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James Sirius y el cáliz de fuego — capítulo 4
Robbie Williams- Angels
And through it all she offers me protection
A lot of love and affection
Whether I'm right or wrong
Y otra vez estaba el allí parado en el pasillo del patio principal riendo con su amiga poseedora de una sonrisa única y hermosa. Faltaban cinco minutos para las seis y todos los alumnos comenzaban a arremolinarse en el gran patio. Entonces James vio llegar a su lado a Albus acompañado de Lysander.
-Hola Jamius-.
-Hola Al, ¿Qué tal tus clases?-.
-Bien, igual que siempre ¿Y tú?-.
-Bien gracias… hola Lys-.
-Oh… hola Jamius-. Al ver a su rubia sonreírle se sintió como en las nubes, sintió un cosquilleo en el estómago pero entonces vio que Albus ponía su mano sobre la de ella y la sonrisa se le borró al ver que Lysander en vez de retirarla, la entrelazó con la suya. Ameline que también contemplaba la escena se mordió el labio y al ver que James reaccionaría poniéndose furioso, sus impulsos pudieron más, entonces justo cuando James se iría sobre Albus, Ameline lo jaló y le plantó un beso en los labios cosa que hizo que James se quedara inmóvil pero disfrutando del beso, cuando por fin lo soltó, Ameline tenía el semblante triste y arrepentido.
-Hey… ¿qué fue eso?-.
-Yo… yo…-. La chica meneó la cabeza e intentó huir, pero la mano de James fue más fuerte y la detuvo.- James… no… por favor… bueno es que… le ibas a pegar-.
-Sí, pero ya no-.
-Bueno… menos mal que lo salvé-.
-¿Qué fue eso?-.
-¿Quieres olvidarlo? Ya… no fue nada-. James la miró confundido y después miró a Lysander que al parecer no había visto nada. Cuando volteó buscando a su amiga, ella ya no estaba. Entonces pudieron todos observar como por el gran lago aparecía toda una flota de cisnes blancos con los ojos rojos y la iris negra, al principio se veían de su tamaño normal pero conforme se acercaron, vieron que tenían más de cinco metros de altura, en los lomos, sobre las plumas, había sillas como de caballo pero más grandes, entonces las chicas francesas bajaron de sus hermoso animales y detrás de ellas apareció un cisne negro muy hermoso en el que viajaba Madame Maxime que a pesar de tener años siendo directora de Beauxbatons no perdía su carácter ni frivolidad.
-Madame, es un placer tenerla aquí de nuevo-. Saludó McGonagall.
-Gracias Minegva, Hola Haggid-.
-Bienvenida Madame-. Ambos se sonrojaron y las chicas francesas sonreían nerviosas mientras los chicos de Hogwarts se perdían en ellas.
En eso estaban cuando del cielo se escucharon estruendos, la mayoría creyó que era una tormenta que se aproximaba, sin embargo aparecieron unas criaturas muy extrañas, parecían murciélagos, pero más bien eran una mezcla de estos con dragones. Las criaturas aterrizaron en el patio y los alumnos de Durmstrang y Viktor Krum descendieron, siendo este el nuevo director del colegio.
-Son lagodrones-. Exclamó Lysander.- Mi abuelo los estudió por años, no son tan nobles, pero son mejor que los dragones.
-Viktor un placer que hayas vuelto-. Saludó la directora.
-Un placer verla a usted Minerva-. Le besó la mano.
-Todos al gran comedor-. Pidió la directora y los alumnos obedecieron. Una vez dentro, a Ameline no le quedó otra opción que sentarse al lado de James, pero lo evitó. Los alumnos de las otras dos escuelas hicieron sus respectivas entradas y se acomodaron en las mesas, entonces Fred vio a sus primas gritar.
-¡¿Papá?!-. Preguntaron Molly y Lucy.
-Pues claro, tío Percy es el encargado del departamento ahora, obviamente él tenía que venir-. Les dijo Fred.
-Primero que nada, bienvenidos a nuestros invitados, esperemos que su estancia aquí sea tan agradable como lo fue para nosotros hace 8 años en Durmstrang y 15 en Beauxbatons-. Dijo McGonagall.-Y ahora, quiero darle la bienvenida a Percival Weasley del Ministerio de Magia-. Todos los Weasley presentes aplaudieron y lanzaron silbidos.
-Gracias… bueno pues como supongo la mayoría ya sabe, el Torneo de los Tres magos tiene…-.
-Pss, Meli…-. Le susurró James.- Sólo quiero decirte que está bien, olvidaré lo que pasó, pero no quiero ir solo a dejar mi nombre, por favor acompáñame ¿Sí?-.
-Sí, está bien pero sólo si lo olvidas-.
-Bien-.
-Y también, la edad límite se redujo… ahora…-. Percy hizo una seña y el cáliz de fuego apareció a su lado.-… El Cáliz de fuego estará aquí y cada uno de ustedes tendrá a partir de este minuto veinticuatro horas para depositar su nombre, mañana sabremos quienes son los tres campeones… mucha suerte a todos-. Todos los alumnos miraron el cáliz como si fuera lo más hermoso que había contemplado. Entonces se sirvió la cena y todos comenzaron a tomar comida.
-¡Hey James Sirius! ¿Pondrás tu nombre?-. Le preguntó Rose.
-No lo sé ¿Tú?-.
-Supongo que podría intentarlo-.
-Sí, si lo pones, te deseo suerte-.
-Gracias… oye por cierto tú y yo tenemos que hablar-.
-¿De qué?-. James se sorprendió, Rose quería hablar con él, eso era nuevo.
-Ah… un asuntillo está pendiente-.
-Bien…-. Entonces Albus se sentó en la mesa de los Gryffindor acompañado de Scorpius.
-Al… ¿Pondrás tu nombre?-. Le preguntó Louis.
-Yo creo…-.
-Ponlo Al, de seguro quedas como campeón-. Le dijo Molly.
-No, no creo-.
-Claro que sí Albus, tienes tanta posibilidad como Domenique, ustedes son hijos de campeones-. Exclamó Lucy.
-Eso no tiene nada que ver Lu-. Sonrió Domenique.
-Yo podría apostar a que Albus sí se queda de campeón de Hogwarts-. Exclamó Scorpius.
-Yo también-. Dijo Rose.
-¿Cuánto están dispuestos a apostar?-. Preguntó Lysander desde la mesa de Ravenclaw mientras su hermano sonreía a Lily Luna.
-Lo que quieras…-. Dijo Scorpius.-… pero… ¿Acaso dudas que sea escogido?-.
-No, no lo dudo por el si no por su edad y experiencia-. Dijo la rubia y a James se le atoró el pollo en la garganta.
-Muy bien Lys, apuesto cuarenta galeones a que Albus es escogido-. Le dijo Scorpius.
-De acuerdo-. Asintió la rubia.
-Yo apuesto cincuenta a que Albus es escogido-. Dijo Rose.
-Pues yo apuesto sesenta a que James Sirius es escogido-. Le propuso Ameline y Lysander sonrió.
-Sí, esos cuarenta yo los apuesto a James Sirius-. Dijo Lysander y al chico casi se le cayó el jugo además de que sentía que el corazón se le salía del pecho.
-Hecho Meli, sesenta a que queda Albus-. Le dijo Rose y ambas se estrecharon las manos.
-¿Qué…nadie apuesta por mi?-. Dijo Fred indignado.
-¡Sí! Yo apuesto un galeón a que quedas como campeón hermanito-. Le dijo Roxanne riendo.
-¿Qué haces?-. Le susurró James a Ameline.
-Dándote valor y demostrándote que hasta tu amor imposible cree en ti-.
-¡Valla! Gracias-.
Esa noche a la una de la madrugada Ameline bajó lentamente las escaleras de caracol de su dormitorio y se encontró con James.
-¿Traes la capa?-.
-Aquí esta, y mi pergamino-.
-Vamos-. Se pusieron la capa de invisibilidad y caminaron por el castillo hasta que llegaron al gran comedor.
-Listo, allí está el hechizo de Madame Maxime, lo cruzamos, ponemos el nombre y regresamos-. Se quitaron la capa y aventaron los papeles.
El cáliz los consumió y sus llamas pasaron de verdes a rojas y luego otra vez a verdes.
-Bien hecho Jamius-. Lysander estaba detrás y casi les dio un infarto a los otros dos.- Tu cabeza está llena de torposolos por eso los seguí-.
-Casi me matas de un susto-. Le dijo James sonriendo.
-Lo siento-.
-Bueno… yo me voy, te veo mañana James-. Se despidió Ameline.- Estas en buenas manos-. Y le guiñó un ojo.
-Adiós y gracias-. James se sentó a platicar con Lysander y Ameline caminó melancólica y con dos lágrimas resbalándole por sus mejillas.
Aww, ese James Sirius, me dan ganas de golpearlo jeje! Bueno espero les haya gustado este capítulo, pronto se sabrá quién es el campeón de Hogwarts, pues yo le apuesto diez a James y diez a Albus, no sé quien pueda ganar, es más le apuesto CIEN a Ameline. Dejen muchos comentarios, no dejaron ni uno y so bastantes favoritos, por lo menos díganme OYE TU ACTUALIZA jeje o NO ME GUSTÓ ok bueno comenten.
Besitos
Aliineepotters <3
Muchas gracias a mis ya 11 favoritos: