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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 26

Llego al centro de entrenamiento pensando en el último comentario de Peeta. Me quiere. ¿Yo le quiero? No lo sé, ¿cuándo sabes si quieres a una persona?

Cuando entro en la sala principal encuentro a Cinna, sentado en el sofá negro apoyando los pies en la mesa, leyendo una revista de moda y acariciando a Sunnydetrás de las orejas. El perro, al verme, salta rápidamente del sofá, ladrando de alegría y corre hacia mí moviendo la cola de un lado a otro. Cuando llega, el cojo en brazos y le acaricio.

-¡Sunny! ¡Te he echado de menos, pequeño!-el perro sigue ladrando. Yo me alegro de verle, porque me recuerda al día que pasamos Peeta y yo juntos.

-Hola, ¿eh?-me dice Cinna mientras se levanta del sofá, sonriendo.

Yo dejo a Sunnyen el suelo y abrazo a Cinna. El abrazo dura más de lo normal, porque, como siempre, los abrazos de Cinna me hacen sentir protegida, son cálidos, y me siento cómoda abrazándole.

-Hey, Katniss, ¿pasa algo?-me pregunta él, cuando nos separamos, con cara de preocupación.

-¿A parte de lo obvio? No, no pasa nada, Cinna.-respondo con ironía, y le miro a los ojos por primera vez. Aún hay signos de la brutal paliza que le propinaron los agentes.- ¿Tú qué tal?

-Bueno, Sunnyes mi única compañía. Effie casi no se pasa por aquí, y el resto del equipo de preparación lo mismo. Sólo tengo a este amigo peludo.-contesta, cogiendo a Sunnyen brazos.

Nos mantenemos en silencio unos minutos.

-¿Sabes ya lo de pasado mañana?-me pregunta él, y yo me echo a temblar.

-No…-contesto, vacilando.- ¿Qué? ¿Malas noticias?

-Eso me temo.-responde, y al ver cómo arrugo el entrecejo, sonríe.-Por si no lo sabías, señorita Everdeen, tu cumpleaños es pasado mañana.

Entonces, sí, lo recuerdo. Cumplo 17 años en dos días, y se me había olvidado completamente. Arrugo más el entrecejo.

-¿Y qué pasa con mi cumpleaños?

-Pues pasa que Haymitch quiere que des una fiesta. Será una buena oportunidad para tener contacto con los patrocinadores.

Una fiesta. Una fiesta del Capitolio, y encima, en mi honor.

-No. Me niego.

-Tienes que hacerlo, Katniss.-replica Cinna.-Tienes que hacerlo por Gale.

Yo suspiro, y Cinna toma mi suspiro como que acepto la fiesta.

-Bien, quiero enseñarte tu vestido. Acompáñame.

-¿Es que ya lo tienes? ¿Y si llego a decir que no?

-Haymitch sabía que por Gale harías lo que fuera. Incluso una fiesta en el Capitolio en tu honor. Te conoce bien.

Acompaño a Cinna a una habitación cerrada con llave. Cuando entramos, no puedo evitar dejar escapar un "oh" de asombro. La habitación está llena de maniquíes que visten diseños tan bonitos que sólo pueden ser de Cinna. Me paseo por la habitación, admirando cada diseño, cada patrón, cada tela, cada color.

-Cinna, son preciosos.

-Tengo mucho tiempo para diseñarlos, la verdad.-comenta triste.-Pero me alegro de que te gusten.-añade, intentando sonreír.

Yo le devuelvo la sonrisa.

Me paseo algo más por la habitación.

-¿Cuál va a ser el de mi cumpleaños?

Cinna me dirige hacia un maniquí escondido entre las sombras de la habitación. Viste un vestido que llega un poco por encima de las rodillas, tiene tono maquillaje, un rosa muy pálido. Es un vestido de tirantes y tiene un escote muy discreto en forma de corazón. El único adorno es un cinturón de color negro con una pequeña hebilla plateada que ajusta el vestido notablemente. Es simple, muy simple, aunque aún así es precioso.

-Me gusta muchísimo, Cinna. Es genial, en serio.

-Gracias, Katniss.

Nos quedamos unos segundos en silencio, yo acaricio la tela del vestido, que es suave, y Cinna mira hacia la ventana.

-¿Quieres hablar de algo, Cinna?-le pregunto yo, colando mi mano sobre su hombro.

Él me mira con tono triste y se lo piensa.

-No, de verdad. Estoy perfectamente. ¿Quieres que nos tomemos algo en la cocina?

-Claro.-respondo, sonriendo.

Decido tomarme un chocolate caliente.

-¿Hay alguien, ya sabes…ahí fuera, Cinna?-insisto yo. Por experiencia, sé que es mejor sacar todo para desahogarse. Quiero darle esa oportunidad a Cinna.

Él niega con la cabeza.

-¿Me consideras amiga tuya, Cinna?

-Por supuesto.

-Yo te lo he contado. Y siempre me has ayudado. Sabes cómo odio estar en deuda con alguien, Cinna. Además, necesito sacar mi cabeza fuera de los juegos. ¿Hay alguien, verdad?

Él mantiene una batalla interior durante unos segundos, planteándose si contármelo, o no.

-Lo hay, sí, Katniss, lo hay. Pero es imposible.-me cuenta con tristeza.

-Para bien o para mal, no hay nada imposible. Tú me lo enseñaste. Yo he ganado unos Juegos del Hambre, ¿recuerdas? Y traje a Peeta conmigo.

Él me mira, sonríe con tristeza y vuelve a negar con la cabeza.

-¿Sabe esa persona que…te detuvieron?

-Sí. Se lo dije.

-Y… ¿sabe esa persona que estás vivo?

Cinna sacude la cabeza.

-¡Pero Cinna! ¿Cómo…? ¡Tiene que saberlo! ¡Esa persona cree que estás muerto! Tenemos que localizar, llamar y contarle todo lo sucedido…

-¡Katniss!-grita Cinna, y me asusta.-Déjalo, ¿quieres? Si ese alguien cree que estoy muerto, es mejor, y así se quedará. Es mejor para todos, ¿vale? No me vuelvas a hablar de esto otra vez.-el volumen y el tono de su voz es tan alto que incluso Sunnyestá asustado. Cinna se rodea la cara con las manos.

-Cinna, yo no quería…-digo yo, colocando mi mano sobre su hombro. Él se aparta de inmediato.

-¿No tienes que hacer de mentora?-me pregunta.

-Sí, claro.-contesto yo, alejándome de él.-Adiós.

Cuando abandono la sala, veo de refilón cómo Cinna se levanta y coge una de las botellas de las que siempre bebe Haymitch y me pregunto quién es ese alguien que ha hecho que Cinna reaccione así.

Me pongo en camino hacia el centro de mentores, pero decido que no quiero encontrarme con Peeta nicon su "te quiero", ni con Gale ni con su amiga Marcy, ni con Los Juegos del Hambre, sólo quiero estar sola, por ello, subo a la azotea del centro y respiro. Respiro fuerte, apreciando el aire puro y de la libertad, disfruto de tener unos cuantos minutos para escapar del puro infierno.  Me siento y miro hacia el horizonte, y obligo a las lágrimas que luchan por salir a volver para dentro, a quedarse donde tienen que estar.

Meto la cabeza entre las rodillas e intento tener la mente en blanco. Cuando saco la cabeza para respirar, Haymitch está sentado a mi lado. Tiene la mirada perdida en el horizonte.

-Qué silencioso.-comento yo.

Él no responde y sólo hay silencio entre nosotros.

-Éste también solía ser mi lugar favorito, desde mis juegos hasta que el chico y tú lo descubristeis.-comenta.

-Sí, está bien para escapar de toda la mierda en la que nos ahogamos.-le contesto, mirándole a los ojos. Él sonríe, sorprendido por el taco que he soltado.

-¿El chico te  ha contado…?-yo asiento antes de que siga. Odio las conversaciones de reconciliación, y sé que él también.- ¿Entonces…?

-Yo habría hecho lo mismo.-afirmo. Él asiente, y los dos contemplamos juntos el amanecer.

Al rato, no sé por qué, le doy un golpecito suave en el brazo, y el sonríe. Yo hago lo mismo. Me acerco más a él y apoyo mi cabeza en su hombro. Él, al principio parece algo incómodo, pero al rato, lo tolera.

-Le he pedido una cita a Charlotte.

Yo separo la cabeza, y le miro con asombro. Él también me mira y sonríe tímidamente.

-Es esta noche. Quiero cambiar, quiero que esto cambie.

-Yo también quiero que todo cambie. Todo.

Él, no contesta. Los dos nos mantenemos en la misma posición, observando en silencio un atardecer, que se nubla por nuestros propios nubarrones de problemas.