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Un Ángel De Ojos Rojos. — capítulo 4

La pequeña luz.

Era viernes, y era un día nevado. Yo con mis ropas de franela para mantenerme calientita.

Algunos de la guardia Vulturi habían salido a cumplir una misión, llevaba lo suficiente viviendo en este lugar como para entender que ellos eran necesarios, a mi punto de vista ellos eran buenos también, solo que excedían su… autoridad.

Si ellos no existieran, los vampiros estarían fuera de control, y humanos como yo correrían mucho peligro, no digo que no los corramos, pero seria evidente que cualquier humano estaría en peligro si hubiera vampiros sueltos.

En esa misión habían ido jane, Félix, Demetri, Afton, Renata y Alec. La verdad yo sentía un presentimiento desde que se fueron, y un poco antes también sentía algo, no sabia si era bueno o malo.

Estaba en mi cuarto, con mi nueva mascota, era un periquito hablador, me encantaba además de que lo había encontrado lastimado en el jardín del castillo, así que yo me encargaba de alimentarlo.

-aquí esta el alimento que pediste y tu comida-

-gracias Heidi- ella… era muy buena conmigo.

-¿crees que se coma eso?-

-es… si, es lo que comen ellos-

-claro, sigo pensando que es basura-

-es que… para ustedes cualquier… comida les sabe mal-

-no toda querida- ella sonrió abiertamente, mostrando su dentadura brillante y blanca.

-si… claro- mire a mi periquito, se llamaba Niki.

-comer… comer- empezó a hablar Niki, era… divertido escucharlo, sonreí y le di un poco de alimento.

-sigo pensando aun, ¿Cómo le haces para tener paciencia con ese… animal-

-Heidi no le digas animal porque…- era tarde.

-perra, perra, perra, perra- empezó a canturrear, Heidi abrió la voz en una perfecta O.

-¿me esta diciendo perra ese… pajarraco?- ella estaba incrédula.

-es… si pero… no le gusta que le digan animal, dile Niki-

-mejor me voy, no valla a ser que tu… Niki, muera esta noche-

Vi como Heidi desfilo asía la salida y dio un portazo, mire la puerta y después a Niki, y empecé a reír suavemente.

-eso esta mal Niki, no le digas perro a una persona-

-si, si, Niki, Niki- siempre repetía las cosas, pero a mi me… contestaba bien.

Salí a dar un paseo por los pasillos del castillo, estaba aburrida y Niki estaba dormido, aun no sabia que era si niño o niña.

Seria buena idea ir a visitar a marco, el me cuidaba además de que me platicaba historias de su época, eran… divertidas y entretenidas.

-¿vamos a ver a el señor marco, Niki?-

-papá marco, papá marco-

-no Niki, es el señor marco-

Niki estaba en mi cabeza, él estaba posado delicadamente en mi cabeza tratando de no encajarme sus uñas.

Caminamos, camine por el pasillo hasta llegar a la gran sala. Abrí la puerta, trate de hacerlo silenciosamente. Asome un poco mi cabeza pero solo se vio Niki.

-Azurá, querida, adelante-

-es… gracias-

Pase silenciosamente adentro de la sala, bueno trate de ser silenciosa pero Niki no ayudaba mucho.

-papá marco, papá marco- empezó a canturrear.

-¡Niki!- marco sonrió con ternura al escucharnos discutir Niki y yo.

-tranquila, no me molesta-

-hum-

-¿Qué pasa querida?- me pregunto Aro.

-es que… estaba un poco aburrida en mi cuarto y…-

-claro, ven aquí- marco me alentó a ir a donde él estaba. Yo camine asía el.

Toda la tarde nos la pasamos platicando, incluso Aro y cayo hablaban sobre sus anécdotas, me interesaba saber sobre lo que había pasado en esos siglos, sabia que ellos eran viejísimos, muy antiguos, me era divertido el que abecés entre ellos mismo se reían, ya que hablaban como si fuera aller, parecían hermanos.

Entonces las puertas se abrieron estruendosamente, Félix y Demetri entraron con un cuerpo cubierto de telas negras, y ellos dos tenían sus vestimentas suscitas y rasgadas, como si hubieran sido atacados por un can, los tres viejos se pusieron serios y Aro se paro de su asiento, camino asía Demetri y Félix, mientras estos ponían con suma delicadeza el bulto en el suelo.

-¿Qué es lo que paso?- pregunto Aro.

-los neófitos nos triplicaron, eran demasiados y Alec…-  jane que estaba de tras de ellos se posiciono a lado del cuerpo de su hermano, enfrentando a Aro.

Su cara de Ángel lucia demacrada, sus ojos negros y debajo de ellos, un color lila muy intenso. Se veía el dolor en su cara, dolor por aver perdido a su hermano y su única familia.

Mi respiración se detuvo un momento para después acelerarse ¿Alec estaba… muerto?

Una lágrima salió de mi ojo derecho, me pare de mi lugar, Niki estaba posicionado en el asiento de aro, solo observando, el sabia cuando guardar silencio.

Camine asía donde estaba el bulto, algo me atraía de el, sentía tristeza y un dolor en mi pecho.  

Me posicione enfrente del bulto, que era Alec, me arrodille a su lado, quitándole las telas de su cara. Un sollozo salió de mi, su cara estaba pulcra da por el dolor, un dolor que no sabia a ciencia cierta porque estaba ahí, sus facciones angelicales lo definían.

Quite la tela negra que lo cubría, se la quite con mucha delicadeza, toque su mejilla y estaba fría, ahora si era un muerto, su cuerpo ya no tenia… vida.

Puse mi mano en su pecho, en donde se encontraba un corazón muerto, fue solo un impulso, mi otra mano la puse encima de esta, un calor me recorrió por completo y una luz empezó a salir de mis manos, no sabia que era.

Mi respiración se empezó a agitar mas, lagrimas salían de mi y sentía como el calor que recorría mi cuerpo salía por mis palmas de mis manos. La luz era dorada, e irradiaba calor. No sabía que asía o que pasaba.

Después… la luz se apagó.

Jadeaba por lo que había pasado, me sentía cansada y sentía mi cuerpo temblar, ¿Qué había pasado?

-¡¿Qué le hiciste a mi hermano!?- jane salto a mi lado, yo caí de espaldas por la impresión y el empujón que jane me había dado.

Estaba en un especie de shock, mis ojos estaban abiertos y mi respiración agitada, pero aun así o reaccionaba, voces se empezaron  escuchar, eran murmullos suaves y lejanos.

Jane estaba apunto de saltar a mi y matarme cuando… el cuerpo demacrado de Alec me cubrió, era… extraño y escalofriante, Alec se había… levantado, como si solo hubiera estado dormido.

Jane se detuvo de un solo golpe cuando vio a su hermano levantarse, ella al igual que todos estaba estupefacta, callo de rodillas y empezó a sollozar.

-Azurá le a devuelto la vida a Alec-

¿la vida? Yo había dado vida a Alec de nuevo, no lo sabia a ciencia cierta como, solo estaba claro algo, que lo que sea que paso me debilito demasiado, hasta que mis parpados empezaron a pesar y me deje caer en el agujero obscuro que se empezaba formar.

-Azurá… pequeña, te cuidare, tranquila- esas palabras salieron de un hermoso Ángel, un Ángel tan irreal que dolería verlo.

Lo que había pasado hoy fue tan extraño, de un momento a otro todo se derrumbo, en la mañana estaba feliz y ahora estaba… inconsciente y muy débil.