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Dulce Locura — capítulo 1
¿Qué haces cuando alguien te decepciona? Esa frase, oída hace tiempo en una serie, fue lo primero que llegó a mi mente justo después de mi renacimiento, como suelo llamarlo. Cuando me volví oscuro y peligroso, cuando mis ojos se volvieron de un pálido azul hielo que advertía a la gente de mi personalidad.
Me alejo de todos, quizás incluso de ella, la única persona capaz de hacerme sentir humano, de sentirme querido y sacar de mí todos esos sentimientos buenos y honrados, todos aquellos que desaparecen cuando mi oscura personalidad se apodera de mí.
Yo nunca fui malo, mi personalidad cambió a causa de ellos… y sólo me consideraban a mí culpable, a ese chico con la mirada gélida y movimientos nocturnos. La soledad que me impuse, aún después de haber renacido gracias a ella, cuando la dejé sola… y sentí que mi corazón se partía en dos. Pero debía acabar lo que había empezado, y debía… no mostrar sentimientos, no cuando… ella me había cautivado completamente. Y nuestras diferencias… no las comprendían aquellos a lo que más necesitaba. Aquellos que no comprendían que la quería más que mi propia vida.
Ella no lo sabe, nunca desconfía de mí; pero yo duermo a su lado cada noche, con ese enorme peso remordiéndome la conciencia. Pero… si tuve la sangre fría de cometer lo que cometí… podré ocultarlo, aunque me mienta a mí mismo, porque… ¿qué tiene de especial la verdad? La mentira cubre este mundo, y yo, Rubén Vázquez Domínguez, lo último que quiero, es verla sufrir a ella, a mi ángel, aquella que me sacó de mi oscuridad y frialdad, y me devolvió al deseo de sentirme vivo.