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U + Me = <3 — capítulo 9

  • ¿Qué estás haciendo, idiota? - preguntó una voz detrás mía. Me giré, sin entender nada y estreché la bolsa de mano que Tania le había dejado, en señal se protección. Martin, el chico con el que estaba hablando se apartó un poco para mirar por encima de mi hombro y saber que pasaba.
  • A ti te lo digo, sesos de troll. "Oh, no" me dije a mi misma y se giré, pasándome una mano por la frente.
  • Scorpius, ¿pero que te pasa? - pregunté bajando de un salto del taburete.- Ese chico estaba flirteando contigo.- ¿Y qué tiene eso de malo? - pregunté inocentemente. - Has venido conmigo - respondió el rubio mirando a Martin y escondiendome detrás suyo, de manera protectora.- No, no, no - dije cogiendo a Malfoy por el hombro - He venido con mis amigas. - La señorita estaba hablando conmigo, Malfoy  -intervino Martin con una sonrisa burlona - Es obvio que le van más los morenos - Y se señaló a él mismo. A Scorpius la bromita no le hizo ninguna gracia y le arrimó un puñetazo en toda la cara.
  • ¡No, Scorpius! - grité casi instantáneamente estirándole de la manga de la americana, para detenerle - ¡Para! Rápidamente un remolino de gente nos envolvió, y nosotros éramos el ojo del huracán. Martin cogió a Scorpius de la chaqueta y lo tiró al suelo. Este le dio otro puñetazo y el moreno se lo devolvió, dándole en toda la nariz.
  • Por Merlin - gritó una grave voz, abriéndose paso entre la gente - ¿Pero qué puñetas está pasando aquí? Brutus avanzaba sorprendentemente rápido entre la multid y llegó hasta los chicos, con intención de separarlos.
  • ¡Calmaos! - gritó con tono divertido el gigantesco hombre, sí eso podía llamárselo - Oh, pero si tu eres la novata peirroja - dijo girándose hacia mi sin perder su deformada sonrisa - Parece que ya hay chicos peleándose por ti. Ya te dijo Brutus que eras una cara bonita - y rió de si mismo. A continuación se metió entre Scorpius y Martin, como si separase a dos trozos de velcro; con una facilidad abismal. 
  • Vamos, jovencitos, vamos - y los empujó hacia lados opuestos. Martin se frotó con la manga la sangre que le brotaba de la ceja partida y se la escampó por la frente, pero pareció no importarle. Le dedicó una mirada de auténtico odio a Scorpius y se perdió entre la multitud, que comenzó a murmurar lentamente mientras él iba pasando. Scorpius se giró hacia mi, que lo miraba con cara horrorizada. Sí, intenté poner una cara de odio, pero no pude. Estaba en shock. Sonrió, triunfante. Y de verdad parecía un héroe, a pesar de tener la nariz llena de sangre.
  • ¿Pero que ha pasado? - preguntó Odette abriénsose paso entre la gente gritando algo como "¡Mi amiga está en peligro!" - ¿Estás bien? Y me abrazó con poca delicadeza.
  • Sí, sí - dije yo - Tranquila. Aunque, bien pensado, estaría mejor que fuese ella quien me dijera esas palabras. Dtrás de ella llegó Tania, que iba pidiendo perdón a todas las personas a las que Odette había atropellado.
  • Pero chica, ¿Qué es tanto revuelo? - preguntó riendo la recién llegada.- Pues la verdad es que no tengo ni idea - suspiré - ¿Os importa si lo aclaro? - y señalé a mis espaldas. Las dos parecieron entender de que iba e asunto al ver a Scorpius con la nariz rota, y asintieron efusivamente.
  • Buena suerte - murmuró Tania guiñándole un ojo. "La necesitaré" pensé yo y me giré hacia él.
  • Vamos - dije estirándole de la manga de mala gana - Intentaré arreglarte la cara. Nos escabullimos entre el maremagnum de gente, que se apartaba al vernos con restos de sangre, hasta llegar al baño.
  • No pienso entrar en el baño de chicas - me dijo con sus aires de superioridad.- Y yo no pienso entrar en el baño de los chicos - dije yo - seguro que apesta. Él sonrió y yo lo estiré hacia dentro del baño de chicas. Dentro, algunas se estaban maquillando, pero cuando vieron entrar a Scorpius dieron un pequeño respingo y salieron corriendo gritando que qué hacía un chico en el baño de chicas, y también le llamaron sinvergüenza, cosa que me hizo sonreír. Hice un pequeño hechizo para bloquear la puerta del baño y hice que se sentara encima de la encimara, entre dos lavamanos.
  • Sí, la verdad es que huele mejor el vuestro - admitió el rubio.- ¿Y puedes oler con la nariz rota y llena de sangre? - preguntó levantando una ceja. Él se limitó a sonreirme. Le tendí mi bolso de mano y me arremangué la chaqueta, conseguí un poco de papel de wáter y lo mojé ligeramente bajo del grifo.   
  • Creo que va a dolerte - avisé.- Pues yo creo que estás equivocada. Le pasé el trozo de pepel húmedo por ecima de la boca, para retirarle la sangre, y luego, a propósito, apreté un poco encima de la naríz. El hizo una mueca de dolor.
  • ¿Ves como duele? - le dije riendo.- Lo has hecho aposta - adviritó Scorpius.- Por supuesto que no - dije cogiendo otro trozo de papel y repitiendo la operación. ¡Maldita sea! Ya me había olvidado de todo. Debía estar enfadada con él. Furiosa. Borré mi sonrisa y le miré con cara de pocos amigos.
  • ¿Por qué lo has hecho? - Rose, ese chico solo quería...- Sé cuidarme de mi misma - le corté antes de que pudiese continuar.- Pues a mí no me lo parecía.- Pero, desgraciadamente para tí, nadie te había pedido opinión.- Sé que te gusto. En ese momento apreté mucho más fuerte encima de su nariz de lo que quise, haciéndole soltra un grito. Pero se lo tenía bien merecido.
  • Eres un egocéntrico de nivel elevado - dije secamente - Despierta, Malfoy, el mundo no gira a tu alrededor.- Sí mi mundo.- Pues yo no formo parte de él.- Ah, ¿no? - dijo.  Sabía que estaba planeando algo, esa sonrisa de satisfacción... 
  • ¿Entonces por qué has venido conmigo y no te has ido a curar la ceja partida del sesos de alga?