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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 40

El cielo aún está gris en la arena. Haymitch, Peeta y yo nos mantenemos en silencio en la sala de mentores, expectantes. Peeta me coge la mano y me mira con cierta preocupación.

En la sala, sólo silencio. Sin embargo, si agudizara el oído sé que podría escuchar el acelerado latido de mi corazón. Gale podría morir en tan sólo unas horas. Y yo tendré que verlo.

Repentinamente, la voz de Clauidus Templesmith rompe el silencio:

-Queridos tributos… ¡el banquete empezará en breve!-anuncia, alegremente.-Para que no haya problemas, y debido a los pocos que quedáis…queremos que todos lleguéis sanos al Banquete…

-Claro, no quieren quitar la emoción…-comenta Peeta.

-Así que, a través de mi voz, se os comunicará cuándo debe salir cada tributo, para asegurar un camino seguro hasta la Cornucopia. Hasta que no sean nombrados, el resto de tributos debe  permanecer en sus posiciones, de lo contrario, serán duramente castigados.  Así que, ¡empezamos! El tributo del distrito 2 puede salir.

Al principio, no sucede nada, pero en unos instantes, la cámara enfoca unos matorrales, de los que en pocos segundos, aparece Alix. Su rostro es terrible, de los peores que he visto en los juegos. De  la cuenca de su ojo derecho, vacía, chorrea un espeso líquido de color negro como el carbón. Las cicatrices de cortes, quemaduras…en su cara son incontables. Camina encorvado, y se tiene que ayudar de un bastón hecho con una fina rama de un árbol. Tras unos pasos, aprecio que también cojea. Lleva con él un montón de armas, demasiadas para poder contarlas, y mira continuamente alrededor, como esperando que alguien le ataque.

Pero no sucede. Alix llega sano y salvo hasta el río de lava que hay que cruzar para empezar a escalar el volcán. A la orilla del río ya hay preparadas seis hojas de árbol necesarias para cruzar. En cada una hay marcado un número de distrito. Torpemente, Alix se monta en la que pone el número 2 y cruza el río.

A continuación, el volcán. La superficie del volcán que los tributos deben escalar hasta llegar al cráter está dividida en seis partes. Al igual que el primer día en la Cornucopia, hay una parte del volcán reservada para cada tributo. Parece que las puertas de la Cornucopia que indicaban por dónde debían abandonar los tributos el volcán han sido trasladadas hasta allí, hasta el declive del volcán. Alix está enfrente de una puerta en la que está escrito "Distrito 4, Chica" y en la que también hay un soporte para colocar la mano, tal como en la Cornucopia. Alix rodea el declive del volcán, hasta al fin, encontrar la puerta en la que está escrito "Distrito 2, Chico". Coloca su mano sobre el soporte y la puerta se abre al instante. Alix entra y se encuentra en un pasillo, a sus lados hay dos gruesas paredes de metal, que estoy segura, le protegerán de las armas que traigan el resto de tributos. También hay un techo, no demasiado alto, y también de metal. Aquel pasillo es sólo iluminado por pequeñas bombillas que se encuentran a lo largo del camino.

 La superficie del volcán también ha sido alterada. El día de la Cornucopia, la superficie del volcán era desigual, repleta de salientes, y llena de rocas con las que era extremadamente fácil resbalar. Ahora es un suelo totalmente liso y artificial.

Alix comienza a subir el pasillo, apoyándose de vez en cuando en las paredes de metal.

Cuando Alix lleva unos segundos en el volcán, Claudius autoriza a Philippe a salir. Él lo hace todo más ágilmente, aunque está más torpe de lo normal. Además, noto lo nervioso que está en la expresión de su cara.

Después de Philippe va su compañera de Distrito, Nadine, y cuando ésta coloca su mano sobre el soporte correspondiente, es el turno de Penélope. 

Penélope recorre el circuito rápidamente, y Claudius anuncia que el tributo chico del distrito 12 puede salir. Mi corazón late a ritmo de vértigo, y éste aumenta cuando Gale aparece en pantalla. El agua le ha venido bastante bien, pero aún así, su rostro continua bastante demacrado. Heridas, rozaduras, cortes, cicatrices…Sin embargo, lanza en mano, se mueve con rapidez y agilidad, sin miedo. Llega rápidamente a las hojas, y cruza sin problema el río. Tarda algo más en encontrar la puerta que tiene asignada, pero no encuentra ninguna dificultad. Parece que los vigilantes no pueden perjudicarle a propósito en esta situación sin que se note demasiado.

Finalmente, Claudis Templesmith anuncia que Emily puede salir. Me sorprendo, cuando efectivamente, termina de comerse una de las manzanas que le hemos enviado, tira el corazón, coge las armas y los prismáticos y de un hábil salto cae del árbol en el que estaba sentada. Desde ahí,  comienza a caminar rápidamente hacia el río de lava.

-¿D-dónde va, Haymitch? ¿No era que no iba a asistir?-murmuro yo, nerviosa.

-Desde ahí no puede ver nada, preciosa, irá al árbol más cercano al río.-responde Haymitch.

Tal como dice Haymitch, Emily atraviesa rápidamente la espesura del bosque hasta llegar al río de lava. Allí, esconde la hoja que le corresponde, para que los tributos que vuelvan no sospechen que ella no haya asistido. Después, se sube hábilmente al árbol. Las hojas de éste la ocultan perfectamente.

Mientras tanto, Gale llega al final de su pasillo. Al final de todos los pasillos, hay otra puerta, pero está cerrada, no hay manera de abrirla. En la pantalla que emite para todo Panem, se proyecta una cuenta atrás de 30 segundos, y Caesar indica que todas las puertas se abrirán a la vez en cuanto acabe la cuenta atrás.

Mientras tanto, se enfoca la cornucopia. Ha sido alterada desde la última vez. Ahora todo el terreno es plano, no hay aberturas, no hay lava a la que poder caer. En el centro, hay una gran tela levantada por altos postes de metal. Debajo de la tela,  hay dos largas mesas, una a cada lado, repletas de deliciosos manjares.

Veinte segundos. Quizá éste sea el final de Gale…Quince segundos. Los juegos podrían acabar ahora, dentro de unos pocos instantes. Nueve segundos. A lo mejor podría salir de la habitación, no observar la muerte de Gale. Así las imágenes no me perseguirían en forma de pesadillas. Sí, será lo mejor. Sin embargo, cuando llamo el nombre de Peeta, mis titubeos quedan ahogados por el gran grito de Claudius Templesmith, "¡Que comience el banquete!"

Las puertas automáticas se abren, dejando a la vista a todos los tributos. Nadine, la que supongo, tiene más reflejos de todos, sale corriendo inmediatamente cuando oye la voz de Claudius. Suelto un grito ahogado cuando un cuchillo le acierta en el estómago. El cañonazo suena de inmediato. De repente veo cómo Alix, sonriendo para sí mismo, corre como puede hacia la comida con arma en mano. Él es el que le ha lanzado el cuchillo a Nadine. A continuación, un grito. No de dolor, tampoco de miedo…un grito de rabia. Penélope se mete en pantalla corriendo muy rápido. Se abalanza sobre Alix antes de que él pueda hacer nada, y en menos de dos segundos, Penélope ya tiene sus rodillas sobre el cuello de Alix, inmovilizándole por completo.

-¿Sabes qué, Alix? No me gusta terminar las cosas a medias. Tú y yo, amigo mío, tuvimos un enfrentamiento justo aquí, ¿recuerdas? Sí, fue el que te costó el ojo. Y acabas de matar a Nadine…lo que te costará la vida.-le dice con voz baja Penélope a Alix. Puedo ver la rabia reflejada en los ojos de Alix.

Sin embargo, mis ojos se posan rápidamente en Gale y en Philippe. Ninguno de los dos ha salido de sus pasillos aún, y el uno se mira al otro, aunque ninguno sostiene sus armas de forma amenazadora.

Vuelvo a mirar a Penélope y Alix, justo para apreciar, por fin, cómo Penélope, le clava un cuchillo directamente en el corazón a Alix. Aprecio cómo el brillo desaparece de sus ojos, cómo deja de moverse, y cómo esa sonrisa de suficiencia se borra de su cara. Aprecio cómo suena el cañonazo que indica la muerte de Alix.

Penélope respira ajetreadamente. Cuando comprueba que Alix está muero, retira las rodillas de su cuello y se pone de pie, alerta. Mira a Alix una vez más, a continuación mira a su alrededor, como esperando que alguien la dispare. Sin embargo, no sucede. Se encoje de hombros, y va directamente hacia la comida. Coge tanta como cabe en su mochila, es prudente, y se larga de allí enseguida. En pocos segundos, Penélope desaparece a través de uno de los pasillos.

Philippe y Gale siguen en sus pasillos, sin salir, mirándose.

-¿Por qué no la has matado?-pregunta Gale.

Philippe se toma su tiempo para responder.

-No es mi estilo.-dice, finalmente.-De todas formas, qué diablos, si hubiera intentado matarla ella hubiera acabado conmigo, mejor no correr riesgos.

-Habría sido tan fácil como dispararle una flecha hacia la cabeza.-comenta Gale.

-No soy tan bueno como tú en puntería. Podría haberlo intentado, pero me hubiera descubierto y hubiera venido directa a matarme. Mejor no correr riesgos. ¿Y tú? ¿Por qué no la has matado?

-Llámame débil, si quieres, pero hemos sido aliados durante los juegos. No he tenido las narices de hacerlo.-responde Gale.-No me parecía bien.

-A mí no me pareces débil. Yo tampoco lo hubiera hecho.

-Te conozco, estás intentando distraerme. En cualquier segundo estaré muerto, me matarás.-murmura Gale, nervioso.

-Sabes que no es mi estilo. 

-Tu estilo es cazar.-refunfuña Gale.                      

-No es la mejor forma, eso ya lo sé. Pero al menos mis víctimas no sufren. No es muy noble, pero es lo que hay.

-Aquí no hay redes.

-¿Y?-pregunta Philippe, con indiferencia.

-Que algo habrá que hacer, ¿no? Quiero decir, no nos podemos quedarnos aquí eternamente.

-Te propongo una cosa, Gale…-comienza a decir Philippe, arrastrando las palabras.-Los dos dejamos las armas en el pasillo. Los dos, juntos, vamos a las mesas. Cogemos lo que necesitamos, y nos vamos cada uno por nuestro camino. ¿Qué te parece? Si hay que enfrentarse, que sea dignamente, no muramos por un poco de comida. Comamos hasta hartarnos, y mañana, los que quedemos nos enfrentaremos como es debido.

Gale se toma su tiempo en responder.

-Propones esto porque sabes que si nos enfrentáramos con armas, cuerpo a cuerpo, perderías y morirías.-acusa Gale.

Philippe sonríe, tristemente.

-Puede que sí. O puede que no. Quizá tenga unas habilidades de lucha cuerpo a cuerpo increíbles y te ganara…¿Quién sabe? Mejor no arriesgarse, ¿no crees? Es muy fácil, ambos dejamos las armas, cogemos la comida, y nos vamos.

-¿Cómo me puedo fiar de que no tienes un cuchillo que no se a simple vista, o algo por el estilo?

-Aunque lo tuviera, no me parecería noble usarlo. Estamos en unos juegos del hambre, pero no voy a perder mis principios. Te doy mi palabra de que no te tocaré, cogeré mi comida y me iré.

El corazón me late con violencia. Parece una buena idea, sí, pero, ¿de verdad Gale se puede fiar de Philippe? ¿Y si le clava un cuchillo por la espada mientras Gale coge un plato de pollo?

Aprecio en el rostro de Gale cómo está pensando, cómo toda su cabeza le da vueltas.

-Además…les jugaríamos una mala pasada a los vigilantes, les saldría el tiro por la culata…Nos hartaríamos de comer, sin matarnos el uno al otro…-añade Philippe.

-Ese comentario le va a costar caro.-comenta Haymitch.

-Está bien.-dice Gale, al fin.-Te doy mi palabra de que no intentaré matarte.

-De acuerdo. Para que veas, primero me desarmaré yo.-dice Philippe muy contento. A continuación coloca ordenadamente las pocas armas que llevaba en un montoncito. Respira hondo, y lentamente sale del pasillo con las manos levantadas, metiéndose en el campo de visión de Gale. Gale le podría disparar en un abrir y cerrar de ojos y acabar con todo. Sin embargo, Gale, desde la distancia escudriña detalladamente a Philippe y asiente.

A continuación, Gale tira su lanza y dos pequeños cuchillos. También sale con las manos levantadas, lentamente.

Por un instante, Philippe y Gale se miran directamente a los ojos. Tras unos segundos, los dos bajan las manos, y se dirigen rápidamente hacia la comida. Cada uno se ocupa de vaciar una mesa y llenar su mochila, no sin  mirar repetidas veces hacia atrás, para comprobar qué hace el otro.

Tardan menos de un minuto en llenar sus mochilas de deliciosos manjares, después, sin decir nada, se vuelven a mirar. Asienten, como dando su aprobación a la palabra del otro, como si se respetaran el uno al otro.

Salen del área de la comida. Con un gesto vago de cabeza, se despiden y cada uno se mete en su pasillo, para abandonar el volcán.

Gale espera unos segundos, en los que Philippe recorre rápidamente su pasillo.

Yo, más tranquila, respiro profundamente. La velocidad del latido de mi corazón disminuye a medida que Philippe se aleja de Gale. Peeta me sonríe y besa mi mano. Haymitch, también sonriendo, levanta el pulgar.

Me permito mirar la pantalla de Emily, que sigue oculta en el árbol. Justo cando voy a volver la mirada hacia la pantalla de Gale, Penélope concluye con su pasillo, cruza el río, y se mete en el campo de visión de Emily. Antes de darme cuenta, una lanza atraviesa a Penélope. Suena el cañonazo. Casi de inmediato, Emily cae del árbol, y coge toda la comida que Penélope llevaba en su mochila. La mira con algo de pena, y tras unos instantes, vuelve a estar subida al árbol. Unos segundos después, el aerodeslizador se lleva el cuerpo inerte de Penélope.

Gale se asusta al oír el cañonazo y decide abandonar cuando antes el volcán.

Quedan tres tributos. Tres almas, tres cerebros que planean cómo acabar con los restantes, tres corazones. Pronto, dos de ellos dejarán de latir para siempre.

Muchísimas gracias a todos por leer y por comentar, sois unos amorcetes! :3 Espero que este capítulo os haya gustado :)