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Los juegos del hambre: la comadreja — capítulo 2

Nos dimos la mano y nos miramos durante un instante hasta que los agentes de la paz se acercaron y nos escoltaron hasta….

el edificio de Justicia. Nos llevaron  por un pasillo que terminaba con dos puertas a lo lejos y en una de ellas me encerraron. Yo comencé a dar golpes hasta que vi que era inútil y contemple la sala.

Estaba muy oscura y apenas había  nada a mi alrededor. Solamente una estantería con unos cuantos libros  y  un viejo sillón lleno de polvo en el que me senté a esperar. Espere y espere durante una o dos horas que se me hicieron eternas. Y por fin alguien abrió  la puerta, se trataba  de mi hermano Josh y mi madre.

-Jacqueline- dije Josh y me agarro con fuerza de la chaqueta.

-Josh- le dije y le abrace con fuerza. Al fin cuando conseguí  separarlo  de mí, le dije:

-Escucha por favor, tienes que prometerme que si no vuelvo tu seguirás adelante.

-Pero...

-Prométemelo

-Vale pero ahora prométeme que intentaras ganar. Eres buena cazando- dijo Josh.

-Te lo prometo- dije  mientras intentaba contener las lágrimas. Aunque realmente él sabía que no conseguiría  ganar.

Luego me acerque a mi madre.

-Mama-dije y la di un abrazo.

-Hija -dijo y comenzó a llorar.

-Mama no llores, tienes que intentar aguantar ¿Vale?, Da igual lo que veas da igual lo que oigas tienes que aguantar por mi ¿De acuerdo? Y prométeme una cosa si yo no vuelvo debes de seguir adelante junto a Jonh él te necesita.

Movió la cabeza y lo entendí como un si.

Luego los abrace a los dos con fuerza. Deseaba estar a si para siempre pero entonces alguien abrió la puerta de golpe. Se trataba de un agente de la paz .Entro con la intención de llevárselos y Josh comenzó a gritar desconsoladamente:

-Jacqueline, Jacqueline

-JOSH

La puerta se cerro de golpe, esa era la ultima vez que iba a ver a mi familia.

Me senté en el sillón esperando hasta que la puerta se volvió a abrir.

Esta vez era Sally mi mejor amigo. Rápidamente le abrace y él me dijo:

-Jacqueline lo siento.

-Tú no tienes la culpa.

-Lo se pero aun así...

-Tranquilo, le e prometido a Jonh que cazare bien- dije intentado animarle.

-Desde luego que lo harás y además eres muy buena- dijo

-No tanto como los demás, ellos son fuertes y hábiles. Yo en cambio ¿Que soy?.

-No digas eso, tú eres igual de hábil que ellos, encima puede que ellos sean altos y fuertes pero tú eres inteligente, mucho más que ellos, seguro que se te ocurre la forma de intentar vencerles, seguro- dijo.

Por un momento le mire  a los ojos, los tenia verdes del mismo color que yo.

Le sonreí y nos dimos un último abrazo antes de que le sacaran a rastras de la sala.

Pero antes de que se fuera le dije mi ultimo adiós.

Me senté de nuevo en el sillón, mi madre,mi hermano y mi amigo Sally eran lo mas importante en mi vida y quizá no les volvería a ver. Me dieron ganas de salir de allí, de gritar pero eso seria inútil a si que me conforme con dar patadas a todo lo que encontraba a mi alrededor.

Al oír golpes el agente de la paz entró y me saco de allí.

Nos llevaron  en coche hasta la estación de tren. Cuando llegamos estaba a rebosar de periodistas ansiosos de sacarnos una fotografía. Entramos en el tren y una mujer nos condujo hasta una sala.

-Es increible-pensé

La habitación era enorme, tenia  dos sillones de cuero y una mesa larga llena de alimentos, también tenia una baño en el que asearse y sinfín de muebles caros.

Yo me senté en un sillón y di mi último vistazo al distrito 5. Contemple las casas y las tiendas por última vez hasta que el tren comenzó a andar y todo se volvió borroso.

Pase un tiempo sentada hasta que alguien se me acerco y me dijo:

-Hola

Yo le mire, se trataba de Dennis el tributo masculino al que habían escogido, aunque no tuviera nada contra él no me apetecía hablar a si que le di la espalda.

-No pareces contenta- dijo sonriente mientras engullía un pastel de chocolate.

-Y por que iba a estarlo-dije, acaso debería de alegrarme de que dentro de unos días este muerta.

En ese momento Dennis dejo el pastelillo en la mesa y se dio cuenta de su error.

-Lo siento quizá no sea la frase mas adecuada para decir ahora, pero no deberías enfadarte con migo al fin y al cabo yo soy el único de todo el tren  que esta pasando por lo mismo que tu -dijo y se dejo caer en un sillón.

Seguí mirando por la ventana sin responderle, pero ahora un gran muro de piedra lo tapaba todo.

Nos quedamos en silenció hasta que alguien entro por la puerta, era una muchacha de unos treinta años, de cabello rubio y ojos verdes.

Su ropa era parecida  a la nuestra aunque estaba mas limpia y parecía mejor alimentada.

-Hola soy Selena vuestra mentora-dijo.

-Hola- se apresuró a decir Dennis

-Hola- dije yo en un susurro.

-Sera mejor que comáis algo el viaje va a ser de dos días y estoy segura de que tendréis hambre.

La verdad es que tenía mucho hambre a si que cogí dos panes y me los lleve a la boca.

En el distrito 5 no teníamos mucha comida y para conseguirla muchas veces teníamos que cazar o incluso robar.

Tras decir eso salió de la habitación y nos dejo de nuevo solos.

-Bueno y tu que harás

-Como ¿Qué hare?

-Que plan tienes pensado para ganar

-Es que no creo que vaya a ganar

-Y te vas a rendir a si de fácil -dijo como si hubiera dicho alguna burrada  y me dio la espalda.

-No, pero es que no sé que voy hacer-dije.

-Algo se te dará bien ¿Digo yo?-dijo y se sentó mientras buscaba algo en un armario.

-Bueno…se me da bien cazar- dije sin muchos ánimos.

-Cazar….eso esta bien a si podrás conseguir comida- dijo mientras sacaba de el armario una bandeja de bombones y se comía tres de golpe.

-¿Quieres?- dijo, el chocolate se le caía de la boca y a mi me estaban empezando a dar arcadas.

-No gracias, pero aun así dudo que pueda hacer algo si no tengo nada con que cazar- dije.

-Bueno pero se lo puedes robar- dijo y se llevo a la boca otro bombón.

Cogí la bandeja y la guarde en el armario.

-¿Qué haces?- dijo

-No debes comer mas vas a estallar.

Por la noche me quede pensando en lo que había dicho de robar , eso estaba bien y encima no hacia daño a nadie.

Pasados los dos días de viaje, llegamos al Capitolio.

Mire por la ventana, y me quede estupefacta  el capitolio era  enorme. Había grandes edificios, tiendas y demás cosas. Los coches circulaban por carreteras y de repente llegamos a la estación. Cientos de personas nos esperaban a la entrada y cuando bajamos no dejaban de hablar más bien chillar con ese ridículo acento proveniente del capitolio. Todos y todas a juzgar por su apariencia deberían de estar forrados de dinero ya que cualquier parte de su cuerpo estaba adornado con piedras preciosas.

Henrie y  Selena nos condujeron a Dennis y a mí hasta el centro de renovación donde una chica nos dio la bienvenida. Era una mujer, tenia el pelo de color marrón y muy rizado, sus cejas eran muy finas, sus ojos de color verde resplandecían  a la luz del sol y su ropa entera estaba tapada por una bata. Nos explico algo y después me llevaron hasta una camilla donde aquella chica y un chico de apariencia similar me atendieron.

Después de unas largas horas en las que me quitaron todo el bello de mi cuerpo, me depilaron las cejas y cortaron y peinaron mi pelo al fin la chica me dijo:

-Hola, yo soy Hellín y él es Joel .Bueno ahora vendrá Mikel tu estilista.

Antes de que pudiera responderle Joel comenzó a decir sonriente:

-Debes estar emocionada de estar aquí, no todas las personas pueden disfrutar de esto.

-Si estoy emocionadísima- dije irónicamente aunque al parecer no se dieron cuenta por que me sonrieron y salieron por la habitación diciendo:

-Que maja.

-Desde luego.

Yo me senté a esperar a Mikel y comencé a imaginar mi vestido, cuando alguien entro por la puerta. Parecía venido de otro mundo su piel dorada y su pelo brillaba sin cesar, sus ojos eran verdes y vestía con un elegante traje beis.

Entro y cerró la puerta a su paso:

-Hola muchacha Hellin y Joel me han dicho que les as costado un pelín arreglarte- dijo mientras me sonreía.

Yo asentí la cabeza.

-Pareces algo tímida aunque tu mirada dice lo contrario.

Seguí mirándole sin contestarle.

-El  vestido que e hecho es sencillamente fabuloso, vas a estar resplandeciente no como con esa horrible ropa con la que venias- dijo sin mirarme. Luego cogió el traje y lo dejo en una mesa.

-Esa ropa era mía y me gustaba- dije fríamente.

El hizo como si nada y siguió su trabajo.

Cuando por fin me vistió pude ver en el espejo que estaba sencillamente horrible. Mi pelo estaba atado en dos moños, y mí vestido de colores llamativos  me llegaban hasta las rodillas.

No me gustaba nada la ropa del capitolio, bueno la verdad es que no me gustaba nada que viniera del capitolio. Salí de la habitación y vi a Dennis, su ropa era igual que la mía.

-Bonita ropa- y dejo escapar una sonrisa burlona.

-Lo mismo digo - dije sonriéndole.

Juntos fuimos a nuestro carro seguido de nuestro estilista Mikel y sus ayudantes Hellin y Joel que no paraban de darnos ánimos.

-Estáis Fabulosos.

-La gente os adorara.

Empezó  la música de apertura. Pronto  pasaron   los tributos del distrito 1. De repente una palabra me vino a la mente: Profesionales.

Aunque había que reconocer que su traje era bonito nada comparado con nuestro horrible traje.

 Le siguieron los del 2, 3,4 y pronto nos toco a nosotros.

Después nos siguieron los demás y por ultimo el distrito 12.

De repente todo el mundo se giro para contemplar algo, la gente del capitolio gritaba sus nombres y todos parecían contentos al ver al distrito 12. Yo me di la vuelta lentamente y les vi: iban  vestidos con una sencilla maya negra de cuerpo entero, pero su capa del mismo color ardía. 

Volví  la cabeza hacia delante. Los doce carros llenaron el circuito de la ciudad. Él presidente un hombre bajo de cabello blanco, nos dio la bienvenida desde el balcón. Después uno a uno fueron saliendo imágenes de cada distrito aunque el distrito 12 salió más de la cuenta. En cuanto se cerraron las puertas, nuestros estilistas se acercaron a darnos la enhorabuena  .No  les hice caso por que seguía mirando al distrito 12 y al darme la vuelta vi que Dennis hacia lo mismo.