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U + Me = <3 — capítulo 7
-Pff
- hice dejándome caer encima de la cama y tirando la mochila a mi lado - Me iría a dormir.
-Puedes hacerlo - dijo Odette saliendo de la ducha - Hoy estarás sola, nadie va a molestarte.
-Nos vamos a una fiesta - explicó Tania al ver mi cara de pócker.
-Oh, no - murmuré - La fiesta.
Las dos chicas se giraron para mirarme extrañadas.
-¿Tu…?
- comenzó Tania.
-¿Tu también vas? - concluyó Odette la frase de su prima.
-Sí
- y me tapé la cara con las manos. Odiaba salir de fiesta, y sabía que se ofrecerían mara maquillarme, peinarme y vestirme… Lo que me faltaba - No sóis las únicas con entrada.
-No, por supesto - sonrió Tania estirándome del brazo - Pero tienes que vestirte, ducharte,… ¡Rápido!
Miré el reloj de mala gana.
-Faltan dos horas y media - dije incrédula.
-Pues eso, - dijo Odette - Que se nos hecha el tiempo encima.
-Diez minutos para ducharme y otros diez para vestirme y maquillarme… Si mis cálculos no son erróneos… Son veinte minutos.
-Vamos, no seas torna - y Odette me empujó hacia el baño, cerrando la puerta detrás de mi.
Abrí el grifo de la ducha y una vaharada de un espeso vaho con esencia a pétalos de rosa inundó la habitación. Me desvestí dejando el uniforme en un rincón del baño y corrí la cortina. Chorros de agua caliente caían a lo largo de mi espalda, formando pequeños ríos encima de mi piel desnuda.
Oí como Jane llegaba, diciéndoles a las chicas que la habían invitado a la fiesta.
"Bueno," pensé "al menos iremos las cuatro juntas"
No tardé mucho en salir de la ducha envuelta en una mullida toalla de color granate, con un león dorado en una esquina, que parecía mover las zarpas de tanto en tanto.
- Ahora voy yo - dijo Tania deslizándose dentro del baño.
Agarré la toalla fuertemente alrededor de mi cuerpo cuando Jane me estiró para que me sentara en la silla delante del tocador.
-Y bien, preciosa - dijo con tono divertido analizando meticulosamente las húmedas ondas que formaban mis cabellos - ¿Qué haremos contigo?
-Estoy en vuestras manos - suspiré apoyándome en el respaldo de la silla, rendida.
-¡Qué bien! - dijo sin poder contener la emoción Odette.
-Pero nada de tacones - añadí.
No es que no me gustaran… Es que me sentía incómoda con ellos, como un pato mareado.
-Algún día tendrás que enfrentarte a tus miedos - me recordó Jane.
-Sí, tal vez - admití - Pero este día no es hoy.
Odette sacó un enorme estuche de maquillaje y, canturreando, me ordenó cerrar los párpados. Noté como un suave pincel empezaba a correr encima, esparciendo unos polvos. A continuación fue el turno de la máscara de pestañas, y luego de una fina capa de delineador negro. Prosiguió con el pintalabios, de un color rosado cereza, no muy fuerte, pero le daba un toque de color a mi pálido rostro.
-Estás genial - dijo sontiendo Tania al salir del baño.
Y luego Jane me tendió un vestido suyo. La miré con cara de no estar del todo convencida.
-Con eso pareceré una princesita de cuento de hadas - murmuré.
-Tan sólo te faltará la rana - bromeó Tania.
-No tengo a una rana, pero si a una serpiente.
-¡No puedo creerlo! - chilló Jane - ¿Malfoy, Scorpius Malfoy? ¿Es él quién te ha invitado?
-Voy a cambiarme - dije rápidamente estirando el vestido de sus manos.
Noté como las chicas seguían cuchicheando detrás mía, cosa que me molestaba bastante, pero intenté disimularlo. Me encerré en el baño y dejé que la toalla deslizara por mi cuerpo.
El vestido era hermoso, eso había que reconocerlo. Con unas perlas en la parte del pecho, con tan sólo un tirante y con un acabado de bailarina. Me sonreí a mi misma al verme reflejada en el espejo del baño. No parecía la misma. Cogí mi cabello, aún húmedo, y lo recogí en un improvisado moño, para poder apreciar mucho más el vestido. Realmente favorecedor. Asentí con seguridad fingida y salí del baño.
-Por Merlín, Rosie - dijo Tania.
-Scorpius se enamorará de ti - añadió su prima.
La miré asustada.
-Pues creo que debería cambiarme.
-No seas tonta - dijo Jane.
Al final me puse unas Converse bajas, para darle un toque más roquero al outift con una chaqueta vaquera contra y una cartera de mano que me prestó Tania, a conjunto con el vestido.
Jane se puso una falda rosa, corta por delante y larga por detrás. Con unos botines negros, una camiseta corta muy roquera y una chaqueta de cuero. Su cabello lo recogió en una cola de caballo alta y se marcó mucho los labios. Odette se puso unos shorts brillantes vintage, con una camiseta básica blanca, un blazer amarillo y unos tacones de aguja infinitos. Tania, en cambio, eligió un look mucho más normalito, con unos vaqueros de cintura alta, un bralet de color coral, a conjunto con unos taconazos y un bolso del mismo color. También cogió un viejo jersey, por si tenía frío.
-¡Listas!
- gritó alegremente esta última al cerrar la puerta detrás suya.
Al bajar a la sala común, muchos se nos quedaron mirando. Nadie más iba vestido de fiesta. Bueno, un par de chicos en un rincón, pero nadie más.
-Me siento incómoda - murmuré al oído Jane.
-Pues yo como una diva - me respondió ella riendo.
La miré con el ceño fruncido.
-Una vez, una sabia mujer dijo: Actúa siempre como si llevaras puesta una corona invisible - me aconsejó y me guiñó un ojo.
No entendí exactamente que quiso decir, pero me limité a seguir a Odette hacia el retrato de la Señora Gorda.