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Los juegos del hambre: Cato y Clove — capítulo 3
En el camino a casa de Cato nadie dijo nada creo que porque eso fue incomodo pero al llegar yo soy la primera en hablar.
-Perdona por lo de mi padre, esque...- no pude terminar la frase porque el se inclinó a besarme, y yo se lo devolví. Despues del beso el fue el que hablo ahora.
-No me interesa lo que diga tu padre, yo te amo y sé que tu me amas y eso basta para mi- me dijo mi maravilloso Cato, estoy segura de que me puse roja porque Cato se rió de mi.
-Creo que eso basta- dijemoviendo la cabeza de arriba a abajo con cara de satisfacción.
Al entrar a su casa lo primero que vi fue que habia una pizza en la mesa (de peperoni, mmi favorita)
-¿Quieres?- yo sacudi la cabeza despues de sus palabras.
-Vamos, Clovie te conozco, esa cara de tener hambre ya la habia visto- dijo y despues yo no pude evitar reir porque, era cierto
-okey, pero solo una, despues de todo, nos vamos a metera la piscina ¿no?- le dije y el movió la cabeza en respuesta de si.
Despues de comer y cambiarme de ropa entramos los dos a la piscina.
-Esta rica el agua
-Si, ya hacia mucho que no me metia a tu piscina
Cato se acercó a miy me dijo:
-No estaras pensando presentarte voluntaria para los juegos, ¿Verdad?
-La verdad es que si, pero ganaré
-Tu no controolas eso, no lo hagas, por favor, te amo demasiado para perderte...y...y si tu te presentas voluntario yo tambien lo hago.