Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En Llamas. ¿Qué pasaría si...? · de

En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 39

"Quedan pocas horas para el amanecer, Katniss".

La suave voz de Peeta, muy cerca de mí, sólo a unos pocos centímetros, me obliga a despertarme. Aún es de noche. Me giro, y ahí le veo, fingiendo una sonrisa.

-Buenos días, chica en llamas. ¿Qué tal has dormido?

-He dormido, que no es poco.-respondo yo, bostezando.- ¿Qué hora es?

-Yo también he dormido bien, gracias por preguntar.-dice él, riendo.-Son las 4. Dos horas para el amanecer.

-¿Qué hacemos hasta entonces?

-Podemos desayunar, nos hará falta, va a ser un día…complicado. ¿Quieres desayunar arriba?

Yo asiento. Peeta me besa suavemente la mejilla y nos ponemos en marcha. Él va a por el desayuno a la cocina, y yo me visto. Diez minutos después, los dos estamos sentados en la azotea, en silencio.

Peeta me ofrece todo tipo de manjares para desayunar, pero yo rechazo todo, mi estómago no acepta nada en estos momentos.

Cuando Peeta termina de desayunar y se da por vencido en hacer que yo desayune algo, me abraza y yo coloco mi cabeza sobre su hombro.

Permanecemos unos minutos así, en silencio, hasta que yo digo:

-Peeta, ¿qué somos?

-¿Cómo que "qué somos?-me pregunta él, extrañado.

-Pues eso…somos ¿amigos, una pareja? ¿Qué somos?

Peeta tarda en contestar.

-Somos unos supervivientes, Katniss.

-Eso no me vale.-replico yo.

-No sé lo que somos. Te quiero, lo sabes. Moriría sin ti. Si tú me quieres…lo normal sería que fuéramos pareja, sí. Pero nuestra relación no es normal. Si es necesario etiquetarnos, yo diría que somos unos supervivientes…que se siguen salvando la vida el uno al otro día tras día. Eres mi amiga. Estoy enamorado de mi amiga…y ella…ella está confusa. Y necesita tiempo. Así que nos colgaremos la etiqueta de "amantes", "pareja", "amigos", o lo que sea, dentro de un tiempo, el que necesites, no me importa esperar.

Yo le miro a los ojos durante unos segundos y él sonríe.

-¿Está eso bien?

-Sí, lo está.-susurro yo.-Desde luego que lo está.

Me acerco más a él. Noto el latido de su corazón. Noto su respiración. Él me acerca más, yo no me resisto. Nuestros rostros casi se tocan el uno al otro. Finalmente, el me acerca más, y me besa. Sus labios me dan calor, una sensación que se extiende hasta el último rincón de mi cuerpo.

-Espera, Peeta…-titubeo yo.

Él para inmediatamente y clava sus ojos azules en los míos.

-¿Pasa algo?

-Es que…es que…hay algo que tú no sabes. Y no te lo quiero ocultar más.

Él alza las cejas y me invita a que continúe.

-Verás… ¿recuerdas la noche previa a los juegos?-él asiente y yo trago saliva.-Pues…te mentí. Te dije que no pasó nada con Gale, pero sí que pasó y…

-¿Te acostaste con él?-me interrumpe él, rápidamente.

-¿Qué? ¿Cómo que si…? ¿Cómo has podido pensar…?-empiezo a tartamudear yo, sin poder creer lo que me acaba de preguntar Peeta.

-¿Lo hiciste sí o no?

-¡No! ¡Por supuesto que no! ¿Cómo has llegado a pensar tal cosa, Peeta?-exclamo yo, incómoda.

-No lo sé…él me lo dijo.-responde él, encogiéndose de hombros.

-¿Qué te dijo qué?-pregunto yo, nerviosa.

-La noche del desfile de tributos, o el día de los entrenamientos, no lo recuerdo…Cuando fui a hablar con él. Me contó lo triste y destrozado que estaba, por todas las cosas que se iba a perder, una de esas cosas era eso, ya sabes. Pensé que quizás te lo hubiera comentado, y quizás, bueno…

Tardo unos segundos en responder, estoy atónita por sus palabras.

-Pues no. Esa noche me dijo que me quería, y yo le dije lo mismo…-Peeta me mira, y como no puedo aguantar la mirada, miro hacia el suelo.-Y me besó, y yo le besé y…no sabía lo que decía, Peeta…te lo juro…

-No te preocupes, Kat.-me dice él, mostrando una sonrisa, que en el fondo sé, que es falsa.-No soy estúpido, sé que había pasado algo entre vosotros. Habíais dormido juntos…Y la despedida… no era una despedida entre amigos, precisamente. Mi mayor temor era que te hubieras acostado con él. No te guardo rencor, él me dijo que estaba enamorado de ti, y sabía que no se iría sin decírtelo. En el fondo, ambos sabemos que sientes algo por él. Pero…-añade, con una sonrisa más real.-Sé que también sientes algo por mí. La pregunta sería qué sentimientos son más profundos.

Yo asiento, casi con lágrimas en los ojos. Le abrazo con fuerza, y le doy las gracias al oído.

Pasamos una hora más en la azotea, y accedo a comer algo.

-Tú… ¿tú también pensabas en eso la noche antes de los juegos?-pregunto, de repente.

Él sonríe.

-Vamos, puedes decírmelo, no te voy a juzgar.-le animo yo, riendo.

-La verdad es que…pensaba en muchas cosas, Katniss. En ti, sobre todo. Pero una de esas cosas fue esa, sí.-confiesa Peeta, algo avergonzado.

-No me lo puedo creer.-digo, sonriendo.-La verdad es que yo sólo pensaba en Prim.

-Vamos, no me hagas sentir mal.-

-No, no lo hago por eso.-digo, con tono divertido.-Me parece raro que ambos pensarais en eso. Será porque sois chicos.

Pasamos varios minutos más comiendo, hablando sobre otros temas, hasta que decido volver a sacar el tema del sexo.

-¿Tan importante es para vosotros?

-¿El qué?-pregunta Peeta, confuso.

-Pues…eso.-respondo, algo avergonzada.

Peeta sonríe y mira al cielo. Se toma su tiempo en responder.

-¿Ahora mismo? No, ahora no es importante. Pero esoes una parte importante de la vida, creo. Pienso que es algo que hay que hacer algo de morir, ¿no crees?

-Supongo.-contesto, pensativa.

-Pero podemos dejar ese tema ya, ¿por favor?-pregunta Peeta.

-Claro.-digo yo, riendo una vez más.

Pasan unos minutos más. A medida que pasa el tiempo, el ritmo de mi corazón se acelera, me pongo cada vez más nerviosa, e imágenes de banquetes de otros juegos, se alternan en mi mente. Cuando pienso en el banquete de los juegos de hace unos años, en el que murieron más de la mitad de los tributos de los que quedaban, la voz de Peeta me distrae.

-Creo que deberíamos ir yendo, Katniss.

Yo asiento. Peeta se levanta, y me coge de la mano. Yo también me pongo de pie. Le miro, me sumerjo en sus ojos, buscando algo que me tranquilice, que me haga olvidar…Él me coloca con suavidad un mechón detrás de mi oreja. Acaricia mi mejilla con suavidad.

-Ahora hay que ser valiente, Katniss.

-Lo llevo siendo demasiado tiempo. Ya estoy cansada.

-Sólo un último esfuerzo. Además, esta vez, yo estoy contigo.