiente que siempre acompaña a… al - que - no - debe - ser - nombrado, tú lo sabes
Debemos acabar con ella porque solo así acabaremos con Voldemort - Dijo Harry
¡NO LO NOMBRES! - Espetó Hermione con violencia
Hermione ¿Qué te sucede? - Preguntó Harry sorprendido ante la reacción de la chica - Siempre lo he nombrado y nunca has dicho nada
Ella tiene razón Harry - Dijo Ron - Será mejor que no lo nombres
Ella bajó la guardia, tenía que controlarse si quería tener éxito, por más nervios y sorpresa que sintiese, tenía que permanecer impasible aunque se muriera por saber cómo el viejo desgraciado y los chicos habían dado con sus valiosos tesoros
¡Discúlpame Harry! - Se excusó la chica - Es solo que me pone nerviosa la idea de que él pueda atacar de repente
A todos nosotros en realidad nos pone nerviosos esa idea - Confesó el niño que vivió - Pero debemos confiar en Dumbledore, él es un gran mago Hermione, no en vano ha encontrado varios de los Horocruxes, si él sabe algo seguro nos lo dirá
Tienes razón - Saltó ella aparentando tranquilidad - pero ¿sabes?, a veces me preguntó cómo habrá hecho él para dar con esos Horocruxes, es tan admirable
Con los recuerdos - Respondió Ron encogiéndose de hombros - No me digas que ahora has vuelto a olvidar
Quizá hayan sido los mismos efectos de los Horocruxes - Intervino Harry - Ya sabes que la afectaron un poco
Tienes razón Harry - Dijo Ron
Dumbledore me mostró varios recuerdos de varias personas, entre ellas del propio Tom Ryddle lo que nos proporcionó información valiosísima acerca del paradero de todos esos objetos, luego yo venía hasta aquí y lo discutía con ustedes, más tarde en varias ocasiones durante el año pasado nos ausentamos del castillo para acabar con ellos - Explicó Harry con paciencia
¡Ah! Ya lo recuerdo - Dijo Hermione fingiéndose iluminada de repente - Sí que es magia oscura, pero ya verás que todo va a salir bien, solo te pido Harry que si llegas a saber algo acerca del paradero de la serpiente no dudes en decírmelo, quiero apoyarte como siempre lo he hecho
Por supuesto Hermione, jamás los dejaría a ustedes por fuera, siempre han sido mi apoyo - Respondió Harry sonriéndole
Los tres chicos se despidieron para ir a dormir. Una vez que la chica entró en la habitación se dejó caer sobre la cama
No puede ser, no puede ser - Decía una y otra vez mientras golpeaba el colchón con furia - ¿Cómo pudieron descubrirlos? Tengo que protegerte a Nagini, mientras encuentro una manera de acabar con ese malnacido - Dijo mirando con desdén su varita o mejor dicho la de Hermione Granger - Mientras tenga esta porquería no podré acabar con él, necesito la maldita varita de sauco, pero ¿Dónde podré hallarla? - De pronto, su maquiavélica mente se vio iluminada - ¡Dumbledore! - Susurró - De seguro el maldito viejo debe saber algo al respecto y ya se los debe haber contado a estos malditos mocosos, pero mañana mismo sabré si es así
Le costó conciliar el sueño, pero al fin lo logró, se había enterado de muchas cosas que lo impactaron, Severus enamorado de una impura y para más colmo casi todos sus Horocruxes había sido destruidos, aquello era demasiado, pero no estaba dispuesto a darse por vencido, según él no había nacido nadie capaz de vencer a Lord Voldemort