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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 14

La Madriguera se mantenía en silencio aquella noche. La casa estaba a oscuras, las gotas de agua caían al fregadero, provocando un sonido sordo. Una de las ventanas, estaba medio abierta, pues era una calurosa noche de verano. El cálido viento nocturno movía las cortinas de un lado para otro, produciendo un suave oleaje sobre ellas. El reloj que mostraba a la familia Weasley, movía sus manecillas sobre dos caras, mostrando el letrerito de: viajando. A los pocos minutos se escucho un sonido sordo y varias personas cayeron en mitad del gallinero de la parte trasera, una risa cantarina rompió el silencio y varias figuras aparecieron en la negrura de lanoche.

-No hagáis ruido - Susurro una voz de mujer mientras empujaba la puerta de entrada con una mano - Hermione, controla a tu novio - La segunda mujer frunció el ceño mientras agarraba de las axilas, a un sonrojado Ron Weasley, que miraba hacia todos lados con confusión.

-Yo soy su novia, no su niñera - Se quejo la muchacha mientras Harry la ayudaba a poner a Ron en pie - Ronald, por favor compórtate - Ron se colgó de Harry mientras resoplaba y arrastraba los pies sobre el suelo.

Entraron lentamente en la casa intentando hacer el menor ruido posible, pero era del todo imposible; la Madriguera era una casa poco espaciosa y con miles de artilugios o muebles al rededor, por lo que intentar no chocar con nada, en mitad de la noche y sin una luz encendida era una misión imposible. Harry choco contra una silla y maldijo por lo bajo mientras se tocaba la rodilla dolorida. Pero de repente los cuatro se quedaron quietos e incluso Ron se dio cuenta del peligro que bajaba por las escaleras. La luz se encendió con brusquedad y la señora Weasley bajo por las escaleras con una bata de dormir.

-¡Por Merlín y los creadores de Hogwarts! ¡Estas no son horas de llegar a casa! - Se quejo la señora Weasley mientras clavaba su mirada en los cuatro jóvenes, de repente miro a Ron que se apoyaba sobre una mesa e hipaba ligeramente - ¿Ronald Weasley, estas borracho?

-Mama, no le des importancia - Comento Ginny burlona - Solo se ha bebido dos tragos de Whisky de Fuego, pero parece que no es lo suficientemente hombre como para ganar a su hermana menor - Ron le señalo con un dedo amenazador mientras Harry sonreía sin poderlo evitar.

-Yo se lo advertí, señora Weasley - Hermione le dio un suave golpe en la nuca y lo miro con indignación - Y tú deja meter cizaña a la situación - Murmuro Hermione cerca del oído de Ginny.

-¡Ron vas a matarme de un disgusto!

-Mama, solo estábamos celebrando mi victoria por la copa de la Liga Inglesa e Irlandesa de Quidditch - Ginny compuso una mueca de tristeza - ¿Es que tú no te alegras? - La señora Weasley que los observaba con las manos en las caderas, movió la cabeza ligeramente convencida por la actuación de su hija.

-De todas maneras, no son horas de llegar a casa, Ginny Weasley - Se quejo la señora Weasley de nuevo - Todos están dormidos y mañana temprano tendré a más de cuatro niños correteando por toda la casa.

-Yo aconseje, que lo más razonable era ir a dormir a nuestras casas - Murmuro Hermione mirando a sus amigos con su típica cara de: ''os lo dije'' - Pero nunca me hacen caso - Ginny le dio un pequeño pisotón a su amiga.

-No te preocupes Hermione - La señora Weasley le acaricio el pelo tiernamente y Ginny frunció el ceño, ¿Es que su madre solo descargaba toda su furia, con sus pobres hijos? - Mañana tenéis que despertaros pronto para el ensayo de la boda de Percy y Audrey - Los cuatro intentaron relajar sus caras de decepción - Y ya sabéis lo exigente que es Percy, quiere a todo el mundo en su sitio y a la hora.

-Esta boda es peor que la de Fleurrrrr y Bill - Se quejo Ginny con cara de pocos amigos, pero al ver la mirada centelleante de su madre decidió cerrar la boca.

-Señora Weasley vuelva a dormir, no se preocupe por Ron, yo lo meto en la cama - Ron dejo escapar un gemido de su boca y lanzo una mirada iracunda a su mejor amigo que lo ignoro deliberadamente.

-Oh Harry, tu siempre tan atento - Ginny carraspeo mientras Ron se cruzaba de brazos, enfurruñado con todo el mundo.

La señora Weasley comenzó a subir las escaleras hacia su habitación, mientras los cuatro la seguían lentamente y sin hacer ruido para no despertar al resto de los invitados. Las chicas se despidieron rápidamente de ellos y se metieron en la habitación, dejando a Ron y Harry en el rellano, con ganas de un beso de buenas noches. Ambos, arrastrando los pies, comenzaron a subir hacia la pequeña, naranja, calurosa y antigua habitación de Ron. Se tiraron en sus camas y observaron el techo con ojos cansados; la ventana está abierta y el aire caliente entraba con suavidad mientras el espíritu de la casa hacia sus típicos ruidos en las cañerías.

-¿Que tal es convivir con Ginny? - Pregunto Ron de repente mientras cogía el vaso de agua que había en la mesa y se lo tiraba sobre la cabeza, Harry lo miro sorprendido y abrió la boca varias veces sin saber que decir.

-¿A qué viene esa pregunta? Estas más borracho de lo que pensaba - Se quejo Harry algo azorado.

-No estoy borracho - Contesto Ron malhumorado, se quedaron en silencio varios minutos mientras el sonido de las cañerías se acentuaba un poco mas - ¿Tanto te cuesta responder? ¿Algo va mal?

-No, no, no - Contesto Harry sonriendo tontamente - Ginny le da el toque alegre y feliz que necesitaba Grimmauld place -Harry seguía mirando el techo, pensativo - Es muy reconfortante llegar del ministerio y que ella este allí, aun que últimamente haya viajado mucho por los partidos - Murmuro rápidamente algo azorado - Pero hace bastante que vivimos juntos, ¿Porque me lo preguntas ahora? - Ron carraspeo varias veces indeciso - ¿Es que algo va mal con Hermione?

-Es que...

-¿Te echo de casa de nuevo? - Ron enrojeció hasta las orejas y negó con la cabeza - ¿Rompiste algo? - Ron volvió a negar - ¿Metiste la pata con sus padres? - Ron volvió a negar con la cabeza mientras sus mejillas comenzaba a ser del mismo color que su cabello - ¡Ron, por Merlín, dímelo ya! - Ron balbuceo como un bebe.

Habían pasado tres años, Ron y Harry habían empezado una nueva etapa con los felices veinte. Ron trabajaba en Artilugios Weasley con su hermano George, la tienda cada vez tenía más éxito y Ron ponía empeño en su trabajo. Además George había tenido su primera hija con Angelina y se pasaba más tiempo en su casa que en la tienda del callejón Diagon, que era la tienda central. Aquella noticia había sido una alegría y a la vez algo innovador, pues George y Angelina no se habían casado, era la primera pareja que tenía hijos sin casarse primero, pero George siempre había ido en contra de las normas establecidas, además prefería que su negocio cerrara antes de sufrir una boda dirigida por su madre.

Hacia unos meses Ron y Hermione habían decidido irse a vivir a un pequeño estudio en el centro de Londres, que quedaba cerca del callejón Diagon y del ministerio, donde trabaja Hermione. Tenían una vida de pareja armoniosa aunque a veces Ron conseguía acabar con los nervios de Hermione, que estaba intentando pasar unos importantes exámenes. Pero después de todo, una pareja no es perfecta y ambos se esforzaban por ser más tolerantes.

Aquel año Percy había decidió casarse con una joven a la que había conocido hacia muy poco tiempo, pero increíblemente habían quedado prendados el uno del otro y ante la sorprendida familia de los Weasley, Percy había decidido impulsiva y románticamente, casarse con ella.

Harry por su parte, se había convertido en el auror más joven de la historia y trabajaba en el departamento de seguridad mágica con otros aurores. Ginny y el habían decidido irse a vivir juntos a Grimmauld place hacia un año aproximadamente. Habían hecho una limpieza de la casa y la habían convertido en otro lugar, con colores llamativos y alegres, incluso Harry había arreglado la habitación de Sirius, donde dormía Ted. Harry nunca había sido dependiente de nadie, pero cada vez que Ginny se iba unas semanas por los campeonatos de Quidditch, sentía que algo faltaba a su alrededor y en cada regreso, Ted y él le preparaban una alegre sorpresa.

-¿Quieres casarte con ella? - Bromeo Harry; el silencio volvió a rodearlos y Harry giro el rostro hacia su amigo, Ron se había convertido en una sandia roja y brillante - ¿Me estas tomando el pelo? - Pregunto Harry con la boca abierta.

-¡Claro que no!...digo... ¡Claro que sí! - Balbuceo el pobre muchacho.

-¿En qué quedamos? - Pregunto Harry cada vez más confuso.

*-Quiero casarme con ella, pero no ahora - Contesto rápidamente - ¿Verdad?

  • Ambos se miraron. ¿A qué venía esa pregunta? ¿Es que Ron había estado pensando en pedirle matrimonio a Hermione? ¿¡Desde cuando Ron se había vuelto tan decidido y valiente con las mujeres!?*

-Ron, estas borracho...

-Enserio Harry - Ron se sentó en la cama y se despeino el pelo con las manos - Lo llevo pensando varios días. Puede que las bodas sean una pesadilla; todos odiamos esos desagradables ensayos, los preparativos, las flores, las señoras mayores y el tener que sonreír a todo el mundo - Harry asintió con la cabeza - Pero el otro día, vi a Hermione sonriendo ante Audrey, que vestía su traje de novia y...- Se quedo en silencio - Y me vino a la mente, la imagen de Hermione con un vestido blanco, caminando hacia mi...-Se paró de sopetón y miro a su amigo asustado - ¿Me estoy volviendo loco?

*-No

  • Harry sonrió desde su cama - Es completamente comprensible - Se rasco la nuca mientas su pelo azabache se erizaba - Visto de esa manera...a mí también me apetece casarme con Ginny - Ron frunció los labios - No es que crea que el hecho de casarme con ella nos haga más felices, creo que nuestra relación seria la misma, casados que sin casarnos pero...- Harry sonrió y la imagen de sus padres le vino a la cabeza - ...pero puede ser un día especial para ambos.*

-¿No te parece que somos muy jóvenes? - Pregunto Ron, Harry subió los hombros con tranquilidad.

-Puede, pero creo que después de todo lo que hemos vivido, eso es lo de menos - Ambos sabían a lo que se refería Harry. Solo tenían veinte años pero habían vivido demasiado para sus cortas vidas, en su adolescencia habían tenido que aprender a madurar rápido y enfrentarse a una cruel realidad. No podían creer que Voldemort hubiese desaparecido para siempre, solo hacía tres años de su muerte y del fin de sus pesadillas, su vida había cambiado drásticamente y aquellos días habían quedado tan lejos que a veces pensaban que solo había sido un largo sueño.

-Tienes razón - Susurro Ron mientras su rostro comenzaba a tener el color natural de su piel. Se miraron unos segundos y poco a poco se pusieron en pie, una tensión comenzó a crearse en el ambiente y se acercaron a la puerta con cautela sin dejar de mirarse - No Harry, ha sido MI idea...

-¿Pero no has dicho que no querías casarte ahora? - Pregunto el muchacho azorado y poniendo la mano en la cerradura.

-Harry, te lo advierto - Murmuro Ron amenazándole con el dedo detrás de él. Harry presiono un poco el pomo de la puerta y tras unos segundos de suspenso, abrió la puerta y comenzó a bajar las escaleras de dos en dos; pero Ron no iba a permitirlo, se tiro encima de él y ambos comenzaron a rodar por las escaleras produciendo un ruido ensordecedor. Chocaron contra una pared y comenzaron a quejarse doloridos mientras seguían tirados en el primer rellano de la escalera.

-¡¿Pego que esta pasagndo aquí?! - Fleur apareció con el pelo revuelto, asomándose por la puerta mientras las cabecitas rubias de Victoire y Dominique la seguían por detrás. Otra puerta se abrió con rapidez, la señora Weasley el señor Weasley aparecieron con ojos asustados. Ron y Harry que seguían en el suelo, miraron hacia arriba ligeramente confusos; el resto de la casa se había despertado y todos observaban expectantes a los dos muchachos.

-¿Que está pasando? - Hermione y Ginny aparecieron en el rellano con caras dormidas y el pelo destartalado y enmarañado. Ron y Harry se quedaron mirando a las jóvenes con sorpresa y emoción; Hermione y Ginny se miraron, un poco asustadas por la expresión de los muchachos, que seguían tirados en el suelo - ¿Que hacéis ahí? - Preguntaron Hermione y Ginny a la vez mientras el resto de la casa esperaba la respuesta. Harry y Ron se miraron unos segundos y tras tragar saliva con dificultad, sus voces se alzaron, con una fuerza inexplicable.

¡¿Quieres casarte conmigo?!

-¿Fue así? - Pregunto Rose con una sonrisa divertida en el rostro, miro a su padre pero enseguida quito la mirada; Rose aun continuaba indignada con su padre y al igual que su madre, sus enfados tardaban días en desaparecer.

-Así fue - Contesto Harry ligeramente azorado mientras Ron engullía más rápido las galletas - Absténganse de comentar - Suplico Harry mientras Hugo y Fred hacían una interpretación de lo que Harry acababa de contar.

-Fue algo inespegado, nada del otgo mundo - Comento Fleur con indiferencia, Ginny y Hermione chasquearon la lengua, mientras fulminaban a Fleur con la mirada.

-Sinceramente si no hubiesen tenido esa charla, dudo mucho que nos hubieran pedido matrimonio - Hermione al ver la vergüenza que estaba pasando su marido, despeino el cabello pelirrojo de Ron y beso su frente con ternura.

-Chorradas

  • Contesto Ron con una sonrisa burlona.

-Dejen de darle protagonismo a esa proposición tan poco varonil - Comento George con una sonrisa picara, Harry y Ron agarraron un cojín y se lo tiraron a la cabeza como respuesta.

-Hemos recibido lechuzas de Dominique y Louis, de Roxanne...- La señora Weasley apareció con varias cartas en las manos y el delantal lleno de salsa.

-¿Y de nuestro adorado Percy, el prefecto perfecto? - Pregunto George con burla. La señora Weasley le fulmino con la mirada y saco una tercera carta.

-Y aquí está la de Percy, han ido a pasar las navidades a Manchester con los padres de Audrey - La señora Weasley dejo las cartas sobre la mesa con un suspiro - Se echa de menos a las pequeñas Lucy y Molly - Comenzó a alejarse hacia la cocina de nuevo - ¡Lily ven a ayudarme!

-¡Pero abuela, estoy hablando!

-¡Lily ven ya! - La muchacha resoplo con indignación y comenzó a alejarse hacia la cocina - ¡El resto a poner la mesa! - Dijo la contundente voz de la señora Weasley mientras el aroma de pavo, endulzaba la casa.

-Harry, empiezo a preocuparme por James y Hero - Murmuro Ginny mirando el reloj en la repisa de la chimenea - ¿Crees que les ha sucedido algo?

  • Harry fue hacia la ventana y observo el exterior, pero estaba demasiado oscuro como para poder ver algo.

-Si no dan señales de vida en una hora, saldré a buscarlos - Contesto Harry con calma - Pero no te preocupes, seguro que están bien - Ginny asintió, pero Harry sabía que no había conseguido hacerla sentir mejor.

-Albus, ¿Has descubierto algo? - Rose y Albus ponían la mesa; era el único momento que habían conseguido estar completamente solos, Albus miro a su alrededor y negó con la cabeza mientras ponía los cubiertos, Rose compuso una mueca de decepción.

-No he podido sacar el libro - Murmuro el muchacho - Siempre estamos rodeados de gente, cuando todo el mundo se duerma, lo sacare de mi escondite - Susurro Albus cerca de Rose.

-Pero...

-Rose es un libro de magia oscura - Murmuro Albus clavando sus ojos verdes en ella - ¿Que crees que dirá mi padre, si me pilla con un libro de ese calibre? - Rose estudio la situación un momento y luego asintió, comprendiendo - Tenemos que tener paciencia, aun que sinceramente...-Se miraron - Me da un poco de miedo.

-Albus, solo es un libro - Susurro Rose con calma. En ese momento llego Hugo y le coloco un gorro navideño sobre la cabeza.

Albus y Rose callaron enseguida y siguieron colocando la mesa. Pero de repente Albus vio como Ginny se acercaba a Harry y le mostraba algo a escondidas. Albus frunció el ceño y vio como sus padres y sus tíos Ron y Hermione, comenzaban a subir las escaleras con una rapidez excesiva. Albus aprovechando que el resto de la familia estaba en pleno ajetreo, preparando la cena, poniendo los regalos y la mesa; decidió subir las escaleras con mucho cuidado. La puerta de la habitación de su madre, donde dormían Rose y Lily estaba ligeramente abierta y había una luz que se colaba por la puerta; Albus se puso en cuclillas y pego el oído a la puerta.

-Harry cómo pudiste esconderme algo así - Albus escucho la voz de su madre, para su sorpresa, su voz mostraba que estaba algo angustiada.

-Ginny, por la sencilla razón de que no quería alarmarte.

-¿Alarmarme? Harry tu hijo no ha vuelto a casa esta noche y después de enterarme de esto... ¿Me dices que no me alarme?

-Ginny tiene razón, Harry - Por primera vez, su madre es la que parecía a punto de estallar en vez de su tía Hermione - ¿Hay algo más que debamos saber? - Se escucho un silencio y varios pasos.

-Os he contado todo lo que se - Murmuro Harry - Estoy hecho un lio, Ron y Hermione no hemos encontrado ninguna pista de porque raptaron al profesor muggle y a su hija, tampoco entiendo cual es la relación con Dieter Wolff y su trágica historia...

-Ese hombre estaba delirando Harry, eso paso hace mas de cien años, antes de que Voldemort naciera - Contesto Hermione de manera argumentativa - Es solo una leyenda, sobre una trágica historia de amor, ese hombre debía estar enfermo o te estaba tomando el pelo.

-¿Tu crees?

-Cállate Ron

-Pero ese hombre no parecía estar loco Hermione, creo que esa historia encierra algún significado - Murmuro Harry.

-Harry por favor, ¿damas hermosas que se matan por amor, que siguen en el mundo de los vivos atadas por el infortunio de su amado? - La voz de Hermione era irónica - ¿También te crees el cuento de Peter Pan?

-¿De quién?

-Cállate Ron

-Luna estaría de acuerdo con Harry - Contesto Ron ignorando a Hermione.

-Ron, cállate.

-¡Basta Hermione!

-Mira me importa un rábano ese Wolff y las desapariciones, solo quiero a mi hijo sano y salvo, Harry - Se escucho como Harry se levantaba y caminaba hacia Ginny para abrazarla - ¿Donde está James? - Albus seguía agazapado en el suelo, con la oreja puesta sobre la puerta, su rostro estaba algo pálido y mantenía los ojos fijos en el suelo.

-¿Y no le has contado lo de Wiltshire? - Pregunto Ron.

-¿Te refieres a la noticia del cementerio de hace unas semanas? - Pregunto Hermione - ¿Que relación tiene en todo esto?

-Encontramos en la casa del profesor una página rota de un libro de magia, hablaba sobre los inferís...- Murmuro Harry, se hizo el silencio completo; Albus mantuvo la respiración y se quedo quieto escuchando el silencio que había tras la puerta.

-¿Sabéis quien vive en el condado de Wiltshire?

-Los Malfoy.

Albus se aparto de la puerta y comenzó a respirar con dificultad, sentía que se ahogaba y noto una pequeña angustia en el pecho. Se tapo los oídos para no escuchar nada más y se quedo sentado en el suelo, jadeante mientras los recuerdos volaban a su mente como caballos galopantes.

Seis años atrás*...*

El expreso se puso en marcha, Albus pudo ver el rostro brillante y feliz de su padre que lo despedía con la mano mientras andaba por el andén a la vez que la locomotora. El expreso comenzó a traquetear más rápido, Rose y Albus se colgaron de la ventana mientras reían y veían a Harry correr junto a ellos, pero entonces el andén se termino y Harry quedo de pie, despidiéndose con una mano mientras Ginny se acercaba a el por detrás. Rose se metió dentro del tren, pero Albus se quedo observando cómo se alejaban de King Cross y de Londres, se mantuvo en la ventanilla, mientras el viento despeinaba su cabello, hasta que la figura de su padre desapareció a lo lejos. Con un suspiro el pequeño Potter se metió en el expreso y observo a su alrededor; los alumnos iban de un lado para otro, algunos ya llevaban las túnicas puestas, como Rose.

-Voy a ver Roxanne - Le informo Rose con entusiasmo - Es su primer día de prefecta, ¡tiene que ser emocionante! - Albus arqueo una ceja y vio como su prima se perdía por el pasillo, haciendo bailotear sus rizos oscuros.

*-¡Albus!

  • Albus quiso volverse invisible en ese instante pero solo pudo girarse para mirar a su hermano mayor - ¿Aun sigues pensando que te pondrán en Slytherin? - Pregunto James Potter con una sonrisa socarrona.*

-No iré a Slytherin - Murmuro Albus con fastidio.

-Bueno, no te preocupes Al - James le desordeno el pelo y Albus resoplo con enfado - Si necesitas algo, estaré en mi compartimento - Albus arqueo una ceja - Y si murmuran cuando te vean por los pasillos, no te preocupes, es algo natural - Con una última sonrisa descarada, se alejo también por el pasillo, moviendo su varita con chulería.

Albus deseo no encontrarse con su hermano de nuevo y comenzó a arrastrar el baúl por los pasillos, buscando un compartimento vacio. Como había dicho James, varios alumnos se paraban para mirarle y le señalaban, para después cuchichear. Al fin encontró un compartimento, cerca de la locomotora y con un resoplido cansado se tiro sobre el asiento mientras dejaba el baúl debajo del. Se quedo mirando el paisaje, en silencio, mientras ante sus ojos pasaban las amarillas llanuras inglesas. Varios minutos más tarde, alguien abrió la puerta del compartimento y Albus alzo la mirada para ver quien había entrado.

Un muchacho alto, de piel pálida y facciones alargadas lo observaba desde la puerta, su pelo era de un rubio platino, pulcramente peinado y sus ojos eran grises y no mostraban mucha calidez. Albus observo a su compañero con curiosidad y se dio cuenta, de que era el niño con el que se había topado en el andén nueve y tres cuartos, el niño cuyo padre no inspiraba mucha confianza a su tío Ron. Lo observaba con algo de altanería desde la puerta y mantenía una postura erguida, algo orgullosa.

-Todos los compartimentos están llenos - Murmuro el muchacho - ¿Puedo sentarme? - Aunque parecía que tampoco quería ninguna invitación.

*-¡Claro!

  • Albus sonrió y le invito a sentarse. El chico pálido arrastro su baúl negro y lo dejo con suavidad para sentarse delante de él. Se miraron unos segundos y un silencio extraño los rodeo - ¿Como te llamas? - Pregunto Albus con un tono amistoso.*

*-Scorpius

  • Contesto el muchacho con sequedad - Scorpius Malfoy - Luego observo de arriba abajo a Albus - Tu debes ser un Potter - Albus abrió la boca ligeramente sorprendido.*

-Soy Albus Potter - Contesto Albus, se sentía algo extraño - Parece que nuestros padres se conocen - Scorpius no contesto - Pero no parece que se llevaran muy bien - Murmuro el muchacho algo azorado y de alguna manera, no creía que el pudiera llevarse muy bien con Scorpius.

-Tu padre le salvo la vida a mi padre - Albus alzo la mirada con sorpresa, Scorpius lo había dicho sin mucha emoción en la voz, pero el simple hecho de aquella frase, hizo que Albus sintiera un poco de curiosidad hacia aquel chico - ¿En que casa te gustaría estar?

-Me gustaría entrar en Gryffindor - Dijo Albus con calma, Scorpius lo observaba - Aun que mi padre dice que no pasa nada si me ponen en otra casa. Piensa que todas las casas al fin y al cabo tienen algo especial.

-¿Incluso Slytherin? - Pregunto Scorpius con cautela.

*-Incluso Slytherin - Albus sonrió - Papa dice, que nuestros actos son los que nos definen como personas - Albus seguía observándole, de alguna manera su expresión se había relajado - Si pudiera elegir, elegiría Gryffindor, pero si me ponen en Slytherin, no me molestaría

  • Aunque Albus no estaba muy seguro de aquella respuesta.*

-Yo entrare en Slytherin - Scorpius lo dijo con tranquilidad. Era un muchacho algo arrogante y un poco altanero, pero a Albus eso no le molestaba, parecía continuamente a la defensiva, como si temiera que Albus fuera a atacarle por algún motivo que el desconocía.

-Que entres en Slytherin no quiere decir que seas mala persona - Susurro Albus mientras apoyaba un brazo en la ventana; parecía que Albus había dado en la diana del problema, Scorpius se removió en su asiento, algo nervioso y por primera vez, su expresión altanera se relajo.

-Mi padre era un mortifago.

-Lose

-¿No te molesta? - Albus lo miro con fijeza, parecía que Scorpius intentaba ponerle a prueba. Albus sonrió con calma y le tendió una bolsita de caramelos que le había regalado su abuela a escondidas de su madre.

-Las personas se merecen una oportunidad ¿No? - Pregunto Albus con suavidad. Scorpius lo miro y luego fijo sus ojos en los caramelos, por primera vez, Albus vería una tímida sonrisa en aquel pálido rostro de porcelana.

No hizo falta nada más. Ambos habían puesto las cartas sobre la mesa, cada uno sabia de donde venían y a donde iban, pero eso no los había separado, sino todo lo contrario, no es que Albus y Scorpius pensaran en ese momento que se iban a convertir en los mejores amigos, pero el destino había comenzado a funcionar a favor de ellos. Estuvieron un rato hablando de quidditch, de lo que sabían del colegio, de los profesores, de los puntos y de los castigos, ningún tema oscuro volvió a aparecer, Scorpius por un momento había olvidado quien era en realidad y eso le provocaba una tranquilidad infinita.

Pero esa calma duro poco. Rose apareció con una sonrisa, pero al ver a Scorpius, la sonrisa se borro de su rostro con una rapidez increíble. Rose y Scorpius se quedaron mirando unos momentos, la muchacha entro de manera altanera, en el compartimento, sentándose al lado de Albus. De una manera exagerada lo ignoro y saco el profeta de esa mañana.

-¿Ha sido emocionante ver a los prefectos? - Comento Albus con una mueca, Scorpius arqueo una ceja.

*-Mucho

  • Contesto Rose secamente - Bastante educativo - Albus se rasco la cabeza algo incomodo - ¿Quien es...?*

-Soy Scorpius Malfoy - Rose aparto el periódico y se quedo mirando al muchacho.

-Rose Weasley - Contesto la muchacha con sequedad - Tienes un nombre peculiar - Murmuro la muchacha levantando su pequeña nariz respingona, Albus en ese momento no sabía si morirse de la vergüenza o salir corriendo, pues la tensión del compartimento podía hacer saltar el expreso por los aires.

-¿Es un cumplido? - Pregunto Scorpius.

-Tómalo como quieras - Contesto Rose frunciendo los labios - Mi padre me ha hablado de tu familia, solo por encima claro - Albus le dio un pequeño golpe, pero la muchacha lo ignoro.

-En cambio el mío, ni una palabras sobre los Weasley - Scorpius ladeo la boca.

Pero de repente la puerta se abrió nuevamente, un grupo de alumnos de Slytherin un poco más mayores, se quedaron observándolos desde el rellano. Scorpius se levanto instintivamente y Albus pudo comprobar como el muchacho se tensaba nuevamente. Los chicos de Slytherin sonrieron y miraron al pobre Scorpius de arriba abajo.

-Hemos oído que un Malfoy, estaba en el expreso - Comento uno, Scorpius no contesto ni pretendía hacerlo - No ha costado mucho encontrarte, según mi padre eres idéntico a tu padre, debes ser ser un cobarde entonces - Scorpius apretó las manos.

-Pero no te preocupes, nosotros podemos solucionarlo - Otro se adelanto - Ven con nosotros y te convertiremos en un verdadero Slytherin, haz honor a tu apellido y no te juntes con esta gentuza.

-¿Te refieres a mi? - Albus se puso en pie y Scorpius lo miro sorprendido.

-Albus, no merece la pena defender a este enclenque - Susurro Rose tirándole del pantalón de Albus, pero el muchacho lo ignoro.

-¿Y tu quien eres? Espera...-Todos se miraron - ¿Eres un Potter?

-Así es - Contesto Albus con tranquilidad - ¿Tienes algún problema con mi familia?

- Los Slytherin se quedaron callados unos segundos - ¿Y tu quien eres? ¿Tan aburrido estas que tienes que incordiar a alumnos más pequeños que tu?

-Basta Albus - Susurro Rose.

-¿Algún problema? - todos se asomaron al pasillo, James apareció con tranquilidad y una sonrisa; Albus aunque estaba haciendo un esfuerzo para mantener las agallas no pudo evitar sentirse más tranquilo cuando apareció su hermano - ¿Quien es este? - Pregunto James de manera despreocupada señalando a Scorpius.

*-Scorpius

  • Contesto Albus rápidamente, James hecho una carcajada cantarina.*

-¿Scorpius? Suena mejor Escorpión - Albus puso los ojos en blanco, su hermano en vez de ayudar empeoraba las cosas, increíble. James se cruzo de brazos y se quedo observando a los chicos de Slytherin.

-¿Y bien Malfoy? - Uno de los alumnos le tendió una mano, James abrió la boca y miro a Scorpius, Albus le había dicho el nombre pero no el apellido - ¿Vienes con nosotros? Llevas la sangre de Slytherin en tus venas.

-Soy un Malfoy y como Malfoy, soy capaz de elegir a mis amigos, gracias - Scorpius ignoro la mano y se sentó de nuevo en el asiento, con calma y orgullo. EL grupo de Slytherin comenzaron a alejarse, murmurando cosas como ''cobarde''. Rose se quedo observándolo, pero al parecer algo impresionada decidió volver a esconderse detrás del profeta.

*-¿Que está pasando aquí? - Victoire y Roxanne aparecieron con sus brillantes placas de prefectas - ¿Te has metido en otro lio, James?

  • El muchacho sonrió al ver a sus primas y cerró la puerta del compartimento de su hermano con disimulo, Albus se lo agradeció.*

-¿Yo? Darme un respiro - James comenzó a alejarse con ellas - No hemos llegado a Hogwarts y ya estáis acusándome de crímenes que no he perpetrado - Comento de manera dramática mientras su voz se perdía en el pasillo.

Scorpius y Albus se miraron unos segundos, dos tímidas sonrisas se formaron en sus rostros. El trabajo estaba hecho, solo era cuestión de tiempo que estos dos jovencitos de once años, se convirtieran en los dos primeros amigos de dos casas con odios ancestrales. Rose tardo mucho más tiempo en aceptar a Scorpius, pero al final, después de que Scorpius pasara dos semanas en la enfermería por defenderla, Rose decidió que quizás, existen segundas oportunidades.

Continuara....


¡¡¡Hello Everyone!!

Aquí les dejo el capitulo catorce, que es EXCESIVAMENTE LARGO, son quince paginas señores y señoras, así que espero que lo hayan disfrutado, que les haya gustado, emocionado, lo que sea...porque realmente me rompí los sesos escribiendo jajá (No tanto, soy una exagerada)

Bueno, en el próximo capitulo aparecerá nuestro amado y esperado Lorcan que estáis todas que queréis saber que le pasa con Lily, paciencia amigos, las cosas lentas luego son mejor digeridas y más emocionantes. Bueno aparecerá Luna, Lysander, Claudio, Hero, James, Albus y Rose...irán a la casa de los Lovegood? De que hablaran? Bueno me mantengo con el misterio...(Que mala eh)

Prometo actualizar en uno o dos días, esta semana tengo mucho ensayo pero como ya sabéis, dependiendo del apoyo general, Quizás actualice más rápido.

Como siempre, muchísimas gracias a todos los lectores. ¡103 COMENTARIOS! Estoy que danzo en la silla de alegría jaja, bueno ojala la historia les siga gustando y que sigan comentando como lo hacen, que son fantásticos. Si nunca has comentado, te invito a hacerlo, porque la relación escritor lector es lo mejor que hay.

Muchísimos besos a todos y les espero en el próximo capitulo!

Irene

Pluma cisne