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Ojos de Ángel.... - Versión Completa — capítulo 60
Hermione y Draco salieron juntos del pensadero de Lucius Malfoy, luego de ver aquel horrible recuerdo.
Hermione estaba mareada, triste, enfurecida y por sobretodo, decepcionada. Sí, esa era la palabra. Había estado casada por más de 16 años con Draco Malfoy y nunca había visto ni presentido que todo formara parte de un plan tan bien urdido desde hacía años... Un plan macabro que incluía a su hija... que incluía la burla de sus sentimientos y el uso de personas. Sí, eso la decepcionaba por completo de aquel hombre que ella creyó conocer.
¿Cómo había sido tan ingenua e ilusa al pensar que el malcriado de Draco Malfoy iba a cambiar de la noche a la mañana y se convirtiera en su fiel esposo? ¡Pero es que era todo tan real! El dolor que él dijo haber sufrido al separarse de ella por tantos años mientras estuvo en Australia y luego en Nueva York... ¿Cómo pudo elladudar de la verdad de sus sentimientos? Si bien estaba bajo un hechizo, era imposible que él no demostrara su verdadera personalidad en algún momento...Pero no, todo era tan verdadero... su Draco era el hombre que amó desde aquel día en que él quiso impedir que ella viera la infidelidad de Ronald en uno de los pasillos de Hogwarts... y más lo había amado cuando se reencontró con él en una pista de patinaje en Manhattan... mientras ambos veían a su hija Rose patinar sobre el hielo.
Ese Draco no existía. En cambio tenía al lado de ella a un hombre frío, calculador y que la miraba en forma extraña, no sabía definir si era asco, miedo, arrepentimiento... era un rostro impávido, carente de sentimientos y de emociones. Era indescifrable lo que Draco estaba sintiendo en ese momento... era imposible incluso adivinar sus pensamientos. Estando casada con él podía predecir sus actos, pero ahora estaba frente al verdadero Malfoy, aquel que tantas veces la humilló... aquél que la insultaba cada vez que podía en los pasillos del colegio. A ese Malfoy ella no conocía... entonces, era imposible saber qué pensaba o qué tramaba... Estaba perdida... perdida en medio de brujas malévolas y dos magos coludidos en su contra: padre e hijo Malfoy.
- ¿Cómo te sientes, Granger, al saber la verdad?
Draco fue quien habló al cabo de unos instantes. En realidad no sabía cuánto tiempo había pasado desde que había salido del pensadero. Era posible que llevara bastante rato de pie con la vista fija en el piso. Al escuchar el tono arrastrado de voz de su esposo, levantó la mirada encontrándose al lado de Harry que estaba quieto como estatua y a su lado derecho a Pansy quien, al parecer, había devuelto el pensado a su lugar original. Frente a ella estaba Draco junto a su padre. Ni Elly y Alice estaban allí. Era posible que estuvierande casería. Lo raro era ver a ese hombre lobo parado en el dintel de una de las puertas, como a la espera de la caída de una carnada. Fenrir la miraba fijamente y con deseos... de ¿comérsela?
Hermione miró a Draco y se encontró frente a ella con esos ojos grises en los que tantas veces se perdió. En un segundo por su mente pasaron tantas imágenes de las infinitas veces que fueron uno... de los momentos más felices de su vida... en sus hijos... Fue como si lo que estuviese pensando se lo hubiera transferido a Draco, ya que éste de inmediato borró de su rostro la sonrisa y la inexpresividad de sus ojos, fue cambiada por terror... ¿Sería acaso que Draco vio sus pensamientos? ¿Sería que Draco sintió terror al recordar a sus hijos?
- Bien,ahora que ambos saben la verdad creo que es hora de dar inicio a nuestro plan... En un principio quise traer a tu mujer, Draco, para pasar un rato "placentero" con ella.- Al decir eso, Malfoy dibujó en el aire las cremillas de la palabra placentero, dando a entender la verdadera finalidad del secuestro de Hermione.-Sin embargo... creo que no debemos caer en vulgaridades... ya bastante hemos tenido con mezclar nuestra sangre con una hija de muggles....
-¿A dónde quieres llegar, Malfoy? Habla pronto y deja de dar tantos rodeos.- Dijo Hermione gritándole a Draco, como si hubiese sido éste quien estuviera hablando.
-Calla Granger...-Le Dijo Draco.
-No quiero peleas matrimoniales acá. Tú.-Dijo apuntando a Pansy.-Quiero que hagas tu especialidad... el hechizo de duplicidad... crea un clon de Granger... como carnada para ir a buscar a la hija de Draco en donde sea que la tengan...
-¿Qué...? ¿Qué quieren con mi hija? ¡Draco... por favor también es tu hija! ¡No permitas que tu padre le haga daño!
-¡Silencio Granger! Mi padre sabe lo que hace...- Le respondió sin mirarla.
- Y contigo Granger... pues bien... Ya está bien definido tu futuro... Fenrir... llévatela a tu cuarto... si la conviertes o no, es cosa tuya... lo único que te pedimos es que después limpies todo... a pesar de tratar con bestias como tú, odio el olor a difunto.
Fenrir se acercócasi corriendo para sacar a tirones a Hermione de donde se encontraba. En un instante ella sintió que Harry la miró y que Pansy había intentado tomar su mano. Pero debía ser su imaginación: Harry estaba hechizado y Pansy... bueno, ella nunca fue su aliada.
-¡Draco! ¡Por favor has algo! ¡¡Draco!!-Gritó tratando de convencer a su esposo. Este respiró profundo y antes de que Fenrir la arrastrara por la puerta, se acercó a ella y le tomó el rostro con una mano.
-Ni tu Magnum plateada te podrá salvarde esta.-Dijo y le soltó el rostro. Hermione quedó muda. ¿Qué le habría querido decir? ¿Es que acaso sabía que llevaba su arma muggle en el pantalón? Pero su Magnum no era plateada... ¿Qué le quiso decir entonces? ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Quién diantres era ese Draco que acaba de hablarle...? ¿Era su esposo o el malcriado hijo de Malfoy?
Fenrir condujo a la fuerza a Hermione por pasillo. Por más que quisiera zafarse de las garras del hombre lobo, era imposible. Este poseía una fuerza descomunal. Con un brazo la tomó por la cintura y la levantó en vilo del suelo. Hermione daba de patadas y puñetazos al semi hombre, pero era en vano. Fenrir no sentía nada.
Ingresaron a una de las habitaciones de la casa. Al parecer ese era el cuarto del hombre lobo, ya estaba desordenado, con un horrible hedor a perro mojado.También habíabasura y restos de comida esparcidos por el piso. La habitación también era oscura y húmeda. Había un colchón sobre una cama vieja de fierro y oxidada por los años. Fue ahí en donde arrojó a Hermione.
Ella intentó incorporarse. Pero la bestia le puso una garra en su pecho.
-
Hoy por fin serás mía... y mía para siempre Hermione Granger... porque pienso convertirte y serás mi acompañante por siempre.-Dijo abriendo sus fauces y mostrando sus inmensos colmillos, emanando también un aliento a muerte y repugnancia. Hermione quiso vomitar con ese olor. Sin pensarlo dos veces, aprovechando su posición, le dio una patada entre las piernas a Fenrir lo cual logró que este la soltara, instancia que aprovechó ella para escabullirse a un rincón de la habitación.
-
Por más que intentes arrancar, pequeña brujita, no podrás... estás sin varita y tu fuerza no se compara con la mía.-Dijo riéndose una vez que se había incorporado. Al hacerlo se encontró con una mujer que blandía un arma muggle frente a él.- Ja-ja ¿Qué pretendes? ¿Matarme? ¡Es imposible! soy un hombre-lobo... No cualquiera me puede matar.
-¿No?
-No.- Dijo seguro y amenazante se acercó nuevamente a ella. Ahora con la intensión de dejar caer en ella todos sus instintos.
Hermione no lo dudó y le disparó una vez directo al corazón. Fenrir sonrió malévolamente pero luego sintió que sus piernas no lo sostenían y sus rodillas se habían doblado.
-Error, hombre lobo... Sí, pretendo matarte con un arma muggle... cargada con balas de plata...
-Con balas de...
La voz del hombre lobo iba apagándose. Cayó completamente al suelo. Mientras estaba en agonía, había logrado arrastrarse hasta un lado de la habitación y apoyado su espalda en la pared. Pero ese ya no era Fenrir... sino que era un hombre, un hombre joven... un rostro angelical... de facciones suaves, cabello color miel, piel blanca y ojos cafés... que ahora la miraban fijamente... agradecidos.
-Me has liberado, Granger.- Hermione estaba dudosa, ¿Qué había hecho? ¿A quién había matado? ¿Quién era ese joven? ¿Ese era el verdadero Fenrir Greyback?- Libre por fin.- Dijo aquél hombre y su mirada quedó fija en la nada. Al fin el hombre lobo había muerto y era libre de su maldición.
Hermione respiró profundo. Retrocedió unos pasos. Le temblaban las manos. No era la primera vez que disparaba un arma. En sus años de policía muchas veces lo había hecho, pero hacía más de diez que no apuntaba a otro ser vivo con ella. La última había sido Pansy... pero de ahí jamás la había apuntado... era raro volver a ser muggle en medio de tantos magos y brujas.Pestañeó un par de veces, volvió a inspirar profundo. Era imposible que nadie en la casa no hubiese escuchado el disparo realizado. Pronto alguien vendría. Debía huir, aprovechar antes que ello ocurriera.
Tomó de entre las ropas de Fenrir las llaves de la puerta y luego la abrió. No vio a nadie en el pasillo, caminó unos pasos a hurtadillas intentando no ser descubierta. Bajó un par de escalones hasta una sala. Le parecía familiar. Había vuelto al lugar en donde estaba hacía unos minutos atrás. Debía salir de ahí antes de ser descubierta por alguien. Pero ya era tarde. Atrás de ella estaba Pansy, y al frente Harry con los Malfoy a su lado.
-Como comprenderás, asquerosa Sangre Sucia... Logré que Potter sea parte de nuestro equipo de elite... Ahora no tendrás escapatoria. Harry, atrápala... y tú mi querido Draco, probarás tu fidelidad aplicándole un ordinario Avada Kedavra a tu esposa.-Draco lo miró sin expresión, pero nervioso.
-Draco no... ¡Tú me amas!- Hermione gritaba mientras Harry la había aprisionado fuertemente.-Harry... tú también.-Le dijo triste a su amigo. Pero este le guiñó suavemente un ojo.
-¡Accio Varitas!.-Exclamó Harry y las varitas de él y de Hermione salieron disparadas de la túnica de Lucius. Tomó a su amiga de un brazo y desapareció. Pansy al darse cuenta de las intensiones, logró aferrarse a Hermione y los tres desaparecieron.