Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En Llamas. ¿Qué pasaría si...? · de

En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 12

-¿Qué pasa? ¿Hay reunión?-pregunta muy animado Gale, mientras coge un pastel y empieza a devorarlo.

Todos nos mantenemos en silencio. No puedo ni si quiera mirarle a los ojos. Tras unos segundos, sospecha que algo va mal.

-¿Alguien me va a explicar qué diablos pasa?-pregunta impacientándose.

-Verás, Gale…-comienza a decir Haymitch. Él también evita mirarle a los ojos-¿Recuerdas las jaulas de noche que Katniss y Peeta utilizaron en los juegos?-Él asiente.-Pues…con esas bayas se dejó en ridículo al Capitolio, ¿entiendes? Bien, pues Snow, prometió venganza y…-vacila un poco.-Él se aseguró de que tu nombre saliera elegido en la cosecha, porque sabe lo mucho que le importas a Katniss. Lo que significa, que los vigilantes van a ir a por ti en la arena.

Todos guardamos la respiración. Gale ha dejado de devorar el pastel y se ha quedado blanco como el papel.

-¿Voy a morir?-pregunta, muy despacio y luchando para que su voz suene firme, aunque sin demasiado éxito.

Haymitch piensa durante unos segundos sus siguientes palabras.

-Van a hacer todo lo posible para que así sea.-concluye.

A continuación Gale se levanta, tambaleándose un poco, tira la silla en la que estaba sentado y abandona la habitación dando un portazo. Unos segundos después de oye el portazo de su habitación.

Siento que una oleada de lágrimas me viene. Pero no me permito llorar.

-¿Por qué diablos has sido así de duro?-le espeto a Haymitch, levantándome de la silla.

-Porque la verdad es así de dura.-dice mirándome a los ojos.-El chico tiene que saber lo que le viene encima. Lo único que conseguiríamos suavizando las cosas es perjudicarle en la arena.

Me quedo en silencio. La verdad es que Haymitch tiene razón, pero ver la cara desdibujada de Gale al enterarse me ha destrozado.

-¿No vamos a ir a su habitación? Quiero decir, le tenemos que decir que tenemos un plan, que le vamos a salvar…

-No nos abrirá la puerta. Es mejor que lo asimile por sí mismo, no le molestaremos.-me contesta Haymitch.

-Pero los entrenamientos empiezan esta tarde…tenemos que explicarle lo que tiene que hacer, ¡no tenemos tiempo!

-Entonces tendrá que asumirlo más rápido. Déjale solo durante dos horas al menos.-tras decir esto, Haymitch se levanta de la silla y abandona la habitación. Así lo hacen también Cinna y Effie, supongo que van a avisar a Emily para el desayuno. Nos quedamos solos Peeta y yo.

-¿Katnisss?

Yo no le hago caso y voy directa a la habitación de Gale. Doy dos suaves toques en la puerta.

-¿Gale? ¿Gale? Mira…-no sé por dónde empezar.-Mira, sé que esto es duro, ¿vale? Lo sé. Pero hay que ser valientes y afrontarlo. Gale, tú me has salvado muchas veces. Salvado en todos los sentidos que el verbo "salvar" conlleva. Y ahora me toca a mí. Voy a salvarte, Gale. Voy a salvarte, aunque sea la última cosa que haga con mi vida. No voy a perderte, Gale. No a ti. No voy a hacerlo. Voy a ir a donde haga falta para salvarte. Voy a salvarte, igual que tú me has salvado a mí. No voy a permitir que te me escapes. Y…cuando vuelvas, ¿sabes qué te voy a decir? Te voy a decir eso que odias tanto que te diga. Te voy a decir "Te dije que te salvaría". Porque es lo que voy a hacer.

Espero su respuesta durante unos segundos, y tras un par de minutos, la recibo.

-Vete.-casi no se oye, porque es muy leve. Tiene la voz ronca y si abriera la puerta ahora mismo, estoy segura de que le encontraría sentado en un rincón de la habitación, seguramente pensando en cuál será la forma en la que morirá.

Decido sentarme en el suelo, al lado de su puerta, no puede estar allí para siempre, algún día tendrá que salir. Pasan los minutos, y de vez en cuando le llamo, y él sigue ordenándome que me vaya.

Al cabo de una hora, Peeta aparece y se sienta en frente de mí.

-¿Alguna novedad?.-me pregunta.

-Nada. Sólo dice que me largue.

Él asiente y nos quedamos durante unos minutos en silencio.

-Voy a intentarlo yo.-dice, mientras se levanta.

Yo arqueo las cejas. ¿En serio cree que a él le hará más caso que a mí, su mejor amiga?

-Vete a avisar a Emily. Queda sólo una hora para que empiecen los entrenamientos. Yo me encargo de Gale.

-¿Estás seguro?-le pregunto yo, medio riendo, sé que no va a convencer a Gale.

-Así es.-contesta Peeta, y me obliga a levantarme.

Yo me resigno y camino hacia la habitación de Emily. Vuelvo la cabeza atrás durante un instante, y veo cómo Peeta llama insistentemente a la puerta de Gale. Giro a la derecha y sigo todo recto, hasta llegar a la habitación de Emily. Le diré que se vista y que esté lista en media hora.

Cuando llego, abro el picaporte de la puerta de su habitación bruscamente y entro.

Nada más entrar, sé que tenía que haber llamado a la puerta. Emily está tumbada, encogida, en posición fetal tumbada en su cama, mirando por la ventana y llorando. Su habitación está llena de pañuelos usados.

-¿Es que no sabes llamar a una maldita puerta? ¡Largo de aquí!-me grita sobresaltada.

Sin embargo, yo no me muevo de mi sitio. No soy capaz de hacerlo.

-¿Es que no me estás oyendo? ¡Que te largues!

No puedo moverme de mi sitio. Emily me recuerda demasiado a mí. Va de chica dura, pero en realidad está destrozada. Tal como lo estaba yo hace un año. Tal como estoy ahora.

Camino hacia la puerta y la cierro, pero sin salir por ella. Me acerco a Emily, y ella se incorpora.

-¿Qué diablos te pasa? ¡¡Fuera de aquí! ¡FUERA!.

-Emily, ¿estás bien?

-¿A ti te parece que esté bien, gilipollas?-me responde mientras señala los pañuelos tirados por su habitación. Ignoro el insulto y me acerco algunos pasos más.

-Obviamente no lo estás. ¿Qué te pasa?

-Nada, no me pasa nada.-dice, mientras se levanta y me abre la puerta.-Ahora puedes irte.

Me fijo detalladamente en su físico por primera vez. Es una chica guapa, aunque tantos años viviendo en el distrito doce se notan, como a todas; mirada hundida, huesos marcados  y expresión triste. Tiene los ojos de tono azulado, como la gente de la Veta. Su pelo es ondulado y tan negro como el carbón. Siempre lo tiene recogido en una coleta mal hecha. Su cara está decorada con bastantes pecas que le dan un aspecto inocente. Tiene poca altura, pero aún así tiene un buen peso.

-No me voy a ir. Y lo sabes, así que cuanto antes me lo cuentes antes me iré.-concluyo yo, mientras me siento en la cama.

-Oh, ¿en serio te estás preocupando por mí, Katniss? ¿En serio alguno de las tres personas que se supone que iban a ser mis mentores se preocupa por mí? Creía que sólo teníais ojos para tu novio. Menos mal que me equivocaba, os habéis dado cuenta de que tenéis dos tributos cuando.-mira su reloj y se limpia disimuladamente las lágrimas.-queda una hora exacta para que empiecen los entrenamientos.

Su comentario me pilla por sorpresa. Lo peor es que tiene razón en todo, así que decido admitirlo, y no negar que nos hemos preocupado más por Gale.

-Tienes razón, Emily. Le hemos hecho más caso a Gale.-el hecho de que admita nuestros errores tan pronto hace que me preste atención.-Pero eso es porque Gale y tú no estáis en la misma situación, ¿sabes?

-Sí, eso ya lo sé. Yo a ti te caigo mal, por eso ya habéis decidido a quién vais a salvar.

-La verdad es que no te tengo demasiado aprecio desde lo de aquel trabajo, ¿recuerdas? Pero no soy tan rencorosa para dejarte morir delante de mis narices mientras yo puedo hacer algo para evitarlo sólo por un estúpido trabajo de colegio. Quiero que tengas claro que ni yo, ni ninguno de tus mentores somos así. Los tres vamos a hacer todo lo posible para hacerte la vida un poco menos difícil en la arena. Pero para eso tienes que contribuir.

Durante la hora que falta para los entrenamientos, Emily me consulta todas sus dudas respecto a la arena, los entrenamientos, las entrevistas…Yo además, le explico todo lo sucedido desde las bayas hasta la Cosecha, para que comprenda el porqué de nuestro comportamiento durante estos días. Después le hablo de la alianza que estamos preparando y le ofrezco unirse. Se lo tiene que pensar, aún no está muy convencida, pero puede que se una.

A continuación, entre las dos recogemos su habitación y le ayudo a vestirse hasta que Effie viene a buscarnos. Los entrenamientos están a punto de empezar.

Cuando bajamos las escaleras para reunirnos con los demás, me sorprende ver que Peeta ha convencido a Gale, porque ahí está, vestido con su uniforme del distrito 12 y mirando hacia el suelo. Todos nos estaban esperando a Emily y a mí. A los mentores no se nos permite ver los entrenamientos,  así que Haymitch, Peeta y yo nos despedimos de Emily y Gale, mientras Effie les acompaña al ascensor. Y yo, al pensar que debajo de mis pies está un grupo de personas que se rifará la cabeza de Gale en Los Juegos, no puedo evitar empezar a temblar de miedo.