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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 24
El segundo día resulta más fácil para Gale. Gracias a la pomada que le enviamos, las heridas de él y de sus aliados se van curando. Consiguieron despistar a los profesionales y han llegado a una zona profunda del bosque que les oculta bien. Aún conservan bastante agua y Gale ha conseguido cazar a una ardilla. Ahora vigilan de tres en tres, cosa que me alegra, porque no me gustaba lo amiguitos que se estaban haciendo Marcy y Gale.
Aún es por la mañana y al ver que nuestros tributos no tienen problemas, más de la mitad del resto del equipo de mentores no está. Supongo que estarán durmiendo, lo necesitan. Sólo estamos Peeta, Haymitch, Charlotte, Maggs y yo. Haymitch y Charlotte hablan. Peeta me ha contado que la muerte de Neo, el tributo del que Charlotte era mentora, la ha afectado bastante. También me explica que a Charlotte no le gusta dormir, sus juegos fueron especialmente violentos y las pesadillas aún la persiguen. Maggs, hace punto y tararea una canción. Peeta y yo observamos al resto de tributos.
-¿Crees que hoy tendrán un día tranquilo?-le pregunto a Peeta.
-Sí, mira.-contesta, mientras señala a las pantallas de los profesionales. Ellos también han recibido la medicina para Alix de sus mentores, ya que la flecha de Gale hizo bastante daño a Alix. Los cuatro profesionales están cargando las armas y las mochilas, van de caza. Por un momento me asusto, porque pienso que van a ir a por Gale de nuevo, pero Peeta, al ver mi cara, me señala el mapa del Estadio. Los profesionales están en un claro no muy lejos de la Cornucopia, y el grupo de Gale está al otro extremo del campo. Respiro tranquila.
-¿Entonces, a por quién…?-pregunto yo, con curiosidad.
-Distrito 4.-contesta Peeta, señalando una vez más al mapa, donde puedo comprobar que, efectivamente, el círculo más cercano pertenece a Philippe, del distrito 4.
Llamamos a Maggs varias veces para avisarla. Cuando finalmente reacciona, abandona el hilo y las agujas y se pone los auriculares con dificultad. Maggs va a llamar a Finnick.
Mientras esperamos a que venga Finnick, sin previo aviso, una de las pantallas se enciende sola y Caesar, conjuntado de verde, aparece en pantalla.
-¡Buenos días, Panem! ¿Qué tal ese primer día de Juegos del Hambre? ¡Vamos a comentarlo todo!-anuncia, emocionado. Haymitch sube el volumen y nos reunimos alrededor de esa pantalla.-Para empezar, quiero presentaros a las personas que me acompañarán hoy, en primer lugar, la vigilante jefe de los juegos de este año, ¡Helen Doyle!-el público aplaude notablemente y la horripilante mujer del pelo morado aparece en pantalla.-Como siempre, nos acompaña también, ¡Claudius Templesmith!-más aplausos. Caesar presenta a un par de comentaristas más y empieza la charla con Helen.-Bueno, Helen ¿Qué nos puedes decir del primer día de los Juegos? ¿Qué valoración haces?
-Buenos días, Panem.-saluda ella, mostrando su puntiaguda dentadura. Tiene la voz muy aguda, y el acento del Capitolio es mucho más llamativo que el de Effie.-¿Qué les parece si empezamos hablando del volcán?-la gente aplaude a modo de respuesta.-Bien, bien. Siendo sincera, mi equipo de vigilantes y yo nos esperábamos más muertes en la Cornucopia, pero fue muy emocionante de todas maneras. ¡A nadie le hubiera gustado estar allí!-el público ríe escandalosamente y asiente.-Creo que la erupción a cámara lenta y los ríos de lava deslizándose en el volcán fueron lo mejor. ¡Yo tenía los pelos de punta! Algunos tributos tuvieron dificultades con estos ríos, y sobre todo al tener que cruzarlos. ¡Pero nadie dijo que esto fuera a ser un camino de rosas!
-Tienes razón, Helen, nadie lo dijo.-confirma Caesar-Bueno, por si hay algún despistado que aún no sepa lo que pasó el primer día, hemos hecho un vídeo-resumen para sintetizar un gran día de comienzo de Juegos del Hambre, ¡vamos a verlo!
La pantalla se funde a negro, y aparece el símbolo de Panem. El primer plano muestra una vista desde arriba del volcán, en la que se pude apreciar el burbujeo de la lava. Los tributos aún no están. Después se hacen varios planos largos del estadio. A continuación, enfocan a unos cuantos tributos en la sala de lanzamiento, con sus estilistas. Nunca había pensado que allí hubiera cámaras. Supongo que será para controlar que sus estilistas le den algo que les pueda beneficiar en el estadio. Veo un pantallazo de Gale y Effie. Gale da pataditas nervioso al suelo. Los tributos ven el volcán, y comienzan los juegos. Cuando bajan el volcán y se encuentran el gran río de lava, la mayoría opta por las hojas que usó Gale, otros, de alguna manera, arrancan trozos de árbol formando una especie de barca.
EL primer día para los otros tributos tampoco resultó fácil. Veo como muchos tienen mucha sed y no encuentran agua, otros tiritan por la noche. Sin embargo, la cámara se para más tiempo de lo normal en Emily. Ella es la primera que baja el volcán, la primera a la que se le ocurre lo de las hojas, y, de momento, la única que ha conseguido subirse a un árbol. Ha encontrado comida y agua y no tiene ni un solo rasguño. Me pierdo el resto del resumen pensando en Emily, en sus lágrimas antes de empezar los juegos, en su poca nota en las sesiones privadas con los vigilantes y en lo bien que le va en los juegos… El resumen concluye con las muertes del primer día, que son nueve.
La cámara vuelve a enfocar a Caesar.
-Bueno, Helen, ¿qué opinas de los tributos caídos hasta ahora?
Helen vacila.
-Ha caído uno de los distritos profesionales el primer día, en los primeros minutos, eso siempre hay que tenerlo en cuenta. Para mí, las nueve muertes del primer día, significan…
Salgo de la habitación, porque no puedo soportar ver cómo esa arpía habla de nueve chavales muertos como una simple cifra, como si no tuvieran sus vidas y sus familias, que ahora lloran por ellos. Tal como me dijo Peeta aquella vez, no puedo soportar ver cómo habla de ellos como si fueran una simple pieza de sus juegos.
Peeta también sale de la habitación unos segundos después que yo.
-¿Estás bien?-me pregunta, sentándose conmigo en el frío suelo de mármol del pasillo del centro de mentores, apoyando su cabeza en la pared y acariciándome la mejilla.
-Sí, lo estoy. Sólo es un pequeño mareo, nada más.
Un par de minutos después, sale Haymitch, y anuncia que el programa ha acabado. Peeta se levanta, y me ofrece sus manos para ayudar a levantarme. Sin embargo, yo sigo sentada.
-Peeta, Haymitch, ¿podemos hablar un momento?-les pregunto vacilante.
-¿No podemos hablarlo dentro?-dice Haymitch.
-No, es sobre Emily. Sentaos, por favor.
Ellos obedecen. Peeta se sienta rápidamente a mi lado. A Haymitch le cuesta más, pero acaba sentándose contra la pared, al lado de Peeta.
-Tú dirás.-me dice Haymitch.
-Veréis…-comienzo yo, sin saber muy bien qué decir.-Sólo quería preguntaros si no os parece raro el caso de Emily. Es a la que mejor le va de todos los juegos y sólo sacó un 6 en la sesión privada de los vigilantes. Si os digo la verdad, yo la esperaba muerta el primer día.
Haymitch y Peeta se miran a los ojos por un momento. Es rápido, pero sé que lo hacen, y, de repente sé que me ocultan algo.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Qué me estáis ocultando? ¿Qué sabéis?-pregunto, alterada.
Ellos se mantienen en silencio y se miran un par de veces más.
-Habrá que contárselo tarde o temprano, Haymitch.-dice Peeta.
-Cuéntaselo tú. A lo mejor así no se enfada tanto.-comenta Haymitch, con una sonrisa burlona. Está algo borracho.
-¿Qué diablos es lo que me tenéis que contar?
-Mira, Katniss.-empieza Peeta, cogiéndome la mano. Yo se la rechazo, y él pone cara de paciencia.-Voy a ser directo. Emily es mucho mejor de lo que parece. Su padre trabajó durante una época en el Capitolio, ayudando a preparar los Juegos, conoce todo el tipo de armas, plantas, etc, que le podría ser útil. Sin embargo, cometió algún tipo de error y le deportaron al distrito 12. Bien, pues todos sus conocimientos sobre armas se los ha ido pasando a Emily. Emily tiene un talento extraordinario con la lanza. Lo vi una vez en un concurso de talentos del colegio, no sé si tú también lo verías.-hago memoria y no recuerdo dicho concurso.-Lleva practicando con ella desde los cinco años.
-Y no sólo con la lanza,-interrumpe Haymitch.-Es muy buena también con las flechas, cuchillos, mazos…cualquier tipo de arma.
Peeta asiente y continúa.
-Es una tributo muy preparada para el campo de batalla. Sabe las nociones de supervivencia, sabe dónde encontrar agua, sabe cazar,sabe cómo situarse…Sabe subir árboles, como ya habrás comprobado. Cuando su nombre salió en La Cosecha, pensé que quizá el distrito 12 fuera vencedor de nuevo.
-Pero…pero…las sesiones privadas…-empiezo a susurrar yo, y cuando lo digo en alto, todo encaja. Su chulería en el tren que nos llevó desde el 12 al Capitolio, el no querer formar alianza con Gale…Entonces, es cuando recuerdo y oigo en mi cabeza claramente las palabras que pronunció Haymitch hace un año; "Hay algunos tributos que sacan mala puntuación a propósito en las sesiones privadas. Es una táctica. Así, no llamas la atención a nadie".-Lo habéis preparado todo vosotros sin decirme nada…-empiezo a decir yo, sin poder ocultar el dolor en la voz que me produce la traición de dos personas en las que confío
Los dos miran al suelo, avergonzados, y yo no puedo cerrar la boca de la sorpresa.
-Y…entonces…¿qué va a pasar?-pregunto.
Haymitch me mira, mis ojos se encuentran con los suyos, y, por alguna razón, sé que lo que está a punto de decir, es sincero, y lo cree de verdad.
-Preciosa, si Emily consigue cualquier arma, es muy probable que gane los juegos.