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U + Me = <3 — capítulo 10
Entreabrí la boca, pero nada salió de ella. Me había quedado in albis. Desvié la mirada rápidamente. Esa mirada helada era mucho más de lo que podía soportar. ¿Y si tenía razón? ¿Y si en realidad me gustaba? No. Ese no era mi estilo. Nada de chicos arrogantes y multimillonarios. No, me repetí a mi misma, pero mi corazón no parecía prestar atención. Simplemente no tenía respuesta. No quise volver a mirarlo. Seguro que volvería a sonreír, con ese pose triunfante y luego me embaucaría con una se sus memeces. Pero no me quedó más remedio y, lentamente subí la mirada.Pero Scorpius, a diferencia de lo que creí me observaba, espectante, pero no hizo nada más. Y de un momento a otro empezé a no sentirme bien, como mareada. Cerré los ojos y un segundo después como el suelo desaparecía bajo mis pies, mientras unos firmes brazos me sujetaban antes de chocar contra el frío piso.
- ¿Estás bien? - preguntó alguien posando una cálida mano encima de mi frente- Me resistí a abrir los ojos. Tal vez, sólo tal vez y teniendo suerte, todo habría sido una extraña e inacabable pesadilla. Pero la insistente voz habló de nuevo taladrando mi cerebro.
- Vamos, Rose, despierta - y noté como sonreía - Sé que te estás haciendo la dormida. Lo noto en tus ojos.- Por favor, - dije haciéndome la remolona - Por favor, Jane, dime que todo ha sido un sueño.- Ya me gustaría, pequeña - dijo ella abrazándome, pero me temo que tendrás que enfrentarte a la realidad. Miré más allá de mi amiga y vi que estaba Albus y Scorpius. Mi primo se acercó a mi i me cogió de la mano.
- ¿Rosie? - preguntó dulcemente. Esa voz damiliar me reconfortó - Al fín te despiertas.- Sí - suspiré.- Estarás hambrienta - intervnio Jane - Aquí tienes - y me pasó una bandeja que destapó justo delante mía - Lo ha subido madame Pomfrey.- Gracias - dije en un murmuro y, sin poder evitarlo desvié la mirada hacia donde Scorpius estaba sentado contemplándome.- Tal vez quieras comer en paz - dijo mi primo advirtiéndolo.- Pero... - intervino Jane.- Vamos - la estiró Albus - Iremos a avisar a Odette y Tania de que Rose se encuentra mejor.- ¡Buena idea! - asintió entusaismada mi amiga y entrelazó su mano con la de mi primo. Metí la cuchara en un humeante bol de sopa. Era alentador notar algo caliente dentro de mi estómago. La engullí rápidamente, cosa no muy habitual en mí, pero no pude evitarlo.
- Ya hace casi un día desde que te desmayaste - empezó a hablar Scorpius y seguidamente se levantó de la silla para acercarse lentamente hacía mi.- Socrpius - murmuré.- Rose, ayer te desmayaste en el baño. ¿Lo recuerdas?- Es algo confuso, pero sí - Y aparté la bandeja. Scorpius la cogió y la colocó encima de mi mesita de noche, donde apenas cabía.
- ¿Les has explicado lo ocurrido? - pregunté. No sabía exactamente a quién me refería. ¿A Jan y a Albus? ¿O tal vez a la directora?- Les he dicho que la sangre te da algo de repelús - y sonrió tiernamente - No les importa por qué fue. Además de que no tengo ni idea. Scorpius se apoyó en mi cama y me dirigió una mirada, pero no era de odio, y tampoco burlona, más bien de compasión.
- Yo tampoco tengo ni idea - admití apoyándome en la pirámide de cojines que Jane había colocado en mi espalda.- Rosie, - dijo. Era extraño, pero no me molestó que me llamase así. Le miré, esperando a que continuara, pero no lo hizo. Tan sólo se limitó a cogerme de la mano. Mi fría y paliducha mano entre las suyas, que eran grande, fuertes y firmes. Me transmitieron calor, un calor que había perdido entre aquellos fríos muros.
- Siento mucho lo de la discoteca. Lo de ese chico - añadió.- Y yo siento haber apretado mucho mientras te limpiaba la nariz - y sonreí levemente - Bueno, en realidad no lo siento.- Qué mala eres - dijo él, también riendo. Quedamos en silencio. Ese frío e incómodo silencio que nos envolvió de nuevo.
- Debo de tener un aspecto patético - dije dándome cuenta de que llevaba puesto el pijama.- No creas - dijo el chico - Yo también debo tenerlo. Me he pasado la noche aquí, a tu lado, por si despertabas.- ¿De... De verdad? - tartamudeé. Por Melín, eso sí que era la gota que colmaba el vaso. Intenté decir algo más, pero no pude, los dedos de Scorpius se posaron en mis labios, para callarme, y a continuación pasó el pulgar por encima de mis pronunciadas ojeras.
- Scorp...