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Un Ángel De Ojos Rojos. — capítulo 6
Guardaespaldas en el centro comercial.
Hoy era el día esperado y ansiado, hoy cobraría mi regalo ya que iría al centro comercial. Estaba muy emocionada, jamás me había ido de comprar así que esto seria nuevo para mí.
Me levante de mi cama y me fui directo al baño, donde me di un baño rápido, trate de alargarlo pero no pude, los nervios me ganaban y asía las cosas mucho mas rápido. Cuando Salí busque que ponerme, me puse mi ropa interior claro, y un pantalón de mezclilla color negro, una blusa de manga largas y de cuello de color crema, un chaleco de lana color negro y me puse mis converses negros con blanco. Me peine dejando mi pelo agarrado y de ladito, me puse una chaqueta y… me quede sentada en la cama.
Estaba tan nerviosa, ansiosa, feliz, de todo un poco, todo eso asía que yo no me pudiera calmar nada.
Pasaron diez, veinte, media hora y nadie venia. Faltaba cinco minutos para las doce del medio día y alguien toco mi puerta, casi corrí y me estampe contra la puerta. Abrí de un jalón y quede estupefacta cuando Alec apareció ante mí.
-¿estas lista?-
-¿tu iras conmigo?-
-no tengo otra alternativa-
Asentí y solo tome las llaves de mi habitación.
Salimos rumbo al garaje de los vulturis, donde desfilaron barios autos, eran marcas muy bonitas y la verdad yo no sabía nada de esto, peor había uno que me había llamado la atención, y era en el cual nos iríamos.
-¿nos iremos en este?- pregunte incrédula.
-si quieres escoge otro-
-no, me refería a que… me refiero que es un estupendo auto y es bellísimo-
-gracias, es mio este auto cada quien tiene el suyo-
-¿crees que yo también tenga uno?- pregunte mordiéndome un labio. El se me quedo mirando y después hablo.
-puede que si, pero eres pequeña aun-
Me izo un ademan para que entrara al auto y así lo ice, el condujo hasta el centro comercial, teníamos que salir de vulterra ya que en un pueblito como este o habían lujos como un centro comercial, el condujo por toda la carretera.
Cuando llegamos nos bajamos y nos dirigimos al interior de este. Si por fuera era… enorme, por dentro era más.
Toda la tarde nos la pasamos comprando ropas, zapatos, collares, anillos, perfumes, maquillajes, de todo.
El solo me seguía por detrás y mirando todo con recelo, pero más de una vez le saque una sonrisa.
-¿y este me queda?- ice algunas poses con el vestido rojo casi miniatura.
-te vez genial, te queda bien-
-gracias, me lo llevare-
Me estaba probando vestidos y había convencido a Alec de que el fuera mi critico, ya que por ser hombre sabría si gusta o no, cuando me vio con un sombrero de playa y lentes de sol se echo a reír, sabia que era ridículo esto ya que estábamos casi llegando a navidad.
-¿piensas usar eso en navidad?-
-hum, no lo había pensando así, creo que seria una buena idea- le di una sonrisa.
-claro, te dirán loca-
-que digan lo que digan, yo impondré moda usando calor en frio-
-claro-
Seguimos con mas cosas, fuimos a una joyería, donde un collar llamo mi atención, era precioso. Era un guardapelo, era dorado, se abría y podría poner unas dos fotos en miniatura, en la plaquita que tenia enfrente tenia algo escrito "para la luz de nuestros ojos" esto sonaba mas a un regalo de unos padres a su bebe. Me llamo tanto la atención que… lo tuve que comprar.
-¿es para su bebe señorita?- me pregunte la ancianita que me estaba atendiendo.
Si le desea que solo lo compraba porque y sentía esa necesidad me tacharía de loca.
-si, es un regalo para mi hija- le sonreí lo mas normal posible.
-es un bonito collar, esto significa protección, la protección que sus padres le darán-
Entonces llego Alec, la señora lo miro y luego a mi.
-felicidades señor, llevan un buen regalo para su hija- nos felicito.
Tome el brazo de Alec y me acerque a el diciéndole todo, le dije que me siguiera.
-estoy seguro que si, su madre lo a escogido- el sonrió y me tomo de la cintura, ¿esto era parte de la actuación?
-aquí esta, felicidades por su hija entonces-
-gracias- dijimos al unísono Alec y yo, salimos de la joyería y Alec aun me tomaba de la cintura, aun caminamos así y después me soltó cuando no estuvimos a la vista de la ancianita.
-¿nuestra hija?- pregunto divertido.
-es que si le decía que compraba este collar porque sentía una necesidad de hacerlo me tacharía de loca, este medallón es para un bebe-
-claro, es hora de irnos, esta obscureciendo-
Asentí y nos dirigimos al auto de nuevo, este iba repleto de bolsas y cajas, aun seguía pensando porque esa necesidad de comprar el collar.
Hoy me había divertido mucho y me sentía orgullosa de haberle sacado más de una vez una sonrisa a Alec.