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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 64
Cuatro jóvenes caminaban rápidamente entre los intrínsecos pasadizos del sótano alumbrado por anaranjadas llamas. La voz rasposa del menor de los Potter los guiaba cada vez que el camino se abría en dos, Albus caminaba agazapado debajo de la capa de invisibilidad entre James y Rose que de vez en cuando, se lanzaban sendas miradas de preocupación. Rose se había puesto la capucha jersey negro para tapar su cabello cada vez más rojizo. Subieron los escalones de unas empinadas escaleras de caracol y una ráfaga de aire salado les dio en la cara. Los cuatro jóvenes miraron a su alrededor, observando aquel hall derrumbado que en otros tiempos debía de haber gozado de bellas cúpulas, frescos hermosos, muebles elegantes, todo ello soportado por columnas fuertes. El acantilado y el mar se veía a lo lejos, majestuosamente empapado por las ultimas motas de luz. La imagen de Hero se recreo nítida en la memoria de James, por unos instantes, pudo palpar su historia, sentir aquellos recuerdos guardados entre las paredes de piedra que quedaban en pie, las sombras del pasado se arremolinaban en cada esquina, en cada objeto chamuscado, roto. Que diferente hubiese sido su vida, aquella casa era la sombra del lujo, la seguridad, el buen nombre de una familia mágica, Hero hubiera gozado de una posición privilegiada y al mismo tiempo James se preguntaba si ella hubiera sido realmente feliz. Quiso guardar en su memoria todos los detalles de aquella mansión para relatárselos detalladamente a su vuelta. Volvería a casa, era una promesa.
-Shts...
James salió de su ensoñación, el resto del grupo lo esperaba al otro lado del hall, frente a un puerta de hierro repleta de escudos. Lorcan intento abrirla y al no conseguirlo, Albus y James fueron en su ayuda, pero la puerta era demasiado pesada y no quiso abrirse, entonces, Rose aparto a los muchachos, saco la varita e hizo una sutil floritura con esta, inmediatamente se escucho el sonido de cerraduras y la puerta fue abriéndose lentamente frente a ellos. Los cuatro jóvenes se quedaron plantados en el umbral, observando el gran salón con ojos desconfiados, esperando a que uno de los magos encapuchados de Maro saliera de entre las esquinas oscuras. Sin embargo, nadie los estaba esperando. El salón se encontraba en silencio, sutilmente alumbrado por los últimos rayos solares. Dieron un par de pasos, observando cautelosamente a su alrededor, sujetando las varitas con fuerza mientras sus corazones palpitaban rítmicamente, pero nadie salió a su encuentro, el largo salón seguía vacío.
-Albus...- La voz de Lily interrumpió el silencio, la muchacha tenia sus ojos marrones clavados en un punto lejano del salón - ¿Es ella? - Alzo la mano y señalo algo con el dedo.
Dirigieron su mirada al oscuro rincón. Una muchacha ataviada en una túnica de gasa blanca yacía sobre las baldosas de piedra, a su alrededor, una nube de mariposas negras la rodeaba, batían sus delicadas alas sobre el aire, dejando caer un polvo aterciopelado que protegía el cuerpo de la joven en una espiral. James sintió un sudor frío caer por su nuca. El silencio fue interrumpió por el sonido de unas pisadas veloces, Albus se había quitado la capa de invisibilidad y corría hacia la muchacha.
-¡Albus no! - James salió corriendo detrás de su hermano, siendo consciente del peligro que les acechaba si Albus llegaba a tocar a Viola. Justo antes de que sucediese, James agarro a Albus por detrás y lo tiro al suelo - Albus escúchame por favor, no puedes tocarla...-Albus forcejeaba violentamente, intentando quitarse a su hermano de encima - ¡Albus escúchame! - Agarro el rostro de Albus para que lo mirase fijamente a los ojos - Las mariposas están custodiando su cuerpo, si rompes la barrera de protección que han creado, estamos perdidos...
-No podemos dejarla aquí...-Jadeo Albus con ojos aterrados - Tenemos que sacarla de este lugar, tiene que venir con nosotros, va a matarla, por favor James, ayúdame...- Suplico con ojos humedecidos por las lagrimas.
-Primero necesito que te calmes...- Ordeno suavemente.
La respiración entrecortada de Albus se fue suavizando poco a poco hasta llegar a un ritmo normal. James fue soltando a su hermano lentamente y ambos quedaron tendidos en el suelo mientras el sudor frío recorría sus sienes. Albus se sentó sobre las frías baldosas, a pocos metros del cuerpo de la joven, mientras escuchaba el fuerte latido de su propio corazón, sus ojos verdes acariciaban la figura de Viola mientras un nudo se formaba en su garganta seca.
-¿Que podemos hacer? - Rose observaba el circulo de mariposas - No tenemos mucho tiempo...
-No podemos hacer nada, la única forma de llegar a ella es enfrentarse con las Teufel y os aseguro que no es una experiencia que quisiera repetir...-Contesto James poniéndose de pie con el ceño fruncido - Tenemos dos opciones, quedarnos, salvar a Viola y enfrentarnos a Maro o marcharnos y salir vivos de aquí, aunque, cuanto mas tiempo pasa, menos tangible es esa ultima opción...
-Por Merlín, James...-Lily lo miraba horrorizada - ¿Dejarías tú a cualquiera de los merodeadores a su suerte?
- James abrió y cerro la boca varias veces - Pensemos, algo se nos tiene que ocurrir...
-Creo que James tiene razón...-Rose se giro hacia ellos con semblante sombrío - No hay mas opciones, tenemos que decidir. En unos minutos la poción multijos habrá perdido su efecto y seremos mucho mas vulnerables...- Miro de reojo a Albus que seguía sentado en el suelo, sordo a todo lo que hablaban.
-Tenemos que ayudarla...-Susurro Lily con un deje desesperación en la voz, miro a Lorcan, en un intento de buscar apoyo en sus profundos ojos azules, pero Lorcan observaba a Albus fijamente, como si presintiese algo que los demás habían pasado por alto.
Mientras James y Rose discutían sobre lo que debían y no debían hacer, Lily y Lorcan presenciaron como Albus se ponía en pie lentamente. El joven camino con suavidad, acortando los pocos metros que lo separaban de Viola. Se quedo quieto, mirando fijamente el suave movimiento del aleteo de las mariposas, las cuales no parecían perturbadas por su presencia. En aquel instante, Lily comprendió lo que su hermano estaba apunto de hacer. James y Rose finalmente habían parado la conversación y miraban a Albus horrorizados, hicieron el intento de llegar hasta él pero Lorcan se lo impidió.
-Confía en él...-Susurro el muchacho a un James estupefacto.
Albus se encontraba ahí, a unos centímetros del desastre, temblando, confuso, asustado. El corazón palpitaba con fuerza como si fuera a salirse del pecho. Las mariposas habían comenzado a aletear con mas rapidez como si presintiesen a un ente extraño entre ellas. Los ojos verdes de Albus se toparon con el cincelado rostro de Viola, su tez pálida, sus pestañas, sus ojos, su nariz, sus labios y entonces su corazón bajo el pulso, su respiración se calmo y los músculos se relajaron. Observo el rostro de la muchaha y supo que un vinculo mágico lo había unido a ella, el miedo desapareció, el miedo a la muerte, el miedo a estar solo, el miedo al futuro, lo único que importaba era aquel instante, el instante donde él tenia un solo cometido en la vida, ayudarla, ayudarla como ella lo había ayudado durante tantas semanas. Y entonces Albus Potter, dio un paso hacia delante y se adentro en el circulo de mariposas sin mirar atrás, sin vacilar.
-¡Albus!
Los cuatro jóvenes corrieron al ver a Albus mezclarse entre las mariposas, pero antes de que pudieran acercarse demasiado, una ráfaga de viento frío les golpeo con fuerza. Las figuras de Albus y Viola desaparecieron de sus vistas, las mariposas comenzaron a aletear con fuerza, creando una nube negra a su alrededor, volaban en espiral, velozmente, con furia, haciendo que sus diminutos cuerpos desaparecieran en aquel huracán negro. La intensidad aumento y de repente la espiral de energía detono con fuerza. Los cuatro jóvenes se taparon las cabezas instintivamente a modo de protección, se hizo la calma, la detonación había provocado un profundo silencio. Lentamente, los muchachos destaparon sus rostros y miraron a su alrededor, las mariposas habían comenzado a volar suavemente por todo el salón de piedra, dispersas en el espacio mientras su polvo suave dejaba rastros en el aire.
-¿Qué demonios...? - James con la boca seca por la angustia miraba a su alrededor confuso.
-¿Albus? ¿Albus? ¡Albus habla!
Dos figuras aparecieron entre la neblina brillante. Rose comenzó a caminar cautelosamente con la varita en la mano, la neblina brillante fue disipándose lentamente hasta desaparecer, los cuatro jóvenes observaron estupefactos como Albus, sentado en el suelo y sin un rasguño, acunaba a la muchacha entre sus brazos. Los jóvenes dejaron escapar gritos de alivio y corrieron a su encuentro.
-¡Lo hiciste! - Grito Lily agarrando a su hermano por el cuello - Gracias a Merlín que estas bien...- Miro a Lorcan que sonreía suavemente a su lado - ¿Como lo sabias? - Lorcan amplio su sonrisa y se encogió de hombros.
-Agradece que salió todo bien...-Murmuro James con el ceño fruncido mirando a su amigo - Albus por Merlín, ya basta de sorpresas, tenemos que trabajar en equipo para salir de aquí ¿Esta claro? Dime que si, porque de lo contrario pienso llevarte petrificado de regreso - Albus asintió lentamente con la cabeza, estaba igual o mas confuso que los demás.
-¿Como lo has hecho? - Albus alzo sus ojos hacia Rose - ¿Como lograste salir airoso de un nido de mariposas? Es prácticamente imposible que....
-El miedo...-Interrumpió Albus con voz temblorosa- Yo...fui libre, creo que sin miedo ellas no pueden afectarme...
-No...-James observo a las mariposas volar a su alrededor - Tus miedos se convirtieron en tu fuerza, es una prueba de supervivencia, tu corazón y tu mente son suficientemente fuertes para cargar con tus miedos y enfrentarlos, las mariposas ya no son una amenaza para ti...
-¿Como sabes...?
-Scorpius y yo conseguimos acabar con las mariposas en Hogwarts, sin embargo hoy aprendí algo, la magia no es realmente necesaria, uno libra la batalla en su interior, las mariposas no son la amenaza, ellas solo desencadenan algo que ya esta en nosotros - Hizo una pausa - Gracias a Scorpius estoy aquí, contigo...-Albus miraba a su hermano con ojos abiertos por la sorpresa. James sonrió suavemente y despeino el cabello azabache de su hermano con una mano - Creo que tenias razón en cuanto a Scorpius se refiere, es un buen chico, lo siento...
-No hay nada que perdonar - Contesto Albus suavemente, sonrió a su hermano y luego dirigió su verde mirada a su prima Rose que observaba la escena con ojos llorosos - Nada...-Rose sonrió débilmente mientras sus hombros se convulsionaban por el llanto - Me hace feliz poder ver vuestros rostros otra vez...
-¿Qué sucede? - Lorcan había sacado su varita con rapidez.
-Tenemos que salir de aquí - Lorcan miro la puerta de entrada con ojos entrecerrados - Siento algo aproximarse y los efectos de la poción multijugos han perdido su efecto, tenemos que marcharnos ya...
-Albus escúchame atentamente...-James se giro hacia su hermano - Coge la capa de invisibilidad, si nos llegamos a encontrar con Maro o cualquiera de sus esbirros necesito que sigas caminando, camina hasta que sientas que estas a salvo, no te quites la capa bajo ninguna circunstancia...-Albus hizo un amago de abrir la boca para quejarse pero James le interrumpió - No tienes varita y Viola esta inconsciente, necesito que os pongáis a salvo...
-No puedo dejaros atrás...- Contesto Albus palicediendo.
-No lo harás...¿Ves esto? - Le enseño el silbato que el señor Pickeleier le había dado antes de separarse - Si estamos en peligro y consigues ponerte a salvo, sopla en este silbato y vendrán a ayudarnos...
-Tenemos que irnos...-Los ojos de Lorcan transmitían cierta intranquilidad y eso no era buena señal.
Albus coloco el cuerpo de Viola sobre su espalda y Rose le cubrió con la capa de invisibilidad. Echaron a caminar con paso rápido, sujetando sus varitas fuertemente entre sus dedos sudorosos. Dejaron atrás el gran salón y cruzaron el hall derrumbado, los jóvenes no paraban de mirar hacia atrás, esperando ver las oscuras siluetas de los esbirros de Maro tras ellos, sin embargo, la oscuridad era la única que hacia acto de presencia y se iba tragando la mansión poco a poco. Había una calma inquietante en el ambiente, demasiado silencio. Sus pies tocaron la gruesa y mullida hierba de los terrenos, se escuchaba el suave ulular de los búhos y el calmado sonido del mar. Solo quedaban un par de metros para llegar al bosque, los cinco jóvenes respiraban entrecortadamente por el esfuerzo, el sudor frío caía por sus sienes, estaban cerca y al mismo tiempo se sentían terriblemente intranquilos.
-Vamos a lograrlo...-Susurro Lily con ojos brillantes.
Estaban a punto de llegar al final de la pradera cuando de repente, una línea de fuego cruzo el recinto y les hizo parar en seco. Una sombra negra apareció de entre las llamas, alta, oscura, poderosa. Los jóvenes retrocedieron con espanto, su mayor pesadilla se había hecho realidad.
-Albus márchate, sal por las mazmorras, cuando estés a salvo pide ayuda...-Susurro James sin mirarle - Márchate ya...-Repitió al sentir la capa cerca de él.
Albus escondido bajo la capa invisible dudo durante unos segundos, dejarlos allí era una gran traición a su conciencia, pero sabia que sin varita y con Viola inconsciente solo estorbaría mas. James tenia razón, debía salir de allí y pedir ayuda lo más rápido posible. Lanzo a su hermano y a los demás una mirada cargada de emociones y dio media vuelta en dirección a la mansión. James sintió como el tacto de la capa de invisibilidad desaparecía de su lado y cerro los ojos con fuerza. Se había prometido a si mismo volver a casa y eso es lo que iba ha hacer.
Albus hecho a correr en dirección a la mansión, el cuerpo de Viola cada vez se volvía mas pesado. Cruzo la pradera sin mirar atrás, su único deseo era llegar a un lugar seguro y pedir ayuda. Varios esbirros de Maro salían de la mansión en dirección a las llamas. Se adentro en el hall derrumbado y dirigió sus pisadas hacia las mazmorras, bajo las escaleras con dificultad, el sudor empapaba su sucia camisa y sus brazos cansados comenzaron a dolerle, pero Albus continuo caminando, fijando sus ojos en el camino y evitando pensar en el cansancio de su cuerpo. La mirada de James se clavaba en su alma con fuerza y eso le infundía la fuerza que necesitaba. El oscuro pasillo de las mazmorras, iluminado por aquellas antorchas anaranjadas, parecía un camino sin final.
-¿Albus...?
- El muchacho paro en seco, la suave voz de Viola había acariciado sus oídos - ¿Albus? - Albus sintió como paraba el tiempo, cuantas veces había sufrido con la idea de no poder volver a escuchar aquella voz - ¿Que ha sucedido..? - Jadeo apoyando su barbilla en el hombro de Albus.
-Viola...-Albus la ayudo a sentarse en el suelo, asegurándose de que la capa de invisibilidad aun los cubría - Viola, Viola...-Albus repetía su nombre una y otra vez mientras la abrazaba fuertemente. La muchacha fue abriendo los ojos lentamente, encontrándose con el borroso rostro de Albus Potter frente a ella.
-Albus Potter, creí que la muerte traería cosas mas intrigantes...- Susurro suavemente con un tono burlón en la voz. Una sonrisa se creo en el rostro de Albus.
-Siento defraudarte, pero parece que aun no estas lista para marcharte al otro lado...- Viola sonrió suavemente.
-¿Donde estamos? - Pregunto con voz débil mirando a su alrededor - ¿Que ha sucedido? Lo ultimo que recuerdo es estar en el gran salón, frente a Maro y...-Callo y fue palideciendo lentamente a medida que los recuerdos le llegaban a la memoria. Alzo los ojos para clavarlos fuertemente sobre el joven - Maro dijo que yo debía morir para...
-Viola escúchame, eso ahora no importa, estas sana y salva, eso es lo verdaderamente importante, tenemos que salir de aquí, necesito ponerte a salvo y tengo que volver a ayudarles antes de que sea demasiado tarde ¿Puedes caminar?
-¿Ayudarles? No entiendo nada de lo que estas diciendo...-Se quejo la muchacha confusa.
-Mii familia, James, Lily, Rose y Lorcan, vinieron a buscarme, están aquí y están en peligro, necesito que salgamos de la mansión y pedir ayuda cuanto antes, no puedo explicarte los detalles pero...
Albus paro en seco y palideció, un sudor frío cayo por su nuca, el sonido de unos pasos, retumbaban por todo el pasillo de las mazmorras, alguien se acercaba. Sin perder tiempo, Albus pego a Viola a la pared y se taparon las bocas para evitar respirar demasiado fuerte. Dos hombres aparecieron al final del pasillo, discutían. Albus sintió como el corazón se le salía del pecho cuando vio la figura de Nero acercarse hacia ellos.
-¡Basta Cardew, he dicho que volvamos!
-¡Te repito que he escuchado voces aquí abajo!
El hombre empotro a Nero contra la pared y acerco su varita a la cara del muchacho. Albus y Viola se mantenían pegados a la pared, intentando aguantar la respiración mientras sentían las palpitaciones de sus corazones chocar contra su tórax.
-Escúchame Cardew, tus compañeritos de Hogwarts están ahí arriba, ahora vas a demostrarle tu lealtad a nuestro señor y si fallas prometo lanzarte una maldición imperdonable...
-Ya viste lo que hice con Marcus, el que tendría que tener cuidado aquí eres tú, dejaste que unos extraños entraran a la mansión y Viola Dalton ha desaparecido, Maro estará furioso...- Una sonrisa ladeada se formo en el rostro de Nero - Suéltame - Ordeno - Yo me encargare de esos Potter con mucho gusto...
El hombre soltó a Nero con frustración y odio contenido en la mirada. El muchacho se coloco la túnica con calma. manteniendo la sonrisa en su rostro.
-Aquí no hay nadie, veámonos, nos necesitan arriba...
El hombre le lanzo una mirada de odio y se giro para marcharse por donde habían venido. Nero se quedo observando el pasillo unos segundos más, dio unos pasos hacia delante, observando las sombras de las antorchas, paso sus ojos negros por el rincón donde se encontraban Albus y Viola escondidos bajo la capa, pero no los mantuvo ahí por mucho tiempo, se giro y se alejo por el pasillo, camuflándose con las sombras. Cuando el sonido de las pisadas se alejo lo suficiente, Albus y Viola tomaron una larga bocanada de aire que lleno sus pulmones. Los ojos verdes de Albus se encontraron con los de Viola, uniéndose intensamente en silencio.
-Albus, ¿Por qué Nero no nos podia ve...?
-Estamos cubiertos por una capa de invisibilidad - Interrumpió Albus. Viola abrió los ojos sorprendida, alzo la mano y acaricio con los dedos la fina tela de la capa
-
Era de mii padre...- Susurro.
-
Tu mundo no para de sorprenderme...
-Mi mundo también es el tuyo...-Susurro Albus suavemente. Viola no contesto, se quedo observando la tela deslizar sobre sus dedos. Tras unos segundos de silencio, bajo la mano y giro sus ojos verdes hacia el.
-No hay tiempo que perder, tenemos que buscar ayuda, Maro tiene a tu familia, lo ultimo que desearía es que los haga sufrir como lo hizo con mii padre...-Susurro la muchacha agarrando la mano de Albus - Vamos...- Tiro del joven y echaron a andar.
No hablaron en todo el camino, se mantenían el uno junto al otro, caminando en silencio. Tras un periodo de tiempo que les resulto interminable, vieron como una la luz brillaba al final del túnel. Aguataron la respiración por unos segundos, apretaron sus manos entrelazadas y echaron a caminar con rapidez, agarrando la capa para evitar que esta se deslizara hacia abajo. La luz de la luna les dio en los ojos, sintieron el olor a hierba, el fresco aire de la noche y el sonido del mar a lo lejos. Albus hizo un ademán de seguir recto hacia el bosque pero Viola lo paro en seco.
-Nos están buscando - Susurro Viola señalando las luces de las varitas que se reflejaban en el bosque - Adentrarnos por el medio del bosque seria una locura, nos atraparían enseguida, esta capa no nos permite caminar con tanta ligereza y el bosque esta lleno de ramas y cosas que podrían delatar nuestra presencia...
-¿Que propones?
-Ir por el acantilado...
-¿Estas segura?
-No, pero es mejor que meterse en la boca del lobo.
Albus asintió, echaron a caminar de nuevo, alejándose del bosque. El sonido del mar se hizo mas intenso a cada paso que daban. El acantilado interrumpió su caminar, la piedra blanca brillaba bajo la luz lunar, el mar apaciguado y oscuro se expandía ante ellos. Albus no se había sentido tan libre en su vida. Viola salió de debajo de la capa de invisibilidad sin hacer caso de las quejas de Albus, el joven había olvidado la obstinación de la muchacha. La joven observo el acantilado entrecerrando los ojos, como si buscase algo entre las sombras de la noche. Finalmente señalo con el dedo en una dirección, Albus se asomo para descubrir lo que Viola estaba señalando.
-Parece un camino derruido, pero quizás es mas seguro que escalar...-Susurro la muchacha.
-Vamos, no podemos quedarnos aquí por mucho mas tiempo, sin la capa somos muy vulnerables...
Hizo un amago de seguir caminando pero entonces algo cayo al suelo, el joven se agacho y recogió de entre las piedras, el silbato que su hermano le había entregado, lo tomo entre sus dedos y lo acaricio suavemente; una energía extraña lo llevo a acercar el silbato a su boca, cerro los ojos con fuerza, la imagen de sus hermanos, de su prima, de Scorpius, de todas esas personas que quería, todas ellas necesitaban ayuda y él también, él también necesitaba ayuda. El silbato rozo sus labios, pero antes de que fuera capaz pasar aire entre las afiladas hojas del silbato, algo lo interrumpió. Varias personas acababan de aparecerse ante ellos a unos pocos metros de distancia. Albus sintió como se le congelaba la sangre en cuestión de segundos.
-¡Corre!
Viola tiro de él con fuerza. Ambos jóvenes salieron corriendo acantilado abajo, golpeándose los pies desnudos sobre las afiladas rocas blancas. Los magos los seguían por detrás a muy poca distancia. El camino era demasiado empinado, las rocas les impedían correr bien y no estaban calzados para protegerse. Albus cayo al suelo y rodó varios metros, provocándose una profunda herida sobre el muslo derecho, Viola paro en seco y fue en su ayuda.
-Vete...-Jadeo Albus al ver como los magos se acercaban cada vez mas - ¡Vete Viola!
-¡No me iré sin ti! - Respondió ella con angustia.
-Van a matarte - Jadeo Albus agarrándola por los hombros y sacudiéndola con fuerza - Corre y ponte a salvo, si no lo haces no te lo perdonare nunca...
-Albus...
-¡Vete!
Viola lo miraba con ojos llorosos, pero no se levanto, se quedo sentada en el suelo, sintiendo como la sangre de la herida empapaba sus manos. Albus la miraba angustiado, frustrado, indignado, pero parecía que la joven había tomado su decisión y no iba a ceder. El muchacho la abrazo con fuerza, cerrando los ojos y dejando que el sonido del mar acompasára los suaves latidos de su corazón. El sonido de las pisadas se acercaban más y más, tras unos segundos, sintió la presencia de varias personas a su lado, alzo los ojos llenos de odio para clavarlos sobre aquel mago que volvería a arrebatarla la libertad, sin embargo unos ojos llenos de amor respondieron a su mirada. Albus descubrió un par de ojos verdes muy parecidos a los suyos, sintió que su corazón se congelaba y dejaba de palpitar por unos segundos. Aquellos ojos solo podían ser de una persona.
-¿Papa?
Continuara.....
Mis querido Lectores:
Aquí estoy de nuevo, con un nuevo capitulo que me salio mas largo de lo esperado, si es que no hay forma de que resuma, yo pensaba que tres capítulos más y basta pero nada, parece que se alargara un poco más para felicidad de muchos de ustedes. Espero que les haya gustado mucho y espero que estén deseando poder leer mas. Intentare actualizar lo mas pronto posible, pero os prometo que en octubre actualizare con seguridad, sino mas de un capitulo al menos uno. Asi pues,estén pendientes.
Como siempre, millones de gracias a esas personas que comentan, cada uno de ustedes es especial para mi, me han ayudado con mi autoestima y a mejorar mi escritura. Por eso, si eres de los que lee esta historia, te gusta,te encanta pero no dejas comentario, bueno....(muchos puntos suspensivos) ¡¿A que esperas?! Mis adorados Potter estarían muy indignados contigo, seguramente Lily ya te hubiera lanzado un moco murcielago. No te olvides de comentar y dejar marca en mi historia.
Mucho besos y felicidad a todos ustedes.
Con cariño
Pluma Cisne
Irene