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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 22

"Corre, Gale. Corre ya" pienso.  El corazón se empieza a acelerar cuando los profesionales se ponen más cerca y la sonrisa de Alix se agranda.

De repente, y sin previo aviso suena un cañonazo. Una luz roja de alguna de las pantallas empieza a encenderse. Todos los mentores se dan cuenta de que pasa algo y abandonan la comida para sentarse rápidamente en las butacas.

-¿Por qué no nos has avisado?-me ladra Haymitch, mientras se coloca los cascos.

El grupo de tributos se ha puesto de pie al oír el cañonazo y se miran extrañados los unos a los otros. Cuando comprueban que todos están bien, respiran tranquilos. Sin embargo, el sonido de los respiros de alivio es interrumpido por un grito. La pantalla enseguida enfoca a Pam, del distrtio 7, gritando tan alto que hace daño a los oídos, tapándose la boca con la mano y señalando con la otra mano al cuerpo de Neo, el chico del distrito 10, que tiene una flecha ardiendo clavada en el pecho.

Comienza el caos. Las profesionales salen de su escondite, lanzando flechas y cuchillos, provocando una lluvia de armas sobre el campamento de los aliados de Gale. Pam se arrodilla al lado de Neo, y grita más. Gale y Marcy se ponen en marcha. Los dos se levantan rápidamente, cogen las mochilas y comienzan a correr dirección opuesta a los profesionales.

Gale se desvía para asegurarse de que todos los tributos abandonan el campamento.

Marcy sigue corriendo con un par de tributos que no puedo reconocer por la oscuridad de la noche.

Gale se acerca a Pam y al cuerpo de Neo y coge a Pam de una manera que resulta incluso cómica.  Rodea sus brazos sobre su cintura y la levanta al aire. Hay algunos tributos que aún no han reaccionado a la muerte de Neo.

Gale los empuja y les dirige hacia Marcy. Cuando se asegura de que todos huyen, él se dispone a hacer lo mismo. Sin embargo, al igual que yo habría hecho, se para ante el cadáver de Neo, y sin mirarle directamente, le arranca la flecha del pecho.

Gale comienza a correr hacia la dirección que han seguido sus compañeros. Cuando la profundidad del bosque está a punto de esconderlo entre sus brazos, Alix se le tira encima y hace que caiga al suelo.  Alix coloca sus rodillas sobre su pecho, dificultándole la respiración. Sonríe.

-Qué poco has durado. Bueno, dile a tu prima que esto va por mi hermano, ¿de acuerdo?-sisea Alix.- ¡Daphne, dame el cuchillo!-su compañera de distrito ríe nerviosamente y se acerca dándole un gran cuchillo con la punta afilada.-Sabes qué, ¿chico del bosque? Creo que si te doy varios cortes antes de darte el golpe de gracia, dolerá más.-sonríe y se relame los labios.  Así lo hace. Propina un corte rápido y certero en el brazo izquierdo de Gale, que comienza a sangrar copiosamente. Gale suelta un grito de dolor. Alix ríe con ganas. Me permito mirarle a la cara, para recordarla, para poder odiarlo. Ver la cuenca de su ojo vacía, chorreando algo de líquido negro resulta desagradable. Tiene quemaduras por toda la cara, también cortes.  Pero su aspecto no evitará que mate a Gale de un momento a otro. Noto que alguien me sacude el hombro, para sacarme de la sala. Bien. Eso significa que todo el mundo asume que Gale va a morir en breve. Justo cuando Alix va a propinar un segundo corte en el brazo derecho, Gale consigue darle un rodillazo en el estómago, que hace que Alix se incorpore hacia atrás. Gale aprovecha su ventaja y le propina una patada en una mejilla. Auch. Eso ha tenido que doler. La patada arranca de Alix un profundo grito, y sospecho que ha hecho que se caigan varios dientes. Gale se incorpora rápidamente, aún sujetando la flecha. La mira durante un instante, y después mira a Alix. Sin dudar, dirige la flecha hacia su corazón, pero Alix rueda por el suelo y la flecha le acierta en una pantorrilla. Otro grito de dolor. Gale la saca rápidamente, y consigue quitarse de encima a Daphne de un empujón, que se le tira a la espalda. No sé dónde están los otros dos profesionales.

Gale consigue penetrar en la profundidad del bosque, aunque no es tan rápido como siempre. Su hombro sigue dolorido, y el brazo le sigue sangrando abundantemente. Me quito los auriculares, respiro y miro a Haymitch a los ojos. Él me mira y mantenemos contacto visual. Sus ojos de color azul claro, inyectados en sangre y marcados por las ojeras de tantísimas noches sin dormir por culpa de las pesadillas, muestran tristeza, dolor y cansancio.

-No puedo hacerlo, preciosa.-murmura, como si supiera que le estoy a punto de pedirle fondos para enviarle una medicina a Gale.

-Pero tienes que hacerlo, Haymitch.-le digo yo, con voz temblorosa y al borde de las lágrimas.-Tienes que hacerlo…tenemos que hacerlo…o él morirá.

-No en el primer día. No…no puedo.

Sé que  el centro de mentores ha estado recibiendo llamadas telefónicas todo el día. Ellas fueron unas de las causantes de mi atosigamiento y dolor de cabeza de la mañana. Hay dos métodos para enviar regalos a los tributos. Cuando empiezan los juegos, se abren cuentas de fondos, una para cada tributo. En esa cuenta, cualquiera puede hacer una aportación, por pequeña que sea. Con muchas aportaciones quizá se pueda comprar una botella pequeña de agua, o un paquete de galletas. Ese es el método más común, el que utilizan los ciudadanos medios del Capitolio para apoyar a sus favoritos, y el que en ocasiones señaladas, el que los distritos utilizan cuando hacen colectas para apoyar a sus tributos. Todas esas personas no se consideran "patrocinadores". Los verdaderos patrocinadores, los que son invitados a todas las fiestas y los que luego son respetados por todos, son las personas más ricas del Capitolio. Normalmente, los patrocinadores no utilizan las cuentas de fondos, ellos directamente compran los regalos que sean necesarios, da igual el precio que sea. Son el tipo de personas que conocí en la fiesta en la mansión de Snow. Convencimos a algunos de ellos, ¿no? Muchos prometieron ayudar a Gale y a Emily. Y por algo hemos creado una alianza. Estoy segura de que Finnick puede engañar a alguna viejecita enamorada de él para que nos dé su dinero.

Le planteo la posibilidad a Haymitch.

-Verás, Katniss…Sólo podemos recurrir a nuestros patrocinadores fuertes en los casos desesperados, cuando sea absoluta y totalmente necesario, y cuando sin la ayuda que podrían ofrecer nuestro tributo moriría.

-Ese es exactamente nuestro caso ahora mismo, Haymich.

-En ese caso, si un tributo está a punto de morir seriamente la primera noche en la arena deberíamos plantearnos centrarnos en nuestro otro tributo.-señala a la otra pantalla y veo a Emily, subida a un árbol y totalmente ocultada por las hojas de éste.

-¿Te estás escuchando, Haymitch? ¿De verdad estás proponiendo que dejemos morir a Gale?-exclamo, dándole toquecitos acusatorios en el pecho con mi dedo.

-Katniss, quiero que te acuerdes de tu primer día en la arena. Casi mueres porque no encontrabas agua. ¿Sabes qué? Que si te hubiera dado el agua, los fondos no hubieran sido suficientes para enviarte después el jarabe para dormir a Peeta o la medicina para tu pierna.

-Pero luego sí que había fondos para sopitas y comiditas, ¿no?-le espeto yo, sin saber muy bien por qué. Y en el momento en el que lo digo me arrepiento.

Haymitch se levanta de la silla y parece que sus ojos se le van a salir de las órbitas.

-¿¡Tienes algún problema con la gestión de los regalos de tus juegos, Katniss!? ¡Porque creo que sin ellos no estarías aquí! ¡Creo que sin mí no estarías aquí! ¡Así que, por una vez en tu puta vida cierra la bocaza y deja de creer que siempre tienes razón y deja trabajar a los que sí sabemos!-me espeta en la cara.

. Todo el mundo está en silencio, mirándonos. Peeta se levanta y se pone en medio de nosotros dos.

-Katniss, creo que Haymitch tiene razón. Vamos a ver cómo están mañana, ¿vale? Si de verdad lo necesitan se lo enviaremos. Ahora, vamos a dormir.

-Quiero dormir aquí.-afirmo yo, mirando hacia las literas.

-No, mejor vayamos al centro Katniss. Vamos.

Peeta casi me saca en volandas.  ¿Me están echando de la sala porque saben que Gale va a morir en breves y no quieren que lo vea?

Casi no me doy cuenta del paseo hasta el centro. Peeta me tumba en la cama, me quita los zapatos y me destrenza el pelo con cariño.

-Ha sido un día muy largo.-comenta.

Yo no respondo. Estoy demasiado enfadada. Con Peeta. Con Haymich. Con Los Juegos del Hambre. Con Alix. Con Gale. Con Marcy. Conmigo misma.

Aunque pienso que la preocupación por Gale, que podría estar desangrándose en estos instantes, me quitará el sueño, las pesadillas no tardan en darme la bienvenida de nuevo.