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Harry Potter y el medallón del destino — capítulo 5

Capitulo 5: Un medallón misterioso

Tras dos semanas de clases que para Harry eran mera formalidad el director lo dejó comenzar con su entrenamiento a parte en el bosque prohibido. El jueves salió con su capa de invisibilidad para no llamar la atención, pues podía hacerse invisible sin capa. Bajó las escaleras y salió a los terrenos, caminó tranquilamente en dirección al bosque prohibido, donde desde hacía un tiempo era todavía más peligroso adentrarse, pues era el hogar de un gigante, y de los centauros que habían iniciado una guerra contra los humanos. A él esas cosas poco le preocupaban, un simple grupo de centauros no haría más que hacerlo entrar en calor, y el gigante era dentro de lo que cabe bastante pacífico.

Después de divertirse un rato con los centauros, que a partir de ese momento dejarían de llamarlo potrillo y lo llamarían Ángel del fénix, Harry siguió su camino por el bosque, con su túnica blanca y dorada típica de los Guardianes del bien de mayor rango.

Cuando llegó a la zona más adentrada del bosque ya estaba comenzando a cansarse, había luchado contra la mitad de las criaturas del bosque saliendo triunfante y sin rasguño alguno, la espada que pendía de su cinto ni siquiera había visto la luz de la luna pues no la había necesitado.

Aragog y sus hijos eran los únicos que aún no habían atacado al Ángel que esa noche había comenzado su ataque contra las criaturas oscuras del bosque. Cuando lo atacaron Harry pensó que para ejercitar su cuerpo lucharía cuerpo a cuerpo con su espada en la mano contra la marea de arañas. Sus estocadas como bien supuso apenas hacían daño a las arañas, pero las alejaban e impedían que le dañaran, aunque la espada no era la única que impedía que lo mataran, su gran agilidad y fuerza física lo ayudaron en muchas ocasiones. Al final se cansaron de intentar matar a una sombra efímera, pues Harry era realmente diestro a pesar de la oscuridad. Al cabo de mucho rato las arañas se cansaron y Harry se sentó para descansar un rato.- No está mal para ser mi primer entrenamiento en el bosque, pero necesito más peligros.- dijo y se levantó y con la espada llena de sangre de alguna de las arañas, se dirigió a salir del bosque pues quedaba poco tiempo para su primera clase del día, había estado luchando con el bosque toda la noche.

En cuánto llegó al comedor tras ducharse Ron se lanzó a preguntarle donde se había pasado la noche entera. – Sólo calentaba un poco para el entrenamiento de ésta noche, lo que pasa es que me divertía tanto que se me hizo de día, acabo de venir para ducharme y comer antes de ir a clase, ¿qué tenemos a primera Hermione?- dijo bostezando y estirándose tranquilo- Pociones- dijo ésta escuetamente no intentando imaginarse el “calentamiento” pues su entrenamiento como Guardián del bien era muy duro.

Lo que pasaba es que no lo decía en voz alta, pues sólo Malfoy, Luna, Neville, algunos de los profesores y ella se acordaban de lo de la noche anterior, ni siquiera Ron y Ginny lo sabían. – el entrenamiento de ésta noche es en el bosque ¿verdad? No sabes como tengo ganas de llegar a tu nivel, pero ya casi te alcanzo.- dijo Ron sin saber que el “calentamiento” era el que había sido en el bosque y que lo de llegar al nivel de Harry lo tenía muy, pero que muy difícil.

Se levantaron corriendo para ir a clase por que la charla los había entretenido mucho, e iban a llegar tarde como no se dieran prisa. – mirando por el lado malo eso de ser Gryffindor me dificulta mucho las cosas con Snape.- dijo Malfoy mientras corrían hacia las mazmorras.

La clase con Snape como dijo Malfoy fue una tortura para los Gryffindors sobre todo para Malfoy, por que sus antiguos amigos lo atacaban continuamente y el profesor los secundaba.

Tras la clase de pociones donde el profesor no paró de atacar a los Gryffindors, a pesar de ser los mejores con diferencia, Harry y sus amigos se dirigieron a Transformaciones avanzadas, que era la siguiente. – Potter usted no se siente, me gustaría que me ayudara en la clase de hoy- dijo Mcgonagall sin levantar la cabeza de su escritorio. Harry dejó sus cosas en la mesa de la profesora y se quedó a un lado esperando que le dijera que hacer.

Mcgonagall se levantó y miró a Harry, ella era una de las pocas que sabía su verdadero nivel y poderes. – gran guardián, me gustaría que me ayudara- dijo en voz apenas audible, para que solo Harry la escuchara. Harry asintió con la cabeza.

La profesora cogió su varita y la apuntó a la pizarra que se comenzó a escribir lentamente con un sonido de tiza. –Potter, colóquese aquí, muchachos hoy quiero enseñarles la transformación animaga, y para ello he escogido a un alumno, para enseñarle frente a ustedes a transformarse en animago- dijo la profesora dirigiéndose a la clase.- pero si yo ya soy animago- dijo Harry en voz que solo la profesora pudo oír. La profesora asintió como haciendo entender que ya lo sabía. –Bien Potter piense en la naturaleza, los instintos animales y el deseo de perderse en ellos.- dijo la profesora. Harry hizo como que se concentraba, aunque eso ya no lo necesitaba, pues ya se transformaba sin problemas en animal. – Ahora beba esta poción, es poción de animago, y tras hacerlo pronuncie ésta palabra Anymorphus- Harry lo hizo, aunque en realidad no bebió poción, por que estaba prohibido beberla dos veces- Anymorphus- y entonces para seguir la corriente se transformó en su animal.

La clase se llenó de sonidos de asombro, Harry se había transformado en un hermoso tigre blanco con ojos verdes y una de sus rayas en la frente en forma de rayo.- un animal muy hermoso y poderoso, bien Potter ahora transfórmese de nuevo en usted.- dijo la profesora satisfecha.

La clase se llenó de gente que quería probar también, la profesora levantó la mano para mandarlos callar- me temo que no elegí a Potter por nada, ya sabía que llevaba mucho tiempo entrenándose para ser animago, y ya se sabía en que se transformaría, por eso lo escogí, la transformación animaga es muy difícil, quizás a finales de éste curso algunos de ustedes puedan transformarse, pero mientras estudiemos la teoría, y además los pormenores de ser animago.- hubo murmullos nerviosos y ansiosos por parte de los alumnos para auror.

Cuando salían por la puerta la profesora le pidió a Harry que se quedara.- Potter me gusta su transformación, aunque supongo que usted ya sabe lo que le voy a decir, me gustaría recordárselo. Es difícil, pero un animago puede realizar magia sin varita según el nivel al que se encuentre.- dijo – lo sabía- y se transformó de nuevo en el tigre blanco y levantó una pata y de sus almohadillas salió una pequeña llama de fuego que fue creciendo poco a poco y tomando forma humana. Al cabo de unos segundos se transformó de nuevo en él.- es realmente prodigioso, me alegro de que su poder sea tan grande y que usted sepa canalizarlo perfectamente, me siento orgullosa de usted, ahora sé que podrá ser auror y no habré empeñado mi nombre en ello en vano.- dijo la profesora alegre dejándolo marcharse. Hermione y Draco lo esperaban, por que Ron llegaba tarde a una cita por el equipo de Quidditch al que Harry ya no pertenecía.

Harry los saludó y estos le dijeron de Ron, Harry se entristeció y siguió caminando relatándoles lo que había sucedido. –así que tú ya te habías convertido en animago hacía tiempo- dijo Hermione asombrada.

El resto de clases de ese día fue muy entretenido, más que nada por que Harry solía divertirse levantando la mano y ayudando en las clases prácticas sobre todo.

En D.C.A.O Harry le demostró al nuevo profesor que era tan molesto como Snape que él era el mejor en duelos.- salga aquí e intente combatir conmigo, Potter- dijo con cara de suficiencia- enseguida profesor Mcguire-. Algunos de sus compañeros se asombraron de la tranquilidad de Harry, pero los que lo conocían bien simplemente se sonrieron entre ellos.

Harry se puso al frente y con su varita y la colocación perfecta saludó al profesor que pareció molestarse por la perfección de Harry en el saludo y la colocación. – Expelliarmus!- y para sorpresa de todos incluido el profesor Harry simplemente casi desapareció de la vista de todos de lo rápido que se movió – Stupeffy!- gritó Harry desde detrás del profesor, que por poco no lo consigue esquivar- tarco!- gritó el profesor con un complicado movimiento de varita.- disulvo!- gritó Harry al mismo tiempo casi, su hechizo de una luz blanca y dorada chocó con el hechizo del profesor de una luz azul y negra, lo que realmente fue sorprendente es que el hechizo del profesor perdió y la luz blanca y dorada le golpeó de lleno en el estómago, dejándolo sin aliento y caído en el suelo. Pero se repuso lo mejor que pudo y lanzó un hechizo que heló la sangre de toda la clase- Avada Kedavra!- - Lumos infinita!- gritó Harry casi sin inmutarse ante el hechizo del profesor. -¡Harry!- chillaron la mitad de los alumnos cuando el hechizo de luz verde salió de la varita y chocó contra la luz dorada casi solar del hechizo de Harry, la luz fue tan fuerte que nadie pudo mirar y tuvieron que agacharse debida a la explosión de la confrontación de ambos hechizos de gran poder. –Lunisatia!- se oyó una voz, y cuando la luz cesó y todos pudieron alzar la vista pensaron que Harry estaría muerto, pero estaba de pie con la varita elevada y apuntando al profesor que estaba tumbado en el suelo malherido. La voz que habían oído era la de Harry.

La clase entera se asombró por la fuerza de Harry, había logrado parar un Avada Kedavra, pero lo más sorprendente es que el profesor había lanzado una maldición imperdonable contra un alumno. Dumbledore y Mcgonagall llegaron corriendo seguidos de la mitad de la escuela.- ¡dios santo!- Gritó Mcgonagall al ver la clase destrozada y al profesor en el suelo con Harry apuntándole con la varita. – profesor Dumbledore, el profesor le lanzó un Avada Kedavra a Harry y éste lo paró dejando inconsciente al profesor.- dijo rápidamente Hermione pensando que pelearían a Harry.

Los ojos del director se abrieron de par en par al oír aquello, y Mcgonagall soltó un pequeño gritito de miedo.- era un mortífago, mire su brazo- dijo Harry, casi sin cambiar su expresión dura y seca. El profesor Dumbledore miró el brazo del profesor y se asombró más aún- nunca nadie había logrado engañarme tan bien- dijo mirando la marca tenebrosa del brazo del profesor.

Las cosas se quedaron así, pero el hecho de que Harry hubiera luchado tan bien, recorrió los pasillos de la escuela tan rápido como un rayo. Hermione no paraba de abrazar a Harry y decirle el miedo que había pasado por él y lo mucho que lo quería- Herm, tranquila, estoy bien, sabes que soy muy poderoso, un simple Avada Kedavra no puede conmigo. Por cierto, ¿me quieres mucho?- dijo Harry sonriente.- no te burles de mí- y se marchó dándole la espalda entre las risas de Harry, Ron y Draco.

Tras eso Harry tuvo que contestar miles de preguntas por parte del ministerio, la orden y los muchos alumnos curiosos. Si antes llamaba la atención ahora no podía ni dormir sin que alguien lo mirara, o al menos eso creía él de tan paranoico que se estaba volviendo. Hermione ya no estaba enfadada con él, como decía Harry, de verdad le quería y él a ella más así que era imposible que les durara un enfado.- de verdad, es asombroso que admitas tan fácilmente que te gusta Hermione- dijo Ron.- ni que fuera un secreto, ninguno de los dos es bueno ocultando lo que siente, y además no sigáis, que con una vez he tenido suficiente.- dijo poniéndose más rojo que el cabello de Ron.

Las cosas entre el grupo de amigos eran tranquilas y normales, iban a clase, reían y se divertían, Harry se solía entrenar todas las noches y Hermione le preguntaba cómo es que no se dormía en clases.

Harry sonrió y le enseñó una cadena que llevaba en el cuello y ella se asombró. Un giratiempo, así dormía y se entrenaba sin perder tiempos de clases.

Una noche Harry salió como siempre a entrenar, ésta vez iba mejor preparado, el entrenamiento de esa noche sería duro e intensivo, había descubierto muy al norte de Hogsmeade un bosque que era más tenebroso y peligroso que el bosque prohibido si eso era posible. Dumbledore le permitía salir de la escuela cuando quisiera sabiendo que se quería entrenar en ese bosque. Esa noche Harry recorrió todo el camino con su forma animaga, pues era más rápida y se cansaba menos, era asombroso ver a un tigre blanco tan bello que la luz de la luna se reflejaba en su piel y parecía que brillaba.

El bosque según él había investigado se llamaba el bosque Terminal. Le pareció que ese nombre era rarísimo para un bosque, pero le molestó poco, pues cuanto más peligroso fuera, sería mejor para su entrenamiento.

Se adentró en el bosque ahora en su forma humana y con su túnica blanca y dorada. La espada en una mano y la varita en la otra, sería una noche larga, esperaba volver antes de que se hiciera de día. Se adentró en el bosque peleando contra animales muy extraños y muy peligrosos, tenía una herida en el brazo izquierdo que le molestaba bastante y en la pierna otra que no paraba de sangrar. Pero siguió adelante, llegó a un pequeño riachuelo y encontró un camino que seguía en ascenso a una pequeña colina, lo siguió por curiosidad y más que nada por que algo le decía que siguiera adelante por ese camino. Los animales le atacaban cada vez con más frecuencia y ferocidad, pero él siguió adelante, con gran resolución y con una única idea en mente, llegar al final de aquel camino. Estaba tan pendiente del camino que no se daba cuenta que cada vez se adentraba más y más en el bosque y que no podría llegar al castillo antes de que se hiciera de día.

Al final llegó donde moría el camino, en la cima de la colina, donde había un extraño claro donde se posaba toda la luz de la luna cada vez más cerca de su muerte. En el centro del claro, bañada por un rayo de luna perpetuo había una tarima de madera muy bonita con grabados a ambos lados de un fénix y un unicornio. Harry se acercó a la tarima llamado por una fuerza extraña y al ver en ella encontró un libro y lo abrió, sin saber como, el libro se lo tragó.

Al día siguiente la torre de Gryffindor se levantó con gritos de susto, los chicos de sexto de Gryffindor comprobaron horrorizados como Harry no había dormido allí esa noche, faltaba su varita, su espada y lo más importante, él. Toda la torre se levantó inmediatamente y Hermione asustada fue a buscar a la Profesora Mcgonagall.- tranquila, aún no habrá llegado de su entrenamiento, pero en unos minutos aparecerá por el comedor, debe haberse dado cuenta de que se le ha hecho de día.- pero profesora Harry utiliza un giratiempo, es extraño que no lo halla utilizado para volver de noche y dormir un rato.- dijo Hermione. La profesora se asombró, pero mandó a todos a desayunar y calmarse.- Potter sabe defenderse bien solo, ya verá que vendrá antes de que se dé usted cuenta.- dijo a Hermione.

Los alumnos de Gryffindor contaron a los otros sobre la desaparición de Harry, y sin que los profesores pudieran hacer nada el rumor de que le había pasado algo recorrió toda la escuela con la velocidad de una mecha de pólvora.

Hermione según pasaba el día se asustaba más y Draco y Ron ya no sabían que hacer para calmarla, por que ellos también estaban comenzando a asustarse mucho. – tiene que haberle pasado algo, ya debe haberse dado cuenta de que es de día- dijo ella casi llorando a la hora de comer.- la verdad es que me estoy empezando a asustar, Harry sabe defenderse solo, pero esto es muy raro.- dijo Ron.

Los días pasaban, y el miedo recorría cada vez más los pasillos de Hogwarts, y ya nadie podía ocultar su miedo. Harry había desaparecido y ya casi pasaba una semana de esa desaparición. Dumbledore cada día que pasaba envejecía más, según los profesores la orden del fénix lo estaba buscando por todas partes, y sabían que Voldemort no lo tenía, lo que era bueno, pero seguía sin aparecer.

Al cabo de tres días más, apareció en el desayuno, entró renqueando de una pierna, con la espada arrastrando por el suelo, la varita guardada y apoyándose para no caerse, la túnica que llevaba tubo que ser en un tiempo blanca y dorada, pero ahora estaba rajada y manchada de sangre seca y reciente y mucha suciedad. Sangraba profusamente por muchos sitios, brazos, piernas y en la cabeza tenía una herida muy grave y muchos golpes. -¡Harry!- Gritó Hermione que fue la primera en salir corriendo para sujetarlo. Los profesores corrieron hacia él acompañados de muchos alumnos- ¡Potter!- chilló Mcgonagall y con ayuda de Hermione que lo estaba abrazando lo pudo mantener en pie, por que se había desmayado.

En la enfermería se encontraban todos los miembros de la orden del fénix, tras dos días durmiendo Harry había despertado y el director había convocado una reunión de urgencia allí. Para sorpresa de Ron, en ella se encontraban además de Hermione y Harry: Draco, Neville y Luna. La orden esperaba a que Harry, que los miraba tranquilo, hablara.- y bien, Potter ¿Dónde ha estado y qué le a pasado?- preguntó Snape con su voz fría de siempre.- he estado en una especie de limbo temporal, para mí ha pasado más de un año como comprobarán en mis ropas y en mi aspecto. Para ustedes me he enterado han pasado solamente diez días.- dijo Harry. – si me permites, eso no explica nada- dijo Tonks.

– lo sé, no se explicarlo, la noche que desparecí me fui a entrenar al bosque terminal, allí luché contra bestias realmente terribles, encontré un camino que bordeaba un arroyo y lo seguí hasta su final. El final se encontraba en un claro mágico, en él había una tarima de madera donde se encontraba un libro antiguo, me acerqué a él y al abrirlo me absorbió, cuando llegué temiendo que fuera una trampa como la de cuarto curso me preparé para pelear contra Voldemort, pero no fue así, ante mí estaban estáticas las dos criaturas que nunca podrían relacionarse con el lado oscuro, un unicornio blanco muy hermoso y un ave fénix dorada.- esperó a que alguien dijera algo, cuando vio que todos estaban callados prosiguió

  • los animales me hablaron, me contaron que existe una antigua extirpe de magos que desde sus inicios en el gran merlín, se han dedicado a luchar contra el lado oscuro, la orden se llama la orden del medallón. Me contaron que los Potter han pertenecido a ella por generaciones, hasta llegar a mí, los símbolos de esa orden son los dos animales místicos. Me contaron que tras muchas generaciones había nacido el elegido de la orden para manejar los poderes del gran y poderoso medallón del destino, que posee un poder sin precedentes.- se calló un momento para tomar aire.

La sala se había quedado en silencio, la expectación aumentaba por momentos. – me entrenaron duramente durante meses, la orden me enseñó hechizos mucho más poderosos que los que ya conocía y me ayudaron a controlar plenamente mis poderes y a combinarlos con los del medallón que me entregaron- se sacó de debajo del pijama la cadena de donde pendía un medallón con los símbolos de la orden del medallón. – el entrenamiento duró durante más de un año, y cuando por fin fui libre de volver pensé que habría pasado más tiempo, pero me alegro de no haberme perdido durante más tiempo.- concluyó aparentemente muy cansado.

– bien, la orden debe investigar más sobre ese medallón, pero como tú dices está claro que no es un truco, tú mismo eres prácticamente imposible de engañar, por lo que veo, posees un arma y un poder que quizás te ponga por encima de Voldemort por que está claro que por encima de mí mismo éstas desde hace ya mucho tiempo.- dijo Dumbledore asombrando a los presentes.

La sesión dio por concluida y Harry calló profundamente dormido. – está muy cansado, salgan todos y déjenlo dormir.- dijo la señora Pomfrey dejando dentro de la sala solo a Hermione que no se separaba de Harry nunca.