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Ojos de Ángel.... - Versión Completa — capítulo 63

Hermione se sobresaltó al sentir la fuerte y fría mano de Draco en su hombro derecho. Era un sueño verlo nuevamente... ¡Él estaba de regreso! ¡Su Draco había vuelto! Sonrió y se puso de pie. Quiso acercársele, pero de inmediato... el rechazo... Draco retrocedió haciendo un gesto con sus manos para que Hermione no lo tocara.

  • No... No te me acerques.- Le dijo, pero ni siquiera la miró a los ojos.

-Dra... Draco ¿Qué ocurre? ¿Es que ese hechizo era real?

Draco levantó su mirada y se encontró de frente con los ojos llorosos y sin maquillaje de su esposa. Estaba con el cabello húmedo y olía a jazmín y rosas, ese perfume que tantas veces lo enamoró... pero que hoy no significaba nada... aunque el hecho de verla allí, con esa bata, recordó la cantidad de veces que se la había quitado y habían terminado haciendo el amor... pero ese recuerdo formaba parte de un pasado ficticio, maquinado por él y su padre en sus años de colegio. Ese pasado que lo único bueno que tenía era que de él habían nacido sus dos tesoros: Scorpius y Rose Luna.

  • Tan real como lo viste.- Respondió Draco al cabo de unos segundos. Mientras Hermione lo miraba incrédula, él sacó su varita y apuntó a la puerta de ingreso a la habitación y luego a la cama en donde estaban los niños: - Muffiato- Dijo, con el objeto que éstos no despertaran y desde afuera nadie los oyera.

  • ¿Y qué pretendes ahora?- Hermione cerró con fuerza el escote de su bata que dejaba al descubierto parte de su busto... entendía perfectamente que quien estaba frente a ella era el verdadero Draco Malfoy.... el malcriado y engreído Draco Malfoy... por lo tanto, no existía la confianza que tenía con el que, en un momento, fue su esposo... su amado esposo...

  • No entiendo por qué te cubres tanto... si te conozco entera.-le dijo indiferente.

-Como sea... Siento que no eres mismo con el que me casé.

-No, Granger, no lo soy.

-¿Granger? ¿Y ahora soy Granger? ¡Por Dios Draco, llevamos casadoscasi trece años!

-Yo... bueno... ya viste lo que hice en el pasado... como adolescente no pensé en las consecuencias... era otro tiempo, además fue un hechizo que realizó mi padre...

  • Y que dio muy buenos resultados ¿no? Te casaste conmigo y tuvimos dos hijos... Draco, a qué vienes entonces ¿te vienes a llevar a los niños? Porque si es eso, tendrías que matarme a mi primero...

-No, Granger. Tranquila. No vengo a llevarme a los niños. No dejaría jamás que les pasara algo.-Dicho esto se acercó a la cama en donde dormían los niños, besó la frente de Rose, que dormía a un costado y le tomó la mano a Scorpius que dormía al lado de su hermana.-Ellos son vida, Granger. Si los tuve contigo... no importa... si los tuve bajo un hechizo... no importa. Lo que importa es que ellos son, quizá, lo único y real en mi vida.

Al oír eso, Hermione creyó morir. Estaba feliz porque Draco amara a sus hijos, pero lo último, la dejaba a ella fuera. Ella no era única ni real en su vida.

-Entonces nuestro matrimonio ¿no significa nada...?-Le preguntó con un nudo en la garganta.

-Si me lo preguntas ahora, Granger... la respuesta es no.-Se puso de pie y la miró fijamente.-Quizá cuando todo esto pase, la respuesta sea distinta... quien sabe ¿no? Por ahora, lo único que te puedo decir es que lamento mucho lo que hice en el pasado...

A Hermione se le caían las lágrimas y Draco lo notó, no quiso seguir mirándola, le dio la espalda, inspiró y luego dijo:

  • Esta será la última vez que nos veamos, Granger... Es necesario que tú y Potter hagan nuevos hechizos de ocultamiento al bunker. No sé cuánto tiempo más pueda seguir ocultando su existencia, así como la de Scorpius... Este es un lugar seguro... por lo mismo, no deben jamás salir de acá... no, hasta que todo acabe. Y para eso yo debo seguir con mi padre... He visto lo que hacen y créeme sus planes no se comparan a los que tenía Voldemort.

-Esos planes incluyen que seas pareja con una de las brujas.-No podía ocultar su rabia y celos. No podía imaginar a su esposo con otra mujer.

-Eso forma parte del plan. Entiendo que sientas celos.-Dijo girándose nuevamente hacia su esposa.-Pero con ella es sólo sexo... con protección... si eso es lo que te preocupa...

-¿Pro... protección?

-Sí, tú misma me enseñaste a usar los métodos muggles... ¿te olvidas acaso que lo hicimos un par de veces con condones para probar nuevas sensaciones?- Hermione se ruborizó. Había olvidado aquellas alocadas noches de amor, cuando se habían reencontrado luego de haber estado separados por siete años.- ¿Cómo crees que logro fingir delante de ella?

-Poco te va a durar "tu actuación"...cuando se le ocurra revisarlos y vea que no hay nada... te va a matar...

-Espero que no lo haga... además le gusta este método.

-Draco, mejor calla. No quiero más detalles de tus noches sexuales. Recuerda que aún eres mi esposo.- Dijo apuntando la mano izquierda de él, en donde estaba su anillo matrimonial.

-No lo he olvidado, Granger. Ese es un tema que luego debemos ver.- Al escuchar eso, Hermione temió lo peor... Draco la dejaría tarde o temprano.-Pero bueno... quiero que también le digas a Potter y al resto que no traten de buscarme... yo veré cuando pueda regresar...y si no... Bueno, tú eres la heredera de todo, junto a mis hijos... sabrás que hacer...

-Draco, por favor... no digas eso...

-Es necesario hablar de ello... me expongo mucho estando con ellos... si ustedes logran encontrar la forma de derrotar a esas brujas, pues háganlo... que yo podré ayudarlos desde adentro... luego veré la forma de comunicarme con ustedes... ¿Si?- Hermione sólo asintió.- Bien, Granger. Me voy.- Se volvió hacia sus hijos y los besó en la frente a cada uno.-Nos veremos luego.

-Tengo una consulta antes.

-Tú dirás.

-Tu padre quería que me asesinaras... ese día que escapé... ¿lo habrías hecho?

-Granger, no soy un asesino.

-¿Cómo habrías probado tu lealtad hacia Lucius?

-No sé... pero no te habría matado... ¿algo más?- Preguntó con su tono indiferente.

-No.

-Bien. Nos vemos.

-¡Draco, no! ¡Draco no te vayas!-Hermione se colgó del cuello de su esposo llorando y apretándolo contra su cuerpo. Pero Draco no hizo nada. Se irguió lo que más pudo y tomó ambas manos de Hermione, separándola de su cuerpo.

-No, Granger. No llores. Lo que hice, no se merece tus lágrimas. Cuida a mis hijos.-Y dicho esto desapareció de la habitación.

Hermione cayó de rodillas llorando fuerte. En ese momento el hechizo muffiato había desaparecido lo que favoreció a que Rose Luna despertara. La niña se levantó y corrió a abrazar a su madre.

-Mamita linda... estás llorando.

-Rose... mi vida....- Hermione abrazó a su hija, no podía decirle que Draco había estado allí, preocuparía a su hija. Era mejor que no se enterara.

-No te preocupes bebé...

-Ven... ven a acostarte con nosotros. Te hemos echado mucho de menos.

  • Y yo a ustedes.

Lloraré por si te vas un día lloraré por si no estás mañana quédate al menos en mi mente quédate un día en mí presente lloraré por si no estás mañana quédate al menos por un día...

Draco apareció en la casa ubicada en el puerto de Margate en donde estaban ocultos Lucius y sus brujas. Había salido sin decir nada. Aprovechó que todos estaban fuera ("-De cacería-") como dijo Elly y, dada la confianza que se había ganado, lo habían dejado solo en la casa.

Respiró profundo. Debía continuar con su actuación y ver la forma de cómo derrotar a esas brujas y tratar de, a lo menos, salvar el alma de su padre.

Al intentar avanzar hacia una de las habitaciones, se percató de que algo líquido le corría por su cara. Se llevó una mano a la mejilla y notó que estaba húmeda. Eran las lágrimas de Hermione que le había traspasado mientras lo abrazaba. Sintió una punzada en su corazón. No podía seguir haciéndole más daño a esa mujer. Si bien no sentía amor por ella, tampoco sentía odio... era la madre de sus hijos... la mujer con quien tantos años había vivido... Pero... ¿Estaba totalmente seguro de que no sentía nada por ella? ¿Cómo explicaba, entonces, esa angustia dolorosa en el pecho? ¿Qué era eso? ¿Era amor? ¿Era compasión? ¿O sólo eran los deseos de que nada de esto estuviera pasando y que sólo fuera un mal sueño? Hubiese dado su vida para que efectivamente todo fuera irreal. Pero no. La verdad era una: él había sido parte de un plan horrible... no pensado... un plan que ahora debía deshacer. Jamás le entregaría su hija a Lucius. Jamás haría de Rose Luna una bruja oscura como su padre lo había planeado. Y tal como lo había dicho Hermione, antes muerto que ver a sus hijos sufrir.

Eran las cinco de la mañana y el jet privado de la Familia Malfoy despegaba de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Gatwick, lugar en donde también estaba el hangar de algunas de las familias más poderosas de la ciudad.

En el jet, iba el piloto, su copiloto y una sobrecargo. Todos muggles, ninguno sabía la verdadera procedencia de sus pasajeros, sólo que pertenecían a una de las fortunas más prominentes de Inglaterra.

  • Buen gusto...no, Granger? - Dijo Pansy tomándose una copa de whisky.

-Eh... sí... claro...

  • Todavía no me has contado, cómo fue que lograste derrotar a Greyback... cómo era eso que tenías balas de plata...

  • En una oportunidad el mismo Draco me dijo que siempre tuviera balas de plata en una de las armas... total plata o plomo matan a los humanos... pero la plata mata a los no-humanos... eso fue todo... mi arma estaba cargada desde hace mucho con balas de plata... así que no había que cambiar nada. Sinceramente no creí que podía derrotar a Greyback... siempre lo vi como un hombre lobo distinto, ¿es que a nadie se le ocurrió dispararle con balas de plata?

  • Por lo que sé, ese hombre lobo atacaba sólo en el mundo mágico, y en el mundo mágico no hay de ese tipo de armas... no sé... creo que esa podría ser la mejor explicación.

-Sí... podría ser...

  • Otra cosa, Granger... ¿por qué quisiste que yo te acompañara y no tus amigos?

-Para vigilarte.

-Lo supuse.

-Veremos qué tan "cambiada" estás Parkinson.

-No tanto... sigo siendo la misma de siempre, con la excepción, de que ya no trabajo para Lucius...

Aterrizaron en la noche en el aeropuerto JFK de Nueva York. El plan de Hermione era ir al otro día a la estación de policía, en donde ella había sido Comisario. Quería ver algunos archivos, para así poder dar con la dirección de los Hermanos Winchester. Para eso debía usar sus contactos, esperando que ellos estuvieran aún allí trabajando, en caso contrario, no le quedaba más que usar su magia, cosa que no le gustaba hacer en el mundo Muggle.

Se hospedaron en un hotel sencillo, cercano a la Comisaría, ambas en habitaciones separadas. Hermione quería dormir tranquila, sin la amenaza de Pansy cerca. Aún no confiaba el cien por ciento en esta bruja, así que prefería mantener las distancias.

Al otro día, ambas salieron rumbo a la estación de policía. Para Pansy era un regocijo utilizar ropa muggle, por algo había vivido algún tiempo entre ellos mientras huía de los Aurores.

Al ingresar a la Estación de Policía, Hermione se dio cuenta de que muchas cosas habían cambiado. Todo era moderno. Con paredes de vidrio reforzado, estanterías nuevas, poco papelerío y muchos computadores. Además de televisores LCD en las paredes. No había una recepcionista en la entrada, en su lugar, estaba dispuesto un detector de metales. Ambas mujeres pasaron por él y ningún timbre sonó. En ese momento una policía, vestida de civil pero con su placa colgando de su pecho, dio un grito que alteró a todo el mundo.

  • ¡Sangre contaminada!

  • Mary Ann Christenssen... ¡Sangre contaminada dos!- Exclamó Hermione al ver a su amiga.

Ambas se abrazaron. Era una alegría enorme volver a verse luego de tanto años... desde su boda con Draco que no se veían y encontrarse ahora era una alegría enorme. Pansy no entendía mucho eso de los sobrenombres, pero suponía que tenía relación con la cicatriz del brazo de Granger.

Luego de hablar unos segundos y de presentarle a Pansy, Hermione procedió a explicarle el motivo de su visita a Mary Ann, quien buscó en su computadora y encontró de inmediato la dirección de estos hermanos. Procedió a imprimirla y se la entregó a su amiga.

  • ¿No has pensado en volver? ¿Serías una excelente comisario?

  • ¿Y Daniels? ¿Ya no es el Comisario?

-Sí, lo sigue siendo... pero es un insoportable... ha de tener algún tipo de trastorno emocional... dicen que va cinco veces por semana al psiquiatra.

-Jajaja ha de estar loco con tanto trabajo... ¿viste? ¡Tanto que quería mi puesto! y mira...

-Si algún día piensas volver, esta placa.-Dijo apuntando la de ella.- Te estará esperando.

-¿Eres Teniente? ¿Por qué no me lo habías dicho?

-Es que me costó tanto pasar de Oficial a Detective y luego a Teniente que no quise contártelo.

-Tonta. Eres una excelente policía.

-Me encantaría que regresaras... por lo que me dijiste no andan muy bien las cosas con tu esposo, si te decides... hay una unidad que no...

-Si algún día regresara, resérvame una placa de detective... no quiero tener gente a cargo...

-Como quieras amiga.

Un par de horas más tarde Pansy y Hermione detenían el vehículo alquilado en un casa de las afueras de Connecticut, lugar en donde, supuestamente debía estar la casa de estos hermanos. De igual forma, Hermione dudaba que fuera cierta la dirección, en consideración a la profesión de cazadores de los Winchester era muy posible que allí no estuvieran.

Se bajaron del vehículo y vieron una casa desgastada de madera color verde claro, con algunas ventanasempolvadas y mucho pasto seco por la orilla.

Avanzaron hasta la puerta, iba a tocar, pero la puerta se abrió de inmediato. Apareció la varonil, atlética y sensual figura de Sam Winchester, un hombre de unos treinta y dos años, cabello desordenado y que vestía jeans desgatados y sudadera color azul, al tono con sus ojos.

  • Comisario Jean Granger. Tantos años sin verla.