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Historia 112445 — capítulo 3
Habían pasado ya tres semanas después de haber recibido tal noticia, todavía en su cabeza transitaba la palabra sueño, no lo podía aceptar, no lo podía creer, no lo quería creer como era posible que todo lo que vivió, lo que sintió fuese solo un maldito sueño, era algo imposible.
-hija tienes que comer, si no comes no te podrás recuperar del todo, ya estas asi desde hace tres semanas, come por favor- intentando alimentar a su hija quien se encontraba completamente callada, -se que lo que viviste causo un gran impacto en tu vida y que el que te enteraras de que todo era un sueño fue muy fuerte para ti pero no te parece que es suficiente ya, si continuas asi acabaras con tu vida- la chica permaneció sin decir nada, hasta que lentamente volteo la cara a hacia su madrela miro con cierta rabia y dolor.
-que no me podre recuperar, eso es ahora lo que menos me importa, como me puedes pedir que lo olvide, ni siquiera lo vuelvas a repetir, como me puedes decir que lo olvide como olvidar aquellas palabras que tanta felicidad me causaron se me hace algo completamente inaudible no vuelvas a repetir, ahora por favor vete no quiero ver a nadie, no me hagas decir cosas de las cuales después me pueda arrepentir, por favor solo vete y déjame quiero estar sola- se giro de nuevo a ver por la ventana, no quiso ver más a su madre, la cual dejo la comida sobre unos de los boros que estaban junto de la cama no dijo nada solo se fue silenciosamente son una pequeña lagrima corriendo por su mejilla y es que no le dolía lo que le habíadicho su hija, lo que más le dolía era ver la situación en que se encontraba su hija.
Y así logro pasar una semana desde aquel incidente elcuarto de la joven, ella continuaba sin probar gran bocado solo seguía viendo hacia la ventana pero ya no derramaba mas lagrimas, era como si estas se hubiesen acabado, como si su alma y su corazón se hubiese paralizado del dolor y en su mente no paraban de correr las palabras te amo y sueño, estas palabras no podían causarle más que un terrible e inaguantable dolor que era completamente indiferente de las demás personas que le rodeaban, ese dolo solo era de ella y con nadie más lo compartiría. Y es que parecería raro que una joven de tan solo 20 años no recibiera visita alguna, y es que si su amigos y familiares esperaron demasiado tiempo a que despertara pero viendo que no lo hacía lentamente algunos se fueron olvidando de ella, y no es que no la quisieran si no que su vida tenía que continuar no se podía detener el tiempo solo por ella. Pero a pesar de ello desde que despertó su madre se había encargado de decirle a todos de que había despertado, todos se pusieron muy contentos y la fueron a ver pero ella se negaba rotundamente a verlos simplemente no quería, y así era desde que había despertado, no quería ver a nadie a pesar de que ya había pasado un mes desde que despertaba.
Alguien toco a su puerta pero no dijo nada, solo permaneció en silencio volvió a tocar pero siguió en silencio, no quería ver a nadie ni saber nadie solo quería respuestas que tal vez nunca llegarían, volvieron a tocar la puerta pero la persona detrás de ella al no encontrar respuesta decidió entrar. -ya veo que no me querías recibir, pensé que te había pasado algo al no darme permiso de entrar, pero al ver que te encuentras viendo la ventana de nuevo e puedo dar cuenta de que te encuentras bien, me alegro Sam- regalándole una sonrisa a su amiga
-bien sabes que no me gusta que me digan Sam es nombre de perro, no me gusta- volviéndose hacia su amigo
-tal vez no te guste pero al parecer e logrado que quites tu mirada de la ventana así que ya es ganancia no te parece Sam- soltando una pequeña carcajada mostrando gran confianza en sus palabras de igual forma que calidez.
-¿a qué has venido?- viéndole con gran frialdad.
-pues bien, he venido a ver cuándo es que mi amiga por fin se vaparar de esa cama y tomara de nuevo en sus manos el rumbo de su vida, a eso vengo, hay algún problema en eso-
-has venido prácticamente desde que desperté, no te parece algo muy cansado, además no creo que hayas venido durante tres años a verme o si, solo te enteras que desperté y vienes tal vez para quitarte un cargo de conciencia.
-si tienes razón no vine precisamente haberte todos los días mientras que estuviste en coma lo acepto, se bien que solo vine a verte durante unos cuantos meses pero no me malinterpretes no vine por que me hubiese cansado o aburrido era porque no quería verte así, no podía soportarlo, no quería creer como es que era posible que tu sonrisa se hubiese esfumado para siempre, me parecía algo completamente incomprensible para mi, así que decido ya no venir hasta que despertaras, es por eso que hasta ahora vengo, porque ya te puedo ver y sé que aunque me llevara tiempo que llegues a sonreír de nuevo quiero se r capaz de hacerlo, quiero verte sonreír de nuevo- lo dijo tan firmemente que dejo sin palabras a su amiga, y es que tanto la forma y las palabras que utilizo para decirlo fueron muy conmovedores y es que no solo era hombre de bueno sentimientos, era muy apuesto también cualquiera que lo llegase a ver podría caer rendida a sus pies excepto su amiga, a quien por esa razón era la persona que más quería en su vida.
-se bien que has venido por mí, pero yo todavía no me encuentro capas de por der volver a la realidad, no te mentiré, sé que no estuve dormida durante una década, pero tres años son demasiado tiempo y después de lo que vivió mi mente, simplemente no me veoregresando a la realidad de nuevo- volteándose de nuevo hacia la ventana que estaba frente a ella dejando después de varios días lagrimas de sus ojos re recorrieron lentamente sus mejillas, asemejándose cuales joyas.
Su amigo, no dijo nada solo se quedo virándole con sus ojos color del mar, y acercándose lentamente, para abrazarla a sus brazos, y aunque ella se quería resistir, termino cediendo a sus brazos, la abrazo lentamente a él, sintiendo cada una de sus lagrimas recorrer tanto como su rostro como su alma, -se bien que te llevara tiempo volver a la realidad pero , de algo puedes estar segura yo estaré allí para ti- la abrazo cada vez más fuerte, mientras que ella se hundía cada vez más en su mente y se dejaba simplemente abrazar, porque desde hace tanto tiempo que no recibía un abrazo, que este era el mayor regalo que alguien le pudiese dar.