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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 38
Algunos reaccionan rápido. Otros, se regalan unos segundos para disfrutar del deslizar de las pequeñas gotas de agua sobre sus demacrados rostros.
La lluvia cae suavemente, sin demasiada intensidad, y haciendo poco ruido.
Tras unos minutos de tímidas gotas de lluvia, todos los tributos se ponen en marcha y se disponen a recoger el líquido del que su vida depende.
Yo, al ver cómo todos están más centrados en recoger la máxima cantidad de agua que en matarse los unos a los otros, decido ir a buscar a Haymitch y a Peeta.
Los pasillos del centro de mentores están desiertos, y sólo escucho el sonido de mis propios pasos.
Ya en el centro de entrenamiento, abro con suavidad la puerta de la habitación de Peeta. Lo encuentro profundamente dormido, con una pequeña sonrisa dibujada en los labios y con rostro tranquilo. Me permito observarle por unos segundos, contemplar todas las facciones de su cara, desde sus párpados, adornados por unas largas pestañas doradas, hasta sus labios, de tono rojizo y relajados. Le acaricio suavemente unos mechones que caen sobre su frente, y noto cómo él, entre sueños, sonríe ligeramente.
-Peeta, Peeta…-susurro yo.
Él se mueve un poco, pero no llega a despertarse. Le doy unos toquecitos suaves en el hombro, pero tampoco surgen efecto.
-Peeta…-repito yo, pero él no reacciona, su sueño es demasiado profundo.
Le beso suavemente en la mejilla, él vuelve a sonreír y mueve ligeramente la cabeza.
Yo sonrío, y comprendo.
-¡Estás despierto, Peeta!
Él no puede disimular una gran sonrisa, pero mantiene los ojos cerrados.
-No del todo…-susurra él, sonriendo.
-¿Y qué hay que hacer para que estés despierto del todo, si se puede saber?-pregunto yo, con impaciencia.
Como respuesta, aún con los ojos cerrados, Peeta comienza a mover los labios indicándome qué es lo que hará que se despierte.
-Qué cara tienes.-le reprocho yo, sonriendo.
A continuación me inclino y le beso suavemente en los labios. Él, sin embargo, estando más despierto de lo que parece, se incorpora, coloca una mano en mi pelo y me devuelve un largo y apasionado beso.
Cuando nos separamos, él sonríe ampliamente. Yo noto cómo mis mejillas se encienden.
-Buenos días.-me dice, con tono coqueto.-Deberías saber que desde los juegos, Katniss…es imposible tener un sueño profundo. Me has despertado sólo con abrir la puerta.
-Sí, debería saberlo. A mí también me pasa.-respondo yo.
-Bueno, no pasa nada.-dice él, cogiéndome la mano.- ¿Qué pasa?
-La calma se ha acabado. Os necesito a los dos en la sala de mentores.
-Ya me imaginaba que esto no duraría mucho…-comenta Peeta, apretando los labios.-¿Un banquete?
Yo asiento.
-Entonces será mejor que nos pongamos en marcha. ¿Has llamado ya a Haymitch?
-Verás…esperaba que lo hicieras tú. A lo mejor Haymitch ahora está… ocupado.
-¿Ocupado?-pregunta él, extrañado.
-Wendy ha aparecido.
-¿Wendy? ¿Quién es Wendy?
-Oh, es cierto, tú no sabes nada sobre la novia de Haymitch…
A continuación le explico lo más rápido posible la historia de Haymitch y Wendy. Él la asimila más rápido de lo que esperaba, y coincide conmigo en que no deberíamos molestarles, pero al final, los dos decidimos que Los Juegos son más importantes y que ya tendrán tiempo para ellos.
Llamamos a Haymitch a su habitación y unos minutos después nos acompaña rechistando a la sala de mentores. La situación está igual a cuando nos fuimos, todos beben y recogen agua.
-Un banquete.-comienza a decir Haymitch.-En el del año pasado casi acaban contigo, preciosa.
Yo asiento, y siento escalofríos al recordarlo todo, Clove, la fea herida en mi frente, Tresh matando a Clove…Sin embargo, estos escalofríos no son nada comparados con los que me entran al pensar qué le pasará a Gale en el banquete.
-Gale no puede ir al banquete. Acabarán con él.-digo yo con tono tajante.
-Preciosa, tiene que ir. Todos tienen que ir, han eliminado toda la comida del estadio. Morirá de hambre si no asiste.
-Pero tiene patrocinadores, ¿no? Le podemos enviar comida.-argumento.
-Creo que Haymitch tiene razón, Katniss.-comienza a decir Peeta.-Gale debería ir al banquete. Quiero decir, ese día se va a centrar en el banquete, si Gale no fuera, sería la ocasión perfecta para que los vigilantes lo eliminaran y nadie prestara atención. De todas formas, depende de él, no de nosotros.
-No creo que lo mataran.-insisto yo.-Sólo quedan seis tributos, uno no puede desaparecer porque sí.
-Si son órdenes directas de Snow, puede, preciosa. -replica Haymitch, perdiendo la paciencia.
Justo cuando estoy a punto de contraatacar, Peeta nos llama la atención sobre la pantalla de Emily. Me encuentro con los ojos castaños de Emily Burdock, mirando directamente a la cámara y con tono severo.
-Quiero informar a mis mentores…-comienza a decir con tono firme.-…de que no asistiré al banquete que tendrá lugar mañana. Que ellos tomen las decisiones que consideren correctas de acuerdo con la situación. Gracias.
Todos nos quedamos en silencio. Haymitch y Peeta aún mantienen los ojos pegados a la pantalla, y mi corazón late más rápido de lo normal.
-¿Q-qué quiere decir, Haymitch?-pregunto yo, titubeando.
-Lista…muy lista.-murmura Haymitch para sí mismo, ignorando mi pregunta.-Jodidamente lista.
Peeta me mira con los ojos muy abiertos, como preguntándome qué pasa.
Haymitch se levanta rápidamente de la butaca y comienza a hacer llamadas, ignorando las preguntas que Peeta y yo le planteamos.
Al cabo de unos instantes, yo pierdo la paciencia y le arrebato el teléfono de las manos.
-¡Haymitch! ¿Nos quieres decir qué diablos está pasando?-exclamo yo, fuera de mí.
-Lo que está pasando, preciosa…-me ladra Haymitch.-Es que es muy probable que Emily gane los juegos. No va a asistir al banquete. Sabe que es demasiado peligroso, sabe que alguien morirá, y sabe que Philippe es más listo que ella.
-¿Y? ¿No le pasará lo mismo que a Gale? ¿No morirá de hambre?-insisto yo.
-No, claro que no. Sabe que aún no le hemos enviado ningún regalo. Y es lo suficientemente lista para saber que los patrocinadores se la están rifando. Y yo soy lo suficientemente listo para no haberle enviado nada todavía. Ella lo sabe, todo. Emily sabe que puedo enviarle comida para los días que queden, que no serán muchos, imagino. Ese lujo no se lo puede permitir ningún tributo. Lista, es muy lista.-explica Haymitch, de mal humor.
-Entonces…¿Emily no va a asistir al banquete, esperando que le enviemos comida?-pregunta Peeta.
-No sólo eso. En Los Juegos del Hambre no gana quién más comida tenga… gana el que mate a todos.
-¿Armas? ¿Quiere que le enviemos armas? ¡Si le sobran!
-Armas no, preciosa.-me corta Haymitch.-Emily…tenéis que entender…es muy lista.
-¡Deja de decir eso, Haymitch!-grita Peeta.-Puede que tengas más experiencia, pero nosotros también somos mentores. Cálmate y explícanos qué es lo que está pasando y qué es lo que va a pasar.
Haymitch suelta un gran suspiro y se vuelve a sentar en su butaca.
-Tenéis que entender que un banquete no es ajeno a ningún tributo, menos a Emily. Emily no es un tributo como Pam, por ejemplo, ella busca ganar más que nada, y hará lo que sea por la victoria. Por eso, el banquete no le es indiferente. Sin embargo, para ella, sería imprudente asistir. Es lo suficientemente lista para saber que tiene patrocinadores que le darán comida para el resto de los juegos, conseguir comida no es un problema para ella, para el resto de los tributos, es EL gran problema. Emily no ha pasado hambre en todos los juegos, si nos ponemos en lo peor, pasará hambre un día, quizá dos, como mucho. Lo podrá soportar. Lo que quiero decir, es que es casi imposible que Emily muera de hambre. Así que, ¿para qué arriesgarse a ser herida para conseguir algo que ya tiene? Podría matar a algún tributo, sí, pero de eso ya se encargarán entre ellos. Además, si resultara herida en el banquete, necesitaría medicinas de sus patrocinadores, y la comida desaparecería.- Haymitch respira, y descansa la voz durante unos instantes.-La situación para los otros tributos es diferente. Para empezar, todos están medio muertos de hambre. Necesitan la comida, y el banquete es la única forma de conseguirla, ya que los vigilantes se han encargado de eliminar todo tipo de comida. Alix ya ha recibido todo tipo de regalos de sus patrocinadores; comida, medicinas…, no creo que le den más, por eso, él está obligado a asistir. El caso de Philippe es diferente, parecido al de Emily. Él tampoco ha pasado hambre, ha estado bien alimentado durante todos los juegos, sin embargo, la diferencia entre Emily y Philppe es que los patrocinadores de Emily son más listos.-hace una pequeña pausa y nos sonríe. Peeta y yo le devolvemos la sonrisa.- Philippe ya recibió un regalo, ¿recordáis? La tela con la que captura a sus víctimas. Debió ser realmente cara, y el chico no es demasiado característico. Conseguiría comida, sí, pero no suficiente. En cuanto a Nadine y Penélope… no creo que las chicas tengan demasiados patrocinadores, también están obligadas a ir. Y bueno, Gale…Gale es Gale. Emily sabe su situación, y se imaginará lo mismo que nosotros, que si Gale no va, sería el blanco perfecto para los vigilantes.
Peeta y yo nos tomamos unos instantes para asimilar todas las palabras de Haymitch.
-Has dicho que el banquete no le es indiferente a Emily…-comienzo a decir yo.-¿Quieres decir que busca algo que la beneficie en él?-Haymitch asiente.-¿El qué?
-Creo que… No estoy seguro, pero creo que Emily intenta provocar que en el banquete muera el mayor número posible de tributos.
-Pero, ¿cómo va a hacer eso si no está presente?
Haymitch arruga el entrecejo.
-Aún no lo sé. Pero tiene un plan, de eso estoy seguro. Por eso, no sólo le vamos a enviar comida. Quiero enviarle unos prismáticos.
-¿Unos prismáticos?-pregunto yo, extrañada.
-Sí. Ya tiene comida, ya tiene armas…necesita artilugios. Y también necesita saber qué está pasando en el banquete, imagino que se subirá a un árbol y lo observará todo. Unos prismáticos para un tributo como Emily es un artilugio de lo más útil…Ahora voy a hacer unas llamadas, necesito hablar con los patrocinadores. ¿Estáis…estáis de acuerdo en todo?-nos pregunta Haymitch.
Peeta y yo nos miramos durante unos segundos, y aunque me cueste aceptarlo, sé que lo que diga Haymitch es lo mejor.
Yo, finalmente asiento, después lo hace Peeta.
-Eres un gran mentor, Haymitch. De verdad.-le digo yo, mirándole a los ojos.
-No cantes victoria aún, preciosa.-me dice con tono serio. A continuación, comienza a hacer llamadas.
Yo poso mi mirada sobre las diferentes pantallas, pensando, o más bien, temiendo lo que pasará mañana al amanecer.
-¿Estás bien?-me pregunta Peeta, sacándome de mi ensimismamiento y cogiéndome la mano.
Yo suspiro.
-No, no lo estoy.
A continuación, Peeta me abraza y coloca mi cabeza sobre su pecho, de manera que yo escucho el latido de su corazón.
-Todo va a acabar pronto, Katniss. Muy pronto.