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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 15

La luz de la mañana iluminaba el valle, el rocío se aposentaba en las largas espigas que rodeaban la madriguera, las nubes se movían lentamente en el cielo, dando un toque gris y apagado al paraje. La calma se respiraba entre los árboles y las colinas, cubiertas de una fina capa de nieve; los primeros pájaros asomaban las cabezas y comenzaban a trinar entre los murmullos del viento. Se mantenía todo en un equilibrio constante y armonioso, pero tras unos minutos de paz, una luz cegadora cruzo con rapidez por el camino de grava y se detuvo dando un frenazo a pocos centímetros del gallinero de la madriguera. El autobús noctambulo dejo escapar un suspiro por la vía de escape y las puertas se abrieron en seguida. Dos jóvenes salieron dando trompicones, la muchacha salto como pudo del autobús, tenía la cara de un color verdoso; a su lado, el chico arqueo una ceja un poco divertido y agarro el baúl que le tendía el mozo.

-Muchas gracias Spookie - Murmuro James - gracias por traernos antes que al resto de pasajeros, ya sabes como es mi madre - El mozo del autobús que tenía en la boca, una larga espiga, sonrió con burla.

-Un placer, señor Potter - Contesto el muchacho con despreocupación - La próxima vez que nos necesite, solo grite, estaremos a su entera disposición

  • Se volvió a colocar la gorra gris. El conductor de enormes gafas dio un pitido desde el volante y James le despidió con la mano. Las puertas del autobús se cerraron y en menos que canta un gallo, el autobús salió disparado como un cohete, provocando una humareda de polvo en el camino. James se giro y vio a Hero sentada en el suelo, con la mirada perdida y la cara pálida.

-¿Te encuentras mal? - Pregunto James observándola con el baúl en los brazos. Hero se levanto lentamente y negó con la cabeza mientras sus mejillas volvían a tener un tono rosado - Ven, voy a ayudarte - Murmuro el muchacho abrazándola por la cintura y sujetándola; la muchacha no opuso resistencia ni abrió la boca, dejo que James la guiara por el gallinero, mientras el sol comenzaba a entreverse a lo lejos, entre las grises nubes.

James abrió la puerta lentamente y con cuidado dejo el baúl sobre un lado; Hero se apoyo como pudo en una de las esquinas de la cocina y se quedo mirando alrededor; todo estaba en silencio. James se giro para mirar a una pálida Hero y puso un dedo en su labio para señalarle que no hiciera ruido, tomo su mano y la guió hasta las escaleras, caminando de puntillas.

-¿A dónde vas, James? - James se quedo en mitad de la escalera y lentamente se giro, los ojos verdes de su padre estaban fijos en él. James comenzó a bajar con lentitud mientras su padre lo observaba, Hero iba detrás de él con la cabeza gacha.

-Todo tiene su explicación...- Murmuro el muchacho.

-James, estábamos muy preocupados...- Harry, aunque intentaba mostrar una actitud más autoritaria y seria, no podía evitar mostrar alivio en su mirada.

-Papa, de verdad, todo tiene una explicación...

-¡¡Eso espero James Potter!! - Tanto Harry como James se sobresaltaron; pegando un brinco; James se giro con las mejillas pálidas como la mismísima muerte. Ginny bajaba por las escaleras como un huracán rabioso, tenía el pelo suelto y despeinado, de recién levantada, eso solo ayudaba a aumentar ese aura feroz que había en su mirada - ¡Espero que tengas una buena explicación! ¡Porque yo no soy tu padre!- James trago saliva - Esto no va contigo cariño - Ginny sonrió tiernamente a Hero que había agarrado la manga del jersey de James, instintivamente - ¡¿Que pretendías, que me diera un infarto?!

-Ginny - Harry llego hasta ella y la agarro de los hombros - James está bien, está sano y no ha pasado nada - Harry sabía que Ginny había estado toda la noche sin poder dormir, había descubierto su secreto en el momento menos indicado. James nunca había visto a su madre llorar, pero por primera vez, vio que su madre estaba a punto de sucumbir al llanto. Hero observaba todo con pesar y miro a James con arrepentimiento.

-Señora Potter, fue mi culpa - Hero se adelanto con valentía, James la observo con sorpresa - James no sabía cómo volver y yo me despiste, acabamos perdidos por mi culpa - Harry sonrió y negó con la cabeza, acariciando su cabeza con calma.

-No te preocupes, Hero - Murmuro Ginny volviendo a sonreír un poco más calmada. Ginny jamás había sido una madre controladora, no le gustaba estar encima de sus hijos continuamente, pero aquella noche, por primera vez, había sentido una verdadera angustia en el pecho. Después de todo lo que había descubierto, el mayor temor, era que sus hijos salieran lastimados o dañados. Desde joven, Ginny había odiado quedarse por detrás de sus hermanos, ya que su madre siempre la retenía a su lado, por su bien estar; pero por primera vez, Ginny había sentido lo que su madre tuvo que padecer tantas veces, al ver alejarse a sus seres queridos, con la duda de si volvería a verlos con vida.

-Mama, lo siento

  • Murmuro James aun ligeramente pálido. Ginny se quedo observándolo desde la escalera y suspiro con resignación, una suave sonrisa se formo en sus labios.

-De todas maneras, no vas a librarte de desgonomizar el jardín - Murmuro su madre con tono firme mientras sus ojos marrones se clavaban en el, James no tuvo el valor para quejarse por aquel pequeño castigo y solo contesto con una mueca - La próxima vez, llévate un mapa, James Potter.

-Hero debes estar cansada - Dijo Harry observándola. La muchacha negó con la cabeza, pero su pálido rostro y sus ojos cansados mostraban todo lo contrario - Lo mejor será que os vayáis a la cama y descanséis unas horas, aun es temprano.

-¿Que está pasando aquí? - La señora Weasley llego al salón con su divertido gorro de dormir y un chal sobre los hombros - ¡Por Merlín! ¡Estáis aquí! - Se abalanzo sobre su nieto y comenzó a llenarle de besos.

-Abuela...basta abuela...- Se quejaba James mientras su abuela lo espachurraba contra su pecho; Hero a pesar del cansancio, dibujo una sonrisa al ver la imagen.

-Nos tenias tan preocupados James Potter - Murmuro la señora Weasley tocando su pecho - Siempre tienes que provocar angustia a tu pobre abuela - Ginny puso los ojos en blanco y tomo a Hero de la mano, comenzando a guiarla hacia las escaleras.

-Te llevare a la habitación de las chicas - Susurro con una cálida sonrisa - Tu ardilla ya está en ella, es muy lista, llego antes que tu - La cara de Hero se ilumino.

-¿Has traído a tu rata? - Pregunto James con una sonrisa burlona, mientras su abuela lo abrazaba. Tanto su madre como Hero le fulminaron con la mirada.

  • James ya sabes dónde está tu cuarto, no despiertes a Albus - Murmuro Ginny con voz cortante; la señora Weasley soltó a su nieto y con disimulo, le tendió varias chocolatinas.

-Come esto antes de dormir, te ayudara - Susurro la señora Weasley - Sigues muy delgado - James sonrió. Harry lo había visto todo, pero se hizo el loco, ya habían sido suficientes emociones para una noche, lo mejor era descansar un poco.

La señora Weasley se alejo hacia la cocina como cada madrugada y el resto volvió a subir hacia sus habitaciones. Ginny abrió la puerta del primer rellano, la cabecita pelirroja de Lily se podía ver desde allí; Hero se giro y le agradeció en susurro. Cuando James vio como sus padres desaparecían por las escaleras, sonrió y lentamente se giro; Hero seguía en el rellano de la puerta, observándole. James alzo su brazo y tomo la mano de Hero entre las suyas; la muchacha noto que algo caía en el hueco que formaba su palma, pero no se atrevió a despegar la mirada de James. El muchacho sonrió y sin decir nada mas, se alejo hacia su cuarto; varios minutos después, la muchacha reacciono y abrió la palma de su mano, varias chocolatinas cayeron al suelo y una sonrisa se formo en el rostro de Hero.

Varias horas más tarde, James abrió los ojos y se quedo observando el techo. Había soñado algo realmente extraño; en su sueño, corría detrás de una muchacha de cabellera larga, no podía ver su rostro pero si escuchar su risa, él intentaba alcanzarla por todos los medios pero por mucho que se esforzara, no era suficiente y ella siempre se escapaba de sus brazos, haciendo ondear su larga cabellera. Se quedo tendido en la cama, con la respiración entrecortada y algo sudoroso; después de unos minutos de tener la mente en blanco, se levanto y miro a su alrededor, la cama de Albus estaba vacía, pero había dejado una pequeña nota en la mesa. James la tomo entre sus dedos y la abrió.

James:

Mama y papa se han ido con los tíos a ver a Neville, vuelven más tarde.

Los abuelos han llevado a Ted y a Victoire al callejón Diagon.

En cuanto al resto, están trabajando o haciendo cosas.

Así que no te quedes todo el día en la habitación, puedes bajar, no hay peligro de incendio por ahora.

Albus

-¿Cree que tengo miedo de bajar? - James sonrió sentado en la cama. Aunque le fastidiara, ese Albus le conocía demasiado bien - Huele a comida... - Susurro James con una sonrisa canina en el rostro; salto de la cama y poniéndose una camisa comenzó a bajar las escaleras hacia la cocina. Un olor a quemado comenzó a expandirse por toda la casa, James corrió hacia la cocina, temeroso. Cuando abrió la puerta, tuvo que agachar la cabeza para que una tortita no cayera directamente en su cara, alzo la mirada alarmada, intentando descubrir a su atacante; Lily intentaba cocinar con magia, pero la muy torpe solo había conseguido varias tortas quemadas y que el fuego se volviera loco.

-¿Es que pretendes matarme? - Pregunto James apagando el fuego de manera manual - Como se entere la abuela, te mata...- Se quedo pensativo - Bueno nos mata -Lily arqueo una ceja y dejo la varita en su bolsillo

  • Y con magia...realmente Lily Potter eres de lo mas irresponsable.

-No te hagas el víctima, a ti nunca te castiga la abuela - Se quejo la muchacha con la cara tiznada - Además, tampoco ha sido tan desastroso - Ambos miraron las tortitas quemadas y rotas, James arqueo una ceja y la pobre Lily suspiro con resignación - No valgo para cocinar - Murmuro la muchacha.

-Bueno, nadie es perfecto - Los dos hermanos se giraron y vieron entrar a Rose y a Hero con la cara recién lavada - ¿Quieres hacer tortitas Lily? - Pregunto Hero con una sonrisa - Son fáciles de hacer y podemos adornarlas con canela o dulce de leche - La cara de Lily se ilumino

  • Pero sin magia - La muchacha compuso una mueca pero asintió con la cabeza.

-¿Lily has vuelto a hacer magia? - Rose arrugo el entrecejo - Un día de estos, el ministerio te pillara y se te caerá el pelo de la vergüenza - Lily dio un pequeño salto y beso a su prima en la mejilla, con una sonrisa descarada.

-¿Entonces? - Hero los observo expectante.

-Prefiero comer las tortitas de Lily - James se cruzo de brazos - No quiero acabar convirtiéndome en un fósil chamuscado - Lily y Hero arquearon una ceja mientras James se sentaba en la mesa con indiferencia.

-Bueno entonces también optas por no comer unas deliciosas salchichas, unos crujientes trozos de beicon...- Hero sonrió de manera maligna mientras lo observaba; la tripa de James rugió y el muchacho se sonrojo - Ya veo - Hero sonrió ampliamente.

-¡Manos a la obra! - Lily y Rose se arremangaron las camisas.

Enseguida Hero comenzó a dar órdenes, limpiaron las sartenes chamuscadas de Lily, tiraron las tortitas quemadas y comenzaron a batir el huevo con la harina, en un cuenco redondo. James que se había encargado de prepara el dulce de leche con Rose, observaba como Hero y Lily reían y se tiraban harina en la cara; al escuchar la risa de Hero, James noto de nuevo aquel nudo en el estomago, una presión que tiraba de sus tripas hacia abajo, con fuerza, sin compasión; un ligero presentimiento se filtro en su cabeza, ¿Era Hero la chica de su sueño? James negó con la cabeza, ligeramente turbado por aquella ridícula suposición y volvió a concentrarse en el dulce de leche.

Tras quince minutos laboriosos, la mesa fue decorada con un mantel navideño, una jarra de leche tibia, zumo de calabaza, salchichas, beicon, huevos revueltos, dulce de leche y un plato lleno de tortitas calientes y de color crema. Los cuatro observaron su obra maestra con cara de emoción.

-¿Alguien se ha muerto? - Pregunto Hugo entrando delante de Albus. Ambos muchachos se quedaron con la boca abierta al ver el manjar.

-Una bonita manera de darnos las gracias por el desayuno - Murmuro Rose tirando de la oreja a su hermano menor - ¿Encontraste algo? - Rose se acerco a Albus que se había sentado rápidamente, maravillado por el olor de las salchichas. Albus alzo la mirada y palideció - Dijiste que ibas a buscar información esta noche.

-Lo intente - Susurro Albus - Pero pareciera que ese libro estuviera vivo - Rose arqueo una ceja - No es un libro normal, lo abrí y comenzaron a hablarme miles de voces, me chillaban cosas horribles - Rose trago saliva - No creo que las respuestas se encuentren ahí, tampoco me pidas que vuelva a abrir ese libro.

-Pero no se me ocurre otro lugar donde puedan hablar de inferís - Susurro Rose pensativa - Y tampoco sobre almas de mujeres en pena, que se mantienen en la tierra por un lazo afectuoso - Albus movía su tenedor de un lado para otro - Aun que no creo que sea importante, como dice mi madre, solo es una leyenda - Albus levanto la mirada - Un cuento para los niños.

-Pero los fantasmas existen - Murmuro Albus.

-Ese cuento no habla de un fantasma, Albus - Rose utilizo su expresión objetiva y racional - Habla de seres, almas perdidas, pero no fantasmas...tiene que a ver alguna información, en alguna parte - La muchacha chasqueo la lengua con frustración.

-¿No se te ocurre ningún libro? - Albus la observo esperanzado, pero Rose negó con la cabeza.

-Debemos concentrarnos en otras cosas, olvídate de esto Albus, no tiene sentido seguir dándola importancia a un cuento - Susurro Rose.

-Hablar menos y comer mas - Dijo Hugo metiéndose dos trozos de beicon en la boca. Rose le dio unas palmaditas en la espalda a Albus y se sentó en la mesa al lado de Lily. Albus se quedo mirando sus huevos revueltos, de repente había perdido el apetito. No sabía porque, pero su instinto le decía que debía guiarse por aquella extraña leyenda, una pequeña intuición le dictaba que allí estaba la llave de todo.

No habían pasado ni cinco minutos, cuando se escucho un ruido en el jardín, todos se miraron algo confusos y dejaron de comer. James se levanto y camino hacia la puerta, tras mirar al resto de los presentes, abrió la puerta de par en par. Delante de ellos, Lysander estaba encima de una especia de mosca gigante con cinco patas, con una especie de caparazón verde esmeralda y unos ojos rojos como rubíes, varias antenas cubrían su cabeza. Todos se levantaron al ver a Lysander, ella los observaba con una sonrisa soñadora en el rostro, mientras los saludaba con la mano como si fuera la reina de Inglaterra. Lily echo una risita divertida y corrió hacia el encuentro de su amiga. Detrás de aquella extraña criatura, aparecieron Lorcan y Claudio caminando con las manos en los bolsillos y expresión tranquila.

-¡Existen! - grito Lily intentando montar en aquella cosa exótica - ¡¿Has visto Rose?! - Rose miraba a la criatura con el ceño fruncido - ¡Las Calliphoras existen! Aunque parece más una mezcla entre una mosca y un escarabajo, pero en grande - Murmuro la muchacha intentando subir con torpeza. De repente unos brazos la alzaron y la ayudaron a subir, Lily se giro para agradecer el gesto; sus ojos se toparon con el rostro de Lorcan, que la observaban con intensidad y atención; la muchacha se había quedado en silencio, presa por la mirada que le dirija Lorcan.

-Eso no es una mosca Calliphoras - Murmuro Rose con enfado - Es...es...- Se rasco la nuca con ojos confusos - No se parece nada a una mosca Calliphoras, suelen tener una trompa larga...

-¿Vas a ir a buscar información a tu enciclopedia, ''el saber del mundo''? - Pregunto James burlón mientras se acercaba a sus dos amigos. Lorcan y Lily rompieron el contacto visual rápidamente, Lily intento sonreír de nuevo y no parecer turbada mientras Lorcan mantenía su rostro inmutable, nadie hubiese podido descubrir lo que estaba pensando.

-Los libros no contienen todo el saber del mundo - Murmuro Lysander de manera misteriosa mientras observaba su alrededor con ojos ausentes - Hay que abrir la mente...- Rose resoplo con indignación y comenzó a caminar hacia la casa.

-Una cosa es abrir la mente y otra es creer que existen las ranas lunares - Murmuro Rose arqueando una ceja - Nadie es capaz de ir a la luna en una barredora y volver con un saco lleno de ranas lunares.

-Los Wrackspurt siguen taponando tus oídos, Rose - Lysander la miro desde las alturas, sus ojos saltones mostraban sorpresa, Rose chasqueo la lengua con indignación y Claudio sonrió divertido por las ocurrencias de Lysander.

-Luna dice que tenemos que pensar en diez cosas imposibles antes de desayunar - Dijo Lily con una sonrisa divertida en el rostro, sus ojos volvieron a clavarse unos minutos en la nuca de Lorcan y luego sonrió a su amiga Lysander que se había puesto una especie de corona de muérdago en la cabeza.

-¿A dónde vas Rosie? - Albus se giro al ver como Rose comenzaba a marcharse - ¿Vas a escribir a Scorpius? - Hugo frunció el ceño desde las escaleras.

-No - De repente, Rose dejo de caminar y se paró en seco - Hace días que no me contesta - Albus se quedo de pie detrás de ella - Parezco ridícula...- Rose se giro y creó una sonrisa forzada en su rostro - Bueno a quien le importa, me da igual que no me conteste, solo somos amigos al fin y al cabo...los amigos no se escriben todos los días - Albus no sabía muy bien como consolarla, era muy torpe en aquellos asuntos delicados.

-Seguro que está ocupado Rosie - La muchacha asintió con calma - Voy a terminar algunos deberes - Sonrió y comenzó a alejarse de nuevo hacia la casa, haciendo ondear su rizada cabellera color borgoña.

Aquella mosca mitad escarabajo egipcio, comenzó a moverse dando la vuelta y Lily se agarro a su amiga, ligeramente sorprendida. El resto comenzó a caminar y a dirigirse hacia la colina de los Lovegood, donde ahora estaba la nueva casa de los Scamander.

Luna y su marido Rolf habían construido su nueva casa en los lindes de la verde colina, donde se había erigido la antigua casa de los Lovegood, tras la guerra, la casa había quedado destruida por el ataque de los mortifagos y Luna decidió construir su hogar de nuevo. Su padre, a pesar de su edad, se había retirado del periódico El Quisquilloso, que ahora llevaba Luna y decidido marcharse por un tiempo a Grecia, a investigar nuevas criaturas y culturas.

Luna y Rolf se conocieron en un viaje por el antiguo Egipto, Luna intentaba descubrir las criaturas que por tantos años había creído que poblaban el mundo mágico, pero muchas de ellas no existían; Rolf Scamander quedo prendado de la personalidad extravagante y sincera de Luna Lovegood; Rolf se trataba de un joven arqueólogo y biólogo, en busca de tumbas de grandes hechiceros de la antigüedad y en busca de antiguos remedios para animales mágicos, tenía una imaginación deslumbrante y brillante, enamoro a Luna con sus historias y sus relatos. A pesar de conocerse jóvenes, tardaron mucho tiempo en casarse, debido al carácter de ambos, pero con los años, Rolf al fin le hizo una proposición de matrimonio, en un barco que flotaba en las aguas del Nilo, a la luz de la luna. Ambos resultaban una pareja bastante curiosa y peculiar,: a diferencia de Luna, Rolf solía ser reservado y misterioso, algo que había heredado su hijo Lorcan, tenía un rostro bondadoso, pero a menudo sus ojos se mantenían inexpresivos y ausentes, como si una fuerza filosófica lo apartara del mundo real.

El animal se paró a pocos metros de la colina y Hero choco con su trasero, cayendo al suelo. James la agarro por detrás y le guiño el ojo de manera descarada mientras volvía a caminar dirijiendose hacia la casa de los Scamander, Hero que había sentido una punzada en el estomago y se mantenía quieta como una estatua, reacciono y comenzó a caminar de nuevo.

La casa era la construcción más original y estrambótica de los alrededores, se trataba de un cono terminado en punta, lleno de ventanas ovaladas y redondas. Tenía un pequeño jardín lleno de plantas extrañas y exóticas, la puerta de entrada era amarilla y pequeña, se escuchaba el sonido del riachuelo, el agua pasaba al lado de la casa y un molino de madera se movía en sus aguas, un pequeño puente permitía pasar de una colina a otra. Todos adoraban la casa de los Scamander, estaba llena de escondrijos y puertas que no llevaban a ninguna parte. Antes de llegar a la puerta de entrada, la puerta se abrió y una mujer de cabello rubio apareció en la entrada.

-Lysander querida, cuidado con lo nargles, están comiéndose tu corona de muérdago - Los ojos soñadores y saltones de Luna Scamander se fijaron en los muchachos que se acercaban a su casa; su pelo rubio se mantenía suelto y seguía teniendo ese aspecto lacio y de un rubio sucio (no sucio de suciedad eh), llevaba puestas una enormes gafas de doble montura que solía utilizar para sus experimentos - ¿Alguien quiere probar mi nueva limonada con esencia de rábano? - Todos se miraron y asintieron lentamente.

El interior de la casa era como una gran bóveda que se iba haciendo cada vez más pequeña. La casa era de colores amarillos, naranjas y colores tierras, las paredes estaban llenas de mapas, bocetos de animales y fotografías, había sin fin de pájaros exóticos y coloridos, aposentados en pequeñas ramas que sobresalían de las paredes. Una pequeña escalera circular llevaba a los dormitorios; la de Lysander era de un azul celeste muy suave, tenía un pequeño balcón que daba al río y solía bajar a este por el molino en movimiento, era una habitación si mucha decoración, a diferencia de la de Lily que tenía su cuarto lleno de cosas y recortes de equipos de quidditch. Había una colección de conchas, luciérnagas que hacían de lámparas y varios dibujos a mano colgador en las paredes. La habitación de Lorcan se encontraba en la cúspide del cono, en la punta había un pequeño telescopio por donde el muchacho solía ver el cielo nocturno, pues Lorcan quería ser astrólogo; su habitación era de un azul muy oscuro y en sus paredes, había dibujado las constelaciones y los planetas.

-Esta tarde hay muchos blibbering en el río - Comento Luna con ojos soñadores mirando por la ventana, dejo una bandeja de lo que parecía una limonada de color granate - ¿No quieres ir a cazarlos Lysander?

-¡Claro! ¡Vamos!

  • Lysander se descalzo, con sus manos arrastro a Lily y a Hero que compusieron una mueca a los muchachos. Albus y Hugo sonrieron divertidos y las siguieron por el sendero que conducía al puente de la casa.

-Nosotros vamos a mi habitación - Murmuro Lorcan con su voz suave y esponjosa, tomo la bandeja y comenzó a subir por las escaleras de caracol, seguido de Claudio y James - Ten cuidado con tus experimentos - Luna sonrió a su hijo desde el primer piso.

Subieron por las escaleras de caracol hasta llegar al cuarto de Lorcan. Un olor desagradable llego hasta ellos, en el centro de la habitación, había un caldero que hervía a fuego lento y a su lado un grueso libro de tapas oscuras, abierto por la mitad. Lorcan y Claudio se sentaron alrededor del caldero y James los observo con mirada lobuna.

-¿De dónde habéis sacado Moste Pontente Potions? - Pregunto James asomándose al caldero, una sustancia viscosa hervía en el interior.

-Lo saque de la zona prohibida varios días antes de irnos de vacaciones - Contesto Lorcan con una sonrisa misteriosa

-Hemos estado preparándola poco a poco - Claudio releía la poción atentamente

  • Aun nos faltan varios ingredientes, quise ir al mercado negro del callejón Diagon, pero luego me pareció mala idea - James sonrió burlón - ¿Te haría gracia meterte ahí solo? - Pregunto el muchacho alzando los ojos hacia su amigo.

-Bueno faltan pocos días para volver a Hogwarts - Contesto James tirándose en el suelo con despreocupación - Podemos robar los ingredientes del armario del profesor Longbottom, no es tan difícil - Claudio arqueo una ceja.

-El profesor Longbottom no es idiota, se dará cuenta de que estamos tramando algo

  • James se encogió de algo y se alzo para mirar a sus amigos.

-¿Queréis saber que están tramando esas serpientes? - Pregunto con voz firme y segura. Sus dos amigos asintieron y James sonrió más contento - Bueno, entonces basta de quejas, correremos el riesgo de ser descubiertos, sin peligro no hay emoción - Claudio puso los ojos en blanco y removió la poción en dirección a las agujas del reloj.

-Sobre lo que nos contó Albus - Lorcan clavo sus ojos azules en James - ¿Crees que esconde alguna relación? - James se quedo pensativo varios minutos.

-Aun no puedo relacionarlo, pero estoy seguro de que hay una relación estrecha - James frunció el ceño - Esas serpientes no son tan listas, alguien debe estar moviendo los hilos y es demasiada coincidencia que mi padre viniera pidiendo más protección en Hogwarts.

-Con el tiempo lo averiguaremos - Contesto Claudio con calma mientras se colocaba sus gafas torcidas - ¿Que tal tu viaje romántico con Hero? - Claudio y Lorcan se lanzaron una mirada cómplice y James abrió la boca con sorpresa - Tu madre y Luna son muy amigas, las paredes aquí no son impedimento para escuchar conversaciones - Claudio le enseño una oreja extensible.

-Muy graciosos - Murmuro James de mal humor - Para vuestra información fue una noche...-El rostro sonriente de Hero le vino a la cabeza -...horrorosa - Tartamudeo el muchacho frunciendo los labios con enfado - No paraba de quejarse, de echarme la culpa de todo...-James rodó los ojos con exasperación - ¡Es realmente la niña más insoportable de este planeta!

-Creo que ella comparte la misma opinión sobre ti - Murmuro Claudio divertido, cerrando el viejo y pesado volumen de Moste Potente Potions - Es una pena, Hero es realmente una chica muy agradable - James le lanzo una mirada iracunda - Me he criado prácticamente con ella, es una hermana para mi, deberías darle una oportunidad James - El rostro del muchacho se relajo.

-Primero prefiero comer huevos de doxy - Contesto James con orgullo.

-Ya lo hiciste - Murmuro Lorcan con una sonrisa burlona - En aquella apuesta con Hugh Warvick - James compuso una cara de asco al recordarlo - Pasaste una semana entera en la enfermería por orgulloso.

-Después de esa apuesta, no volví a perder ninguna - Contesto James fanfarrón despeinando su cabello azabache con chulería - No iba a permitir, que volvieran a humillarme comiendo huevos de rana o de doxy o de....

-Hemos captado el mensaje - Claudio sonrió burlón.

Unas risas cantarinas y suaves se colaron por la pequeña ventana circular que había en la habitación. Lorcan camino hacia ella y se asomo con lentitud. Lysander y Hero saltaban sobre las piedras redondas que cruzaban el rió; Albus y Hugo sentados en la orilla, tiraban piedras planas contra el agua; cerca de ellos, Lily patinaba sobre en el agua helada y se agachaba, buscando algo sobre la cristalina superficie del hielo.

Lorcan observo a la menor de los Potter; su corta melena de flamante rojo, se movía con la brisa y destacaba entre el blanquecino paisaje de invierno. La muchacha sonrió de manera traviesa y tomando un puñado de nieve, se lo tiro a la soñadora Lysander que le hablaba a una planta de la orilla, su hermana se giro y grito que le había espantado los blibbering.

-¡Lily Potter ataca sin compasión! - Otra bola de nieve golpeo a Albus en la cabeza y la risa picara de Lily se alzo en el aire.

Una cálida sensación comenzó a recorrer las manos y los pies de Lorcan, sonrió suavemente al escuchar la risa cantarina de la hermana de su mejor amigo; sus ojos la seguían, atento a cada movimiento; una tenue atracción comenzaba a formarse en su pecho y se dirigía como una flecha hacia la menor de los Potter; no podía evitar mirarla, sonreírla, querer saber más sobre ella; se había dado cuenta de que a pesar de conocerla desde hacía muchos años, no sabía nada sobre Lily Potter.

-Es mi hermana, no un dulce - Susurro James detrás de él. Lorcan se separo de la ventana, el rostro tierno y sonrosado que había tenido hacia unos minutos se perdió y volvió aquella mirada misterioso mientras una sonrisa ladeada, se formaba en su rostro -

-Lose Potter...-Ambos amigos se miraron, la voz suave y esponjosa de Lorcan se volvió a alzar con calma -...Por suerte no es mi hermana.

Continuara...


¡Hola Querido Lector o Lectora!

Primero de todo ¡Lo siento muchísimo! Sé que no tengo perdón de dios, Buda, ala...lo que sea, pero de verdad fue una semana de locos para mí, estoy en Berlín de gira con la compañía y no paro en todo el día, además tuve problemas con el internet, pero ya he conseguido solucionarlo. Bueno que sepan que tengo el siguiente casi terminado, así que el martes mismo actualizare de nuevo, ¿Es suficiente compensación?

Bueno espero como siempre que les haya gustado y que no les haya decepcionado a pesar de la espera; en el próximo capitulo, será dedicado enteramente a los Malfoy...con flash back de Astoria y Draco, (Que intriga no?) suponía que muchos de ustedes querrían saber un poco más sobre la mujer de nuestro Slytherin favorito y sobre los difíciles años para Draco después de la guerra. También aparecerá Scorpius y nuestra misteriosa chica muggle.

Bueno espero que sepan perdonarme, que me dejen su maravilloso y estupendo comentario que son tan emocionantes y productivos para mí, dejen sus opiniones, ideas, lo que quieran, ustedes son los lectores por lo que su opinión es lo más importante para mí. Si nunca has comentado, ¿Porque no animarse a hacerlo? Solo gastas cinco minutos de tu tiempo y será en una buena acción.

Miles de besos y abrazos desde Berlín.

Su agradecida escritora.

Irene

Pluma Cisne