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Lily Evans... Enamorada de James Potter?? — capítulo 1
Era el primer día de su último año en Hogwarts, todo en King'sCross era igual a todos los años, niños de primer año llenos de emoción viendo el gran tren escarlata que los llevaría a su nuevo colegio, chicos mayores despidiéndose de sus padres, entre abrazos y sonrisas, esperando con ansias un nuevo año y pero en un rincón un chico muy apuesto de cabello despeinado color azabache y lentes, buscaba desesperado a alguien entre las personas que se encontraban en la estación 93/4.
-¡Oye Cornamenta! ¿Buscando a la pelirroja de nuevo?, no pierdas tu tiempo, aun no llega.- Le dijo un chico muy atractivo de ojos grises y con cabello oscuro que le tapaba los ojos con una elegante naturalidad.
-No te preocupes por mí Canuto, sé que llegará en cualquier momento.- Contesto James, dándole un abrazo y sonriéndole a su mejor amigo, su hermano del alma, Sirius Black.
-No la has olvidado ¡eh Potter!- Se escucho una voz detrás de Sirius y James, al volverse vieron a un chico alto, de cabello castaño, con muchas cicatrices en su rostro, pero a pesar de eso apuesto, ambos le sonrieron.
-¡NUNCA! ¿Cómo podría olvidarme de ella? Lunático, de verdad que poco me conoces y así te haces llamar mi amigo- Exclamó James poniendo los ojos en blanco y dándole un abrazo a su otro mejor amigo, Remus Lupin, el hombre lobo, por el cual se habían transformado en animagos clandestinos, cuando estaban en cuarto, para pasar con el en las noches de luna llena.
-Mira Cornamenta ahí viene tu chica.- Le dijo Sirius, James se volvió y vio a una hermosa pelirroja de grandes ojos verde esmeralda entrando por la columna entre las estaciones 9 y 10, seguida de sus padres, una mujer de cabello rubio y ojos del mismo color que los de su hija y el hombre pelirrojo y alto, de ojos azules, muy apuesto al igual que su mujer, ambos se despidieron de ella y regresaron por donde habían venido apresuradamente, James sabía que eran muggles, pero no era por odiar a los magos lo que los hacía salir deprisa de la estación, sino por su otra hija, Petunia, ella a diferencia de su hermana era muggle y odiaba todo lo referente a la magia, era de cabello rubio, ojos azules, delgada y alta pero no linda como su hermana, al contrario, parecía un espagueti con patas, la misma se negaba a entrar en la estación, así que siempre esperaba del otro lado a sus padres. Al desaparecer sus padres James corrió al encuentro de su pelirroja.
-¡Hey Evans!- Le dijo al llegar frente a ella con una sonrisa de oreja a oreja, no podía evitar sonreír cuando la tenía cerca, nunca había sentido nada igual por otra chica, ella simplemente era su razón de vivir.
-¡Potter!- Dijo la chica con una voz fría e indiferente, aunque lo negara, James Potter la ponía nerviosa cada vez que estaba cerca o la miraba con esa mirada intensa y penetrante, como lo hacía en ese momento, parecía que sus ojos color chocolate se derritieran, pero según ella, él era un chico engreído, que se creía la gran cosa por ser el mejor buscador del equipo de quidditch que Gryffindor había tenido en cien años y por ser de los chicos más apuesto del colegio, esto ultimo hacía que su ego se inflara más y se diera el lujo de salir con todas las chicas del colegio, por lo que ella no lo soportaba, aparte de eso siempre creía que podía andar con sus amigotes, los Merodeadores, como se hacían llamar, haciendo cuanto les viniera en gana, haciendo bromas a todas las personas que se encontraran y fastidiando a otros estudiantes. James la miro un poco triste por su saludo distante, pero luego se recupero y su sonrisa engreída volvió a aparecer en sus labios.
-¡Oye Lily! No me odies, sabes que terminaras saliendo conmigo, porque no nos ahorramos tantas peleas y me dices que si de una vez, deja de negarlo más, sabes que estas loca por mi, deja de fingir y sal conmigo.- Le dijo sonriendo con suficiencia y guiñándole un ojo, esto hizo que ella se enfadara, odiaba a ese idiota arrogante, pero lo que ella no noto fue el amor que brillaba en sus ojos al contemplarla, James no le decía esas cosas por ser arrogante, si no porque sabía que eso la ponía furiosa y el verla molesta le encantaba, ver como se le hacía una arruga en medio de las dos cejas, como fruncía los labios, apretaba los brazos a los costados con las manos en forma de puño y como un color escarlata se posaba en sus mejillas, la hacía ver en lugar de amenazadora tierna, como una niña pequeña molesta.
-Lamento informarte Potter que preferiría mil veces ver a un basilisco a los ojos antes que tener una sola cita contigo, te lo repito por enésima vez, no sucederá, ni hoy ni en un millón de años ¿me entendiste? ¿O tu pequeño cerebro esta saturado por tu egocentrismo e inmadurez?- Contesto la pelirroja explotando, con su rostro casi tan rojo como su cabello, él la miro dolido por sus palabras, al ver su mirada ella sintió un poco de culpa, pero su enojo aparto rápidamente ese sentimiento. Él se recuperó, se limitó a sonreír, giñarle un ojo y alejarse, mientras ella veía con sorpresa como se alejaba sin ningún comentario.
James camino arrastrando los pies hacia sus amigos, ya no se sentía tan motivado por volver a Hogwarts, no podía creer que Lily, su Lily lo odiara tanto, lo único que intentaba él era conseguir salir con ella, porque muy dentro de él sabia que estaban destinados a estar juntos, pero ella se empeñaba en alejarlo con insultos, indiferencia y frialdad, él se enamoraba de ella cada día un poco más.
-¿Otra vez te rechazo Potter?, ¿que te dijo esta vez?- Pregunto Sirius con una sonrisa burlona a su mejor amigo.
-Me dijo que prefería ver a un basilisco a los ojos antes que conmigo.- Contesto James algo desanimado, mirando al suelo.
-Al menos esta vez fue un basilisco, no como cuando te dijo que prefería besar a un Dementor, creo que vas progresando amigo.- Le contesto Remus sonriendo y dándole una palmada por la espalda.
- Lunático tiene razón, esa chica esta loca por ti, solo que es tan testaruda que no quiere reconocerlo, no te preocupes Cornamenta estoy seguro de que este va a ser tu año, además ninguna chica puede resistirse al encanto del gran James Potter.- Le dijo Sirius sonriéndole, esas palabras animaron un poco a James, quien ya había recuperado su sonrisa.
-Tienes razón Canuto, de todas formas soy el chico más apuesto de todo el colegio, ella no podrá resistirse a todo esto.- Dijo esto último señalándose.
-En eso te equivocas Cornamenta, aquí el más apuesto soy yo tu estas en segundo o en tercer lugar, nunca podrías superarme a mí, recuerda que los Black somos irresistibles.- Le contesto Sirius un poco serio, si había alguien que tuviera un problema real de egocentrismo ese era Sirius Black, aunque de hecho si era el chico más apuesto de todo Hogwarts, además de eso era el capitán del equipo de Quidditch, lo que lo hacía todavía más irresistible para las chicas y él sabía muy bien eso, los chicos empezaron a empujarse y darse bromas entre ellos. Lily los observaba sonriendo, a pesar de que solo se llevara bien con Remus, no podía negar que en ellos había un lazo muy fuerte, era más que una simple amistad lo que los unía. Lily los siguió observando, era increíble el cariño que reflejaban aquellos chicos.
Perdida en sus pensamientos la asusto el sonido del silbato del tren anunciando a los alumnos su partida, Lily se apresuró a tomar sus cosas y subió al tren mientras buscaba un compartimiento vacío se encontró con su antiguo mejor amigo Severus Snape, un chico delgado, de nariz un poco grande, con cabello negro y grasoso, el cual caía como cortinas a cada lado de su rostro, un chico al que conoció cuando era pequeña, ella lo llego a ver como a un hermano, pero él la lastimo, una vez en quinto año cuando ella trataba de defenderlo de los Merodeadores la llamo con el peor insulto que puede hacérsele a un mago, la llamo "Sangre sucia", nunca supo porque lo hizo, pero desde ese día ella se alejó de él lo más que pudo, porque nunca espero que su mejor amigo la llamara así, muchas personas lo habían hecho con anterioridad, pero nunca él, lo habría esperado de cualquiera, pero no de él, no del chico que la conocía mejor que nadie; claro que él le pidió perdón, ella lo perdono pero no pudo seguir siendo su amiga, ella sabía que ya nada volvería a ser como lo fue antes. Al encontrarse de frente el la miro triste, aun no se perdonaba el haberla insultado, ella aparto la mirada y siguió buscando un compartimiento, al final encontró uno donde estaba una chica con la que se llevaba muy bien, en realidad era su mejor amiga, su nombre era Alice, ella también estaba en último año, salía con un chico llamado Frank. Lily entro y se sentó a su lado sonriéndole.
James, Sirius y Remus entraron en el tren buscando a su amigo Peter, él todos los años subía antes y les apartaba un compartimiento, pasaron por todos los compartimientos buscando al cuarto Merodeador, el pequeño Colagusano, lo encontraron en un compartimiento vacío, era un chico menudo con cabello castaño claro y nariz puntiaguda, les sonrió con admiración al verlos, este chico veía a sus amigos como ídolos, en especial a James, que era por así decirlo su héroe, siempre estaba admirando cada uno de sus movimientos como si fueran lo más extraordinario del mundo. Los tres amigos entraron, se acomodaron, Remus saco un libro y empezó a leerlo, Sirius empezó a preparar tácticas para entrenar al equipo de quidditch, Peter se fue a un rincón a comer todos los dulces que llevaba en la mano y James solo observaba por la ventana sin ver nada, pensando en su pelirroja.
El tren salió de la estación, así empezó su último año en Hogwarts, un año que sería el mejor de todos, al menos eso esperaba James, estaba seguro que ese año Lily sería suya, no sabía como, pero lo conseguiría le costara lo que le costara.