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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 45

Recordad que he subido dos episodios! No os liéis! Si aún no sabes quién es el ganador lee el capítulo anterior! Gracias por leer!El reloj marca las 4 de la madrugada. Haymitch, refunfuñando, venda mi mano, llena de sangre y magullada. Peeta me mira preocupado, pero no dice nada.

Ha pasado ya una hora desde que Haymitch tuvo que ir a buscar a una compañera de Wendy para que ésta le diera la llave de mi habitación. Ha pasado ya una hora desde que todos entraron en tropel en mi cuarto, sin haber sido invitados primero. Ha pasado ya una hora desde que los gritos de Prim, al ver el baño manchado por tanta sangre, me despertaron de mi ensimismamiento. Ha pasado ya una hora desde que Haymitch intenta curarme y desinfectarme la mano, sin embargo, sigue igual, sangra igual.

-Déjalo, ¿quieres?-digo yo, de mal humor, apartando la mano.

-A mí tampoco me gusta andar curando las manos de gente que se vuelve loca y arremete contra los espejos, por si no lo sabías.-gruñe él, volviéndome a coger la mano, quitando con cuidado algunos cristales que aún siguen clavados en ella.-Ni a Wendy ni a sus compañeras les va a hacer ninguna gracia arreglar el estropicio que has preparado en el centro, ¿sabes?

-No era mi intención que ellas tuvieran que limpiarlo después…-murmuro, sintiéndome culpable.

-¿Qué querías? ¿Cabrear a Snow?-pregunta Haymitch, soltando una carcajada.-Lo que a Snow le va a dar es risa. ¿Crees que los cuadros que has roto eran muy caros? Probablemente lo fueran, pero para Snow no significan nada. Las que se llevan la peor parte son Wendy y sus compañeras.

-Les pediré disculpas.

-No sólo les pedirás disculpas. Antes de que nos vayamos al 12 ayudarás a reparar todo lo que has roto, ¿entendido?-me reprime Haymitch, como si fuera un padre enfadado porque su hijo no ha hecho los deberes.-

Nos mantenemos en silencio durante unos instantes. Sin poder evitarlo, unas lágrimas silenciosas se deslizan por mis mejillas. Haymitch me mira.

-Destrozar el centro para cabrear a Snow…a quién se le ocurre.-dice, negando con la cabeza y riéndose.

-Es suficiente, Haymitch.-dice Peeta, de repente, con tono firme.

Haymitch gruñe, pero después se calla y no dice nada más. Al cabo de un rato, finalmente, cubre mi mano con la venda definitiva.

-Esto ya está.-

-Gracias.-murmuro yo, observando la mano vendada.

-Deberías…deberías dormir algo. Él se puede quedar contigo.-me recomienda Haymitch, señalando a Peeta, que se esfuerza por sonreír.

-No, quiero estar sola. Pero gracias. A los dos.-

Haymitch asiente, y me mira a los ojos. Yo evito su mirada, porque aún salen gruesas lágrimas de ella.

-Mírame.-dice él, con tono grave.-Saldrás de esta, preciosa. Vas a salir de esta.

A continuación, se inclina y me da un suave beso en la cabeza. Peeta hace lo mismo, y ambos se disponen a salir de la habitación. Sin embargo, en el momento justo en el que abren la puerta, Wendy llega corriendo, casi sin poder respirar y con rostro asustado.

-W-wendy, ¿qué te pasa?-pregunta Haymitch, preocupado y sujetando su mano.

Wendy toma aire.

-Gale está vivo.-dice, finalmente.

Noto cómo algo que aún no estaba roto en mí, se rompe en mil pedazos. Sin embargo, a los pocos segundos, tengo la sensación de que los trozos vuelven a su sitio. Pero, ¿cómo va a estar Gale vivo?

Me levanto de la cama, y me siento más fuerte.

-¿Cómo que Gale está vivo, Wendy? -titubeo yo.

-Lo está.-confirma ella, mirándome.-Bajemos abajo y os lo explicaré.

Así, todos bajamos las escaleras del centro, llamamos a la habitaciones de los demás y les decimos que se reúnan con nosotros en el salón.

Tras unos minutos, todos estamos en el salón, todos menos Prim, que juega con Sunny y Buttercup en su habitación. Permanecemos expectantes ante lo que Wendy quiere anunciarnos. Ella se asegura de que todas las puertas están cerradas y habla con un tono de voz muy leve.

-Mientras…mientras tenía lugar la final de los juegos, yo tenía turno…es decir, tenía que trabajar. Decidí llevarles un aperitivo a los vigilantes, y cuando abrí la puerta, nadie me prestó atención. Hablaban a gritos y discutían entre ellos. Entonces miré a la pantalla. Gale acababa de esquivar la lanza que le tiró Emily, que en ese momento se estaba peleando con Philippe. El momento en el que los dos resultaron heridos y Gale estaba ileso…fue el caos. Muchos vigilantes decían que había que hacer algo para acabar con Gale, o si no Snow acabaría con ellos. Otros defendían que no había que intervenir. Helen Doyle, la vigilante jefe…no decía nada. Se mantenía en silencio, mirando fijamente a la pantalla. Entonces, sin previo aviso se levantó de su asiento, y con un movimiento de mano, calló a toda la sala."Provocad la sacudida"dijo, con tono muy serio. Hubo gritos de asombro en la sala, y muchos le preguntaron si estaba segura. Ella dijo"Hay que matar al chico, ¿no? Provocad la sacudida. Provocadla ya". El resto de vigilantes obedeció, y con un movimiento de palancas, el volcán empezó a temblar. Helen volvió a ocupar su sitio, mirando la pantalla sin apenas pestañear. Sin embargo, la sacudida no surgió efecto, Gale seguía en perfecto estado. Por el contrario, la sacudida había debilitado a Philippe y Emily. Los vigilantes le preguntaron a Helen qué debían de hacer. Ella se lo pensó durante dos segundos, y después dijo,"La tormenta. Utilizad la tormenta".Su orden provocó de nuevo gritos de asombro y cuchicheos. Muchos le aconsejaron que no lo hiciera, que los tres tributos podrían resultar heridos. Pero a ella no le importó, sólo quería acabar con Gale. Se podía ver el nerviosismo en su cara."Hacedlo. Ahora."Dijo. Los vigilantes, aunque no muy convencidos, obedecieron. La tormenta afectó sobre todo a Emily. Creo que aún no estaba muerta, no lo pude ver muy bien, pero Helen dio la orden de que sonara un cañonazo, si Emily aún no estaba muerta, lo estaría enseguida. Ese fue el primer cañonazo. Los vigilantes informaron de que la tormenta no había matado ni a Gale ni a Philippe, pero que había afectado más a Philippe. Ninguno estaba en condiciones de matar al otro, pero, si los dejaban así, Philippe moriría primero. Helen dio la orden de que la cámara no cambiara de plano, que enfocara desde lejos. Si no hacían nada, Gale se proclamaría ganador. Entonces Helen, tras pensárselo durante unos cuantos segundos, decidió hacer que sonara otro cañonazo."Anunciad la victoria de Philippe. Gale será ejecutado después de la ceremonia de clausura. Llevadlo a la mansión de Snow y encerradlo allí hasta entonces." Dijo, tras varios minutos, con tono nervioso. A continuación, abandonó la sala. Por suerte no me vio. Salí detrás de ella, y esperé un poco antes de venir. Gale está vivo, pero no lo estará por mucho tiempo.

Todos nos mantenemos en silencio, asimilando las palabras de Wendy. Ahora mismo Gale está vivo, encerrado en la mansión de Snow, esperando la muerte.

-Hay que sacarlo.-digo yo, por fin, con las fuerzas renovadas al saber que Gale está vivo.-Hay que meterse en la casa de Snow y rescatarle. ¡No podemos dejar que muera y quedarnos de brazos cruzados!

-Nadie está diciendo que eso es lo que vaya a suceder, Katniss.-dice Haymitch, sin mirarme directamente.-Gale puede que ya esté muerto, no deberías hacerte demasiadas ilusiones, preciosa. Y si lo estuviera, ¿qué? No podemos entrar como si nada en casa de Snow, rescatar a un prisionero e irnos como si no hubiera pasado nada. Podríamos morir en el intento. Y en caso de que lo consiguiéramos…luego ¿qué? No podríamos volver al 12. Seríamos rebeldes, tendríamos que huir de la justicia. Debemos plantearnos si todo eso merece la pena…

Miro a Haymitch con incredulidad. ¿De verdad quiere decir lo que está diciendo?

-Gale es mi mejor amigo. Para mí merece la pena. Y me da igual lo que digáis, yo voy a ir a rescatarle. Me da igual si muero en el intento. Aunque la ayuda de alguno de vosotros me vendría bien, la verdad.-digo yo, con tono firme.-Lo voy a hacer con, o sin vosotros.

Haymitch suspira. El resto se mantiene en silencio.

-¿De verdad crees que lo vas a conseguir?-me pregunta él, de mal humor.-¿Y dónde vas a ir? ¿Vas a huir con él? ¿Eres consciente de lo débil que va a estar? Quizá ni si quiera lo puedas sacar caminando de la casa de Snow. Es una misión suicida.

Yo miro hacia otro lado, mordiéndome la lengua para no hablar, pero no lo consigo.

-¿Y tú qué, Haymitch? ¿Qué crees que va a pasar con Wendy?-La propia Wendy me mira con los ojos muy abiertos.-¿Crees que la puedes llevar contigo al 12, como si nada? Ella se tiene que quedar aquí de esclava, ¿sabes? Y si crees que alguna vez vais a tener una relación de cuento…¿qué digo? Si crees que alguna vez vais a tener una relación más o menos normal, eres tan, o incluso más, iluso que yo por creer que puedo sacar a Gale de allí. Os veréis todos los años por los juegos, sí, pero cuando éstos terminen, tú tendrás que volver al 12, a tu bonita y enorme casa, mientras ella se queda aquí, matándose a trabajar. Puede que ahora no, y tampoco dentro de 4 ó 5 años, pero algún día, ella te culpará por vuestra situación, y tú volverás a ser el viejo borracho amargado que eras hace tan sólo unas semanas.

-Katniss, es suficiente…-dice Peeta.

-No, Peeta, no es suficiente. Hace unas semanas todos hubierais hecho lo que sea para salvarle la vida a Gale, porque no teníais nada que perder.  Estoy segura de que no estaríamos teniendo esta conversación ahora mismo, de hecho, ya estaríamos en la mansión de Snow, dispuestos a salvar a Gale. Sin embargo, vuestra posición actual es demasiado cómoda para arriesgarlo todo. Pues, ¿sabéis qué? Quiero que os imaginéis que Gale no es la persona que está allí. Cinna, quiero que imagines que Joseph es el que está allí, encerrado, y que jamás le vas a volver a ver. Joseph, ¿podrías imaginarte cómo se siente una persona al saber que alguien a quién quieres va a morir mientras tú puedes evitarlo? Y tú, Haymitch, ¿qué harías si la prisionera fuera Wendy? Y Peeta, ¿cómo sería la situación si yo fuera la que estuviera allí? Bien, pues para mí, Gale es tu Joseph, Cinna, y también es tu Wendy, Haymitch. Si alguno de vosotros fuerais los prisioneros, yo estaría dispuesta a rescatarles, sin importar la situación. Siento que el sentimiento no sea mutuo.

A continuación, abandono la habitación de mal humor. Noto cómo Peeta me sigue, pero cuando llego a la habitación, cierro de un portazo.

Cojo mi arco y mis flechas, y me alegro de haber decidido traerlas. Unas armas en el Capitolio nunca están de más.

Me trenzo el pelo y salgo por la puerta, casi golpeando con ésta la nariz de Peeta.

-Katniss, ¡espera!-exclama él.

Sin embargo, yo no le hago caso. Camino dispuesta a abandonar el centro y a dirigirme a la mansión de Snow.

-Espera.-repite él, cogiéndome el brazo, impidiéndome continuar.

-Peeta, déjame…-murmuro yo, intentando deshacerme de su mano.

-Yo estoy contigo.-dice Peeta, mirándome a los ojos.-Lo estoy desde el principio, y lo estaré hasta el final. Iré contigo a liberar a Gale si es lo que quieres, pero ir ahora, en este momento, es una misión suicida.

-¿Dónde crees que vas, al bosque?-dice Haymitch con tono burlón, desde el otro extremo del pasillo.

-Mañana. Iremos mañana y liberaremos a Gale.-dice Peeta, muy despacio.

-Necesitamos un plan, preciosa. Mañana es la ceremonia de clausura, a la que estamos  invitados. Se celebrará en la mansión de Snow. Es la ocasión perfecta. La única ocasión, la verdad. Ahora suelta ese arco ¿quieres? Duerme un poco. Descansa. Yo me quedaré trazando un plan con los mayores…-dice Haymitch con paciencia.

-Yo también quiero diseñar el plan.-alego yo, de mal humor.

-No estás en condiciones de hacerlo.-replica Haymitch.-Ve a dormir.

-Vamos, Katniss. Ven conmigo.-me dice Peeta, ofreciéndome su mano.

Finalmente yo la acepto, aunque a regañadientes. Peeta y yo vamos a mi habitación.

-Vaya día.-comenta Peeta, sonriendo.

-Vaya día.-confirmo yo, mientras me quito los zapatos y me tumbo en la cama. Él permanece sentado en ella.- ¿Te quedas conmigo esta noche?

-Claro que sí.-responde, inclinándose y besando mi mejilla.-Que descanses, Katniss.

El agotamiento me vence, y no me resisto. Mis párpados cada vez son más pesados, hasta que se cierran completamente. Me pierdo en un día normal de caza con Gale. Es un sueño agradable, cuya absoluta protagonista es la sonrisa de Gale.