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Un Ángel De Ojos Rojos. — capítulo 2

El castillo Vulturi.

El ser siempre una persona oculta tras una manta negra, No te hace ser menos importante, tu misma puedes ser el centro del universo y no darte cuenta, si te ven con odio sonríeles y verán que están equivocados en su pensar.

…….

El señor me guiaba por las callecillas de la ciudad, tenia frio y la noche amenazaba ya con caer.

-¿falta mucho por llegar?- lo voltee a ver.

-no, ese es mi hogar- mire a la dirección que el me señalaba con sus ojos.

Era un gran castillo, era precioso y muy grande ¿vivirá solo? Era demasiado grande este castillo para el solo.

Caminamos hasta llegar a la puerta de ese enorme castillo, el señor abrió las puertas y me dejo entrar primero, la calidez del lugar me invadió asiendo sentirme con un gran alivio.

-¿usted que es?-

-¿Por qué la pregunta pequeña?-

-porque vive en un castillo, solo los reyes, o los que tengan mucho dinero viven en un lugar así-

-yo… soy parte de la realeza pequeña, ya te explicare eso mas tarde- asentí y seguí al señor.

Recorríamos pasillos, entrabamos a pequeñas habitaciones, pero al final salíamos por otra puerta, empezaba a cansarme ya, era muy largo el camino y la verdad… no sabia a donde nos dirigíamos.

Observaba las bellas pinturas que se dejaba ver, eran… fascinantes.

-Adelante pequeña-no me había fijado que el señor había abierto una puerta más, donde se dejaban ver unas personas dentro de esta.

Camine dentro de la habitación, todos me observaban, sus caras  me daban miedo, por temor, me oculte tras el señor. Este, pasó un brazo a mi espalda alentándome a salir de donde estaba, no quería, me daba miedo.

-tranquila, todo estará bien- obedecí y Salí de mi lugar y con timidez me deje ver, unos señores que se encontraban sentados frente a mi me observaban como mucha curiosidad y detenimiento, uno de ellos, el de pelo azabache me miraba con una sonrisa, pero sus ojos… eran inusualmente rojos.

-pero mira lo que has traído marco, hermano- el señor de pelo azabache aplaudió contento.

-¿porque la trajiste hermano?- pregunto un señor de pelo rubio.

-ella será mi protegida, y la adoptare, no importa si lo aprueban o no- el señor marcos sonó muy serio y convincente, él nunca me hablo de adoptar o proteger, solo que me brindaría techo y comida.

-tranquilo hermano, que no te diremos nada, solo ten en cuenta de en que lugar esta-

-lose, por eso la pondré al cuidado de uno de los guardias con mas control-

-pues… bienvenida a nuestro hogar querida… ¿Cómo te llamas?- me pregunto el señor de pelo azabache.

-yo… Azurá señor- e ice una reverencia.

-un placer pequeña Azurá- me devolvió la reverencia como en las películas.

Se empezó a acercar a mi el señor, cuando estuvo lo suficientemente cerca de mi tomo mi mano, la junto con las suyas pero no tardo en soltarlas. Me miro como… asustado, pero después sonrió con ternura.

-pequeña, guardas demasiada inocencia en ti, eres una… luz- no entendía a lo que se refería, yo solo lo mire con curiosidad ¿de que me hablaba?

-pequeña, a lo que se refiere es que tienes un don, como todos nosotros, nosotros somos… vampiros-me dijo marcos.

Al escuchar eso me aleje un poco del señor, mi respiración se aceleró un poco al igual que mi corazón ¿vampiros? Baje mi mirada, no podía ser cierto, era por eso que sentía esa sensación. Cuando volví a levantar la vista no vi maldad asía a mi, sino mas bien maldad asía otras personas, era lo que sentía.

-está bien- fue lo único que dije.

-¿eso es todo?- dijo el señor de pelos rubios -¿no te soltaras a gritar o correr como las demás, niña?-

-yo… no, porque ustedes sean vampiros no significa que no tengan alma, ustedes tienen un sentimiento que jamás les podrán quitar ni aunque los llamen monstros, son ángeles al fin y al cabo-  todos me observaban con determinación, sus miradas me intimidaban, sentía que había dicho algo malo.

-yo… lo siento, no quise…-

-tranquila, eres la única persona que nos ha dicho algo así pequeña-

-entiendo-

-debes tener frio y hambre, Heidi querida, dale algo de comer y llévala a una de las habitaciones- hablo el señor de cabellos azabache. - Por cierto pequeña Azurá, Alec será el que te cuide-

Asentí y un muchacho de igual vestimenta que los demás camino asía  a mi, la muchacha Heidi, me dirigió a una habitación, donde me explico donde estaba cada cosa, también me explico que no tardaría en llegar con comida.

El joven Alec, antes de retirarse me miro… con odio, como si la simple idea de estar en un lugar donde este yo le repugnara, no sabia porque, ¿acaso me odiaba? Apenas llegaba al castillo, no había motivo por que me odiara.


¡hola chicas! aquí esta un capitulo mas y sobre la otra historia, tratare de subir hoy ya que estoy con un trabajo de matemáticas, espero que entiendan, sin mas preámbulos, me despido.