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The call of the Angels — capítulo 1

The call of the Angels

Summary: Harry es llamado por los ángeles para ser un guardián, aparece en un misterioso recinto donde tendrá que aprender a controlarse, Voldemort consigue la inmortalidad, los escritos del mar negro todo o nada hermanos de sangre dada.

Disclaimer: Nada está hecho con ánimo de lucro, todo es de Rowling y a quien ella se los quiera dar, todo lo demás es mío (Entiéndase por trama y demás personajes).

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Prólogo.

Era una tarde tranquila, un joven de ojos verdes esmeraldas, descansaba plácidamente bajo un árbol, leyendo un libro, hace una semana que había sido rescatado de los Dursley, estaba en casa de los Weasley, no llevaba ni el primer mes de vacaciones cuando ya lo habían sacado de la asquerosa pocilga que tenía como “Hogar”, hace una semana había cumplido dieciséis, Ron le había regalado un reloj muggle con propiedades mágicas que ninguno (Ni Hermione) Había logrado descubrir, Mione había botado la casa por la ventana y le había regalado un libro, lo curioso era, que lo había empezado a leer y no podía parar.

Dejó el libro por unos momentos en el piso, el cual se titulaba, “Ángeles y Elfos, serkë ar Laurë” las últimas dos palabras no sabía lo que significaba, pero por lo que Harry pudo descifrar era que esta en el idioma de los elfos, sonrió, Voldemort había regresado, con más poder que nunca, pero el en estos momentos se sentía feliz, aún le pesaba la muerte de Cederic, Cho le había desencantado, ahora se preguntaba ¿Qué le había visto? Pero eso ahora quedaba en el pasado.

Miró hacía el cielo, estaba despejado, solo algunos manchones blancos estaban tapando el inmenso azul, Sirius y Remus, le habían mandado felicitaciones también, diciéndole que estaban bien, por el momento, y entre los dos le habían regalado una pequeña silueta de un fénix hecha de fuego, que tenía el uso de una lámpara muggle, y se podía usar como dije, el único problema era que nadie la podía tocar, ya que quemaba gravemente, así que venía en una espectacular cúpula de vidrio con signos en Quenya, según habían podido descubrir entre Herm y Él, ya que Ron no le pareció llamativo.

Harry carcomido por la curiosidad, unas noches atrás, receloso quitó la cúpula de la base, y sintió como el calor era desprendido, así que no lo dudó dos veces y lo agarró, el único problema fue que no le quemó, ni nada, simplemente ya llama cambia de tonos moviéndose, con la seca brisa de verano, desde ese día sintió algo especial por el collar y no se lo quitaba para nada aunque no dijo que lo había podido tocar.

En ese momento el sol brilló con más intensidad, el ojiverde se estiró perezosamente, y volvió a sonreír, aunque él quería ayudar en algo no lo dejaban, Hermione y Ron se había hecho novios, no se lo habían dicho, pero ya los había pillado infraganti, se habían ido a pasear por allí, los gemelos estaban en su tienda, la señora Weasley, estaba con Ginny en el mercado, y el Señor Weasley, trabajando, su hijo Percy se había redimido, pidiéndole un sincera disculpa la cual Harry aceptó un poco desconfiado, por ende, eso lo dejaba solo en la casa, el silencio era relajante, volvió a coger el libro y empezó a leer de nuevo.

Pasado unos cinco minutos Harry empezó a sentir como sus manos tenían un ligero picor, que molestaba, así que volvió a dejar el libro molesto, porque estaba en una parte interesante, y se miró las manos se estaban acentuando unas marcas rojas en ella simétricamente y con formas específicas, era como una pulsera con formas circuncéntricas, que se iban extendiendo por todo los brazos dibujando distintos símbolos, pero todo simétrico y circular, se fue rápido al baño y se echó una especie de alcohol muggle, lo cual hizo que le picara más, escuchó que la puerta sonaba, este tenía una camisa manga corta, lo cual hacía que las marcas quedaran al descubierto, corrió al cuarto y se puso una camisa manga larga de Dudley por que las marcar no llegaban a los dedos pero si hasta los nudillos.

Recogió el libro y se sentó en el sofá, el calor era sofocante, pero no estaba sudando, y las heridas que se abrieron como por arte de magia, picaban y ardían, eso era molesto, pero con el uso de todo su control, respiró profundo y miró a sus amigos que habían entrado, Hermione se le quedó viendo raro a Harry.

-Harry ¿Por qué tienes puesta una camisa manga larga?

-Ummm… -Iba a decir una mentira rápida, pero creíble- estaba haciendo , la olla tenía un sortilegio Weasley y me manchó todo, no tenía otra camisa.

-Te hubieras puesto una de las mías amigo ¿no tienes calor? –Preguntó el pelirrojo sudando con solo verlo-

-No, no tengo calor, por cierto ¿Dónde estaban? –Dijo Harry eludiendo rápidamente el tema, primero podía tocar el fénix y ahora le salían marcas extrañas en los brazos.-

-Eh… e… bu… eno… ummmm… estábamos por allí paseando… -Fue lo único que se le ocurrió decir a Mione-

-Bueno, por cierto Ron, llegaron las cartas de Hogwarts y tú madre dijo que iríamos al callejón Diagon, para comprar las cosas, mañana por la mañana.

-Oye ¡Te estás leyendo el libro! No lo puedo creer. –Dijo la castaña sorprendida, había agarrado el libro y Harry la iba por la mitad.- Te gustó por lo que veo.

-No puedo parar de leerlo, es muy interesante Herm.

-Estoy perdiendo a mi amigo… ¡o no! Harry, dime que no es cierto…

-No vale. –Dijo sonriendo por la cara de su amigo.- Ese libro es una excepción, es muy bueno. –En eso llegaron las demás personas, ese día habían comprado comida , por insistencia de los gemelos y muy a pesar de la señora Weasley, así que mandaron a asearse a todo el mundo para empezar a comer, Harry se encerró en el baño y las heridas aunque no tan profundas como para sangrar, estaban bastante delineadas, se quitó la camisa y vio que las marcas llegaban un poco más abajo de lo hombros, como unos guantes largos, llenó la bañera, vertió en ella todo los antisépticos que pudo, y metió las manos, pero nada podía calmar el picor, cuando terminó de asearse, se había vendado las manos, y puesto la camisa.-

-¡Harry! ¿Por qué tardas tanto? ¡Muévete! Otros quieren utilizar el baño. –Le gruñó su amigo desde afuera, el ojiverde salió con el ceño fruncido y siguió con su camino, todos se estaban organizando fuera, cuando la señora Weasley le vio le dijo.-

-Harry querido ¿Podrías poner los cubiertos? –Harry asintió, después todos estaban charlando animadamente de cosas triviales, comieron una extraña torta , que era flameada con Whiskey de fuego, cuando dieron las doce de la noche todos decidieron ir a dormir, nadie vio las heridas del moreno, cuando despertó, los primeros rayos del sol, habían salido, había tenido un extraño sueño, pero no lograba recordar a ciencia cierta que era, se metió a al baño, cuando se quitó los vendajes tubo que reprimir un grito, ya que las marcas eran ahora de un plateado tornasol, se metió en la regadera, y se empezó a fregar duro los brazos, pero nada funcionaba.-

La señora Weasley había entrado en el cuarto y había despertado a Ron, el cual mosqueado tocó la puerta y le preguntó a Harry si le faltaba mucho, este respondió, con toda la calma que pudo poseer en ese momento, que si, y el pelirrojo había alzado los hombros y se puso a esperar, Harry al ver que no podía quitarse y debido a la esponja se estaba haciendo daño, salió del baño a punto del llanto, vestido con una camisa manga larga negra su capa y un pantalón azul marino.

-Voy ahora yo, espérame en la mesa ¿vale? –Harry asintió y salió, después de dos horas todos estaban partiendo hacia el callejón, todos decidieron irse por su lado, media hora después, el ojiverde estaba parado en la tienda de Quidditch, cuando sintió un dolor intenso en sus brazos, pero era más bien un llamado, caminó sin saber muy bien para donde iba, en una parte oscura del callejón, Harry se detuvo, estaba como poseído, dio un paso más hacia delante, y cuando iba a dar el segundo se enervó unos centímetros del piso y sus marcar brillaron intensamente, rompiendo las mangas de las camisa y levantado la capa, esta y sus cabellos ondulaban conforme con el viento, que se había empezado a formar.-

-¡Ron! –Dijo la castaña-

-Hola Mione. –Dándole un ligero beso en la boca-

-¿No has visto a Harry?

-No… déjalo ya aparecerá. –La castaña le sonrió y siguieron los dos juntos.-

Harry seguía en la misma posición, simplemente que ahora frente a él, había como una especie de abriéndose, un remolino plateado, con los colores del arco iris en forma metalizada, el cual se iba agrandando poco a poco, unos momentos más y el extraño se había engullido a Harry, desapareciéndolo, dejando todo como había estado unos momentos antes, sin señales de que alguien hubiera pasado por allí.

Después de unos momentos de turbulencia, Harry apareció desmayado en una especie de cuarto blanco inmaculado, iluminado con velas que destellaban blanco en vez de amarillo, con cuatro columnas en las cuales habían tallados formas inteligibles, el moreno aún estaba en posición de enerve, cuando de la nada cuatro personas vestidas de blanco aparecieron, cada una postrada al lado de cada columna.

-Curioso. –Dijo uno de ellos, el cual era hombre por lo que se podía observar, tenía los cabellos plateados y los ojos azules eléctricos y turbulentos- Ha llegado el último de los elegidos.

-¡Por el amor de dios! –Dijo esta vez una mujer, de cabellos negros metalizados con ojos plateados vacíos.- Es un humano.

-Este año va estar muy entretenido… -Dijo otro de cabellos amarillos dorados, y de ojos con obres de distintos dorados.- ¿No están de acuerdo conmigo?

-Si. –Dijo la última, la cual poseía el cabello de color azul marino y dos mechones azul celeste, de ojos, verdes amarillentos.- este niño promete ser, muy especial, pero no le será fácil el camino que ahora tiene que recorrer.

-Sé que lo hará bien. Será el mejor de todos, por algo la profecía lo dice. –Retomó el de ojos azules turbulentos-

-Este es el secreto más guardado hasta ahora. –Dijo la de ojos verdes amarillentos-

-Pequeño –Dijo acercándose la ojos plata a Harry aún desmayado.- se que no te será nada fácil, pero, espero que puedas ayudarnos, siempre tendrás una ayuda, aunque no sea visible. Recuérdalo… -y las figuras desaparecieron dejando al moreno en la misma posición.-