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El lado tenebroso de Hermione — capítulo 5

El resto del día transcurrió sin más problemas aunque Hermione no dejaba de pensar en lo que sus amigos le habían contado, simplemente estaba horrorizada y por más que se esforzaba, no lograba recordar nada; por un momento pensó en visitar a Draco en la enfermería, pero casi inmediatamente rechazó la idea porque sabía que no sería bien recibida, sin embargo no dejaba de preocuparle el estado del chico.

Snape, en su despacho también pensaba en el asunto, jamás había visto a Hermione reaccionar así, la chica realmente inspiró temor, su mirada, el tono sombrío de su voz, su cinismo y hasta su sonrisa la cual él solía adorar, pensó en lo que había comentado Dumbledore cuando él le relató lo sucedido, el anciano pensó que la actitud de la chica tal vezse debía a un arrebato de ira producto de las múltiples majaderías que le había soportado a malfoy

Ella suele ser muy pacifista - Había dicho Dumbledore - pero cuando explota lo hace de manera agresiva ¿No recuerdas cuando le plantó aquella bofetada al mismo Draco en el tercer curso? 

Eso era cierto, en aquella ocasión Severus tuvo que soportar un berrinche de Draco cuando llegó contando que cierta sangre sucia se había atrevido a golpearlo, y más tarde se enteró de que el rubio había hecho todo lo posible porque ejecutaran a Buckbeak, el hipógrifo, sin duda tendría que ser eso - Pensó Severus, "tanto da el agua al cántaro hasta que termina por romperlo" Sin embargo pensó que la chica quería hacerse la lista al fingir que no recordaba el incidente solo para evadir su responsabilidad, pero por mucho que a él le gustara no iba a permitir que ella se saliera con la suya y le viera la cara de tonto, por otro lado pensó que debería ser duro con ella tal como lo había sido en años anteriores cada vez que había tenido oportunidad de hablarle, a ver si de una vez por todas se desasía de esa absurda atracción que sentía por ella

Por la tarde, mientras se disponía a asistir a una clase de herbología junto a Ron y Harry, Hermione fue interceptada por Neville quien le dijo que Dumbledore necesitaba verla en su despacho, entonces una extrema palidez se apoderó del rostro de la chica; y Ron y Harry se miraron mutuamente con expresiones preocupadas, ella tragó saliva con dificultad debido al nudo que se estaba formando en su garganta y después de respirar profundo se encaminó hacia el despacho del director, por el camino iba tratando de disimular su nerviosismo; al llegar a la gárgola que custodiaba la entrada volvió a suspirar y levantó la nariz, debía afrontar con gallardía las consecuencias de sus actos aunque no los recordara

¡varitas de regaliz! - exclamó

         Inmediatamente la figura se hizo a un lado revelando una escalera de caracol que ascendía en un movimiento constante, ella se subió y se dejó llevar por la escalera con el corazón queriendo salírsele por la boca; al llegar a la puerta del despacho dudó en tocar, pero luego se armó de valor y decidió hacer notar su presencia

         - ¡Adelante! - exclamó Dumbledore

         Hermione irrumpió en la habitación y el corazón le dio un vuelco dentro del pecho al notar que el director no estaba solo, Lucius Malfoy estaba de pie junto al anciano y sus furibundos y arrogantes ojos grises se posaron en ella, él la señaló con su bastón y trató de hablar, pero apenas hubo abierto los labios cuando el anciano lo interrumpió

         - Lucius, como ya te he dicho antes ella no recuerda absolutamente nada de lo que paso, solo la mandé a llamar porque como jefe del concejo escolar tienes todo el derecho de hablar con los alumnos que hayan agredido a otros

         - especialmente cuando el chico que resultó herido es el mío - saltó Lucius a la defensiva

         - Debí suponerlo - pensó Hermione - Draco llamó a su papi para amparase bajo su túnica como siempre

         ¿Qué seguiría ahora? ¿Iban a crucificarla? No, seguramente Dumbledore no lo permitiría, estaría a salvo entretanto el director no la dejara sola con el señor Malfoy

         - ¡Siéntate Hermione! - Pidió el anciano amablemente señalando una silla

         La chica obedeció y se sentó frente al escritorio, Dumbledore se sentó en su silla correspondiente, más Lucius decidió permanecer de pie, Hermione sospechó que él no quería sentarse a su lado

         - Severus me contó lo sucedido - comenzó a hablar el viejo - solo quiero que me cuentes exactamente lo que recuerdes

         Pero ella quiso saber el estado del afectado, no quería admitirlo, pero su estado le preocupaba

         -¿Co… cómo está Malfoy?

         - Lastimado - respondió Lucius con excesiva consternación - muy lastimado, quien sabe si podrá conservar su mano

         Hermione se incorporó instintivamente de su asiento, el padre de Draco miró hacia la ventana para ocultar la sonrisa que imperaba satisfactoriamente en su rostro pues había conseguido asustarla

         - No creo que sea así exactamente - corrigió Dumbledore - Poppy le administró esencia de díctamo y él ya se encuentra bien, de hecho le dijo que ya puede retirarse a su sala común, pero el chico continua allí solo porque tú así lo quieres

         - yo aún lo veo delicado - insistió Lucius - aún se queja mucho

         - En fin, Hermione, cuéntanos lo que recuerdes exactamente, por muy poco que sea - Volvió a pedir el director

         - Señor, no… recuerdo nada - se sinceró la chica 

         - ¡Mientes! - Espetó el padre del agredido - planeaste muy bien tu fechoría pequeña delincuente

         - Te ruego que te calmes Lucius - solicitó el anciano - déjala hablar

         Ella puso los ojos en banco al contemplar a Lucius, ya había perdido el miedo al ver la tranquilidad en Dumbledore, la exaltación en el señor Malfoy le pareció totalmente normal

         - Solo recuerdo que Draco empezó a insultarme…

         Lucius intentó intervenir, pero una mirada de Dumbledore bastó para que se abstuviera

         - luego me incorporé del suelo porque me desmayé y Draco estaba herido, su mano estaba quemada porque al parecer yo lo lastimé con su propio caldero - ella respiró profundo y se dispuso a hacer lo que creía conveniente aunque le pesara - no recuerdo el hecho en sí, pero… supongo que… le debo una disculpa señor Malfoy

         Dumbledore miró a Lucius instintivamente para ver su reacción, pero él solo se giró a ver a la chica con su acostumbrada altivez

         - Y bien ¿qué respondes a eso? - Preguntó el anciano - ¿No es lo que querías? ¿Una disculpa?

         - Como sea - Respondió el hombre - solo espero que se mantenga a mucha distancia de mi hijo señorita Granger

Al caer la noche, en la sala común de Gryffindor, los tres amigos todavía cavilaban acerca de lo que había sucedido en el salón de pociones, mientras los demás alumnos contemplaban a Hermione con sorpresa. En cuanto la vio, Ginny se acercó a ella para preguntarle si era cierto lo que Parvati y Lavender estaban comentando por ahí

No lo recuerdo - repetía una y otra vez Hermione - ¿Cuántas veces más quieren que se los diga? No sé qué me pasó

Debiste haberla visto Ginny - dijo Ron - dabamiedo

Harry le hizo señas a Ron para que se callara ya que Hermione se veía cada vez más preocupada

Draco saca de quicio a cualquiera - añadió Harry para justificarla - simplemente te me adelantaste porque yo le tenía ganas desde que empezó con su estupidez

En el gran comedor, Hermione se sentía cada vez más nerviosa, se acercaba la hora de cumplir su castigo y ella no estaba acostumbrada a estar castigada, trataba de ignorar las furiosas miradas de los Slytherin, en especial la de Pansy; miró hacia la mesa de los profesores y vio a Snape conversando con Dumbledore y posteriormente concentró su atención en su trozo de pastel de frambuesas al que apenas había dado una probada, Ginny miró su expresión y trató de animarla

No te preocupes Hermione - le dijo - Él no va a matarte ni nada parecido

Harry la miró y la rodeó con un brazo para animarla

La primera vez que estuve castigado con Snape pensé que iba a hervirme en uno de sus calderos - comentó riendo

Ella también rió

¿Y qué tuviste que hacer exactamente? - Preguntó con curiosidad - recuerda que solo estuve castigada la vez que nos enviaron con Hagrid al bosque prohibido en el primer curso

¡Ah! no te preocupes - respondió el chico - solo tuve que organizar el desastre que dejamos tras las clases

te hará trabajar como una elfina - saltó Ron

bueno, al menos me complace quitarle un poco de trabajo a esos pobres elfos - dijo Hermione

-  sí, lo malo es que tendrás que trabajar sin magia - continuó Ron - y lo más molesto fue cuando tuve que destripar ranas, eso fue asqueroso

Ginny le hizo señas para que se callara

Está vez, la chica palideció en extremo

¿Qué te ocurre Hermione? - preguntó Harry

Ella les tiene fobia a esos animales, entre otros - explicó Ginny - porque creen que siempre le dice a Neville que mantenga a Trevor alejado de ella

pero siempre lo ayuda a buscarlo cuando se le pierde - rebatió Ron

en realidad lo hace por el temor de encontrárselo debajo de su cama o algo así, pero jamás se atreve a tocarlo, cuando lo encuentra le dice a Neville que lo agarre inmediatamente    

no, ¡qué asco! - exclamó Hermione imaginado que tomaba ranas viscosas y las destripaba

Ni siquiera había probado la cena y ya hasta el postre con el que jugueteaba le había parecido repugnante al imaginarse entre un mar de tripas de batracio. Mientras conversaban acerca de los diferentes métodos de castigo que utilizaban los profesores, la figura de Severus Snape se plantó frente a la mesa de Gryffindor

si Dumbledore se lo permitiera a Filch, de seguro nos colgaría por los pulgares de los pies - aseveró Ron sin percatarse de la presencia de Snape a sus espaldas 

le aseguro… que yo no acostumbró… esos métodos tan bárbaros señorita Granger - dijo Snape haciendo que Ron se atragantara repentinamente con su jugo de calabaza

Severus esbozó una débil sonrisa sarcástica, luego miró a Hermione

andando señorita Granger, tiene un castigo que cumplir

Ella se levantó de su asiento y tratando de no parecer asustada siguió a Snape rumbo a las mazmorras. Durante el camino, ninguno de los dos decía nada, cada quien pensaba en lo suyo. Mientras bajaban las escaleras él pensaba en que debía permanecer impasible ante ella, que no notara que su presencia lo perturbaba, quería que ese sentimiento desapareciera pues sabía que jamás sería correspondido y además ella era una alumna y por supuesto mucho menor que él, no es que estuviese enamorado, pero eso que sentía, fuese lo que fuese debía irse pronto. Ella por su parte solo pensaba en cuáles serían sus posibilidades de escapar en caso de que Snape la obligase a tocar alguna rana, aunque estuviese muerta. Él caminaba delante de ella y a medida que avanzaba su capa ondeaba detrás de él al igual que su cabello, Hermione se sorprendió a si misma admirándolo << ¿Qué te pasa? >>Se preguntó a si misma sacudiendo su cabeza

Al fin llegaron al aula de pociones y ella se sorprendió al ver que todo estaba asombrosamente limpio, los calderos estaban apilados unos encima de otros y al parecer no contenían ninguna sustancia viscosa en su interior, entonces ella fijo su vista en el armario de especias de los alumnos el cual estaba abierto, quizá solo tenga que ordenar especias - se dijo, él caminó hasta el armario y le pidió que se acercara, entonces ella no pudo evitar preguntar para salir de dudas

¿Debo ordenar especias señor? - preguntó

Él asintió mirándola fríamente con una ceja enarcada

si - respondió - pero lo hará cuando termine con eso - señaló debajo de uno de los pupitres donde al parecer había "algo que se movía"

Ella dudó en volver a preguntar, sin embargo cuando estuvo a punto de hacerlo él se adelantó a contestarle

-  Son algunos gusanos que escaparon de un frasco que olvidé tapar - respondió sonriendo maliciosamente mientras contemplaba el asqueado rostro de la chica que no le quitaba los ojos de encima a "eso" que se movía, él tenía que esforzarse por ser el mismo cruel profesor de pociones de siempre, aunque debía admitirlo, la cara de asco y de terror de la chica le causaba gracia

Ella se quedó estática en el mismo lugar sin atreverse a moverse, pero tampoco se atrevía a confesarle a Snape su fobia por los animales viscosos y asquerosos, en especial por las ranas y los gusanos. Severus se acercó al pupitre y desde allí le hizo una seña para que avanzara, al llegar allí, ella miró hacia otro lado

debe recogerlos con la mano porque le recuerdo que está prohibido realizar cualquier tipo de encantamientos mientras se cumple un castigo - dijo él sin dejar de mirarla - use guantes si quiere - señaló la superficie del pupitre donde había un par de guantes de hule 

Ella giró su rostro y cuando vio aquellos enormes y gordos gusanos blancos retorciéndose, no pudo soportarlo más, así que se estremeció y se alejó de ellos y actuando por instinto de supervivencia, se ubicó detrás de Snape escudándose con su cuerpo mientras lo abrazaba con fuerza por la cintura

lo siento señor, pero no puedo hacerlo - dijo esto hablando con rapidez

Severus pensó que aquello no estaba funcionando, se supone que la idea era marcar distancia entre ambos, y en cambio allí estaba ella, tan cerca de él ¿abrazándolo?Si, si, lo estaba abrazando, desde hace tantos años nadie lo abrazaba, desde los tiempos en que era un adolescente y su amiga Lily solía hacerlo, quiso quitársela de encima, pero simplemente no podía o quizá no quería,  así que solo se limitó a protestar

señorita Granger por favor no exagere

Ella se dio cuenta de que estaba abrazando a su profesor de pociones

¡oh! disculpe - se excusó mientras lo soltaba - de verdad no puedo hacerlo señor

lo hubiese pensado mejor antes de lastimar al señor Malfoy - dijo él impasible mientras caminaba hacia su escritorio

pero esto no es justo - objetó ella indignada - yo ni siquiera recuerd…

¡ya basta! - Soltó Snape ahora mirándola a los ojos - a mí no me engaña, usted no se librará del castigo así que deberá regresar a esos gusanos a su  frasco ahora mismo

Ella lo miró con odió y luego le lanzó una furtiva mirada a los repulsivos invertebrados que se movían en medio de toda aquella trasparente viscosidad, la chica volvió a estremecerse del asco, no iba a hacerlo de ninguna manera, a menos que él le arrojara la maldición "Imperius" ella no iba a acercarse a esas cosas

lo siento señor, pero no puedo hacerlo - respondió ella con voz firme, si me permite, ordenaré   las especias

Pero apenas dio dos pasos adelante, Snape se levantó de su asiento con brusquedad

¿está desafiándome señorita Granger? Ya veo que tanta compañía de Potter y Weasley ha terminado por echarla a perder

no señor - ella se apresuró a objetar - no crea que no lo hago por rebeldía, sino porque no soporto si quiera ver a esas cosas, son horribles - dijo estremeciéndose nuevamente mientras miraba a su alrededor para asegurarse de que no hubiese ninguno de "ellos" cerca

Severus hurgó en su túnica y sacó un guante de hule, se lo colocó, caminó hacia donde estaban los gusanos, tomó uno del suelo y luego se acercó a Hermione

¿en serio? ¿Usted les teme? Pero si no le harán ningún daño - habló ahora en un tono más comprensivo mientras sostenía por la cola al gusano con sus dedos índice y pulgar y este se retorcía de manera repugnante tratando de obtener su libertad, ella retrocedió horrorizada tapándose la boca con las manos, él avanzó más hacía ella, quería asegurarse de que fuera cierto lo de su fobia, ella no se libraría del castigo tan fácilmente

¡aleje esa cosa de mi por favor! - suplicó la chica con voz trémula

Snape al fin cedió a sus suplicas, esta vez el tono de su voz lo había conmovido, no quería continuar haciéndola sufrir

de acuerdo Granger - dijo - ordene las especias, pero deberá hacerlo por orden alfabético

Ella respiró aliviada y él por su parte llamó a Dobby, el elfo domestico para que se encargara de el trabajo de recoger los gusanos por ella, Hermione se excusaba una y otra vez con el elfo por haberlo hecho trabajar más, pero él alegaba que solo bastaba con un chasquido de sus dedos para limpiar el desastre, la criatura se marchó al fin dejándolos solos nuevamente, cada uno concentrado en su trabajo, ella ordenando los frascos de especias sin dejar de pensar en el extraño arrebato de piedad de Snape, ¿Por qué lo habría hecho? ¿Por qué había cedido ante sus súplicas? Quizá él no era tan malo y despiadado en los castigos como aseguraban Harry y Ron.

Él analizaba algunos ensayos de pociones en su escritorio aunque de vez en cuando sus negros ojos se desviaban de los pergaminos para admirarla, no podía dejar de pensar que era un tonto por haber cedido ante ella, no podía permitir que ella lo manipulara, pero luego recordó la expresión de terror en el rostro de ella, Hermione no podía estar fingiendo angustia para liberarse del castigo, de verdad se sentía abrumada por esos animales, lo sabía porque de vez en cuando ella le lanzaba efímeras miradas al franco sobre uno de los pupitres, el cual ya estaba tapado, pero tenía algunos diminutos orificios para que los gusanos que estaban en su interior pudieran respirar, ella se estremecía y apartaba la mirada

Al cabo de una hora cuando él solo había revisado y corregido tres ensayos ya ella había terminado, de modo que se acercó a él para pedirle permiso para retirarse

ya termine profesor Snape - dijo antes de bostezar, estaba cansada había sido un laaaargo día tal como ella lo había predicho

Puede retirarse señorita Granger - respondió él