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Historia 112445 — capítulo 4
Ya habían pasado dos meses, los cuales se habían vuelto cansados y tristes en aquella habitación de cuatro paredes, y aunque ya no se encontraba del todo sola gracias a sus amigos y familia, no podía evitar sentir un vació en su corazón al dejar ese lugar, no es que le gustase el encierro, solo que de alguna forma ese lugar lo sentía como una especie de conexión entre lo que era su "sueño" con la realidad, y aunque le costaba volver tenía que hacerlo ya no se podía permitir seguir triste no solo por ella, veía a su madre a sus amigos los cuales después de un tiempo decidió volver a verlos, por ellos más que por ella decidió volver al mundo e intentar poder tomar de nuevo su camino.
-veo que ya te encuentras mejor hija, me alegro mucho se que tomara tiempo que vuelvas a tu vida tal y como antes pero sé que lo lograras, además si te puedes dar cuanta muchos de tus amigos te quieren mucho y esperan por tu regreso- alentando a su hija mientras guardaba sus cosas en su maleta, y es que con tres años en aquel lugar este se había convertido en su hogar, había cuadros, peluches, ropa, había de todo allí la mayoría era de su madre u obsequios de sus amigos que tal vez antes no lo había notado pero hacían ver aquel lugar muy colorido.
Alguien toco la puerta- puedo entrar- decía mientras abría la puerta, era aquel joven, aquel quien le había abrazado, y le había ha ayudado a volver al mundo y quien la visitaba todos los días desde que despertó. Y por ser este el gran día de su salida del hospital se encontraba lleno de felicidad, sus ojos color del mar lucían deslumbrantes, y su sonrisa eran brillante que cual quiera podría quedar segada solo de ver su rostro y es que realmente era muy apuesto, era alto tenia piel clara, y delgado aunque eso no quitase que tuviese un cuerpo muy bien formado.
-veo que has venido también hoy- mirando los ojos de su amigo
-que acaso esperabas que me perdiera este día tan importante, estas muy equivocada- sentantandose con ella al lado de la cama.
-bueno hija, ya he guardado todo iré a firmar unos papeles tu quédate con Konrad, en lo que regreso- volviéndose para salir del cuarto.
-y bien ya estas lista para volver a mundo de nuevo, mira que ya espere mucho por ti- mirándole con una enorme sonrisa
-no podría decir que del todo lista pero si algo, sabes te quiero agradecer por todo, gracias por estar conmigo-
-no tienes que agradecer, sabes que te quiero mucho, y gracias a ti soy quien soy ahora, además no soy el único quien está contigo también están los demás que si no vinieron hoy fue porque… bueno eso no tiene importancia este momento- acariciándole el cabello a la chica.
-lo sé, pero aun así gracias, en verdad no se que hubiese hecho sin ti, gracias- dejando caer una pequeña lagrima
-no llores quieres, ya has llorado mucho- limpiándole con su mano aquella lagrima que empezaba a recorrer su rostro.
-bueno la diferencia de este llanto seria que por que es de felicidad, no te parece- regalándole una pequeña pero cálida sonrisa
-lose lose- respondiéndole igual con una sonrisa- sabes de camino hacia acá, estaba recordando cuando nos conocimos fue hace ya cinco años que claro si no contamos los dos que estuviste en coma serian solo dos pero esos dos bastaron para que te quisiese mucho, lo recuerdas-
-claro que lo recuerdo-
****** volviendo un poco al pasado hace cinco años atrás******
Se encontraba sentada en un salón grande pintado de color verde, lleno de bancas, unas treinta en todo el lugar y un escritorio de madera que se encontraba en una esquina de aquel salón bañado por el sol gracias a sus grandes ventanas de caoba. El lugar se encontraba vacío solo estaba ella escribiendo algo en su cuaderno, ya hace más de cuarenta minutos que habían tocado la salida pero ella permanecía allí, solo escribiendo, cuando de repente sintió que alguien le había tocado el hombro.
-disculpa, que haces aquí, ya hace más de media hora que tocaron la salida, no crees que ya te deberías ir- hablándole a la chica que se encontraba en aquel lugar
Volteándose a ver a quien le hablaba -entonces la misma pregunta te hago yo que haces tu aquí a estas horas- regalándole una gran sonrisa
-bueno es que me quede ayudándole a uno de los profesores, pero yo fui quien hizo la pregunta primero- frunciendo un poco en seño
-si lose pero tu ha sido quien respondió primero- soltando una pequeña carcajada -pero bien te responderé es que veraz no es que me porte siempre mal es solo que hoy no sé que me dio por jugarle una broma a la maestra de mate y pues entenderás que me ha castigado y me dijo que tenía que hacer un ensayo y que no podía salir hasta que dieran las tres, ya he terminado el ensayo pero todavía faltan diez minutos para las tres, así que todavía no me puedo ir, solo estaba dibujando mientras pasa el tiempo,
- hablando sin parar de sonreír
-ya veo que te has metido un poco en líos y bueno si fue a la maestra de mate creo que no te puedo culpar del todo, pero sabes es la primera vez que te veo, este es siempre tu salón-
-si este es mi salón, ya que lo mencionas también es la primera vez que te veo-
-bueno ya que dices que este es tu salón debe ser porque mi salón se encuentra al otro lado del edificio con los demás terceros mientras que el tuyo se encuentra con los de segundo y algunos de primero-
-si por eso debe ser por eso, es muy difícil que este grupo se encuentre mucho con los otros tercero ya que nos encontramos muy separados por el patio-
-si aunque sabes a pesar de ello nos debimos haber visto en grados menores no lo crees-
-bueno eso es porque apenas este año me transfirieron a esta escuela-
-o ya veo-
-pero bueno mira la hora ya son las tres y si llego muy tarde a casa mi madre se puede preocupar, ya me tengo que ir nos vemos- agarrando sus cosas y dirigiéndose a la puerta, pero antes de irse se detuvo -dime una cosa, porque te acercaste a hablarme, bien te podrías haber ido-
-bueno, no lose solo me dio curiosidad, saber quien aparte de mi estaba a estas horas en la escuela-
-o ya veo me parece bien -regalándole una enorme sonrisa yéndose ya para las escaleras
Se quedo allí parado en aquel salón unos segundo, cuando salió corriendo de el -espera, espera no me has dicho tu nombre- viendo como ella se paraba en las escaleras y se volteaba hacia el
-me llamo Samantha- lo dijo sonriendo mientras subía uno a uno los escalones hasta donde estaba el- y ¿tú?-
-me llamo Konrad, es un gusto el conocerte-
-gracias igualmente- soltando una pequeña carcajada- espero verte de nuevo- se volteo para irse cuando se regreso -sabes no me gusta que me digan Samantha mmm, podrías llamarme Sam no me gusta mucho, parece nombre de perro, que te parece Sami-
-mmm bueno si tu quieres te diré Sami y no Sam-
-mmm sabes me gusto mas cuando dijiste Sam, mejor dime Sam, pero quiero que sepas que serás la única persona en decirme así, bueno ahora si ya me voy nos vemos cuídate bye bye- dándole una gran sonrisa la cual brillaba con el sol.
-si nos vemos bye bye - despidiéndose sin evitar sonreír, y es que en su mente se había guardado aquella sonrisa cálida de la joven que acaba de conocer, y agradecía el haber tenido el valor de hablarle y es que si era la primera vez que la veía pero no era la primera vez que pasaba por el salón viendo cómo es que tenía una mirada tan concentrada y como era su sonrisa de cálida, que tenía ganas de que le sonriese también a él, por ello decidió hablarle y no se arrepentía, era como si ella en tan solo unos instantes se hubiese llevado su corazón.
-Veo que todavía recuerdas aquel día, me alegro- sonriendo hasta sumergirse de nuevo en los brazos de aquel chico que se encontraba junto de ella, no podía evitar sentir paz al encontrarse así con el- pero bueno, lo mejor será que ya saquemos las maletas mi mama no debe tardar en venir- saliendo con el muchacho y con dos maletas, dejando aquel cuarto que por tres años se había convertido en su hogar.
Se encontraron los tres en la recepción, se dirigieron al estacionamiento, en donde se encontraba el auto de Konrad, los tres se subieron en él y se dirigieron a la casa de Sam.
-por fin hemos llegado, lo bueno es que no queda muy lejos del hospital. Si quieren vayan entrando mientras que yo voy sacando las maletas- estacionando su coche dentro de un garaje en esa casa color melón.
Sam y su madre se bajaron del coche para dirigirse hacia una la puerta, grande de madera, se debe decir que la familia de sam eran personas adineradas vivían cómodamente así que realmente no le faltaba nada materialmente hablando, y claro todas las comodidades que tiene se las puede deber a su padre y a sus negocios.
Abrieron la puerta para entrar en una gran recepción, Konrad iba detrás de ellas, cuando entraron en la sala una gran sorpresa la esperaba en ella estaban todos sus amigos y compañeros de la escuela, todos esperaban a su llegada algunos derramaron una que otra lagrima al verle entrar y ella al verlos a todos allí reunidos no podía evitar sentir una poco de felicidad por que aunque su corazón se encontraba roto el poder ver a tantas personas que la querían le causaba una enorme dicha, por un momento dejo de sentirse sola y sin darse cuenta empezó a llorar pero ya no de tristeza esta vez de felicidad.