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Los juegos del hambre: la comadreja — capítulo 1
La historia de la comadreja:
Me levante muy temprano ya que apenas podía dormir. Hoy era el día de la cosecha, el día en el que mi hermano y yo podíamos ser elegidos para ir a ese estúpido concurso.
Todo el mundo odiaba eso, el concurso, en lo que nos convertían a nadie le gustaba pero aun así teníamos que aceptarlo.
Un grito que provenía de una de las habitaciones de la casa hizo que dejara a un lado mis pensamientos.
El grito provenía de la habitación de mi hermano pequeño. Se llamaba Josh y tenia el cabello pelirrojo similar al mio y los ojos muy azules.
Yo intentaba protegerle en todo lo que podía y le enseñaba a defenderse para cuando lo necesitara pero como ya había cumplido los 13 años era su segundo año en la cosecha y en eso no podía protegerle.
-Hola Josh ¿Qué ocurre?-dije intentando calmarle.
-Es que, es que….e soñado que me elegían y que, que me llevaban a un bosque y entonces, entonces….-dijo sin poder terminar la palabra.
-Tranquilo, eso no va a ocurrir ninguno de los dos va a salir, te lo prometo- dije y le toque la frente con la mano, estaba ardiendo.
-Ahora vengo-dije y salí de la habitación.
Fui a la cocina y cogí un trapo mojado, volví a la habitación de mi hermano y se lo puse en la frente.
Me senté junto a él y espere a que amaneciese. Cuando me volví a levantar ya era de día y un escalofrió se me subió por todo el cuerpo, había llegado la hora dentro de poco elegirían a dos tributos.
Deje mis pensamientos a un lado y fui a vestirme, como era el día de la cosecha teníamos que ir vestidos con nuestra mejor ropa. A si que cogí un vestido de color azul y me lo puse. Luego me puse una coleta y salí de casa. No quería despertar a mi madre que seguramente estaría dormida y además quería ver a Sally, antes de la cosecha. Llegue a su casa en pocos minutos y toque la puerta.
La madre de Sally me abrió con una sonrisa y me dejo pasar.
-Sube, te esta esperando- dijo y entro en la cocina.
-Vale-dije mientras subía de dos en dos los escalones de la casa.
-Toc, Toc, nadie respondió
-TOC, TOC
Toque mas fuerte y esta vez me abrió.
-Hola Jacqueline -dijo y me abrazo muy fuerte, tan fuerte que casi me dejaba sin respiración
-Suelta me vas a ahogar-dije casi suplicándole.
Me soltó y le mire bien, su pelo negro estaba alborotado y casi no dejaban ver esos ojos verdes tan parecidos a los míos. Sally y yo éramos amigos desde pequeños, habíamos aprendido a cazar juntos y éramos inseparables.
Tras la muerte de mi padre y al estar mi madre enferma el me ayudo a cazar con la intención de sacar a mi familia adelante y poco a poco lo conseguí. Además tenía que cuidar de mi hermano Josh que era muy pequeño. Ahora después de unos años mi hermano me acompañaba a veces a Sally y a mi a cazar y se le daba bien, pero por otra parte mi madre seguia enferma y se pasaba casi todo el día en la cama sin que podamos ayudarla.
-Venga Jacqueline, tenemos que irnos-dijo
Salimos de casa, era de día pero aun así el cielo estaba oscuro y a lo lejos se podían ver pequeñas nubes que avisaban de la tormenta.
Llegamos a la plaza donde poco a poco se iba llenando más. Yo intentaba ver a mi hermano y pronto lo encontré en la multitud.
-Tranquilo
De repente la gente dejo de hablar, de andar casi hasta de respirar. Me di la vuelta alarmada y vi cual era la razón. A lo lejos Henrie Makkalden y tres agentes de la paz se abrían paso entre la multitud. Henrie era un hombre aterrador, venía del capitolio y su aspecto daba hasta miedo. Tenia el pelo de color rojizo hasta tal punto que parecía que le ardía la cabeza pero eso no era todo sus ojos de un tono verde azulado eran incluso bonitos pero sus pestañas de colores llamativos lo fastidiaban todo. Vestía con esmoquin, de color pastel y pantalones negros pero lo peor de todo es que era inaguantable.
Se acercó a la plataforma y subió en ella escoltado por dos agentes de la paz. Después como todos los años el alcalde de la ciudad un hombre regordete nos hablo sobre como se habían creado los juegos del hambre y de lo importante que eran:
"..... Después de los catástrofes, tormentas, sequías se creo Panem, un reluciente Capitolio rodeado de trece distritos que llevo la paz a sus ciudadanos. Pero llegaron los días oscuros ,la rebelión de los distritos contra el Capitolio.Derrotaron a doce de ellos y aniquilaron al decimotercero.Y como recordatorio anual de que los Días oscuros no deben repetirse se crearon Los juegos del hambre. Las reglas son sencillas: por castigo a la rebelión ,cada uno de los doce distritos debe entregar a una chica y a un chico para que participen.....
Mientras hablaba a mi me daban ganas de vomitar de las estupideces que decía. Luego llego el momento de elegir los dos tributos.
Henrie se acercó a la urna y comenzó a remover papeletas hasta que cogió una y leyó en voz clara:
-Jaqueline Emerson
De repente se me corto la respiración y note una fuerte sacudida, han escogido mi nombre, empecé a marearme cuando alguien me agarro y volví a la realidad.
Henrie me llamo y yo me fui acercando a la plataforma hasta que un grito me sobresalto, mi hermano Josh. Se acerco a mí y me abrazo pero yo asustada por lo que le podría pasar le dije:
-Josh por favor vete, luego hablamos ¿vale?, Josh por favor
El me miro y comenzó a llorar pero aun así se dio la vuelta corriendo.
Seguí caminando sin mirar atrás y subí los escalones hasta la plataforma. Henrie me dio la mano pero yo hizo como si no le viese y me quede de pie.
-Dar un fuerte aplauso a Jacqueline, nuestro tributo del distrito 5-dijo mientras la multitud comenzaba a aplaudir sin mucho entusiasmo.
Mientras miraba al publico vi a Sally entre la multitud, estaba llorando e intentaba aliviarme con una sonrisa.
Yo le devolví la sonrisa.
Sentía que quería gritar, pero debía de ser fuerte y demostrarles que no me utilizarían como a los demás, yo no estaba de su parte y no lo estaría en mi vida. A si que me mantuve firme hasta que Henrie volvió a hablar.
-Bueno y ahora es el turno de los chicos- dijo sonriendo, sus dientes blancos brillaban hasta en la oscuridad.
Se acercó a la urna y la removió hasta coger una papeleta, luego la abrió y la leyó muy alto:
-Dennis Martín
No le conocía, igual le había visto alguna vez en el colegio pero al menos si tendría que luchar contra la seria mejor no conocerlo.
Dennis subió a la plataforma con lágrimas en los ojos. Tenía el pelo de color negro y los ojos oscuros. Paso por mi lado y luego se quedo junto a Henrie.
-Un aplauso también para Dennis nuestro tributo del distrito 5 -dijo
La multitud volvió a aplaudir sin muchos ánimos.
-Bueno y ahora daros la mano- dijo sonriente
Nos dimos la mano y nos miramos durante un instante hasta que los agentes de la paz se acercaron y nos escoltaron hasta….