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Un Ángel De Ojos Rojos. — capítulo 7

La niña perfecta.

Hoy salíamos del castillo, Alec me acompañaría ya que no debían dejarme sola.

Saldría a comprar algunas cosas que necesitaba, eran cosas personales y femeninas… creo que me especifique perfectamente bien. Caminábamos por las callecillas, el me dirigía ya que no sabia donde quedaban las tiendas y todo eso.

Los dos íbamos en completo silencio, no hablábamos y solo lo asíamos cuando era necesario.  Al llegar a la tienda compre lo que necesitaba y compre lo suficiente como para casi un año, así no tendría que preocuparme de nada.

Salimos de la tienda y retomamos el camino asía el castillo, pero para eso teníamos que pasar por las callecillas de antes. Solo que esta vez fue diferente, ya que en uno de los pasillos se escuchaba un llanto.

-¿escuchas eso Alec?- le pregunte, quise estar segura de lo que escuchaba.

-es un bebe… pero huele a vampiro-

Asentí y camine asía el callejón, Alec tomo mi hombro y me detuvo, lo mire suplicante este suspiro y se puso delante de mi, el empezó a caminar observando todo y oliendo el aire.

Cuando llegamos a la fuente del llanto, observamos un bulto, era unas sabanitas de color rosa, eso quería decir que era una bebita.

Adelante a Alec y me apresure a tomar a la bebé en mis brazos, era una preciosa niña de tez pálida pero no tanto como Alec.

-es una niña ¿Quién la abra dejado sola aquí?- voltee a verlo.

-no lose, pero debemos llevársela a Aro, tiene que juzgarla y si es peligrosa matarla-

-¿Qué? ¿Matarla? Es solo un bebé- casi le grite.

-eso a mi no me importa, puede ser peligrosa y tu no deberías estar cargándola-

-pero es solo un bebé, no puede hacer nada ella…-  gemí cuando ella mordió mi pecho, tenia hambre estaba segura.

-dame a esa cosa, ¡vez lo que te izo!- él se acercó a mi y la niña empezó a llorar.

Yo la acerque a mi y no me importo lastimarme la herida que me había echo la pequeña. La apreté a mí y me aferre a ella.

-no, yo la cuidare y no la tocaras-  

-te mordió maldita sea- estaba enojado, lo sabia.

-ella solo tiene hambre-

-¿y estas esperando a que se alimente de ti?-

-no, pero también puede comer comida humana, puedo darle un biberón con leche-

-¿y donde rayos encontraras eso?-

-tengo un biberón en el castillo, son de mis recuerdos que lleve cuando llegue al castillo, le puedo dar leche que le voy a preparar-

-eres una maldita suicida-

-si por cuidar a un bebe me consideras suicida… si, lo soy-

Camine con la bebita en brazos, cubriéndome con su mantita mi herida que me había echo, Alec no tubo más remedio que seguirme. Me dolía la herida pero ahora lo que más me preocupaba era la decisión de aro sobre el bebé.