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Seth Clearwater: Un Ángel Enamorado. — capítulo 5
Lo vi en persona.
Jamás pensé que ser humana seria divertido, sentía las cosquillas en mi piel cuando una pequeña hoja de árbol me rosaba.
Sentía tan bonito, me sentía útil y me sentía como… no sé como explicarlo.
Me levante de mi silla y deje mi plato en el fregadero, nunca había lavado platos así que esto era nuevo para mi, bueno todo lo era. Hoy iría al súper a comprar comida para mi, y algunas cosas para la casa.
Había pensado en comprarme un carro… aunque no lo sabía manejar pero creo que no seria difícil. Salí de la casa y serré bien, tomaría un taxi para ir al súper.
(***)
-creo que esto me servirá- sé que hablar sola es parte de la locura pero… no lo estaba.
Caminaba por los pasillos del súper con el carrito del mandado, llevaba alguna despensa ya pero aun faltaba mas cosas, tenia una lista así que de treinta cosas solo me faltaban cinco.
Caminaba y a la vez leía el papel de la lista. Pero choque, con otro carrito claro.
-lo siento, no me fije por donde iba-
-no te… preocupes- dios, lo estaba viendo, estaba enfrente de mi. Por dios santo, santa magdalena, lo tenía enfrente.
-yo… insisto, no me fije por donde iba y…-
-no te preocupes, yo tampoco me fije por donde iba-
-ok, me llamo Azurá- le tendí mi mano, por cortesía y porque quería sentirlo.
-seth Clearwater- estrecho mi mano y sentí… por dios su tacto era tan… suave, me encantaba su piel jama sabia sentido algo así.
-mucho gusto, creo que… tengo que seguir buscando mi despensa-
-oh, yo hago lo mismo, ¿podríamos buscarlo juntos no? No soy bueno con esto y mi hermana ni mi madre quisieron venir-
-claro, pero ya solo me faltan unos cinco objetos-
-yo buscaba la mermelada de fresa pero no lo encuentro- me dijo medio frustrado.
Yo le sonreí y me estire por un lado de él, tome un pequeño frasco que estaba a su lado y se lo tendí.
-¿es este?-
-si, muchas gracias-
-de nada, creo que terminaste con tu lista-
-si, así que nos dedicaremos a buscar tu lista- asentí y le sonreí.
Caminábamos juntos por los pasillos buscando lo que me faltaba, cuando lo encontramos todo fuimos a pagar a las cajas. Al salir del súper yo me dedique en buscar un taxi.
-¿no tienes auto?- me pregunto seth.
-no, bueno es que no e comprado ninguno-
-si quieres puedo llevarte, ¿Dónde vives?-
-en la reserva-
-genial, yo voy para allá- me encantaba su ternura.
-está bien-
El me ayudo a cargar las bolsas y las puso en la caja de la camioneta que el traía. Me subí en el copiloto y el en el asiento del piloto, encendió la camioneta y arranco. Yo me fijaba en cada movimiento que asía con la camioneta, tenia que aprender.
Abecés él se burlaba de mi porque decía que lo comía con la mirada, pero después el decía que era una broma cuando yo me sonrojaba.
-es aquí, gracias por traerme-
-es lo menos que puedo hacer por ti, por chocarte en el súper y por encontrar la mermelada-
-no tienes que agradecer nada-
Él se bajo conmigo, y me ayudo a bajar las bolsas, entramos y las dejamos adentro. Estaba tan feliz por conocerlo y poder haberlo tocado.
-creo que me tengo que ir, mi madre espera todo esto- señalo la camioneta.
-claro, yo también tengo cosas que hacer aquí-
-podría venir luego y hablar ¿no?-
-cuando quieras, eres bienvenido-
-esta bien, adiós y hasta pronto- asentí y él se acercó a mi dándome un beso en la mejilla.
Me quede helada, mis mejillas se tiñeron de rojo y me toque la mejilla. Jamás me habían besado la mejilla.
¡que maravilloso es ser un humano!